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DEFENSA

Los captores de los periodistas amenazaron con venderlos al Daesh

El CNI comenzó las gestiones para su liberación solo tres semanas después del secuestro y con la ayuda de Qatar

Los periodistas liberados en Siria se encuentran ya en España

Los periodistas liberados este sábado.

EFE
10/05/2016 a las 06:00
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  • COLPISA
Fue una continua espada de Damocles durante los diez meses de cautiverio. Los captores de los tres periodistas españoles secuestrados en Siria amenazaron en "repetidas ocasiones" con venderlos a los terroristas del Estado Islámico cada vez que se atascaban los contactos, que desde un primer momento llevaron un exclusivo grupo de negociadores del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ayudados por los agregados policiales en la zona. Según han revelado fuentes cercanas a la operación que el sábado desembocó en la liberación de Antonio Pampliega, José Manuel López y Angel Sastre, los servicios de inteligencia españoles tomaron muy en serio la amenaza del Frente Al Nusra (la filial de Al Qaeda en Siria) de vender a los rehenes, a pesar de saber que la mayoría de las facciones del Frente de la Conquista, la galaxia de grupúsculos rebeldes a las tropas de Damasco y al que pertenece Al Nusra, mantienen una enconada enemistad con los terroristas del Daesh, con los que libran violentas batallas por el control de la provincia de Alepo, precisamente donde fueron capturados los informadores. Aun así, los captores solo veían a los periodistas como una "mercancía" dispuesta a venderla al mejor postor, aunque fuera el enemigo, ya que el secuestro y la extorsión, no solo de occidentales, es la principal fuente de financiación de Al Nusra, a diferencia del Estado Islámico, mucho más rico por las exportaciones ilegales de crudo y antigüedades y capaz de pagar grandes cantidades por unos rehenes europeos.

El CNI, explican responsables del operativo, solo tardó tres semanas en saber exactamente qué facción de Al Nusra tenía en su poder a los españoles y que éstos seguían retenidos en la provincia de Alepo. Fue clave el testimonio del sirio Usama Ajjan, el 'fixer' (traductor, guía y conseguidor local) que contrataron los tres 'freelance' para internarse en Siria. Ajjan fue capturado junto a los españoles el 13 de julio de 2015 en la parte vieja de la ciudad de Alepo, pero fue liberado en secreto solo veinte días después.

Los servicios de inteligencia españoles confirmaron con el relato del guía que los reporteros habían entrado en Siria bajo la protección de una 'katiba' (batallón) del Frente de la Conquista, pero que cayeron poco después en manos de un grupo de Al Nusra. A partir de ahí los esfuerzos del CNI y los expertos diplomáticos en la zona se concentraron en garantizar que los españoles no solo no fueran vendidos, sino que no terminaran capturados o muertos por terroristas del Daesh durante alguna refriega y que no fueran víctimas de algún bombardeo de las fuerzas de Bashar al-Asad o de la aviación rusa en Alepo. Buenas relaciones Fue entonces cuando los expertos de los servicios de inteligencia contaron con la colaboración de sus homólogos cataríes.

Las autoridades de Doha mantienen una estrecha relación con Al Nusra, hasta el punto de que su postura de apoyo a esta franquicia de Al Qaeda ha sido criticada por los países occidentales. El Gobierno catarí fue el que logró que un jefe yihadista de Alepo ofreciera "garantías en las negociaciones" y que se ocupara de la seguridad de los españoles, A través de los servicios cataríes, el CNI y la Vicepresidencia del Gobierno consiguieron varias "pruebas de vida" de los secuestrados, incluido al menos un vídeo, que permaneció en secreto, grabado en febrero y en el que los periodistas reclamaban en inglés su liberación. Una y otra vez, los servicios de inteligencia españoles reclamaron la mayor discreción para evitar que la operación se frustrase por una filtración.

En las últimas semanas, los agentes del CNI y ya con la ayuda de los servicios de inteligencia militares turcos (Millî Istihbarat Teskilâti), se centraron casi por completo, en cerrar los detalles de la difícil operación de entrega de Antonio Pampliega, José Manuel López y Angel Sastre y en escoger los intermediarios más fiables y el lugar más adecuado. Se pactó que la liberación tendría lugar en un paso abrupto en la provincia turca de Hatay, donde finalmente sobre las 20 horas del sábado, los tres rehenes pasaron a estar bajo la custodia de los agentes secretos españoles.

Angel Sastre agradeció este lunes los esfuerzos del Gobierno español y relató que ahora su mayor preocupación es la "recuperación de la vida que tenía" y pagar la "deuda" contraída con su familia por el sufrimiento que su cautiverio les ha hecho pasar.
Pampliega pidió en Twitter que su liberación no eclipse las atrocidades que siguen ocurriendo en Siria. "Que se hable de Siria y del sufrimiento de los sirios. Ellos son los importantes y no nosotros", escribió.
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