He decidido divorciarme….¿seguro?

por Maite Ruiz Aquerreta

Cuando viene una pareja a nuestro despacho, evidentemente, tienen un conflicto que quieren solucionar. Algunas lo tienen claro: el desgaste personal y emocional que vienen sufriendo en el último periodo de su vida en común, les lleva irremediablemente a la ruptura definitiva de la pareja, que puede ser el divorcio o la separación. Tal vez no lo desean los dos, pero así como para casarse tienen que querer ambos, para divorciarse basta con la decisión de uno de ellos.

También nos encontramos ante parejas que no lo tienen tan claro. Quieren cambios. No saben definirlos ni expresarlos, pero no están convencidos de que lo mejor para ellos es la ruptura definitiva de la pareja.

Cuando nuestros clientes nos transmiten esta segunda idea, les planteamos una cuestión a la que deben responderse. La pregunta es la siguiente: ¿Hay algo que él/ella puede hacer para que yo quiera mantenerme en esta relación de pareja?

Deben responderse a esta pregunta con sinceridad y honestidad.

Algunos, ante esta cuestión y tras reflexionar al respecto, descubren que tienen la decisión de ruptura más tomada de lo que pensaban. Otros no lo tienen tan claro y además son capaces de contestar con ideas concretas, y establecer qué cambios pueden hacer que desechemos o pospongamos nuestra ruptura.

Una vez respondida a esta cuestión, se hace necesario transmitirla al otro. El otro miembro de la pareja, una vez conocida la respuesta, debe responder si está dispuesto a introducir esos cambios en su vida o no.

Pongamos un ejemplo………………Dice uno de los miembros de la pareja: Para continuar con nuestra relación, creo que tú deberías cambiar de trabajo y romper la relación con ese amigo/a tuya recién divorciado/a que te exige mucha dedicación y salidas nocturnas.

A lo que el otro tiene diferentes opciones de respuesta: Puede ser que esté dispuesto a tener una relación diferente con su amigo/a, a cambiar de trabajo, o a ninguna de las dos cosas.

Y así, con ese panorama mutuo de necesidades y opciones de satisfacción de las mismas por parte del otro, trabajamos en el objetivo decidido, y se nos abren dos opciones. Pueden decidir trabajar en mediación, unos pactos de convivencia que les permitan seguir juntos o establecer las medidas que van a regir su nueva vida tras la ruptura de la relación.

Si la decisión es de ruptura de pareja, les explicamos en qué consiste el divorcio, la diferencia entre divorcio y separación, y todo aquello sobre lo que tendrán que tomar decisiones, por ser cuestiones que necesariamente deben aparecer en un convenio regulador. Evidentemente, según las características de la familia serán distintas: si tienen hijos, edades de los hijos, régimen económico de la pareja, ingresos de ambos cónyuges,….etc.

También hay un elemento que tiene que ver más con la parte emocional que con la jurídica, pero que a nosotras nos parece que debe quedar meridianamente claro.

En la pareja hay 3 niveles de relación:

1.- convivencia: es el nivel más superficial de la relación. Es todo aquello que tiene que ver con el día a día y con la organización y logística de la casa, los hijos, los trabajos, las familias propias y políticas, etc…

2.- comunicación: es un nivel intermedio, más profundo que la convivencia. Requiere algo más de intimidad y de esfuerzo en ambos para mantenerlo. Es aquel en el que entran en juego aspectos emocionales que debemos gestionar, con dos elementos necesarios y fundamentales: respeto y confianza. Es el entorno que nos permite establecer criterios comunes sobre la educación de los hijos, sobre decisiones acerca de bienes que tenemos en común u otros.

3.- vínculo: es el nivel más profundo. Es permanente. La persona que va a convertirse en nuestra ex pareja, ha dejado huella en nuestra vida y en nuestro corazón y, queramos o no, formará parte siempre de nosotros. Aquello que hoy somos, siempre tendrá algo que agradecer a aquellos que formaron parte importante en nuestra vida. No podemos negarnos al vínculo que tendremos para siempre. Si lo hacemos o mejor dicho, lo intentamos, sólo obtendremos insatisfacción y dolor.

Pues bien, a la vista de la descripción de estos niveles, cuando tenemos ante nosotros a esa pareja que se enfrenta a una ruptura con hijos y bienes en común, lo primero que les decimos, y debe quedar claro, es que con el divorcio, van a poner fin al nivel 1 de su relación , es decir, el divorcio termina solo con la convivencia.

Con el divorcio ponemos fin a la convivencia, pero solo a ella y si tenemos hijos en común debemos trabajar nuestra comunicación para salvarla de la quema y continuar con nuestra relación como padres. Contra el vínculo no debemos luchar, será una pelea inútil y traumática. Debemos verlo, reconocerlo, aceptarlo y permitirnos colocar a quien ha sido nuestra pareja y una persona muy importante en nuestra vida, en ese lugar de nuestro corazón que nos permita transitar por el duelo de la ruptura y continuar con nuestra vida.

¡Seguimos en contacto!

Esta entrada fue publicada en comunicacion, decisión, Divorcio, mediacion, pactos de convivencia, ruptura de pareja, separacion y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *