Mediación con hijos adolescentes

por Maite Ruiz Aquerreta

En el marco de las relaciones familiares, los conflictos entre padres e hijos en su etapa de adolescencia, son un clásico.

El joven está en un proceso de cambios a nivel físico, psicológico y social-relacional, y son estos cambios los que posibilitan la transición de la infancia a la edad adulta. Pero este proceso evolutivo natural, supone en muchas ocasiones, conflictos en el contexto familiar y dificultades en la relación hijos-padres.

La maduración de aquel chico tan simpático que ahora es tan arisco, se basa en la asunción de su propia identidad, diferenciada de los que hasta ahora han sido sus referentes (padres fundamentalmente), así como en la afirmación de su autonomía tomando decisiones que pueden o suelen ser contrarias a las que sus progenitores tomarían por él. Esto supone un rechazo por parte de los hijos a todo lo que venga de sus padres.

Aquí es cuando los muchachos dicen aquello de “no me entienden”, “no me comprenden” o “no me conocen”. Y ante tal decepción, su conducta puede ser de aislamiento (en casa pasan mucho tiempo en su cuarto), de buscar la compañía de sus iguales (amigos y colegas),  de mucha irritabilidad y también de desconfianza hacia los que hasta ahora eran sus referentes. A esto sumamos que esos padres, también se encuentran en una situación que no saben muy bien cómo manejar, se sienten débiles y sin habilidades para romper esa barrera que parece que ha crecido entre ellos y su hijo/a.

Esta situación suele darse en la mayoría de las familias. También son la mayoría, las que la resuelve de una manera más o menos sencilla con mucha paciencia, normalizando la situación, con mucho amor y buena voluntad por parte de todos.

Pero,…… ¿y si no somos capaces de resolverlo? La situación se enquista, la mala relación se normaliza y el conflicto se cronifica. Y puede empeorar. Más distanciamiento, la relación se hace más difícil y además pueden intervenir otros elementos externos que inciden negativamente: salidas nocturnas, consumos, gastos excesivos, malas compañías, fracaso escolar, falta de trabajo, rechazo a las responsabilidades domésticas, etc…

Es precisamente, en las situaciones en las que la falta de herramientas o habilidades de los miembros de la familia posibilitan que la relación conflictiva se agrave, donde la mediación puede ser una oportunidad a explorar.

Con la mediación en asuntos como estos, lo que se pretende es obtener acuerdos entre padres e hijos que, desde el reconocimiento, el empoderamiento de todos los que participan, y la empatía mutua, consigan obtener la mejor solución para todos. Los pactos que alcancen pueden ir desde el orden de su cuarto, a la participación y reparto de tareas domésticas, así como la colaboración en aquello en lo que ambos demandan ayuda.

Los objetivos que persigue la mediación son:

1.- cambios en la comunicación introduciendo las modificaciones necesarias, fomentando el dialogo y la escucha

2.- mejora en la convivencia de todos los miembros de la familia con un trabajo colaborativo

3.- capacitar a los padres para poder ofrecer a los adolescentes ambientes adecuados para su desarrollo.

4.- que el adolescente tome responsabilidad sobre su conducta y su comportamiento

5.- cambiar la mirada mutua entre los miembros de la familia.

Eso si, no siempre es posible realizar una mediación entre padres y adolescentes, porque son varios los requisitos que deben darse para que la mediación sea posible y es responsabilidad de los mediadores velar por su cumplimiento. Dichos requisitos, son los siguientes:

  1. Consentimiento informado de padres e hijos
  2. Conocimiento y consenso de los padres para iniciar la mediación, conociendo sus principios y sus normas
  3. Claridad del papel de mediador en el proceso. Es agente de cambio pero no aconseja, orienta o impone.
  4. Compromiso de confidencialidad de todos los que intervienen en la mediación o en alguna de las sesiones

Hasta aquí esta primera aproximación a la mediación desde la problemática intergeneracional y más concretamente a los conflictos entre padres e hijos adolescentes. En posteriores entradas del blog iremos profundizando en ellos.

¡Seguimos en contacto!

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2 respuestas a Mediación con hijos adolescentes

  1. Muy bueno, Maite. Me tranquiliza saber que existen herramientas para encontrar soluciones. Me acuerdo de varias familias y les voy a pasar tu artículo. Gracias!

    • el.rincon.del.mediador dijo:

      Existen Maria, y la mediación como proceso de resolución de conflictos es también una de ellas.
      Muchas gracias por la difusión!!

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