POBREZA

La pobreza persiste pese a la mejora de la economía

La recuperación, el crecimiento del PIB y la caída del desempleo apenas consiguen arrancar a unos pocos de las garras de la pobreza

Dos personas buscan entre la basura en una localidad navarra.

Dos personas buscan entre la basura en una localidad navarra.

DN
03/06/2016 a las 06:00
  • COLPISA
La recuperación, el crecimiento del PIB y la caída del desempleo apenas consiguen arrancar a unos pocos de las garras de la pobreza. Según un informe que presentó este miércoles Cáritas, entre 2009 y 2016 el porcentaje de ciudadanos en riesgo de exclusión creció casi dos puntos. De integrar a un 20,4% de la población durante los primeros golpes de la crisis ha crecido hasta el 22,1% actual, un cambio más crudo de lo que parece. Si se usasen hoy los parámetros de entonces, la tasa de personas en situación de desamparo habría crecido más de un 10%. Y es que, según Cáritas, los ciclos de la economía no afectan igual a los estratos más frágiles de una sociedad. Cuando hay recesión la pobreza aumenta a toda velocidad, pero cuando hay crecimiento los que salen de ella lo hacen por goteo.

"Lo que queremos demostrar es que hay un efecto contracíclico de la pobreza. Que cuando hay una crisis esta aumenta muy rápidamente, pero que cuando llega la recuperación la gente no sale de esta situación a la misma velocidad. A menudo, incluso, la tasa se estanca", afirmó Guillermo Fernández, miembro del comité técnico de la Fundación Foessa (el grupo de estudios sociales de Cáritas que ha elaborado el informe) durante la presentación de 'Análisis y perspectivas 2016: Expulsión social y recuperación económica'. Cuando la economía y el empleo empezaron a crecer de nuevo, explicó, estos efectos positivos llegan antes a los que, de partida, no estaban en una situación tan complicada. Mientras, la mayoría de personas en situación de desamparo siguen como siempre. Según los cálculos de Cáritas, harían falta al menos siete años de prosperidad para lograr niveles de pobreza como los que existían en 2009.

Además, el análisis pormenorizado de sus datos también revela que "la gran recesión" ha disparado las diferencias entre distintas comunidades autónomas. Natalia Peiro, directora de Comunicación, Sensibilización e Incidencia de Cáritas, resaltó que la crisis económica, junto con las políticas en vigor, han acentuado la España a dos velocidades: una región norte con un problema limitado de pobreza y una región sur donde sus aguijonazos son más duros. "Los últimos datos revelan que hemos vivido una ligera disminución de la pobreza en el último año, pero esta nunca ha compensado el aumento que hubo en los momentos de recesión", explicó Peiro. Y lo ejemplificó con dos magnitudes. Ha aumentado el número de trabajadores en riesgo de pobreza -en esta situación pese a tener un empleo-, que ha pasado del 14,2% al 14,8% durante la crisis.

También, el riesgo de pobreza entre los parados, que ya está en el 44,8%. También aumentó número de personas que cumplen las condiciones para estar en todas las categorías en las que se divide esta situación de indefensión. "De los 13 millones de personas en riesgo de pobreza en España, un millón sufren simultáneamente pobreza económica, carencia material severa y baja intensidad en el empleo", explicó Peiro. Unas circunstancias, aseguró, que no son solo son consecuencia de la crisis, sino que se deben al modelo social del país. Desde Cáritas consideran que no se hace lo suficiente para combatir la desigualdad pese a que existen estrategias para hacerlo.

Frente a esta situación, desde Cáritas han elaborado una lista de propuestas que quieren hacer llegar a los partidos políticos y con las que creen que puede atajarse el problema de raíz y conseguir revertir la creciente desigualdad en España. La organización reclamó, por ejemplo, la creación de una renta garantizada destinada a los hogares en situación de pobreza severa. "Estimamos que costaría entre 2.700 y 3.200 millones de euros para alcanzar una cobertura de entre el 75% y el 100% de los hogares sin ingresos", argumentó Fernández.

A esto piden sumar una extensión de esta renta garantizada, mediante bonificaciones, a los que pese a tener un trabajo viven en riesgo de pobreza. Cáritas calcula que el coste sería de entre 2.300 y 5.200 millones. Por último, piden mejorar las deducciones fiscales a las familias numerosas o con personas dependientes a su cargo por unos 7.000 millones de euros. En total, entre 12.000 y 15.500 millones de euros anuales.
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