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CATALUÑA

Un referéndum unilateral sobre la independencia abre otra grieta en el secesionismo

Esquerra, la CUP y la ANC defienden la consulta al margen de la legalidad, mientras Convergència se desmarca

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

AFP
14/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA. BARCELONA
De la DUI a la RUI. Un nuevo concepto se ha colado en el proceso soberanista catalán, el referéndum unilateral sobre la independencia (RUI) sustituye a la declaración unilateral de independencia (DUI), opción casi descartada para esta legislatura dado que los votos a favor de la secesión no superaron el 50% en el 27-S.

Quien ha puesto sobre la mesa la RUI ha sido la CUP, tras tumbar hace una semana los presupuestos de la Generalitat. Los anticapitalistas ya han trasladado a Carles Puigdemont que si quiere su apoyo para superar la cuestión de confianza tiene que incluir el referéndum unilateral en la nueva hoja de ruta que se propone diseñar de aquí a septiembre. Puigdemont no ha descartado esta opción y la ha calificado de "técnicamente posible", pero ha evitado dar un apoyo explícito en vista de que no todo el independentismo abraza la propuesta.

Los más entusiastas han sido los dirigentes de la ANC, que ya han anunciado que celebrarán una consulta interna para decidir si el secesionismo civil debe exigir ya al presidente de la Generalitat la celebración de un referéndum unilateral.

En los últimos tiempos, las plataformas soberanistas transmiten cierto nerviosismo ante el temor creciente a que el proceso se diluya. Hasta el punto, que el presidente de la ANC ha planteado este fin de semana que, ante el bloqueo que existe en el independentismo político, quien tiene que tomar las riendas es el secesionismo civil. "Solo un referéndum unilateral puede salvar el proceso", mantuvo Jordi Sánchez.

El candidato de Convergència al Congreso, Francesc Homs, cargó este lunes con dureza contra la ANC por decir que la actual hoja de ruta soberanista ya no tiene más recorrido y en cambio no critique a la CUP. "Cada vez entiendo menos a la ANC. Lo que debería hacerse es una llamada a la confianza y a la unidad", reprochó Homs.

UN 9-N VINCULANTE

En esencia, lo que se está poniendo sobre la mesa con el referéndum unilateral es un nuevo 9-N, pero vinculante y convocado a partir de leyes catalanas propias. Sería por tanto, el primer gran acto de ruptura con la legalidad española después de que el Parlamento catalán apruebe las leyes de la desconexión, las de hacienda, seguridad social y la de transitoriedad jurídica que debería dar el amparo legal al RUI.

La CUP ha propuesto el referéndum unilateral por dos motivos. Por un lado, como moneda de cambio para su apoyo a Puigdemont porque de esta manera estaría demostrando su voluntad inequívoca con la ruptura, y por otro, para poner también a prueba a En Comú Podem. Los aliados de Podemos defienden el referéndum a la escocesa, pero la CUP confía en que, si tras el 26-J hay un nuevo Gobierno presidido por el PP, deberán arriar la bandera de la consulta pactada e izar la del referéndum unilateral. De momento, desde la marca catalana de Podemos no se han tomado la propuesta muy en serio, aunque ya han dicho que para un nuevo 9-N que no se cuente con ellos.

Donde no acaban de verlo, aunque insisten en que no lo descartan, es en Convergència. Artur Mas advirtió la semana pasada, y Francesc Homs insistió este lunes en la idea de que el peligro de un referéndum unilateral está en que los contrarios a la independencia no acudirán a votar, lo que resta validez a la cita. Como ya pasó en el 9-N. Aunque hay voces en el entorno de Junts pel Sí que señalan que si la convocatoria se hace bajo la amenaza de que tras el referéndum habrá una declaración unilateral, a los no partidarios de la secesión no les quedará más remedio que participar. Esquerra, en cambio, bendijo este pasado fin de semana el RUI, desde la premisa de que su lema de campaña afirma que Cataluña ya "no tiene que pedir permiso a Madrid". "La independencia la haremos por todos los caminos democráticos, los de las mayorías parlamentarias o los de los referendos de autodeterminación, no renunciamos a ninguno", dijo el domingo pasado Oriol Junqueras en Barcelona.

El resultado del 26-J entre independentistas, por tanto, puede marcar el destino del RUI. Puigdemont tiene que rediseñar la hoja de ruta. Pero tiene que consensuarla con los republicanos, que si aventajan con diferencia a Convergència serán mucho más exigentes. Una nueva grieta entre Convergéncia y Esquerra, como ya provocó la subida del IRPF o la posibilidad apuntada desde la filas convergentes de que la legislatura debía durar más de 18 meses.
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