CATALUÑA

Puigdemont confiesa que de saber que la CUP no iba a cumplir, no sería presidente

Los anticapitalistas se ofrecen para "rehacer los puentes", pero el jefe del Ejecutivo catalán marca distancias

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante la sesión de control al gobierno catalán en el Parlament.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante la sesión de control al gobierno catalán en el Parlament.

EFE
10/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA. BARCELONA
Al día siguiente de que la CUP tumbara los presupuestos del Gobierno catalán y Carles Puigdemont anunciara que se someterá a una cuestión de confianza en septiembre, el presidente de la Generalitat ahondó sus críticas hacia los anticapitalistas, a los que acusó de no tener la independencia como prioridad, de dinamitar el acuerdo entre secesionistas y de no haber sido unos socios de fiar, pues a su juicio han interpretado el pacto suscrito a su antojo. De hecho, Puigdemont confesó que de haber sabido que la CUP iba a cambiar las reglas de juego que daban estabilidad al Gobierno, no habría aceptado el ofrecimiento que le hizo Artur Mas para ser su sustituto. "Si me hubieran advertido que el acuerdo era mutante, no me habría metido, ni Artur Mas me lo habría planteado, ni se habría dado el acuerdo", afirmó.

La confidencia dejaba al descubierto el alto grado de malestar que hay en el Gobierno catalán y en Junts pel Sí por el comportamiento de los ya exsocios, que se cobraron en enero la cabeza de su líder y a las primeras de cambio han votado en contra del Ejecutivo catalán, lo han dejado "tocado" y puede que a partir de septiembre "hundido", según expresó Artur Mas. "Era un acuerdo claro y transparente. En el primer punto, la CUP se comprometía a no votar junto a los partidos contrarios al proceso", relató el expresidente.

Desde la CUP, se escudan en que en ningún lugar del pacto se hacía mención a los presupuestos. Los antisistema, en cualquier caso, exhibieron este jueves su cara más amable, tendieron la mano a Puigdemont y en la sesión de control al Gobierno en la Cámara catalana le emplazaron a "rehacer los puentes" entre secesionistas. El presidente de la Generalitat, sin tiempo para digerir su primera derrota política, no estaba para ser muy complaciente con los anticapitalistas, a los que recordó que los "mejores puentes son los que no se dinamitan".

MALA SALUD DE HIERRO

Puigdemont, sin embargo, hizo de la necesidad virtud y expresó que la cuestión de confianza a la que se someterá en la segunda quincena de septiembre será una nueva oportunidad para reforzar y relanzar el proceso soberanista, que a su entender tiene una "mala salud de hierro". "El proceso -garantizó- no está muerto, y en los próximos meses tendremos noticias que lo confirmarán".

Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot y el PP no lo ven igual e instaron a Puigdemont a rectificar, asumir su fracaso y a virar el rumbo de la hoja de ruta independentista. Ciudadanos recriminó a Puigdemont que solo quiere ganar tiempo para rehacer su partido y le pidió que vuelva al sentido común; el PSC se cuestionó si con la moción de confianza el Gobierno catalán abrirá nuevos escenarios que incluyan a la otra mitad de la sociedad que no es secesionista; y el PP sentenció: "El proceso ha muerto y la aventura separatista ha acabado, punto final".

Puigdemont replicó que el planteamiento del que partirá en la cuestión de confianza "no diferirá" del que le llevó al Parlamento como diputado electo y como presidente. Su intención es renovar la hoja de ruta hacia la independencia, pero no rebajarla. "Haremos lo posible para cumplir el deseo de dos millones de personas que quieren la independencia", dijo.

Si Puigdemont mantiene la secesión como objetivo de la legislatura, sabe que solo podrá contar con la CUP. Y los anticapitalistas le avisaron que si la cuestión de confianza se fundamenta en una hoja de ruta clara hacia la independencia, le darán su apoyo. Por ejemplo, si incluye la celebración de un referéndum unilateral, extremo que no acaba de convencer a los dirigentes de Convergència.

De momento, Puigdemont, que podría alargar los plazos del proceso, señala que primero hay que esperar al 26-J y ver si es posible convocar una consulta pactada con Madrid, aunque no alberga muchas esperanzas. Tras los comicios cree que habrá que hacer una "reflexión", pero en este punto emplazó a los socios de Podemos a sumarse al bloque independentista cuando comprueben que la celebración de un referéndum pactado con el Estado es "inviable". "El mandato de dos millones de personas no tiene por qué detenerse por que el Estado español se niegue sistemáticamente a plantear la fórmula del referéndum pactado y acordado, la preferida por los catalanes", concluyó.
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