¡¡Que me lo diga un juez!!

por Maite Ruiz Aquerreta

Un día de estos en los que he disfrutado de unas pequeñas (siempre lo parecen aunque no lo sean) vacaciones, puse la televisión por la mañana y me encontré en el programa de verano de tele5. Estaban en animada tertulia sobre los problemas que parecen perseguir a Alba Carrillo y que ahora son con el padre de su hijo Fonsi Nieto. Esto no lo explico, porque creo que todos ya lo sabemos….

Pues bien, la periodista Beatriz Cortázar, que era una de los participantes de la tertulia, y había estado recientemente con Fonsi, afirmó que es posible que Fonsi emprenda acciones legales para modificar el acuerdo que tiene con Alba respecto a la custodia del hijo en común y que pretende que pase de ser exclusiva de Alba a compartida por los dos.

   

Y Beatriz Cortázar dice algo así como: Fonsi tiene derecho a reclamar más tiempo para estar con su hijo, así que si es mejor para el pequeño estar con su padre y tiene que estar más tiempo o no, ¡que se lo diga un juez!

Y aquí es donde yo caigo redonda y estupefacta de oír semejantes afirmaciones a voz en cuello en un medio de masas como es la televisión y sobre un asunto tan mediático, como son todos aquellos que protagoniza la madre de la criatura, es decir, Alba Carrillo.

Y yo me pregunto: ¿qué es un juez?, ¿qué sabe un juez?, ¿qué herramientas de decisión tiene un juez?, ¿qué criterios sirven a un juez para dictar sentencias?, ¿qué ve un juez cuando mira a padres como estos?, ¿qué quiere un juez?, ¿qué sabe de los padres un juez?, ¿qué sabe de esos menores un juez?

En definitiva, ¿quién es un juez para saber qué es lo mejor para un niño de 5 años? ¿Va a saber más sobre Alba, Fonsi y su hijo, que ellos mismos?

Vaya por delante y por encima de todo, mi respeto y admiración por nuestros jueces, que ya sean en asuntos de familia como en otros ámbitos, son personas preparadas y trabajadoras que estoy segura, dan lo mejor de sí en su trabajo, muchas veces desbordados por la cantidad de asuntos a los que dar respuesta.

En nuestro país, nuestro sistema judicial, está asistido por profesionales de ramas que no son el derecho, para facilitar el trabajo de nuestros jueces: psicólogos, educadores, peritos…, aun con su asistencia, valiosa por supuesto, el juez tiene la limitación y el encorsetamiento de la norma, del código civil, del derecho de familia y debe dar una respuesta a una familia, como es este caso, que esté sujeta al orden jurídico vigente.

Así que pese a su preparación y la asistencia de otros profesionales, muchos de nuestros jueces, saben que la mejor respuesta a: con quién, cuándo, dónde o cómo debe vivir un niño de 5 años, es la que dan aquellos que más le quieren y pretenden solo lo mejor para él, que son sus padres. Por eso, cada vez más jueces derivan asuntos como éste a mediación. El gran argumento siempre es el mismo: quién sabe mejor que nosotros como padres lo que es mejor para nuestro hijo y para nosotros mismos. Además, la experiencia nos dice, que aquellas familias que judicializan sus diferencias nunca van a quedar satisfechos con una sentencia y el sistema judicial ofrece muchas posibilidades para quedar “enganchados” y no terminar de resolver sus asuntos (como hemos visto también recientemente con Rocío Carrasco y Antonio David Flores).

La mediación puede ofrecer a esos padres e hijos, la posibilidad de reflexionar sobre su situación, sobre los cambios en sus vidas y sobre cómo establecer nuevas formas de relación que les ayuden a enfocar y reenfocar la nueva realidad.

Si tú o alguien que conoces están en una situación semejante a la de nuestros mediáticos protagonistas, no esperes a que tu vida tengas que vivirla como diga un juez. Toma tus decisiones con responsabilidad, hazte con las riendas de tu vida y la de los tuyos, y haz cosas que permitan cambios en vuestra vida o en vuestra relación. Creo que tienes la obligación de intentarlo y si no es posible, no quedará más remedio que ir al juzgado, esperar y después someterte a lo que diga un juez. Pero si todavía es posible……., la mediación puede ser tu oportunidad, porque serás tú quien decidas qué y cómo quieres hacer las cosas. Recuerda que la mediación es un método de ganar-ganar. Los dos progenitores ganan, pero hay un tercer GANAR en esta ecuación, el más grande, el que escribimos con mayúsculas……se lo merecen, nos lo merecemos, ¿verdad?

¡Seguimos en contacto! (Y felices vacaciones ;))

Pd.: Cuando digo “juez” es un genérico, no masculino.

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