Elecciones 26J

Sánchez propone que gobierne quien sume más escaños para la investidura

Pronostica que "tras el 26 de junio va a haber una mayoría de izquierdas que, espero, presida el PSOE"

El secretario general y candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno Pedro Sánchez, aplaude durante el mitin que se ha celebrado en la Universidad de Derecho en Málaga.

El secretario general y candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno Pedro Sánchez, aplaude durante el mitin que se ha celebrado en la Universidad de Derecho en Málaga.

EFE
16/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MÁLAGA
El PSOE nunca admitirá de antemano, y como principio general, que ha de dejarse gobernar al partido o la coalición de partidos que obtenga más votos en las elecciones, como pretende el PP. Pero Pedro Sánchez puso este miércoles sobre la mesa una propuesta que, de asumirse, impediría volver a las urnas una tercera vez. "Lo que yo pido -dijo en Los Desayunos de TVE- es que el 26 de junio se permita gobernar a quien más diputados tenga detrás para presentarse a la investidura". La idea tiene truco. Los socialistas siempre han asumido que su gran ventaja frente al PP era su capacidad de diálogo y acuerdo con otros grupos políticos. Sin embargo, es un arma de doble filo.

Es cierto que el pasado 20 de diciembre acabó habiendo 130 escaños a favor de un proyecto de Gobierno encabezado por el candidato del PSOE (los 90 socialistas y los 40 de Ciudadanos). Eran más que los 123 de Mariano Rajoy. Pero eso fue así porque el presidente en funciones renunció a presentarse a la investidura con una mayoría insuficiente. Tras el portazo socialista, ni siquiera buscó un acercamiento a Albert Rivera porque los 163 diputados que sumaban juntos no habrían servido de nada frente al voto negativo del resto. Si la propuesta de Sánchez hubiera estado en vigor, seguramente se habrían generado otras dinámicas, pero estas no tendrían por qué haber sido favorables a sus intereses.

Quizá Podemos habría tenido más incentivos para pactar con el PSOE. Y probablemente, la balanza la habría terminado de inclinar el PNV con sus seis diputados, sobre todo, si se tiene en cuenta que los independentistas de Esquerra y Convergència, con nueve y ocho escaños, habrían quedado fuera de la ecuación para unos y para otros. Pero no hay que olvidar que el último día de la campaña de diciembre Rivera prometió que él facilitaría el Gobierno del más votado. Así que no es descabellado pensar que, a la postre, la sugerencia de Sánchez hubiera implicado una abstención del PSOE a un Ejecutivo del PP. Y lo mismo podría ocurrir dentro de unas semanas.

El líder de los socialistas trató de salir de su propia trampa con el argumento de que "nadie va a pactar con Mariano Rajoy". Según él, eso quedó claro en el debate del pasado lunes. "Votar al PP es un ejercicio de melancolía", llegó a decir por la tarde, desde Málaga, en una entrevista en La Sexta.

DIVISIÓN INTERNA

En Podemos habían empezado a frotarse las manos con lo que consideraban un auténtico regalo para su campaña, la prueba de que el PSOE está pensando en la gran coalición para no tener que apoyar a Iglesias si éste queda por delante, como indican los sondeos. "A mí me gusta más el PSOE sensato del que habla Meritxell Batet -dijo la jefa de gabinete del líder podemista, Irene Montero, en un tuit-: lo mejor para España es que gobernemos juntos". Batet, exnúmero dos de la candidatura de Pedro Sánchez por Madrid y actual cabeza de lista por Barcelona, desató el nerviosismo de la dirección de su partido cuando aseguró hace unos días que 'a priori' ve más "facilidades" para llegar a un acuerdo con Iglesias que con Ciudadanos.

La cuestión de los pactos electorales se ha convertido en un asunto espinoso para los socialistas y en Ferraz tratan de escapar de ella con todo tipo de evasivas. Insisten en que la cuestión no será el quién si no el qué y recuerdan el documento con seis líneas rojas que presentó el propio candidato hace unas semanas, en el que se marcaban los requisitos para cualquier acuerdo.

Entre ellos, la derogación de la reforma laboral o la recuperación de la universalidad de la sanidad, pero también la renuncia a un referéndum de autodeterminación como el que defiende Podemos. "Lo peor para el PSOE es que generamos muchísima incertidumbre en un momento que requiere definición", se lamentan algunos en el partido. El caso es que es difícil salir de esa indefinición porque cualquiera de las opciones posibles divide al partido. Sánchez siempre ha dado a entender que lo que en ningún caso hará será poner los votos del PSOE a disposición de los populares e insiste en que su opción es el entendimiento entre lo que él llama "las tres fuerzas del cambio", la suya, Podemos y Ciudadanos. Pero lo que no ha dicho jamás es lo que otros en su partido afirman en privado, que no harán presidente al líder de Podemos. "Habrá que esperar a ver qué nos dicen los españoles para ver cómo podemos hacer esa artimética", esgrimió este miércoles. "Lo que va a haber después del 26 de junio es una mayoría de izquierdas que, espero -añadió- presida el PSOE".
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