CATALUÑA

Cataluña, al borde de un nuevo adelanto electoral

Puigdemont acusa a la CUP de "destruir" el proceso soberanista por no apoyar los presupuestos

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

EFE
04/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA. BARCELONA
Aún no se ha consumido ni un tercio de la legislatura, ya de por sí será corta (año y medio), y en Cataluña ya se escuchan tambores de elecciones. La negativa de la CUP a aprobar los presupuestos de la Generalitat puede dejar al Gobierno catalán y, por extensión, al proceso soberanista en una situación de extrema debilidad. Cataluña está, por tanto, al borde de un nuevo adelanto electoral, ocho meses después del 27-S y cinco después de la investidura de Carles Puigdemont.

El presidente de la Generalitat, que fue el primero que alimentó el debate sobre el anticipo cuando hace semanas se postuló como candidato y también cuando dijo que los "comicios constituyentes serán en verano de 2017, si no tenemos que hacerlos antes", trasladó este viernes toda la presión sobre la CUP, a la que quiere colgar todas las culpas si el proyecto independentista fracasa. Pero la formación anticapitalista ya ha demostrado en los últimos meses que aguanta la presión, que no le tiemblan las piernas, aunque esté cada vez más dividida, e insiste en que tumbará las cuentas de la Generalitat en el debate sobre las enmiendas a la totalidad que se celebrará el miércoles que viene. Si eso ocurre, el pacto de estabilidad suscrito entre Junts pel Sí y la CUP saltará por los aires y Convergència y Esquerra tendrán que decidir qué hacer, si siguen en precario con unas cuentas prorrogadas que no permitirían ni una alegría, convocar elecciones en otoño o aparcar la ambición independentista y tocar a la puerta del PSC o Catalunya Sí que es Pot en busca de auxilio.

Puigdemont tiene hasta el miércoles para evitar su primer gran fracaso. Por eso fue muy duro con los dirigentes de la CUP y les acusó de "destruir" el proceso soberanista solo por "prejuicios ideológicos". Para aumentar la presión, el presidente catalán se reunió en el Palau de la Generalitat con las entidades independentistas ANC, Omnium y la AMI, para que traten de mediar y consigan desbloquear los presupuestos. Esta es la misma estrategia que utilizó Artur Mas durante la negociación de la investidura, que solo se resolvió cuando el expresidente de la Generalitat cedió y dio un paso atrás. Los anticapitalistas ahora no piden la cabeza del presidente como entonces, sino que elabore unas cuentas rupturistas. Es decir, que incumplan el déficit de Montoro, que desafíen al Constitucional incluyendo impuestos anulados por l corte de garantías, que suban el IRPF a los ricos y planteen un referéndum sobre el pago de la deuda. Inasumible para Puigdemont.
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