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​Blesa cree que Rato volvió a pagar a Ausbanc tras sucederle en Caja Madrid

El expresidente de Caja Madrid ​ha afirmado que todos sus problemas judiciales derivaron de su negativa a pagar a Ausbanc

Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid

Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid

DN (ARCHIVO)
Actualizada 16/06/2016 a las 15:29
  • efe. madrid
El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa ha considerado este jueves que Rodrigo Rato volvió a pagar a Ausbanc tras sucederle al frente de la entidad, ya que, tras su marcha, la valoración de la Caja en los medios de Luis Pineda cambió totalmente y pasó de ser considerada un desastre a ser "todo maravilloso".

Blesa, que en su nueva visita a la Audiencia Nacional ha tenido que volver a sufrir los insultos de tres preferentistas, cree que, a raíz de la llegada de Rato en enero de 2010, Caja Madrid se blindó con Ausbanc, algo a lo que él se opuso y que se tradujo en la ruptura del convenio de publicidad que hasta ese momento tenía la entidad con la asociación de usuarios de banca.

De hecho, en su declaración ante el juez Santiago Pedraz, esta vez como testigo, ha afirmado que todos sus problemas judiciales derivaron de su negativa a pagar a Ausbanc un sello de calidad que evitaría a Caja Madrid reclamaciones de la asociación que preside Luis Pineda y por el que ha dicho que le pidieron 300.000 euros, han informado fuentes jurídicas.

En ese momento comenzaron las presiones y como ejemplo de ello ha relatado que en una ocasión Pineda le amenazó con publicar vídeos comprometedores suyos en Cuba, donde Blesa había constituido una compañía.
Tampoco cedió a ese chantaje y los vídeos nunca salieron, ya que, según ha dicho, no existían.

El expresidente de Caja Madrid, que será juzgado a partir de septiembre en la Audiencia Nacional por la causa de las tarjetas black, también ha revelado las supuestas vinculaciones entre Pineda, el secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernard, y el exjuez Elpidio Silva.

Ha asegurado que los tres se concertaron contra él en la causa sobre la compra del Banco de Florida, por la que el exjuez le envió en dos ocasiones a la cárcel -lo que le supuso estar 15 días en prisión provisional- y que finalmente le valió a Silva su inhabilitación por un delito de prevaricación.

Según su relato, la relación entre los tres comenzó a raíz de una causa que abrió Silva contra Blesa por un crédito de 26,5 millones que concedió Caja Madrid al entonces propietario del Grupo Marsans Gerardo Díaz Ferrán, quien actualmente cumple varias condenas en prisión.

También ha sacado a relucir el nombre de la abogada Virginia López Negrete, que acusa a la infanta Cristina en el juicio de Nóos, y que, según ha declarado, se presentó en una ocasión en una comparecencia que tenía ante el juez Elpidio Silva en representación de Manos Limpias, aunque no intervino en ningún momento.

Ha relatado también que durante su mandato al frente de Caja Madrid hubo reuniones de responsables de comunicación de varias entidades bancarias con el objeto de frenar a Ausbanc en sus peticiones y ha destacado que Pineda siempre se acababa enterando del contenido de esos encuentros.

Además de Blesa, han testificado ante el juez el directivo de Catalunya Banc Joan Rafols y Ramón Luis García Torre, vinculado a la misma entidad, y han explicado que Ausbanc les puso una demanda por los redondeos al alza de los tipos de interés en productos financieros.

Cuando perdieron la demanda, recibieron una serie de llamadas de Ausbanc para ver cómo ejecutaban la sentencia y concertaron una reunión en noviembre de 2008 a la que acudió en representación de la asociación María Manuela Mateos, imputada en esta causa.

Como no se fiaban y temían que se les hiciera una propuesta indeseable, decidieron grabar la reunión, de la que hoy han aportado una copia al juez.

La propuesta consistió en que tenían que pagar 250.000 euros a Ausbanc como "aportación institucional" en publicidad y otros servicios, así como otros 250.000 para pagar a los usuarios a los que fuera aplicable la sentencia en una reclamación, dando a entender además que, si nadie reclamaba, se quedarían con esa cantidad.

Catalunya Banc decidió finalmente dar la callada por respuesta.

Al ser preguntados cuántos afectados reclamaron, los testigos han respondido que doce, a los que en total tuvieron que pagar únicamente 5.196,30 euros.
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