TRIBUNALES

Los falsos asesoramientos se convierten en el agujero negro de la corrupción

Las sospechas sobre consultorías hinchadas o inexistentes salpican desde Pujalte a Urdangarin, pasando por Rato o la familia Pujol

La infanta y Urdangarin, a la salida de una sesión del juicio.

La infanta y Urdangarin, a la salida de una sesión del juicio.

EFE
20/06/2016 a las 06:00
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  • COLPISA . MADRID
¿Cuánto vale un consejo? Detrás de esta pregunta casi filosófica se esconde una de las claves más importantes para entender la corrupción política, según coinciden expertos de las fuerzas de seguridad, juristas, fiscales y jueces. Los falsos asesoramientos -al calor de consejos de administración en los que nada se ventila o a través de informes hinchados de consultoría que ni de cerca valen lo que se paga por ellos- se han convertido en la forma preferida de las empresas para pagar comisiones y mordidas a políticos y otros conseguidores. El "asesoramiento verbal", irrebatible documentalmente ante un tribunal, es, sin duda, la estrella de estas prácticas corruptas que se han extendido en los últimos años. Las falsas asesorías, explican responsables de la Fiscalía Anticorrupción, son un triple delito porque para encubrir el cohecho también se incurre en el fraude fiscal y, casi siempre, lleva emparejado el blanqueo de capitales porque las mordidas, habitualmente, proceden de dinero negro, pero termina siendo declarado legalmente a través de facturas falsas. Estas mismas fuentes recuerdan que los falsos asesoramientos ya aparecieron a final del siglo XX, pero su eclosión durante la última década, y en especial durante los últimos años, es preocupante, sobre todo, coinciden los expertos antiblanqueo de la Policía y la Guardia Civil, por la falta de legislación que imponga unos mínimos para cobrar por estos trabajos que "no son tangibles" y cuya valoración "solo depende del precio que pacte el supuesto cliente y el supuesto consultor".

El fenómeno de los asesoramientos de pega y las consultorías hinchadas o inexistentes aparece en casi todos todos los casos de corrupción o bajo sospecha que han aflorado en los últimos tiempos. Sumarios como los Pujalte, Urdangarin, familia Pujol o Rato tienen como nexo común el cobro de cantidades desorbitadas por trabajos que difícilmente costarían esa cifra.

Cuando los expertos apuntan a que esta práctica no es nueva se refieren a Filesa. Aquel caso de financiación irregular del PSOE inauguró el giro de facturas por informes o estudios inexistentes que encubrieran legalmente pagos para entregar dinero al partido. Era 1991. Han pasado 25 años y los falsos asesoramientos están más de moda que nunca. El último caso es el del exdiputado del PP Vicente Martínez-Pujalte, quien cobraba 5.000 euros al mes de la constructora Collosa por tomar "dos cafés" con su consejero delegado, Mario Armero, y explicarle "su visión privilegiada de la economía", según declaró el constructor. El exparlamentario el PP, ya imputado, se llevó por ese procedimiento unos 75.000 euros sin que conste que escribiera una sola línea. Muy parecida fue la táctica usada por su compañero de partido, el diputado y comisionista Pedro Gómez de la Serna, quien se embolsó no menos de 157.000 euros a través de facturas por "asesoramiento recurrente" a la Fundación Arpegio que controlaban en la Comunidad de Madrid los populares Esperanza Aguirre y Francisco Granados. En la causa no obra ni un solo papel sobre aquellas asesorías, de lo que se infiere que también habrían sido "verbales".

20 folios Iñaki Urdangarin sí que escribió algún papel, aunque el caso del cuñado de Felipe VI es considerado como paradigmático en esta práctica de llevarse dinero por nada, o casi nada. Fernando Roig Alonso, dueño de Pamesa, presidente del Villarreal Club de Fútbol, pagó 600.000 euros a Urdangarin por un informe de apenas 20 folios. Ese dossier, "digno de un estudiante de primaria" al decir de la Policía, solo versaba sobre el nombre del estadio y la búsqueda de patrocinadores.

Sin presentar un solo documento, el marido de la infanta Cristina se llevó de Madrid 2016 hasta 114.000 euros por su ayuda y consejo para promocionar la fallida candidatura olímpica. Jamás hubo un "trabajo fiscalizable". Intangible también fueron los consejos por los que Urdangarin cobró 645.453 euros en 2007 y 494.156 euros en 2008 de las arcas de las empresas Motorpress Ibérica, Aceros Bergara, Mixta Africa, Pernod Ricard, Havas Sports France y Seeliger y Conde. El exvicepresidente Rodrigo Rato, entre los supuestos delitos en los que incurrió, también echó mano a esta modalidad. El empresario Alberto Portuondo, supuesto testaferro de Rato, confesó ante el juez que le pagó 40.000 euros mensuales a través de un empresa instrumental por labores de "asesoramiento verbal" mientras el dirigente del PP presidía Bankia.

Jordi Pujol Ferrusola se empleó asimsimo a fondo en esta faceta. Tres empresarios catalanes ya han confesado en la Audiencia Nacional que pagaron al primogénito del expresidente de la Generalitat de Cataluña 3,5 millones de euros por labores de asesoría y consultoría que se cerraron de forma verbal y sin contrato. 'Junior', no obstante, no era el primero del clan que recurría a esta fórmula para cobrar supuestas mordidas travestidas de consejos. Anna Vidal, esposa del exsecretario general de Convergència Oriol Pujol e imputada junto a su marido en el caso de las ITV, cobró centenares de miles de euros como consultora de empresarios catalanes, aunque los trabajos no valían ni de cerca esas cantidades. La Fiscalía, como en el resto de los casos, cree que esos falsos asesoramientos, solo encubrían el cobro de comisiones.
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