Mediación y justicia: sentencia de la manada

Por Maite Ruiz Aquerreta

Me gustaría no tener que hablar hoy de esto…. Que esta sentencia no fuera la noticia que ha sido…..que no hubiéramos tenido que conocer esos párrafos de la sentencia que nos llevan a empatizar con la víctima y nos llenan de asco, miedo, vergüenza, humillación, dolor…. Que nadie hablara ya de esto para que la que fue víctima pueda seguir con su vida y no tenga que sufrir esta doble victimización a la que está siendo sometida.

Lamentablemente, no es posible. El jueves conocimos el veredicto. Y fue lo que fue. Y ya está. Y la sociedad reacciona. Y los colectivos feministas se organizan para manifestar su enfado, su repulsa. Y más violencia. Insultos al ministro de justicia. Una petición por change.org para inhabilitar a los magistrados que firman más de un millón de personas en unas horas. Las redes sociales reflejan el sentir de muchos y se llenan de mensajes de odio.

El conflicto escala. Y no poco a poco, sino de manera fulgurante. Surgen voces desde el entorno judicial que dicen que estemos tranquilos, que esto no ha acabado, que veremos tras los recursos como queda la cosa, y que 4 de ellos tienen pendiente el juicio de Córdoba….

Pero como en cualquier conflicto, ya nadie escucha. Ha estallado lo que en mediación se conoce como “lucha de poder” la sociedad contra la justicia, las mujeres frente a estamentos judiciales. Y aquí no es posible el dialogo. No se miran, no pueden escucharse.

Hay una realidad y tiene estos datos: en España se denuncia una violación cada 8 horas. El año pasado 44 mujeres murieron a manos de sus parejas o ex parejas. Cada vez hay más denuncias de adolescentes o jóvenes víctimas de maltrato….

Todos estos datos, son indicadores de una situación de violencia estructural sobre la mujer. Suena terrible, pero es real.

Nuestra sociedad tiene un reto al que enfrentarse y no puede esperar, tiene que hacerlo YA y es a todos los niveles: educativo, cultural, social, familiar, jurídico, judicial….y todos tenemos una cuota de responsabilidad. Cada uno en donde estamos, en lo que hacemos, en lo que decimos y sobre todo en lo que pensamos. En lo que pensamos, si…..es lo más importante. Desde nuestros pensamientos nacen nuestras emociones y elaboran una acción, una conducta que desde el pensamiento de superioridad del hombre sobre la mujer es discriminatoria, machista, misógina y violenta.

A nuestra sociedad no le satisface nuestra justicia. Ha quedado claro. Este caso ha desatado la indignación popular. El colectivo de las mujeres sangra por una herida ancestral abierta y reabierta tantas veces….

Tienen que cambiar las cosas. Ciertas cosas. Cosas que tiene que ver con la educación sexual, con la prevención de conductas violentas, con la igualdad, con la perspectiva de género, con la paridad, con la maternidad,  con el trabajo y también con la justicia.

La mediación ofrece otra forma de justicia que debe estar integrada en el sistema para que las personas se hagan responsables de sus actos y haya una verdadera restitución del daño ocasionado.

En asuntos de este calibre, no es posible una mediación, pero en muchos sí. Y si nuestra sociedad, pese a sus carencias (que son muchas) es madura, deberá procurar que sean los ciudadanos en conflicto quienes tomen las riendas de su vida. La mediación propicia que ambas partes se escuchen, conecten y empaticen, y desde ese sentir el dolor del otro, compensarlo.

¡Seguimos en contacto!

Esta entrada fue publicada en mediacion, sistema judicial, violencia contra la mujer y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *