La mediación, ¿tiene limites?

Por Maite Ruiz Aquerreta

La mediación es un método de resolución de conflictos eficaz, eficiente, flexible, innovador, creativo, no adversarial…. Admitiría otros calificativos, todos ellos positivos, pero lamentablemente, no es para todo el mundo.

Hace poco vino a nuestro despacho una persona (de la que omitiré cualquier dato personal, incluso si era hombre o mujer). Vino a contarnos que se encontraba con su ex cónyuge en una situación que emocionalmente le estaba resultando insostenible, además de económicamente. Después de varios años de producirse la ruptura de la pareja, del matrimonio y con varios hijos en común, la relación que mantienen a día de hoy se basa en sus encuentros en los juzgados y en los tribunales por las continuas demandas que se interponen entre ellos y que les impiden mantener un dialogo de asuntos de los que tendrían que hablar. Son asuntos que tienen que ver fundamentalmente con sus hijos, aunque también algunos son de índole económica y tienen que ver con terceros.

El hecho de que esto sea así, le produce una incomodidad terrible además de dolor y malestar que se está trasladando a sus hijos que van haciéndose mayores, pero todavía necesitan que sus padres se pongan de acuerdo en algunos asuntos.

En resumen, nos pidió ayuda para poder “parar” los temas que les mantenían en los juzgados y que son interminables. Parecen no tener fin….todos ellos estan llenos de recursos, ejecuciones, impugnaciones, alegaciones, etc que le tenían en un estado de agotamiento económico y emocional del que no veía la luz.

Le explicamos en qué consiste la mediación y cómo trabajamos en Mediación Navarra, de cómo creamos una agenda de trabajo con ellos y priorizamos los temas a tratar, de cómo aportamos desde nuestro carácter multidisciplinar la gestión de la parte jurídica y de la emocional. Le hablamos de pasar de las posiciones a los intereses, de cómo encontrar su interés común, de cómo buscamos trazar una historia con un relato compartido y desde ahí empatizar entre ellos y ser capaces de trabajar conjuntamente en la aportación de alternativas de solución todo lo creativas que quieran, hasta ser capaces de encontrar la mejor solución para ambos en la que los dos se encuentren satisfechos.

Le pareció que podía ser su oportunidad, confiaba en que nosotras pudiéramos hacerle ver a su ex cónyuge que era posible otra manera de entenderse. Nos pidió que le llamáramos, que nos pusiéramos en contacto y habláramos con él/ella.

Eso sí, le advertimos del principio de voluntariedad de la mediación. Es decir si no consentía de manera voluntaria, no se puede hacer nada. Para que el proceso sea eficaz y eficiente, requiere de un compromiso fehaciente de acudir, y procurar la búsqueda del acuerdo por las dos partes.

Y lo intentamos, nos pusimos varias veces en contacto telefónico, creímos que lo mejor era traerle al despacho y que nos conociera, hacerle ver que era posible cambiar las cosas y que era lo más conveniente para ellos y sus hijos.

Pero no hubo manera. No fue posible. Su cerrazón y su falta de confianza en nosotras fueron totales.

Así que lamentándolo mucho tuvimos que ponernos en contacto con quien había venido a nuestro despacho y decirle que lo sentíamos mucho y que lamentablemente la mediación es un asunto de dos y si el otro no quiere, no hay nada que hacer. Dos no riñen si uno no quiere, pero tampoco dos se arreglan si uno no lo desea.

Resolver nuestros problemas con los demás de manera dialogada y consensuada es bueno para la mayoría de nosotros: nos permite continuar con nuestra vida, cerrar capítulos dolorosos, aceptar la nueva realidad y adaptarnos a ella, etc… pero lamentablemente, hay personas que prefieren permanecer en el conflicto porque es el elemento que le “engancha” a esa persona de la que se resiste a desprenderse.

La mediación sirve para la mayoría de las personas en conflicto, pero no es para todo el mundo.

¡Seguimos en contacto!

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2 respuestas a La mediación, ¿tiene limites?

  1. Maite Ruiz Aquerreta dijo:

    Hola Ana,
    Lo primero, gracias por tu comentario. Nuestra visión no es tan pesimista…. Muchas parejas deciden romper de una manera consensuada y en nuestro despacho lo consiguen. Coincido contigo en la necesidad de un cambio cultural del divorcio, pero este tipo de cambios, requiere tiempo y en España la historia del divorcio es todavía muy corta. Aunque como decimos en la entrada, a veces hay personas que no son capaces de tomar decisiones como las que requiere u proceso de divorcio.
    Saludos!

  2. Ana Blanco dijo:

    Totalmente de acuerdo con vosotros, por desgracia siempre hay una de las partes que obtiene cierto beneficio del enfrentamiento, del tip que sea, y se niega a resolver el tema. Creo que falta conciencia social, sobre todo cuando los hijos resultan tan perjudicados por el enfrentamiento entre los padres.

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