BORDER. FRONTERAS

Dirección: Ali Abbasi. Reparto: Eva Melander, Eero Milonoff, Viktor Åkerblom, Joakim Olsson. Título en V.O: Gräns. Nacionalidad: Suecia Año: 2018 Guión: Ali Abbasi, Isabella Eklöf, basada en un relato de John Ajvide Lindqvist. Fotografía. Nadim Carlsen. Múscia. Christoffer Berg, Martin Derkov. Género: Thriller Fantástico Color o en B/N: Color

En 2008, el sueco Tomas Alfredson (Déjame entrar, El topo) se adentró en el universo literario de John Ajvide Lindqvist —apenas traducido aquí— y nos regaló una pequeña maravilla titulada Déjame entrar. En aquella ocasión fue el propio Lindqvist quien escribió el guion y logró hacer despegar tanto su carrera como la de Alfredson. Hoy, 15 libros, 3 obras de teatro y alguna que otra serie de televisión después, es otro director, el danés de origen iraní Ali Abbasi (Shellley, 2016), quien decide adentrarse en el universo fantástico y de terror de Lindquist para adaptar otra obra suya, un relato corto titulado Gräns. El resultado es Border, una película fascinante pero con algunos altibajos.

Uno de ellos tiene más que ver más con la periferia de la película que con la cinta en sí. Los encargados de vender un producto —esos maravillosos departamentos de publicidad y marketing— tratan siempre de buscarle el lado más rentable, es decir, el que haga que el producto interese a un abanico cuanto más amplio de público, mejor; dicho esfuerzo —loable, hasta noble si ustedes quieren—, sin embargo, puede llevar incluso a ‘falsear’ —dejémoslo en maquillar— la realidad. Por mucho que así lo hayan anunciado algunos, Border no es una película de ‘trolls’. Tampoco es una película de terror ni fantasy, aunque que en ella habite alguna que otra criatura mitológica de los bosques nórdicos. Border, por el contrario, es una historia dramática sobre lo que realmente significa ser humano.

Su personaje principal, Tina, una funcionaria de aduanas, es una mujer con un físico especial que la ha marcado desde su infancia; como si quisiera compensarlo, la naturaleza le ha brindado en cambio una habilidad única para oler el interior de las personas, su miedo, la culpa, la vergüenza, el deseo, la cólera que los habita. Hasta que un día se topa con un desconocido que la desconcierta, alguien a quien no logra clasificar, calificar, ni siquiera discernir. A partir de ese momento, el mundo de Tina —esa identidad (auto)impuesta que ha ostentado a lo largo de los años— comienza a derrumbarse. Es en ese plano en el que la película y su protagonista ofrecen lo mejor de sí, cuando Abbasi nos muestra sin miedos ni tapujos ese camino de descubrimiento, de (auto)conocimiento del personaje contenido entre el primer plano de la película y el último, uno espejo del otro, escritos así con toda la intención. Consciente, sin embargo, de que reducirlo todo a esa sola apuesta sería poco menos —así lo estipulan los departamentos de márquetin y publicidad, recuerden— que pegarse un tiro en el pie, el director danés y su co-guionista Isabella Eklöf apuestan por entretejer un relato policial con tráfico de niños y pederastia de por medio que, si bien ayuda a hacer avanzar el metraje, carece de la tensión necesaria y se antoja algo forzado. A pesar de ello, Abbasi y Eklöf se las ingenian para hibridar varios géneros —fantástico, terror, incluso gore en algún instante— con éxito. El resultado es una película que da qué pensar —algo cada vez más extraño en la mayoría de carteleras actuales— y que trasciende el cine de mero entretenimiento.

Maravilloso el trabajo de Fotografía de Nadim Carlsen, que lleva años cabalgando entre el Documental y la Ficción, dualidad que le va como anillo al dedo a Border. Cine del bueno.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

DANTZA

Título. Dantza. Dir. Telmo Esnal. Guion. Telmo Esnal. Fotografía. Javier Agirre. Música. Pascal Gaigne. Reparto. Amaia Irigoyen, Gari Otamendi, Ainara Ranera, Joseba Astarbe, Josu Garate. Productora. Txintxua Films. GéneroMusical. Drama | Baile

En 1982, el director de cine experimental estadounidense Godfrey Reggio nos regaló Koyaanisqatsi, la primera de las películas de su llamada trilogía Qatsi —completada con el tiempo por Powaqqatsi (1988) y Naqoyqatsi (2002), producidas por Coppola y Soderbergh—. Diez años después, otro estadounidense, Ron Fricke, Director de Fotografía de Koyaanisqatsi —rodada en un espectacular 70mm—, estrenó Baraka, a la que le seguiría Samsara años después (2011), poemas visuales sin una intención expresamente narrativa pero unidas por un hilo conductor aparentemente invisible. Tanto las propuestas de Reggio como las de Fricke se sustentaban en una estética impecable y en un diseño de sonido y una banda sonora impresionantes. ¿Qué por qué les cuento todo esto? Pues a raíz del estreno de Dantza, la nueva película de Telmo Esnal.

Dantza es precisamente eso, un poema visual que narra las vicisitudes de un pueblo. Y lo hace a través de sus danzas y la música que las acompaña. Ustedes podrán pensar que el pueblo representado es el vasco, y no se equivocaran. De hecho, el trabajo de investigación que hay detrás de la película, de sus bailes, de su simbología, a cargo del investigador y coreógrafo Juan Antonio Urbeltz, es de primera. Pero, a la vez, se equivocarán. Porque lo que se representa Dantza es mucho más. Es el patrimonio de muchos pueblos euroasiáticos, desde los que habitan los Pirineos hasta los que moran en los de Japón —ahí está el paralelismo entre los mitos de Mari de Anboto y el de Amateratsu, por ejemplo—.

A lo largo del metraje asistimos a danzas que representan momentos y preocupaciones comunes a muchas comunidades humanas desde sus primeros tiempos: la plantación de la cosecha, la llamada a la lluvia para que la alimente, la lucha contra la plaga que la amenaza una vez brotada —en Japón, por ejemplo, tanto las libélulas, como las mantis religiosas y las arañas son adoradas por alimentarse de los insectos que destruyen la planta del arroz—, la recolección del fruto, la elaboración del elixir —la sidra—, la fiesta, el nacimiento del amor, la boda…

Decía John Ford que toda película debe contener un baile, una boda y un funeral, y Esnal parece haber seguido su dictado al pie de la letra. Por todo lo expuesto hasta aquí, quizás puedan pensar que no se trata de una película fácil de ver. No en vano, nos enfrentamos a 98 minutos de metraje sin un solo diálogo, sin una narración convencional a la que agarrarse y en la que los bailes se suceden uno tras otro. La cinta, sin embargo, es cautivadora y ofrece momentos de una enorme belleza. El trabajo del escultor Koldobika Jauregi en el Diseño de Producción, la Dirección de Fotografía de Javier Agirre (Handia, Oreina), el Montaje de Laurent Dufreche (Casual Day, La isla, Handia), la Música de Pascal Gaigne (Gordos, El olivo, Plan de fuga, Handia) sobre el trabajo de Urbeltz y Marian Arregi y el Sonido de Alazne Ameztoy y Xanti Salvador (Loreak, Handia) son impecables. Como lo son también la Dirección Artística de Elena Cajarabille y los efectos visuales de uno de los más grandes creadores de ilusiones de nuestro cine, Félix Bergés (Los otros, Un monstruo viene a verme, Lo imposible, Ágora, La piel fría…), con sus 8 Goya a las espaldas, perfectamente integrados al servicio de la película.

Mi recomendación: no se la pierdan. Entren en la sala, siéntense en la butaca, abran bien los ojos y las orejas y déjense seducir por esta producción de una belleza nada habitual en los tiempos que ya no corren, sino vuelan. Y por si quieren una muestra de lo que van a encontrarse, ahí va un botón…

 

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

DURANTE LA TORMENTA

Título original. Durante la tormenta. Año2018.Duración. 128 min.País. España. DirecciónOriol Paulo.Guion. Oriol Paulo, Lara Sendim. Música. Fernando Velázquez. Fotografía. Xavi Giménez. Reparto: Adriana Ugarte, Chino Darín, Álvaro Morte, Javier Gutiérrez, Miquel Fernández,Nora Navas, Julio Bohigas-Couto, Mima Riera, Francesc Orella, Albert Pérez,Clara Segura, Silvia Alonso, Aina Clotet, Ana Wagener, Ruth Llopis, Belén Rueda.Productora. Atresmedia Cine / Colosé Producciones / Mirage Studio / Think Studio. GéneroThriller. Ciencia ficción | Viajes en el tiempo

Oriol Paulo forma parte de una generación de guionistas y directores españoles nacidos a principios de los 70 que decidieron que por estos pagos también se podía hacer buen cine de género, películas escritas con solvencia y rodadas con profesionalidad y una factura lo suficientemente buena como para poder intentar competir con lo que nos llegaba de la ‘Gran Industria’. Y lo han conseguido. Algunos, incluso, como Alejandro Amenábar, J.A. Bayona, Jaume Collet-Serra, Nacho Vigalondo, Rodrigo Cortés, Juan CArlos Fresnadillo o Mateo Gil, por citar a algunos, han dirigido y siguen haciéndolo fuera de nuestras fronteras. No en vano, son hijos de una forma —hollywoodiense— de entender el cine (como espectadores, primero; como cineastas, ya después) y varios de ellos, incluso, han completado su formación en EE.UU.

Durante la tormenta, dirigida y escrita por Paulo junto a Lara Sendim, con la que ya co-escribió El cuerpo (2012), y protagonizada por Adriana Ugarte, Chino Darín, Alvaro Morte y Javier Gutiérrez, responde a ese tipo de películas: cintas de género —thriller, ciencia ficción, negro, terror…— cuya intención principal es la de entretener a un espectador medio con un cierto nivel de calidad. Y lo consigue en general. El trabajo de guion —trama, subtramas, estructura— es complejo y minucioso, a pesar de que chirríe en alguna que otra escena, en especial durante el planteamiento, y tanto la dirección de Paulo, como la fotografía del siempre exquisito Xavi Giménez (El maquinista, Ágora, Palmeras en la nieve, El secreto de Marrowbone), actualmente enfrascado en el rodaje de las dos nuevas entregas de la saga de El guardián invisible, y el montaje de Jaume Martí (Un monstruo viene a verme, Contratiempo, Frágiles, Alacrán enamorado) aprueban con nota.

Les decía al principio que Paulo pertenece a esa generación de directores que se han sacudido de encima ciertos complejos y han mamado un cine producido ya a partir de los años 80 del s.XX, y se nota. Se nota en su forma de escribir y en su forma de narrar, y se nota especialmente en sus referentes. Bien es cierto que uno puede rastrear ecos de grandes maestros como Hitchcock en ellos, por citar a quien todos tenemos en la cabeza —tantas veces mentado en vano, no obstante— cuando se trata de hablar del suspense y el thriller, pero si por algo destaca Paulo es por no tener complejos a la hora de usar como fuente de inspiración en este caso películas contemporáneas como Frequency (Gregory Hoblit, 2000) o Una cuestión de tiempo (Richard Curtis, 2013) y por rendir debida pleitesía al icono: Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985; el chaleco del niño, el monopatín, el rayo en el reloj del colegio…). Sin embargo, ninguna de ellas —tampoco nuestro queridísimo Marty McFly— escapa a lo que acaba lastrándolas siempre: la sensación constante de que todo es una trampa, o, si lo prefieren, un elaborado trampantojo. Es lo que pasa cuando uno lidia con el dichoso tiempo, con lo cuántico, con los pasados y los futuros alterados… : que las preguntas son siempre superiores a las respuestas y las grietas se le abren aquí y allá. A pesar de ello, la película se deja ver bien.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario