Elecciones 26J

Sánchez promete ante los empresarios que no habrá unas terceras elecciones

El líder del PSOE rehúsa aún así comprometerse a facilitar el Gobierno del más votado, como pide el Círculo de Economía reunido en Sitges

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

EFE
28/05/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
El deseo de tranquilizar al mundo empresarial para ganarse su favor llevó este viernes a Pedro Sánchez a realizar una espinosa promesa ante el Círculo de Economía de Sitges: "No habrá unas terceras elecciones". El líder del PSOE, invitado a participar en la reunión anual de la institución catalana, evitó comprometerse a dejar que gobierne sin más la fuerza más votada, en caso de que, tras las elecciones del 26 de junio, se produzca un escenario de fragmentación política similar al actual. Sin embargo, se mostró rotundo en su afirmación de que esta vez sí habrá Ejecutivo.

La garantía del candidato socialista resulta llamativa porque, hasta ahora, siempre ha negado toda posibilidad a un acuerdo de Gobierno con el PP y esta misma semana argumentó que si dependía de Podemos no conseguiría ser presidente. En su equipo insisten en que nada ha cambiado, que su rechazo a una gran coalición sigue siendo firme y que lo que quiso apuntalar es la idea de que, si el PSOE gana, "habrá gobierno en una semana" en un intento de apelar al voto útil moderado.

Su gran problema, como admite un histórico de la formación, es que nadie medianamente informado cree a estas alturas posible una victoria socialista. El PSOE quedó el pasado 20 de diciembre a casi ocho puntos del PP en porcentaje de voto y no hay ni una sola encuesta que indique que en los últimos cinco meses haya conseguido recortar esa distancia insalvable, al contrario. En el hoy principal partido de la oposición hay, además, voces que defienden en privado, y con cierta timidez en público, algo parecido a lo que plantea formalmente el Círculo de Economía, es decir, que si se repite el complejo puzle del 20 de diciembre habría que anteponer la estabilidad del país a cualquier otro criterio. A la llana, que habría que aceptar que gobiernen los populares aunque sea a condición de importantes reformas. Es lo que dijo sin decir Felipe González en una entrevista en El País el 28 de enero y lo que, más recientemente, han insinuado desde Guillermo Fernández Vara a Javier Lambán, pasando por Josep Borrell.

ADHESIÓN

Ante los empresarios, Sánchez trató de justificar el porqué de su 'no' a Rajoy. "Dicen que les tenemos que apoyar, pero para que Rajoy siga siendo presidente del Gobierno y para hacer las mismas políticas que hasta ahora. ¿Entonces, dónde está el cambio?" defendió. Según él, lo que pidió el 72% de los españoles (o sea, todos los que no votaron al PP) en las pasadas generales eran otras políticas y por lo tanto abstenerse ante un Ejecutivo popular habría sido traicionar su "mandato".

Lo cierto es que el presidente en funciones nunca tuvo ocasión real de negociar ninguna medida con el líder socialista porque, sólo tres días después de los comicios, éste le dijo que jamás le daría su apoyo. Así que, en cierto modo, el discurso ha cambiado, aunque ese cambio fuera coyuntural y tuviera más que ver con el público concreto al que iba dirigido que a un viraje en toda regla.

El líder de la oposición trató, de hecho, de diluir responsabilidades. Primero, acusó a Rajoy de haberse puesto él solo ante una situación imposible al renunciar de antemano a tender puentes con formaciones "ideológicamente semejantes" a la suya como Ciudadanos, PNV e incluso Convergència (partido este último con el que él mismo renunció a negociar por independentista). Y después, hizo hincapié en que el problema reside en que el líder del PP ha gobernado de tal manera que nadie quiere ser su aliado. "Pregúnten a Albert Rivera, no parece que tenga muchas ganas de apoyarlo como presidente", defendió.

El relato le llevó a concluir que él es en realidad la "única alternativa constructiva" para la Moncloa porque, en un Parlamento atomizado, puede "tender puentes a un lado y otro". Incluso aseguró que hablaría con el PP. "No se trata de arrinconar a nadie, sino al contrario, que aquellos que no quieren cambio no podrán participar de mi Gobierno pero sí de las grandes transformaciones y grandes acuerdos que requieren políticas de Estado", dijo ante lo más granado de los empresarios de Cataluña.

"Si el PSOE gana las elecciones -insistió- habrá Gobierno en una semana. Y no cualquier Gobierno, uno limpio y dialogante, y un Gobierno social". Un Ejecutivo que situará entre sus prioridades (tenía que decirlo al encontrarse en Cataluña) una reforma de la Constitución para profundizar en los aspectos federales del modelo autonómico y "solucionar el problema territorial", y que es imposible sin el concurso del principal partido del país.
Selección DN+

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que necesitas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra