FILTRACIONES

El jefe Antifraude pone el ventilador como estrategia de defensa

De Alfonso revela que se reunió con Albert Rivera, con el consejero del Interior y con todos los grupos políticos

El jefe Antifraude pone el ventilador como estrategia de defensa

El director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, durante su comparecencia en el Parlament, que ha iniciado el proceso para revocarlo del cargo.

EFE
Actualizada 23/06/2016 a las 21:36
  • COLPISA. BARCELONA
El director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, se presentó este jueves como la víctima de un "juicio sumarísimo" y como el "cabeza de turco" de la campaña electoral y se negó a dimitir dos días después de que trascendieran las conversaciones presuntamente conspirativas contra los independentistas catalanes que mantuvo con el ministro Jorge Fernández Díaz en el Ministerio del Interior.

De Alfonso compareció ante el Parlamento autonómico, la institución que le nombró y la única que puede destituirle y que previsiblemente lo hará el próximo miércoles ya que la mayoría de los grupos, salvo el PP, votó a favor de su revocación. En un tono desafiante, y por momentos faltón, el director de la Oficina Antifraude se aferró al cargo e insinuó a los grupos políticos que si le destituyen podrían vulnerar la ley. El exmagistrado de la audiencia de Barcelona, que aseguró que no tiene que rendir cuentas ante nadie, solo ante la Cámara catalana, puso además en marcha una estrategia clásica de defensa, poner en marcha el ventilador para advertir a los grupos que todos tienen asuntos turbios en la trastienda.

Durante las tres horas y media que duró la comparecencia vino a advertir de que si le echan podría empezar a tirar de la manta. Con el riesgo, apuntó, de que tiene información de todos ellos. Y es que, una de las revelaciones más significativas que hizo fue que ha mantenido más de cien encuentros con grupos políticos. Entre otros, desveló uno con el candidato de Ciudadanos a la Presidencia del Gobierno, Albert Rivera, que le pidió, según De Alfonso, "que le diera alguna cosa", es decir que le facilitara alguna información comprometida de algún partido o dirigente. Ciudadanos, en un comunicado, admitió "una reunión ordinaria en 2013" y rebajaron el alcance de la misma porque el presidente del partido solo le trasladó "la necesidad de actuar de manera independiente contra la corrupción y el fraude en Cataluña".

Además de Rivera, el director de la Oficina Antifraude también admitió un encuentro con el consejero de Interior y otros miembros del Gobierno catalán, no concretó si con el presidente de la Generalitat, y avisó a los partidos que todos habían pasado por su despacho. "No sean hipócritas porque he tenido conversaciones con todos ustedes" sobre temas "sensibles". "La tentación de contar todo lo que se habló en esos encuentros es muy grande", amenazó.

Un claro aviso para navegantes, que enlazó con otro al alertar a los grupos de que, igual que las conversaciones suyas con Fernández Díaz han visto la luz en un medio de comunicación, lo mismo le puede pasar a cualquiera que mantenga hoy en día una entrevista privada en un despacho, restaurante o sede política. "Ustedes -dijo- pueden pasar por este mismo calvario".

"NO INVENTO NADA"

La otra línea defensiva del director de la Oficina Antifraude, que negó que esté detrás de las filtraciones, fue presentar como "normales" las reuniones con políticos, independientemente del contenido. "Si eso es conspirar -afirmó- solo puedo decir que tire la primera piedra el que esté libre del pecado de conspiración". Fue un reconocimiento más o menos implícito de la acusación que todos los partidos, salvo el PP, hacen a Fernández Díaz y a De Alfonso en el sentido de que se extralimitaron en sus funciones y se dedicaron a conspirar políticamente.

Lo que negó con firmeza que se dedicada a "fabricar" pruebas inculpatorias. "Yo no me invento, en las reuniones estoy a la espera a ver qué se me ofrece" de información, relató.

De Alfonso negó asimismo que hiciera nada negligente y que por tanto no hay motivo legal para su destitución. En su intervención ante la comisión de Relaciones Institucionales de la Cámara, admitió que ofreció su dimisión a su equipo, pero que todos los miembros de la Oficina le dieron su apoyo unánime y, en consecuencia desistió. Sus colaboradores desmintieron después esta versión.

Su intención es pelear en los tribunales su destitución. "Nadie -aseguró- va a torcer la libertad de este director; ni el ministro, ni el presidente ni su majestad el Rey, por mucha mierda que me lancen". El otro argumento que puso sobre la mesa para que no le echen es que con su marcha estaría en "peligro" el "único organismo" específico que lucha contra la corrupción en Cataluña.

Sobre las grabaciones de sus encuentros con Fernández Díaz, el magistrado dijo que se pueden hacer interpretaciones interesadas y partidistas, especialmente en "la singularidad de estos días" de campaña electoral. Pero quiso dejar claro que nada de lo que se ha reproducido ha "favorecido ni perjudicado a ningún grupo político". "No me utilicen como cabeza de turco en una campaña electoral porque eso canta", afirmó. A su juicio, "quieren apartar de la oficina a un incomodísimo director y evitar que se ponga en orden la lucha contra la corrupción".
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