Emociones y decisiones en el divorcio

Por Maite Ruiz Aquerreta

El divorcio es una crisis vital. Como toda crisis vital, nos coloca en una situacion ante la que tenemos que dar una respuesta apropiada.

Terminar con la convivencia con nuestra pareja, nos saca de nuestra zona de confort y según como hagamos ese tránsito, puede vivirse como la entrada en una zona de pánico. de la que no encontramos como salir.

Todos los cambios nos ponen a prueba. Nos exigen un plus de racionalidad, de control emocional y de autogestión vital que a veces nos desborda y nos hace sentirnos bloqueados.

Y el divorcio es también un cambio. Un cambio que puede nacer por diferentes causas, pero donde seguro hay conflicto, desamor, falta de comunicación y todos aquellos elementos que nos llevan a tomar la decisión de separarnos.

Las emociones son muy intensas. Hablamos de crisis vital, duelo y conflicto, así que las emociones que se generan son acordes al momento. Tristeza, ira y miedo están presentes. En cualquiera de sus formas, desde las más leves hasta las más profundas, pero son estas emociones las que acostumbran a dirigir la conducta en esos momentos. La culpa también es un elemento que las personas en proceso de ruptura tienden a utilizar, para autoagredirse o hacer daño al otro.

Pues bien, en este momento tan difícil y con ese cóctel de emociones negativas, hay que tomar decisiones. Y son decisiones muy importantes. Donde vamos a vivir, cuando podremos estar con nuestros hijos, que va a pasar en el trabajo, como dividimos nuestras cosas y como las repartimos, y que pasa con las relaciones con la familia, con los amigos… dudamos de nuestra capacidad de elegir, de decidir….

Y es normal. ¿Quién no puede sentirse desbordado en un momento así? Todos los que hemos pasado por ese momento vital lo sabemos, lo hemos vivido, lo hemos experimentado y conocemos la dificultad de en ocasiones no perder el control racional sobre los acontecimientos y no dar una respuesta automática de la que arrepentirnos después. Lo que se conoce como “secuestro emocional”.

Por esa experiencia propia y ajena, por ese conocimiento sobre el conflicto y la reacción de las personas en conflicto trabajamos de manera conjunta abogada y psicóloga en nuestro despacho. Porque tenemos que velar como profesionales al servicio de las parejas que vienen a divorciarse, porque sus decisiones y sus acuerdos acerca de todas aquellas cuestiones sobre las que tienen que hablar, sirvan para permitirles transitar hacia esa nueva vida como separados de manera que no les suponga un dolor mayor. Que ese cambio no se convierta en un enganche negativo donde el dolor y el resentimiento sean los que mandan para que ni ellos, ni sus hijos, ni las personas que les rodean sufran más que lo estrictamente necesario.

Así trabajamos en Mediación Navarra con las parejas que rompen. Con una visión jurídica y emocional para que obtengan el resultado que esperan y desean que no es otro que unos acuerdos de futuro en los que seguir cada uno con su vida, pero respetándole y así protegiendo la propia salud emocional  y la de sus hijos.

¡Seguimos en contacto!

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