Divorcio de Arantxa Sánchez Vicario

Por Maite Ruiz Aquerreta

El divorcio de Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana ha comenzado.

Está dando mucho que hablar, y va a dar mucho más, pues parece que encierra otras intrigas ajenas al mundo de la familia, que tienen que ver con un proceso judicial abierto por el Banco de Luxemburgo por el que podrían ir a prisión tanto la tenista como su todavía marido.

Va a dar mucho de sí, porque a los asuntos de familia, se suman los de alcoba y con la guinda del asunto económico fiscal. Vamos a tener un montón de papeles, abogados y opiniones de por medio.

Ya Arantxa dio mucho que hablar hace unos años, cuando nos contó a todos a través de un libro (del que hizo una presentación entre lágrimas), la complicada situación financiera que atravesaba debido a que su familia y más en concreto, sus padres, habían realizado inversiones y gastos con el dinero que había ganado en su carrera de triunfos deportivos. Inversiones y gastos que le habían llevado a la ruina por la perdida de todo su patrimonio.

Salían a la luz en esa rueda de prensa estas diferencias irreconciliables entre Arantxa y su familia. Les ponían en la primera página de todos medios y lanzaban a la opinión pública una mala relación familiar de la que todos eran víctimas.

Ahora dejaremos a un lado esas diferencias familiares del pasado, y volvemos al tema del divorcio de los protagonistas del post. Pues bien, el otro día veíamos al abogado de Arantxa, explicando el procedimiento habitual en Florida en un asunto de divorcio:

“Recurriremos a uno de los mejores mediadores de la ciudad, y el objetivo es salir de esa reunión con un acuerdo firmado donde se establecerá cómo dividir los activos, cómo pagar sus deudas, el reparto de los hijos, cómo se pagaran los abogados, el dinero a repartir… y el caso se cerrará como cualquier otro caso”, explicaba. En la misma entrevista, le corregía al periodista cuando se refería a la custodia de los niños, porque en Florida, no se habla de custodia, sino de paternidad compartida.

Vaya dos elementos diferenciales:

Primero: el término de custodia se sustituye por el de paternidad. Que sencillo, que evidente y que elocuente, ¿no? Ya hemos hablado alguna vez de la importancia del lenguaje, así que no añadiremos nada más.

Segundo: el hecho de recurrir a un mediador para determinar su nueva relación como padres y la disolución del patrimonio familiar, ¡Qué maravilla!

Ya nadie duda, ni siquiera este abogado que como él mismo dijo en sus declaraciones, cobra 750€/hora, que el recurso más adecuado para solucionar y tomar decisiones acerca de todo aquello que tiene que ver con un proceso de divorcio, es la mediación. Está claro que en Estados Unidos los asesores que intervienen en un divorcio, conocen cuál es su rol y su posición como abogado de una de las partes en conflicto.

En un país como Estados Unidos, tienen una historia del divorcio mucho mayor que la que tenemos en España (poco más de 35 años) y eso es clave para tener esta diferente “cultura” del divorcio que les permite manejarse con normalidad ante una mediación como herramienta de solución de temas sobre los que la pareja y como en este caso, padres, deben decidir por el bien de todos. Y a la vista de esto, me pregunto, ¿Podremos aprender de nuestros errores e introducir aquí lo que en otros países ya tienen claro?

Espero que sí. No creo que sea fácil y creo que el elemento tiempo juega un papel importante en lo que necesita nuestra sociedad, que es fundamentalmente un CAMBIO DE CULTURA DEL DIVORCIO.

Seguramente estamos en el camino, el tiempo lo dirá… y respecto al divorcio de Arantxa y Josep, lo seguiremos de cerca, porque seguro que nos sirve de inspiración para futuras entradas de nuestro blog

¡Seguimos en contacto!

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