Conflictos entre compañeros de trabajo

Por Amaya Sanz

Ya hemos dicho en más de una ocasión que en Mediación Navarra somos fans de algunas de las series más míticas de la televisión americana, como lo es la seríe “Friends” que marco a una generación y de la que nos hemos inspirado en más de una ocasión para hablar de conflictos en este blog.

Hoy nos toca hablar de otra de esas series que nos han marcado, “Sexo en Nueva York” pero en esta ocasión la ficción no nos inspira para hablar de conflictos, sino la vida real que como siempre se dice, supera a la ficción.

Y es que, si bien a lo largo de la serie sus cuatro protagonistas tenían sus rifi rafes que acaban siempre solucionando, parece que en la vida real no han sido capaces de arreglar estas situaciones y ahora mismo en lugar de ir al cine a ser espectadores de la tercera entrega de Sexo en Nueva York, somos participes, a través de las redes sociales, de la lucha abierta y de la relación amor/odio existente entre dos de sus protagonistas, Kim Cattrall y Sara Jessica Parker, la mítica Samantha Jones y la protagonista de la serie Carrie Bradshaw.

En los últimos meses los medios de comunicación y las redes sociales se han ido haciendo eco de las diferencias que había entre estas dos actrices, diferencias que han sido manifiestas a raíz de plantearse la realización de la película Sexo en Nueva York 3. Desde que Kim Cattrall expreso su negativa a participar en  esta tercera saga, los cruces de ataques se han sucedido entre ellas valiéndose para esto de los medios de comunicación y de las redes sociales. Y es que no han perdido oportunidad para meterse la una con la otra en cada entrevista que han dado y en cada twitte que han publicado.

El conflicto, lejos de irse solucionando se ha escalado hasta que las condolencias enviadas a través de una red social por Sara Jessica Parker a Kim Cattrall con motivo del fallecimiento del hermano han llevado a esta a publicar el siguiente twitte: «No necesito tu cariño o tu apoyo en este trágico momento @sarahjeessicaparker. Mi madre me preguntó hoy, ‘¿cuándo te dejará tranquila esta hipócrita de @sarahjessicaparker?’ Tu continuo contacto es un recuerdo doloroso de lo realmente cruel que eras entonces y ahora», haciendo evidente su mala relación.

Parece mentira que un equipo de trabajo tan excelente como el de estas cuatro actrices, con un producto valorado por el público y con una rentabilidad pasmosa se estropee por las relaciones personales de sus miembros. ¿Pero, cuantas situaciones como estas conocemos en nuestro entorno cercano?¿Cuantos equipos de trabajo producen resultados excelentes para la empresa, mientras sus miembros mantienen malas relaciones?¿Cuantas empresas existen a nuestro alrededor que a pesar de ir bien, de crecer, de facturar, de diversificar, mantienen tensas relaciones entre sus propietarios que suponen un grave riesgo para la continuidad de las mismas? ¿Cuántos grupos sociales de canto, danza, teatro, etc…. acaban reventando por la mala relación de algunos de sus miembros?

Suele pasar que cuando una persona se sienta mal en una relación,  lejos de decirlo e intentar solucionarlo, poco a poco se va llenando de argumentos que justifican esa situación y el conflicto se va haciendo una bola cada vez más grande, hasta que ya no podemos taparla y estalla de la forma más inesperada.

¿Y cuando ya ha estallado, que podemos hacer? Tendremos que esperar a que esa situación baje de intensidad para poder intervenir de manera eficaz, apaciguar las aguas y trabajar para identificar cual fue el origen de esa situación y cómo podemos solucionarlo para que no se vuelva a producir algo semejante en el futuro.

En las relaciones entre personas, sobre todo las que se producen en el ámbito laboral, hay que buscar de forma activa espacios y momentos donde las personas puedan manifestar de forma libre y sin ser cuestionadas, como se encuentran y como son las relaciones con el resto de miembros de su equipo para identificar malestares, roces, discrepancias de criterio, estilos de comunicación, necesidades, que de no ser atendidas en este primer estadio, cuando el conflicto está latente, pueden escalar hasta reventar salpicando a todo lo que este a su lado.

Quizá si desde su origen, Kim Cattrall hubiese tenido la oportunidad de ser escuchada y se hubiese sentido entendida, este conflicto se hubiese evitado, y ahora, sus seguidores, en lugar de mantener viva la saga de Sexo en Nueva York a través de la guerra entre sus protagonistas, podríamos seguir disfrutando de las aventuras y desventuras de Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte por las calles de Nueva York.

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