Elecciones 26J

Los candidatos se lanzan a una campaña decisiva con la misma oferta del 20-D

Los partidos se reafirman en su apuesta y sólo la coalición Unidos Podemos amenaza con alterar el escenario

El secretario general y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, junto a su mujer Begoña Gómez, en el acto de inicio de la campaña electoral

El secretario general y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, junto a su mujer Begoña Gómez, en el acto de inicio de la campaña electoral

EFE
10/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
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"Fair play", juego limpio, se prometieron este jueves los cabezas de cartel de estos comicios y la segunda mitad del partido se puso en marcha. Seis meses después de un resultado electoral que dejó desconcertadas a las formaciones, incapaces de responder si los ciudadanos habían votado o no cambio político, los cuatro principales candidatos a la Presidencia del Gobierno han decidido doblar su apuesta para jugar en estos quince días el desempate.

Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera se presentan con los mismos proyectos que el 20 de diciembre, los mismos rostros y prácticamente idénticos discursos que entonces. Pero los cuatro han convertido este tiempo de negociaciones infructuosas en un campo de cultivo de nuevos argumentos con los que rearmar sus posiciones de salida e inclinar la balanza del electorado.

En los últimos meses sus cartas han quedado a la vista. Los candidatos han mostrado con quién sí y con quién no están dispuestos a pactar, al menos por ahora. Son esas líneas rojas las que han bloqueado la formación de gobierno y provocado que la decisión de las urnas fuera un atolladero sin salida. Ahora, ese manejo de una situación política inédita es lo marca ahora la diferencia respecto al 20-D.

La directora de MyWord y expresidenta del CIS, Belén Barreiro, pronostica que en la medida que los cuatro se avengan a confesar los acuerdos a los que de verdad están dispuestos a llegar, se podrá registrar un movimiento de voto considerable que distinguirá el nuevo reparto de escaños del Congreso de aquel resultante de las anteriores elecciones. Pero, de momento, a dos semanas de que se abran las urnas los límites marcados por los partidos se mantienen.

El portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando, insistió este jueves en que su formación "no va a votar ni a Mariano Rajoy ni a ningún sustituto de Mariano Rajoy". Facilitar un gobierno del PP no entra en las expectativas de Pedro Sánchez, del mismo modo que permitir un Ejecutivo del PSOE queda completamente descartado en las filas populares aunque su presidente no logre cerrar un acuerdo de investidura.

Podemos, por su parte, tiende exclusivamente la mano a los socialistas para asentarse en la Moncloa porque Ciudadanos no encaja en la fórmula de Pablo Iglesias, ni Pablo Iglesias encontrará hueco en las ecuaciones de Albert Rivera. El embrollo sigue siendo el mismo. Las condiciones previas para dialogar no han cambiado. Sólo una alteración sustancial de las cifras o un cambio de criterio posterior a los comicios podrá resolver el sudoku e impedir que el primer incumplimiento electoral de los partidos sea su promesa de que "no habrá terceras elecciones".

LAS PROPUESTAS

Las fuerzas políticas cuentan desde anoche con quince días para arañar votos en aquellas circunscripciones con escaños en el aire, hacerse con los restos electorales y tratar de dominar sus respectivos bloques ideológicos. Tanto PP como PSOE, fuerzas tradicionalmente dominantes, se han volcado en la apelación al voto útil. No quieren intermediarios en la constitución del próximo gobierno ni compartir su espacio electoral con Ciudadanos y Podemos. Es más, aspiran a salir de las urnas lo suficientemente reforzados como para tener la legitimidad de liderar el proceso y que la batalla vuelva a dirimirse entre populares y socialistas.

Los sondeos, sin embargo, no apuntan a esa posibilidad. Una vez conocida la macroencuesta del CIS, Rajoy aseguró sentir el "estímulo" de representar a la primera fuerza y se ofreció como el único garante de la moderación y la recuperación económica. Pero en su equipo comienza a despertarse la inquietud por no poder romper la barrera del 30% de los sufragios y naufragar en un nuevo intento de repetir en el poder.

El reto del PSOE es aún más complejo. En palabras de Hernando, el partido se dispone a movilizar a los dos millones de votantes que dudan si apoyar a los socialistas y frenar así el 'sorpasso' de Podemos. "Los españoles tratan mucho mejor al PSOE que las empresas demoscópicas", se consoló Sánchez tras sentenciar que Rajoy "no va a gobernar" . Pero Iglesias parte esta vez con la ventaja de haber sumado efectivos a su lucha por el poder. El pacto sellado con IU le sitúa en la pelea por la hegemonía de la izquierda y le concede una posición desde la que este jueves avanzó que, de confirmarse las expectativas, la noche del 26 de junio llamará a Sánchez para cederle incluso la vicepresidencia. Mientras tanto, Ciudadanos se ofrece como llave de gobierno, como alternativa al "inmovilismo" del PP y el "populismo" de Podemos. Y confía en que sus esfuerzos por el acuerdo se vean recompensados en forma de papeletas.
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