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Pactos de Gobierno

Sánchez tranquiliza a Rivera y a los críticos del PSOE ante su encuentro con Iglesias

  • El líder de los socialistas asegura que su acuerdo con Ciudadanos es "firme" y que no se ha "movido" de sus objetivos para la investidura

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
EFE
  • COLPISA. MADRID
Actualizada 22/03/2016 a las 06:00
No habrá cambio de estrategia. Pedro Sánchez tiene previsto reunirse esta semana con Pablo Iglesias en solitario pero no alberga intención de desentenderse del acuerdo programático sellado con Ciudadanos, y avalado por los militantes socialistas el pasado 27 de febrero, para intentar formar Gobierno. "Es un acuerdo firme y es un acuerdo abierto al resto de fuerzas políticas - ratificó hoy-; lo que diré al señor Iglesias es que tenemos que acabar con este bloqueo institucional que está perjudicando a los millones de españoles que más han sufrido por la crisis, los recortes y las desigualdades y que solo beneficia a Mariano Rajoy y al PP".

En realidad -y pese a la enorme expectación o inquietud generada tanto dentro como fuera del PSOE, según se mire-, la cita con el líder de Podemos no tiene aún fecha fija. Hace cinco días, ambos mantuvieron una breve conversación telefónica en la que acordaron reunirse antes de Semana Santa, pero Sánchez llegó el lunes a Canarias para una visita de dos días y, en principio, tenía intención de tomarse un descanso a partir del jueves, lo que dejaría el miércoles como única opción viable. Aparentemente, todo está en sus manos.

El secretario de Organización 'in péctore' del nuevo partido de la izquierda, Pablo Echenique, aseguró que, pese al cólico nefrítico que sufrió el pasado sábado por la noche, la agenda de su líder está "explícitamente limpia" a la espera de los socialistas. Por otro lado, Sánchez siempre ha querido lanzar el mensaje de que es él, como aspirante a la jefatura del Ejecutivo, quien marca los tiempos y los contenidos de sus reuniones. Y ahora que ha perdido el aura protectora del candidato propuesto por el Rey, y que los críticos de su partido vuelven a asomar la cabeza, desea ser extremadamente cauto.

El PSOE andaluz lanzó este lunes mismo una advertencia soterrada a través de su portavoz parlamentario, Mario Jiménez: el pacto con Rivera no se puede "desvirtuar ni modificar" en sus cuestiones esenciales. El aviso sería innecesario si se atiende a las propias declaraciones del secretario general, pero los mismos que en su día le achicaron desde su propio partido el camino de las negociaciones para la investidura mantienen viva su desconfianza.

La semana pasada, el equipo negociador designado por el líder socialista ya trasladó a Compromís y a Izquierda Unida su disposición a ampliar o retocar el programa de 200 propuestas que, según se acordó con Ciudadanos, debería llevar a cabo un futuro Gobierno del PSOE. Pero el propio Sánchez aseguró a Albert Rivera, en un encuentro organizado 'ex profeso', que siempre sería consultado. Y a tenor de sus declaraciones, éste le creyó: "Si el PSOE quiere otro acuerdo distinto [al nuestro] sólo tiene que decirlo. No pasa nada. Pero eso ahora mismo no se ha planteado", dijo tras reunir hoy a su ejecutiva.

MISMO PLAN

Sánchez e Iglesias no se ven desde el pasado 5 de febrero, cuando el secretario general de Podemos comunicó al socialista que no se sentaría a negociar nada si el PSOE no renunciaba previamente a hablar con Ciudadanos. Diez días después, cuando los socialistas ya habían avanzado en sus negociaciones con PNV, IU y Compromís, cambió de criterio y aceptó, gracias a la mediación del portavoz de IU, Alberto Garzón, que un equipo liderado por Iñigo Errejón se reuniera con el grupo de negociación del PSOE junto a las fuerzas de izquierda. Pero a las 48 horas se levantaron de la mesa.

El apretón de manos entre Sánchez y Rivera evidenció que lo que pretendían los socialistas era una simple abstención de Podemos. Aspiraban a lograr, además del sí de C's, el de IU, Compromís, Coalición Canaria y PNV para alcanzar 143 escaños con los que hacer fente a los 142 que sumarían los 'noes' de PP, Bildu, ERC y Convergencia. Pero con el descuelgue del partido de Iglesias se produjo también el de las otras dos fuerzas de la izquierda. Y Sánchez no obtuvo la confianza de la cámara para ser presidente.

A pesar de todo, Sánchez no tiene 'plan B'. Y hoy lo dejó claro: "No me he movido y voy a ser coherente hasta el final". Su tesis sigue siendo que en el Congreso no hay mayoría de izquierdas ni de derechas pero que sí existe una "mayoría de cambio". Y, en cualquier caso, no quiere oír hablar de compartir Gobierno. "De lo que vamos a hablar es de soluciones y no de sillones", dijo.

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