SI LO PIENSO…… ¿OCURRE?

 El otro día tuve la suerte de disfrutar de un agradable kit kat en el lugar de trabajo. Compartir conversaciones y conocimientos con personas interesantes es todo un lujo, y este fue uno de esos momentos.  No hablamos de los tópicos ya desgastados; el tiempo,  la crisis,  la política,  la educación,  el dinero……  Hablamos del poder de nuestros pensamientos.

Discutíamos acerca de la hipnosis, de la necesidad o la posibilidad que nos brinda la hipnosis en el trabajo terapéutico o para determinados traumas. Hablamos del inconsciente, de lo oportuno de remover en el pasado y reactivar posibles traumas o experiencias doloras, para sanar el presente.

Pero nos interesaba especialmente incidir en la fuerza de las creencias y los pensamientos. Cómo éstos nos llevan a creer por ejemplo, que un determinado lugar está encantado, (llegando incluso a observar o escuchar sucesos paranormales), y cómo estas creencias se van transmitiendo de generación en generación.

Basta un hilo con una arandela, una llave o cualquier otro objeto similar, sujeto en lo alto por nuestra mano, para demostrar la fuerza de nuestros pensamientos. Pero más allá del atractivo de este “juego”, que más bien parece un truco de magia, o un proceso de hipnosis, lo interesante en este asunto es extrapolar estas conclusiones a nuestros hábitos de vida.

Somos muy conscientes cuando recibimos una crítica del exterior, protestamos si continuamente nos están recordando nuestros errores o limitaciones, pero que poco justicieros somos con nosotros mismos. – ¡que torpe soy!,  ¡todo me sale mal, yo no puedo, no soy capaz de hacer algo tan complicado! ¡Seguro que me sale mal-     Expresiones conocidas, aparentemente banales. Pero, si tan banales creemos que son, hagamos una prueba. Prueba a decírtelo una vez al día, por siete días a la semana, 30 días al mes, 365 días al año.  Entonces… si lo pienso, ¿ocurre?. Desde luego no podemos controlar al otro, ni modificar el futuro, pero si puedo dirigir mis acciones y mis actitudes de acuerdo a como me piense.

Si creemos que nuestros pensamientos tienen la fuerza suficiente como para mover un hilo con una arandela, ¿cómo no lo va a tener para dirigirnos en nuestras conductas? En ocasiones una creencia, no es solo una idea que posee la mente, sino más bien, es una idea que posee a la mente, y como tal esto se refleja en nuestros actos.  La siguiente frase atribuida a Grandhi, recoge lo que quiero transmitir con respecto a la importancia y la fuerza de nuestros pensamientos por insignificantes que los estemos considerando.

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se transformarán en actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino, será tu vida. Mahatma Gandhi

 Paula Fuentes. Psicóloga del Teléfono de la Esperanza

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