Los riesgos de convivir “demasiado” en vacaciones

por Maite Ruiz Aquerreta

Llegan las vacaciones! Ese ansiado periodo anual de relax, de descanso y de desconexión de las tareas y rutinas que mantenemos durante todo el año.

Todos tenemos unas expectativas e ilusiones depositadas en el periodo de vacaciones, que los medios de comunicación con sus anuncios y la publicidad se encargan de alimentar en nosotros, y tienen que ver con ideas como disfrutar, relax, descanso, y familia. Esto puede producir un cóctel que resulte explosivo y haga saltar por los aires la relación que, no nos engañemos, ya teníamos erosionada y no es capaz de superar el tiempo estival.

Las vacaciones son una máquina de generar expectativas. Todo el año de trabajo para llegar a la meta en la que tenemos ese premio que son la escapada romántica, el viaje en familia o ese destino idílico que hemos imaginado viendo un montón de catálogos de viajes.

Pero no siempre se cumplen…….a veces las excursiones terminan mal, no estamos tan a gusto con nuestra pareja como pensábamos, y los hijos irremediablemente nos cansan…..no hacemos más que reñirles y discutir con nuestra pareja porque no se ocupa por ejemplo o nos parece que tiene que hacer cosas que no hace, o cualquier otra cosa relacionada con ellos. En ocasiones, si los hijos están en esa época difícil de la adolescencia, son ellos los que nos hacen la guerra y nos boicotean los planes, agotando nuestra paciencia y amargando la idealizada vida en familia.

Y ante esto pueden pasar dos cosas: que una vez de vuelta a la rutina del tiempo de no vacaciones,  nuestra memoria filtre experiencias y sea capaz de almacenar lo bueno que hemos vivido (que seguro que algo hay), o que por otra parte, esa decepción de ese tiempo de vacaciones suponga un punto de inflexión que nos lleve a tomar decisiones drásticas como puede ser la de ruptura de pareja.

Según el psicólogo Javier Urra, las personas somos seres de hábitos, y cuando rompemos nuestra rutina, las relaciones sociales cambian y puede ser para mal. Es decir, en nuestro día a día, puede ser que nuestro tiempo de convivencia con pareja o hijos, quede reducido a unas pocas horas al día, igual solo dos o tres y esa rutina de poca convivencia, facilita que nuestra relación se mantenga. Cuando pasamos a periodo de vacaciones, sin obligaciones o sin asuntos de trabajo de los que hablar puede ser que descubramos cosas que no veíamos y que surja el conflicto. No olvidemos que dicen que el roce hace el cariño, no sé si será verdad, pero de lo que estamos seguras es que el roce hace rozadura.

De ahí los datos estadísticos que reflejan el incremento de los divorcios después de los periodos de vacaciones.

Si la situación vivida y la decisión tomada en la familia, requiere la intervención de un tercero imparcial, Mediación Navarra puede intervenir y ayudar a esa familia de dos maneras diferentes:

1.- si la situación ha sido de dificultad pero los dos miembros de la pareja consideran que la pareja es salvable pueden trabajar en mediación lo que nosotras llamamos pactos de convivencia. Trabajar conjuntamente en nuestro despacho, en la búsqueda de acuerdos para continuar con la vida en común, desde la exposición honesta y sincera de los intereses, las necesidades y los miedos de cada uno y los compromisos o acuerdos a los que vamos a llegar para mejorar nuestra vida familiar

2.- si por el contrario, si entienden que la pareja es insalvable, en Mediación Navarra pueden trabajar su divorcio de manera dialogada y consensuada y elaborar un convenio que  regule su relación a futuro en el que se contemplen todos aquellos asuntos que tengan que aparecer por ley y todos aquellos que para ellos sea importante acordar.

 

¡Seguimos en contacto! (Y felices vacaciones ;))

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