Elecciones 26J

Zapatero agradece los elogios de Iglesias y pide un Gobierno "serio" del PSOE

El secretario general de Podemos sabe que la madre de todas las batallas se juega en estos días entre los cerca de 700.000 indecisos

Zapatero agradece los elogios de Iglesias y pide un Gobierno

Zapatero, en el mítin de Valladolid.

EFE
18/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA. VALLADOLID
José Luis Rodríguez Zapatero sólo tenía previsto participar en tres actos de la campaña socialista para las elecciones del día 26. Uno de ellos, con Pedro Sánchez, los otros dos sin él. El gordo, casualidades de la vida, le tocaba hoy en Valladolid, justo un día después de que Pablo Iglesias desvelara que el expresidente es receptor de sus confidencias, que hablan a menudo y que lo admira. El que fuera secretario general del PSOE eludió una respuesta agresiva. "La sociedad española -se limitó a decir con sutileza- quiere un Gobierno serio, que sepa gobernar, y que tenga responsabilidad, por la cohesión social y por la cohesión territorial de España". "Y esa tarea quien mejor la hace es el PSOE", apostilló. No fue más allá. Y eso que muchos habían calentado el ambiente con el anuncio de una contestación tajante. Este viernes se trataba, para los socialistas, de revertir los efectos de un golpe bien asestado por quien ahora es su principal ameanza. Sólo Iglesias se puede permitir decir que su partido es "el resultado del fracaso de los dos partidos viejos" y unos días después, en plena campaña, y sin que se le mueva un músculo, afirmar que Zapatero (el de la penúltima reforma laboral y el del artículo 135 de la Constitución que consagró el equilibrio presupuestario) ha sido "el mejor presidente de la democracia".

El secretario general de Podemos sabe que la madre de todas las batallas se juega en estos días entre los cerca de 700.000 indecisos que el pasado 20 de diciembre votaron a Podemos e Izquierda Unida y ahora se están pensando en dar su apoyo al PSOE, los 400.000 que optaron por Sánchez y ahora no lo tienen claro, y el millón de abstencionistas que sienten simpatía por las siglas históricas del puño y la rosa. Es de todos ellos de quienes depende, en buena medida, que el conjunto de partidos arremolinados en torno a la coalición sellada con Alberto Garzón se conviertan en la primera fuerza política de la izquierda. Pero la dirección federal de los socialistas ha decidido poner todos los huevos, específicamente, en la cesta de los "viejos socialistas" de los "socialistas de corazón". Y al apropiarse de uno de sus referentes -aunque sea alguien como Zapatero, que aún puede tener una vertiente tóxica- Iglesias buscaba abrir una espita en esa estrategia destinada a alcanzar la "reserva emocional" del PSOE.

El líder podemista sabía qué tecla tocaba porque el expresidente lleva meses distanciado de su sucesor. De hecho, es uno de sus principales críticos y uno de los más entusiastas defensores de Susana Díaz. En el escenario, ante las cerca de 2.000 personas que se acercaron a verlos en Valladolid, Sánchez y él apenas se dieron un abrazo de medio lado.

De modo que al alardear, como hizo Iglesias, de la complicidad que ambos fraguaron en una cena clandestina en casa de José Bono a finales de 2014, el líder de Podemos también ponía el foco en la división interna del PSOE. El caso es que es cierto que Zapatero e Iglesias hablan con cierta frecuencia y parece que al expresidente le halaga que le consulte el líder de Podemos. Así que habría resultado algo hipócrita que este viernes saliera a sacudirle como hubieran hecho Felipe González, Susana Díaz o Javier Fernández, cuya animadversión por el nuevo partido es de sobra conocida. Él expresidente midió el tono, pero trató de dirigir sus palabras con puntería. "Vengo a pedir el voto al PSOE y a Pedro por razones de presente y de futuro; el pasado nos avala -dijo- pero lo que nos moviliza es el futuro".

Lo más significativo de su discurso, aún así, fueron sus referencias a que España debe estar en manos de alguien "responsable" y su insistencia en que la prioridad debe ser la "cohesión" del país. Son atributos que nadie predica de Podemos, aunque él eludió decirlo de manera expresa, como antes había hecho el alcalde de la ciudad, Oscar Puente, quien llegó a calificar a la formación morada de "caballo de Troya del independentsimo catalán".

La forma de desmontar el torpedo de Iglesias por parte de Zapatero fue otra. "Me dirigió unas palabras amables y se lo agradezco pero todos sabéis que cualquier palabra o reconocimiento a mi tarea no es otra cosa que respeto y reconomiento al PSOE. Y por ello -concluyó- afirmo y me reafirmo que por razones de futuro que este país necesita un gobierno equlibrado entre la responsabildiad y el compromiso social".
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