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El Gobierno reclama "unidad" a Aznar tras sus críticas a la gestión económica de Rajoy

El PP trata de minimizar los envites del expresidente, que afectan al núcleo del discurso con el que el partido pedirá el voto.

El Gobierno reclama

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, acompañado por la secretaria general de su partido, María Dolores de Cospedal,,d., y de la presidente de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

AFP
Actualizada 24/05/2016 a las 21:09
  • COLPISA. MADRID
El equipo de Mariano Rajoy se resiste a despejar si contará con José María Aznar para mover al votante desencantado del partido. Pero es evidente que el expresidente del Gobierno no parece estar por la labor de participar en la campaña. En la guerra dialéctica que mantiene desde el viernes pasado con el líder de los populares, lejos de recular, Aznar volvió este martes a la carga a cuenta otra vez del incumplimiento del déficit. Si algo ha herido a quien fue referente de la formación durante años es que su sucesor se atreviera a contrastar la gestión económica de la última legislatura con aquella de 1996 que permitió el ingreso en el euro. "Errada comparación", resumió mientras la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, le llamaba a la "unidad y la responsabilidad".

Hace tiempo que algunos dirigentes populares lamentan que los únicos titulares que genera el PP sean aquellos que perjudican a la formación. Los últimos episodios no han contribuido a lo contrario. El 20 de mayo, el Foro Anual de Economistas brindó al expresidente la oportunidad de exponer sus recetas económicas. En este marco, no hubo espacio para medias tintas. Aznar censuró el "parón reformista" del Ejecutivo y calificó de "grave error" que el Gobierno relaje el cumplimiento del objetivo de déficit. No es la primera ocasión en la que Rajoy sufre el envite de quien le confió los mandos del PP en el año 2003. Pero en este caso, las críticas del expresidente se perciben como un torpedo en la línea de flotación del partido y del discurso del candidato. Tal y como ocurrió el pasado 20 de diciembre, los populares presentan sus éxitos económicos como aval para renovar en la Moncloa. En ese camino, el Gobierno ha logrado incluso sortear la multa que la Comisión Europea podría imponer a España por el desarreglo presupuestario de 2015 y que finalmente se resolverá tras los comicios. De ahí, que el jefe del Ejecutivo no quisiera dejar pasar las alusiones de su antecesor.

El domingo, en una entrevista a este diario, Rajoy hacía memoria. "En la primera legislatura en la que gobernó el PP, yo era ministro y Aznar, presidente. Entonces también teníamos que reducir el déficit público y lo redujimos menos que en esta legislatura", espetaba el líder de los populares. La caja de los truenos quedó destapada. El exjefe del Ejecutivo lamentó este martes la réplica por "inexacta" y "forzada". "No es verdad que se haya reducido el déficit más que en el periodo 1996-2000", refutó en La Tercera del diario ABC, donde lamentó la "respuesta oficial" a sus reflexiones.

Si cuando los populares accedieron por primera vez al Gobierno se pasó, según los datos de Aznar, de un 7% a un 1%, esta vez, desde 2011, la cifra ha bajado del 9,5 al 5,1. "Entonces se logró sin prórrogas, porque el euro no esperaba, y renunciando a subir los impuestos, que, en realidad, se bajaron", exhibió el expresidente, que recuerda que en el Ejecutivo de Rajoy no ha podido cumplir el objetivo de consolidación fiscal.

Desde el Gobierno, quien fue secretario de Estado de Economía en la legislatura de 2000 a 2004, el ministro Luis de Guindos, admitió este martes los datos, pero puntualizó que el actual Gabinete ha tenido que realizar el esfuerzo en recesión y no en los tiempos en los que se crecía "al 3 o 3,5%". Molestara o no al presidente de Honor del PP, el Ejecutivo no renunció durante toda la jornada a comparar la obra de Rajoy con lo que en su día se consideró el "milagro fiscal" de Aznar.

OBJETIVO, RELATIVIZAR 

En el partido, en cambio, se trató de minimizar el enfrentamiento. Volcada la formación en la campaña electoral, los populares no creen que alentar las discrepancias entre el actual líder y el anterior pueda tener algo de productivo. "Aznar reivindica su historia, que es la historia del PP", zanjó un alto cargo. Del mismo modo, el vicesecretario de Acción Sectorial, Javier Maroto, restó importancia a la polémica y recordó que "lo importante no es discutir los datos" sino concluir que el PP "es el partido que baja el déficit". "Todos a una para que no paguen justos por pecadores", insistió.

El presidente ni tan siquiera se refirió al asunto. Esquivó a la prensa en la presentación de los cabezas de lista para el 26-J y en su discurso simplemente volvió a presentarse como garante de la "moderación" y "la estabilidad" frente al resto de ofertas electorales. "Es mucho lo que está en juego, fundamentalmente la consolidación de la recuperación económica", advirtió tras recordar que "la radicalidad es real en España". En su círculo están convencidos de que una combinación entre el discurso del miedo ante los extremismos y el relato económico activará la tecla que no funcionó en anteriores citas electorales.
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