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Elecciones 26J

El PSOE se embarca en una campaña de cuestación del voto casa por casa

El equipo del candidato apuesta por una campaña de proximidad para activar a sus simpatizantes ante un escenario crítico

El expresidente del Gobierno Felipe González (i) y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (d), durante su participación  en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) en un acto de campaña.
El expresidente del Gobierno Felipe González (i) y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (d), durante su participación en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) en un acto de campaña.
EFE
  • COLPISA. MADRID
Actualizada 11/06/2016 a las 06:00
El PSOE ya no cree en llenar estadios. En realidad, ahora tendría muy difícil hacerlo. Y, aunque lo consiguiera -gracias a la vieja técnica de fletar autobuses y cargarlos de militantes en la otra punta del país- de poco le iba a servir. A estas alturas, nadie se dejaría obnubilar por la ficción de que Pedro Sánchez se ha dado un espontáneo baño de masas. El efecto del "carro ganador" está muy fuera de su alcance. Lo que toca, y su equipo lo tiene claro, es que Mahoma vaya a la montaña. Una campaña a la antigua, casi de cuestación del voto. 'El PSOE llama a su puerta'. O a su teléfono. No es que sea una tarea grata. A Sánchez, que dedicó la mañana de su primer día de campaña a visitar en Madrid a unos vecinos de Móstoles, territorio afín, la cosa no se le dio mal. Seguramente porque el equipo que le rodea había preparado previamente el terreno. Malo habría sido que el alcalde del municipio obrero, David Lucas, no supiera adónde llevar al candidato, acompañado de cámaras de televisión, fotógrafos y redactores.

"Veo a Rajoy en la televisión y me pongo malita", le recibió la primera en abrir la puerta. Era Mercedes, cercana a los setenta, casada con Ramón, jubilado, votante fiel. "Hay que votar. Yo se lo digo a mis nietos, que el que no vota es como si estuviera muerto", dice él. "¿Y qué podemos hacer para dar la vuelta a las encuestas?", "hay que votar a los que hemos trabajado por el cambio", "entre las mujeres hay más abstención, tenéis que movilizaros" ... Y así contestaba el Sánchez. Todo muy natural.

No hubo ni un solo portazo. Rodolfo Ares, encargado de planificar la campaña socialista, se había preocupado de sondear antes a los vecinos del número 27 de la calle Simón Hernández, en el centro de la ciudad dormitorio, para evitar sustos. Cuatro le dijeron que la idea de meter a la 'tele' en su salón no les hacía gracia, pero algunos de ellos no tuvieron problema en incorporarse a la charla en la sala de estar del vecino. Así que, de cara a la galería, al menos, el saldo fue positivo. "Yo aprieto", prometió María Antonia, madre de tres hijas adultas, cuando el líder del PSOE pidió que empuje a sus amigas a votar por él.

"MALA HORA"

Pero no es oro todo lo que reluce. Unos cuantos bloques más allá, sin camaras, ni alcalde ni nada, a la excomandante Zaida Cantera y a la activista por la igualdad Angeles Alvarez -números cuatro y seis de la lista socialista por Madrid- las suerte les daba la espalda. Un timbrazo al telefonillo. Dos. Tres. El cuarto contesta. "Venimos con propaganda electoral del PSOE". Franquear el portal no es tan difícil. "Otra cosa es que te abran la puerta de casa", admite Alvarez. "Y lo entiendo; si estoy en mi sofá probablemente lo último que me apetece es recibir a nadie".

Las dos candidatas -que a diferencia de Eduardo Madina, número siete, parecen tener garantizado el escaño- recorren uno a uno los cinco pisos de la casa sin ascensor. Nadie abre. "Es que esta es mala hora. Se da mejor a partir de las siete de la tarde, cuando la gente ya ha vuelto de trabajar", dice Cantera. "De todos modos, Madrid es difícil, la gente es más desconfiada; este tipo de cosas salen rodadas en los pueblos, todo el mundo se presta", dice una tercera acompañante voluntaria.

En las zonas rurales, claro, los socialistas no lo tienen tan complicado. Tanto Podemos como Ciudadanos son fenómenos urbanos que funcionan bien en las grandes ciudades y entre los menores de 35 años, pero no cuentan ni de lejos con la red de los partidos tradicionales en toda España. Aunque conforme al CIS, la alianza con Izquierda Unida está permitiendo a la formación de Pablo Iglesias morder a los socialistas en santuarios como Castilla y León, Andalucía o Extremadura, las 'casas del pueblo' (sedes del PSOE) aún cumplen una función insustituible.

La circunscripción de Madrid, que elige a 36 de los 350 diputados del Congreso, se ha convertido en cambio en tierra hostil para el hasta ahora partido hegemónico de la izquierda. El 20 de diciembre perdió estrepitosamente frente a PP, Podemos y Ciudadanos, y todo apunta a que lo mismo ocurrirá el 26 de junio. "Pero yo veo a Iglesias desaparecido. No detecto en la calle lo que dicen las encuestas. Esta -dice Alvarez- es una campaña rara". "Y ya no hago más casas, vamos al mercado".

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