DEBATE

Iglesias y Rivera ratifican en un tenso cara a cara su veto mutuo para gobernar

Los dos candidatos a la presidencia del gobierno de vieron de nuevo las caras en el programa 'Salvados'

Rivera e Iglesias se toman un café con leche en el programa de Jordi Évole.

Rivera e Iglesias se toman un café con leche en el programa de Jordi Évole.

CEDIDA
06/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA . MADRID
Justifican en Podemos que si Pablo Iglesias perdió su primer debate en 'Salvados' con Albert Rivera fue porque no vio venir la inusitada agresividad con la que se empleó el líder de Ciudadanos. "Si se hubiese tratado de un partido de fútbol, podríamos decir que a Pablo le impidieron jugar a base de patadas", lamentaron entonces sus íntimos colaboradores. Aquella derrota la reconoció anoche el propio candidato de la formación morada. "Albert lo hizo mejor", zanjó. Esta vez, Iglesias acudió al programa de Jordi Evolé con la lección aprendida. Si Rivera salió a por todas, el fue a por más. El resultado fue un cara a cara bronco y repleto de interrupciones entre dos líderes políticos que hasta a este momento se habían criticado, y mucho, desde el respeto. Y si algo quedó claro es que ni Iglesias ni Rivera piensan permitir que el otro desempeñe función alguna de gobierno. Más que un partido de fútbol lo que se contempló en La Sexta fue un combate de boxeo en el que cada uno de los contendientes trató de castigar al rival con su mejor golpe y donde más le duele. El candidato de Ciudadanos usó Venezuela como ariete, uno de los principales flancos débiles de Podemos desde su nacimiento hace dos años y medio. "Pablo, tú que tienes mano y conoces a la gente del Gobierno de Maduro, ayúdanos a sacar a los presos políticos que Monedero o tu socio Alberto Garzón dicen que son terroristas", invitó Rivera, que también sacó a colación de forma reiterada la alianza de Podemos con el comunismo que representa Izquierda Unida. Iglesias esquivó cuanto pudo y contragolpeó al señalar la cercanía ideológica de la formación naranja con el PP. Tanto que en más de una ocasión trató de ridiculizar a Rivera situándolo como un mero aprendiz de Mariano Rajoy. "Ciudadanos es el equipo filial del PP que va a servir para que Rajoy siga en el Gobierno", afirmó Iglesias. Y respecto a Venezuela acusó a su adversario de hacer seguidismo de la misma estrategia de los populares para desacreditar a Podemos: "Hay un ventrílocuo, lo mismo que dice el PP lo dices tú. A algunos solo les preocupan los derechos humanos según donde". El debate creció en temperatura según avanzó. Tanto que de lo general se pasó en demasiadas ocasiones a lo personal. Así, Rivera tildó a Iglesias de demagogo, intransigente o falta de humildad. El líder de Podemos acusó a su rival de "tener mucha cara" y de mentir a los españoles al prometer una cosa un día y decir la contraria al siguiente.

Culpabilidad mutua La culpabilidad de que haya que repetir las elecciones también voló de lado a lado de la mesa. Rivera apuntó directamente a Podemos. Primero afirmó que si no hay Gobierno es a causa de "los personalismos", en una clara alusión a Iglesias, a quien criticó por pedir sillones ministeriales después del 20-D y estar ya ofreciéndoselos al PSOE antes del 26-J. Incluso, acusó a la formación morada de haber "dinamitado" la formación de Gobierno por interés electoral. "Sois los máximos aliados del inmovilismo porque os interesa que siga Rajoy porque es un chollo para que crezca Podemos", espetó a Iglesias. A modo de respuesta el candidato de la formación morada situó primero a Ciudadanos como una agencia matrimonial entre PSOE y PP y después descargó cualquier responsabilidad de que no haya gobierno en los socialistas. Entre sus ataques mutuos, uno y otro dejaron algún mensaje para los candidatos ausentes. Especialmente a Mariano Rajoy, al que recriminaron su afición por quedarse en casa fumando puros en lugar de afrontar los problema, entre ellos, los debates electorales. A este respecto Iglesias confesó que hay quien le dijo que no le convenía debatir con Rivera cuando él apunta a segundo en las generales y Ciudadanos a cuarto. El segundo debate en Salvados dejó una cosa clara: Iglesias y Rivera nunca se entenderán para apoyar un mismo Ejecutivo. Ni siquiera para permitir con una abstención con otra abstención. Las posiciones de uno y otro, con repetición de elecciones por medio, continúan en la casilla de salida.
Selección DN+

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que necesitas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra