El nuevo muro rojo-azul fortaleza berria

No, no se trata del último capítulo de Georges R.R. Martin en su serie ‘Juego de Tronos’, ni es el título de las nuevas aventuras de Merlín el mago. Ni tan siquiera tiene que ver con John Nieve, el guardián del muro que persigue a albinos con ojazos azules tirando a carámbanos de hielo. Es, simple y llanamente, el Frankenstein que me ha salido tras juntar partes de los proyectos de las reformas de El Sadar, esa que se votaba antes del partido contra el Zaragoza. Y es que el estadio, lo vistan del color que lo vistan, le pongan el maquillaje que le pongan o lo cubran de la seda que la cubran, estadio El Sadar se queda. Y eso cuenta mucho…

Eguaras ante Rober Ibáñez durante el encuentro. El navarro acabó expulsado en su regreso a Pamplona. DAVID GARCÍA

Eguaras ante Rober Ibáñez durante el encuentro. El navarro acabó expulsado en su regreso a Pamplona. DAVID GARCÍA

Sinceramente me parece un asunto político la elección de la reforma, sea como el pan integral o de mínimos, en el cuál hay intereses que se adivinan más ocultos que la magia negra de Voldemort. Y es que cuando el hormigón se mete por medio, en temas constructivos de excavadoras y cascos albañileros, las cifras se disparan que es un horror y ante cantidades ya superiores a los 10 millones de euros es fácil que se dé el síndrome del tendón asustado, a saber, provocando estirar la mano.

Sea como fuere, y como no son pastos en los que nunca llegaré a pacer (más que nada porque fijo que si me cae algo es alguna culpa), obviaremos la tan cacareada reforma que, ríanse ustedes, va para largo. Y atacaré donde más me mola, donde más me gusta y donde más alegrías estamos teniendo este año. Ojo, que no me da por denostar lo económico, ese lucir bonito del estadio donde juega nuestro equipo, esos futuros y pingües beneficios que lloverán como maná sobre el desierto una vez reformado, cambiado o mutado. Pero no soy muy amigo de pensar como otros, que tienen como máxima que entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero…

No es nuevo, pero sí es muro, y claro que es rojo-azul, que este año va más que nunca como una fortaleza. Berria ya lo hemos dicho al principio. Y ojo, que dicho así, de corrido, queda hasta molón. El nuevo muro rojo-azul fortaleza berria. Y que me quiten lo bailao, pero no lo tributao, que dicen las madres con el IRPF. Porque este año en Pamplona andamos disfrutando como monas con tutú rosa nuevo, como asistentes al Navarra Arena a cualquiera de sus espectáculos, como asiduos a una tarde con Les Luthiers, como… Cómo nos estamos poniendo, oigan. Y batiendo récords, que ya con el triunfo sobre el Zaragoza anda temblando la marca del Vasco Aguirre. Y líderes, a la espera de lo que haga el Málaga…

Mira que el menda lerenda andaba temeroso, con miedo por la ausencia de Rubén García. Pensaba que el equipo iba a acusar de Rubendependencia, pero nada. Torres en Soria y Juan Villar contra los blanquillos nos dieron cuatro puntazos que siguen llenado un zurrón que alcanza los 51 puntos. Que si con 50 se salva un equipo, ya ese objetivo lo hemos cumplido. Ahora pensamos en ganar el siguiente, que la cosa no para.

Pero antes de hablar del regreso de don Martín a Pamplona, a los mandos de un más que tocado Nàstic, dejaremos las cuatro pinceladas consabidas del encuentro que nos toca. Contra un Real Zaragoza que juega a fútbol, del que no sólo Cristian Álvarez es su salvador, que paró casi todo, dicho sea de paso. Con un Eguaras que no supo medir en la segunda falta que hizo, y a la calle se fue en su Pamplona natal. Con un Pombo que aceleró al final para ponernos los maíces cerca de la nuez, en esa fiesta de frutos secos y saladillos que casi nos chafa la celebración. Y con atacantes de campanillas, Linares y Álvaro Vázquez. Lujazo de equipo, lujazo de partido.

Incluso con la variante casi inicial de tener que prescindir de un lesionado Barja, que rompe y rasga por su banda, teniendo que meter a Rober Ibáñez, Osasuna salió como nos gusta, a por el marco rival. Una y otra vez, y fueron varias, el pobre Juan Villar se estrellaba con el poste, con Cristian Álvarez, con la zaga, con la falta de puntería o con errores que empezaban a cargar la paciencia del atacante rojillo. Es cierto que no anda fino, pero tampoco andaba fino Luis Suárez en el Barça y miren, marcó.

Una primera parte en la que, a los puntos, merecieron los de rojo ir ganando. Pero los puntos no cuentan, como tampoco lo hacen genialidades como la de Torres, desde Arre, que vio adelantado al meta argentino del Zaragoza y no le marcó el gol de la temporada porque el cancerbero reculó y se estiro evitando el gol. El meta se convertía en el nuevo muro rojo-azul fortaleza berria, sobre todo azul por la vestimenta que portaba.

Y en la segunda parte la cosa parecía que iba a seguir igual. Con la peña tranquila, esperando el minuto 80 que es cuando animamos el cotarro, apenas nos dimos cuenta de que el pitolari expulsaba a Eguaras del campo. Contra uno menos, Osasuna se estiró y empezó el bombardeo. Que al final dio sus frutos, en la que era quizás la jugada menos peligrosa. Pero el envío de Torres lo convirtió en oro precisamente Dorado, no despejando, y permitiendo a Juan Villar empujar a placer. Eso no lo para Cristian, y eso también cuenta como gol. No todo van a ser escuadrazos al estilo Messi…

La fortaleza rojilla aguantó, se sufrió, pero el muro no se movió. Pese a que dispusieron de ocasiones, incluida la asistencia de Oier a Álvaro Vázquez que encaró a Rubén pero le faltó gasolina. No marcaron, para nuestra alegría y gozo, y se consiguió el objetivo, la victoria. Todo antes de recibir a Enrique, de l visita de un Nàstic que naufraga en lo más bajo de la tabla y que, pese a dar la cara y tener opciones todavía, pinta mal. Pero ojito, nada de confiarnos. Cualquiera en esta competición te hace un roto. Y cambie o no El Sadar, debemos recordar lo que de toda la vida del Señor hemos sabido: “Si nos confiamos…”.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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¡… nunca se rinde!

Mira que agonizaba el partido de Soria, cuando los chavales habían hecho una primera parte perfecta en la que pudieron marcar dos o tres goles, en la que se adelantó el Numancia, en la que incluso perdiendo seguían dando la cara, que es lo que caracteriza al equipo. Pero en la segunda parte los nuestros se fueron, la cabeza se les llenó de pájaros precisamente en Los Pajaritos, se dejaron enredar en las provocaciones, comandadas por un tal Fran Villalba con ínfulas de Lionel Messi. Y parecía que el vuelo rojillo, osasunista, navarro, se iba a cortar con una derrota a domicilio que dejaría el balance de dos salidas consecutivas en tres puntos, que no es ni tan malo. Pero ya sabéis. Osasuna nunca se rinde…

No marcó Juan Villar, pero aquí le dejo una celebración anterior para que vaya ensayando de cara al choque contra el Zaragoza . BEGOÑA GOITIANDIA

No marcó Juan Villar, pero aquí le dejo una celebración anterior para que vaya ensayando de cara al choque contra el Zaragoza . BEGOÑA GOITIANDIA

Esta temporada en los últimos minutos estamos rascando más puntos que derrotas lleva el Madrid en casa. Y eso que el Girona fue el último en subirse a la ola facilona de los merengues, que andan de aquella manera en un supuesto año de transición. Pero los que transitan con paso firme en LaLiga 123, al escondite inglés, son los nuestros. Y eso que no jugaba Rubén García, el presumiblemente jugador más en forma de los que tenemos. Pero es que los que tenemos, los demás, valen un potosí…

Jagoba apostó por Villar y Brandon en ataque, con Torres, Rober Ibáñez, Mérida y Oier en la línea central. Y los de atrás, los mismos, con el añadido de la máscara, que no del Zorro, para David García que sigue siendo David García le pongan una máscara, un plumero o un picardías color azul cielo. Y con más de 2.000 aficionados navarros en el campo, en una jornada de hermanamientos entre aficiones (a ver si se enteran en Antiviolencia, para dejarse de riesgos altos, medios o bajos) y con una tarde soleada de fútbol entre dos equipos que ofrecen buen juego.

Los locales, casi intratables en su feudo. Los visitantes, en racha, que si ganaban se ponían primeros y como un tiro de ánimo, de juego, de lucha y entrega. Como unas balas, vamos, o parafraseando a la locutora de TVE, “como un, mmm…. pepino”. Y precisamente un par de pepinos quiso clavar Juan Villar en la meta de Juan Carlos. Pero el meta no estaba muy por la labor…

Discurría el encuentro en aras de convertirse en un monólogo de los nuestros cuando el trencilla, que vaya tarde de concierto de pito casero ofreció, señalaba una faltita de Clerc sobre un rival en el lateral diestro del ataque numantino. Y los de casa, a hacer el abecé del fútbol: centro largo, Diamanka sólo cabecea, Rubén hace palomita más efectista que efectiva, ya que deja le cuero de vuelta al atacante que, a la segunda, aprovecha el regaliz y abre la lata. Maldita estrategia, malditas faltas, maldita poca contundencia, maldito muñeco…

Pero Osasuna nunca se rinde, y tampoco lo iba a hacer en tierras numantinas. Villar pudo irse al descanso con el trofeo del Pichichi, pero el atacante, desafortunado en las últimas fechas, no acertó. Y cuando parecía que entraba, era Juan Carlos quien despejaba sobre la línea con los pies, haciendo las veces de un central más que de un cancerbero. O el pitolari no señalaba manos en el área loca, “huys, quita, quita, que me chillan”…

El caso es que tras la primera parte y el consabido paso por vestuarios, la remontada se preveía lógica a nada que se acertase un poco ante la meta rival. Y sin embargo… Osasuna nunca se rinde, pero esta vez los jugadores dejaron que los pajaricos les llenaran la cabeza en Los Pajaritos. Pese a salir en busca del empate, el ímpetu duró diez minutos. Y de ahí casi hasta el final, los de blanco no supieron meterle mano a los de Aritz López Garai.

Fran Villalba, un chaval con mucha calidad pero también con mucha tontería, empezó a hacer cabriolas y a pasar más tiempo en el suelo que de pie, para desesperación de los jugadores navarros. Era su juego, así como las contras si robaban el balón o el cierre defensivo ante las esperadas acometidas rojillas, blanquillas mejor dicho. Y casi les sale a los locales. Casi. Porque si bien es cierto que Jagoba movió ficha metiendo a Barja, Xisco e Íñigo Pérez, y que el segundo a punto estuvo de cabecear a gol un centrazo de Torres, en la última de las jugadas, en el último de los balones fue cuando se rompió el hechizo local, para algarabía nuestra.

Rubén sacó en largo una falta desde el campo propio, Xisco saltó más que nadie, fuera del área numantina, y peinó el cuero. Un punteo y Villar que corre a la altura del punto de penalti. Cede atrás y Torres empalma. No marcó Villar, pero fue un golpeo de billar. Porque Robertito metió el interior del taco derecho, impulsando el cuero en diagonal, haciendo que lamiese la cara interna del poste derecho para ir a morir al fondo de las mallas.

Osasuna nunca se rinde. Y conseguir un punto cuando todos dábamos por asumida la derrota sabe a victoria, sabe a gloria, sabe a esos besos matinales que te estampa tu santa y te obliga a arrancar la jornada con una sonrisa bobalicona en la cara. Sabe a segundo puesto, con otro partido de alto voltaje en el horizonte, contra el Zaragoza, en busca de un triunfo que asiente la permanencia, que nos mantenga arriba y que nos premie lo bien que lo están haciendo. Osasuna nunca se rinde, ¿cómo nos vamos a rendir sus aficionados?

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Un cómic llamado Osasuna

Confirmado. El míster rojillo acaba de convertirse, de manera oficial, en el añorado personaje de José Escobar, uno de los grandes junto a Francisco Ibáñez, don Pantuflo Zapatilla, colombófilo y padre de los gamberretes Zipi y Zape tras el encuentro en el estadio de El Molinón. Ojo, no por mérito del técnico, sino por dos de sus jugadores que ya son, oficialmente, el rubio y el moreno que la lían siempre en los partidos de los navarros. No hablo de otros que de Rubén García y Rober Ibáñez. El uno, conocido por todos ya que lleva cuajando un año de fliparlo. El otro, no por ser menos conocido, estrenado nuevamente para gozo en el alma de la parroquia navarra. Lo conocíamos, pero no por ello dejamos de aplaudir su juego.

Rubén García, de ‘naranjito’ y no son Sanfermines. La mitad de la dupla Zipi-Zape de Osasuna. AFP7 (ARCHIVO)

Osasuna es un cómic, sólo da alegrías, entretenimiento, sonrisas, aplausos y ánimos a una afición que andábamos necesitados de noticias positivas. No por comparar años anteriores, que con la tontería nos hemos comido dos descensos, un ascenso, un casi que se quedó en nada y ahora un nuevo proyecto más ilusionante que los ánimos en el 13 Rue del Percebe. Bueno, 13 porque así lo bautizó el genial caricaturista, que el nuestro, el rojillo, el particular, bien podría ser el 47 Rue del Percebe…

Ni Mortadelo y Filemón podrían esclarecer el misterio de la mutación de nuestro equipo. Un proyecto nuevo, incorporaciones, salidas y llegadas y ahora, 25 partidos después, en la cresta de la ola como si fuésemos surfistas avanzados. Y anda que el mar de LaLiga 123 no está agitada no nada, con el descenso administrativo del Reus, con gallos de pelea en todas las esquinas y con rivales que hacen que cada jornada sea una nueva final. Por arriba, por abajo o por el medio.

Pantuflo Arrasate, anda que no. Con una máxima tan sencilla y simple como vacía tiene la nevera Carpanta, con lucha, pelea, presión y toques de calidad para coronar una historieta digna de los salones de cómic más prestigiosos del mundo. Con una plantilla en la que aparte de Zipi y Zape tiene a Rompetechos, a Mortadelo y Filemón, al Súper y al profesor Bacterio, a doña Urraca y si hace falta, al reportero Tribulete. Todo lo necesario para volver a ganar en competición liguera 33 años después (más si nos remontamos a la Segunda División).

Tras el típico tanteo inicial en el que, como todo cómic, se plantea la trama de la película, con los protagonistas tentándose, con los jugadores tomándose la medida de hasta dónde se puede estirar la cosa, los rojillos tardaron 15 minutos en entrar en un partido al que, una vez cogida la medida, no quisieron salir hasta hacer la faena. Y de ello se encargaron Zipi y Zape con un primer tiempo primoroso.

Rober y Rubén, Rubén y Rober. Entre ambos dos se encargaban para descoser las costuras de una zaga asturiana nerviosa por la necesidad de ganar si querían subirse al tren de los alegrías, de las viñetas y del colorín de la promoción o del ascenso, algo que queda muy lejos. Pero este tren pasa cada jornada en esta categoría, de ahí que la labor de los gemelos rojillos, esta vez de naranja, fuese tan importante.

Un pase para ti, te la cedo y la terminas. Otro balón filtrado, Rober, que tienes espacio. Un córner, otro, otro… Hasta que se abrió la lata. Bien abierta, por cierto, con un envío desde la derecha, un tuya-mía de Unai García a David García quien, en el segundo palo, la mata para que la remate Oier. Mejor dicho, Oierinho. El de Estella se volvió caricatura y regaló una semivolea en escorzo que si va de blanco y es en el Bernabéu, mañana llena vídeos. 0-1 y la cosa empezaba a dibujarse en colores positivos.

Pantuflo Arrasate sabe que para evitar trastadas de sus hijos, así como del resto de compis del equipo, lo mejor es el trabajo y la seriedad. De ahí que el trabajo de contención hasta el descanso, prolongado con una segunda parte perfecta, hiciera que los rojillos volviesen de tierras asturianas con el liderato en la mochila. Serios, presión, saber dar seguridad y acompañar a los de atrás, con el meta Rubén enchufado, como si fuese el inquilino gorrón del ático del 13 Rue del Percebe, las alturas son suyas. Y a esperar el remate…

Pudo llegar antes. Los Zipi y Zape andaban calientes, más el 14 por aquello de estar ante su exparroquia y querer dejar detalles que le premien con un gol. Lo buscó, lo intentó, lo fabricó y al final… Torres lo encontró. Asemejando a Mortadelo, el de Arre este año le ha pillado gusto a disfrazarse de killer, de goleador, y no pudo evitarlo otra vez. Tuvo una que, incomprensiblemente, la mandó a las nubes con todo a favor tras la cesión de Brandon. A la segunda no perdonó…

La jugada trenzada terminó con la internada de Carlitos Clerc por su banda natural, con un pase raso, tenso, de esos que pilla a todos, propios y extraños, reculando sin poder llegar. Pero ahí apareció el osado agente de la T.I.A. para meter un interior de su bota derecha seguro, seco, que no evitó Mariño que se convirtiera en gol.

De ahí al final sin agobios. Los esperados, pero con la zaga segura, con contras que pudieron darnos más botín pero no se atinó, con relevos y con una historieta que terminó como nos vienen acostumbrando este año los chavales. Con sonrisa, con alegría, con triunfo. Madre del amor hermoso, lo que nos queda por divertirnos. Estos Zipi y Zape son la leche en polvo Polico, acompañados del resto de personajillos del gran Francisco Ibáñez que ahora regresan antes de ir a Soria a por la siguiente jornada. A descansar en el 13 Rue del Percebe. ¿O era en el 47 Rue del Percebe?

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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¡Co-co-co-co… líderes!

Como las gallinas. Pero con más huevecillos, que diríamos por estas frías tierras del norte. Y es que El Sadar va a convertirse en la morada de Jon Nieve, oye, que de aquí no sale ningún visitante contento, y lleva camino de mutarse en El Muro de Invernalia. Y los caminantes van de rojo, nada de ojos azules y transparentes, que lo único que de verdad se ve es el juego de la chavalada osasunista. Ahí es nada, coleguis. Octavo triunfo consecutivo en Pamplona. Joé, Caperucita, cómo ha cambiado el cuento…

El arma del delito, el anhelo del fútbol, la bota más deseada. Con todos ustedes, la zurda de Rubén García junto al balón. Poesía eres tú... DAVID GARCÍA

El arma del delito, el anhelo del fútbol, la bota más deseada. Con todos ustedes, la zurda de Rubén García junto al balón. Poesía eres tú… DAVID GARCÍA

Y llegó, casualidades de la vida, el día en el que visitaba el feudo rojillo Diego Martínez, autor de una de las mayores masacres de ovejas por aburrimiento el pasado año con una propuesta de fútbol rácana que hacía que la parroquia rojilla prefiriera salir lejos de la capital del reino a jugar a hacerlo en Pamplona. Y es que la pereza se imponía en el ánimo cada vez que Osasuna jugaba en casa bajo los mandos del capitán Dieguito. Y ahora, sin embargo…

Ahí que está sobrevolando el récord de Javier Aguirre, cerca de batirlo el bueno de Jagoba. “Creo que Jagoba es un elfo…”. ¡Plaf! Bofetón. ¿Cómo que creo? Pues claro que es un elfo, un mago, un Papanoel de esto del fútbol. Y si no, ahí lo tienes, 24 jornadas y tenemos 44 puntos. Colíderes, junto al Málaga, que en el arranque de la competición paerecía que se iba a comer el mundo, y el propio Granada, a la postre el mejor visitante de la categoría.

Pim-pam-pum, bocata de atún con huevos de gallina. O tortilla, que para el caso lo mismo es que es lo mismo. Osasuna es un equipo serio, Osasuna es un proyecto hecho realidad, Osasuna es co-co-co-co… líder, a lo gallinita ciega pero con los ojos bien abiertos. U ojipláticos, que así estamos todos con la racha que nos llevan en Pamplona. Y lejos, que ya hasta fuera ganamos.

Jagoba no varió el sistema. ¿Para qué? Si algo funciona, mejor no tocarlo, que luego viene la del Amador, “para qué tocas…”. Y así volvió Mérida al once titular, imprescindible a la hora de manejar la manija del equipo. Con la defensa de siempre, los García de muros helados en el centro,  con Vidal y Clerc en las alas voladoras, Oier, el incansable, junto a Mérida. Y los Barja, Torres yRubén guardando la espalda de Juan Villar. No marca, pero marcará.

Y enfrente un equipo de quilates, con las notables ausencias de San Emeterio y Montoro, pero con Vadillo, Puertas, Adrián Ramos, un meta de categoría como Rui Silva, una zaga de veteranos comandada por Víctor Ruiz y con Fede Vico organizando a la peña. El mejor local contra e mejor visitante, garantía de espectáculo.

Y pese a todo, 1-0 y a casa. pero con fútbol, con mucho juego, con ocasiones y buenas paradas. Más del visitante, un Rui Silva que reculó ante la vaselina lejana, a lo Google Earth, que le mandaba ne la primera parte un Juan Villarcon la pólvora seca pero el punto de mira siempre entre los tres postes, mejor dicho, los dos y el travesaño. Y un Rubén seguro en las salidas, frenando las llegadas finales del Granada en busca del empate.

Llegó el gol. Llegó en el único fallo de la zaga local, en el segundo tiempo, cuando los que comentan el encuentro en la tele esta de pago decían que un error se podría pagar. Y pareció un mal despeje que cayó a las botas del mejor, de que más calidad atesora. Rubén la para, Rubén la oriente, Rubén García mete una folha seca que supera a un asombrado Rui Silva y entra en la meta como una exhalación. Lanzado al objetivo, lanzados a los 44 puntos.

Y ahora a por el Sporting de Gijón. En El Molinón. Como visitantes. Pero da igual, ya que estamos asentando el objetivo, estamos creciendo como equipo. Con la llegada de Rober Ibáñez, otro que sabe bailar claqué, salsa, rumba y jota navarra. Y sin un delantero para suplir el recambio de David Ridríguez, cedido al Numancia y con el contador a uno en su primer encuentro en Soria. ¿Quién da más? Ni lo dudéis. Osasuna siempre da más. Por algo, sin acobardarnos, sin hacer la gallina, estamos co-co-co-co… líderes!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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El placer de los pequeños detalles

Impossible is nothing, que rezaba la campaña publicitaria de una archiconocida marca deportiva alemana, de tres barras, pero cuyo nombre no daré (qué leñe, que paguen y les saco hasta foto). El amigo Arrasate decía el otro día que mejorar los números de Osasuna en El Sadar es casi imposible. Casi, amigo Jagoba. Casi. Pero no imposible. Y si no, aquí lo tienes. Por tu culpa, por tu gran culpa… Imparables en El Sadar, a nada que mejoremos fuera un pelo no salimos de la tabla y pasamos al Huesca en Primera.

Tres hombres y un banderín, Nacho Vidal, Rubén García y Salva Sevilla. El placer de los detalles... PUY PORTILLO

Tres hombres y un banderín, Nacho Vidal, Rubén García y Salva Sevilla. El placer de los detalles… PUY PORTILLO

Un taconazo, un impulso, un cuero suelto, un acorde de tambor… La vida la llenan los pequeños detalles, la pintan los colores de las cositas que vamos observando, oliendo, saboreando o palpando. El sonido del cuero sobre el tapete verde, del contacto de una bota con el esférico, de la parábola que dibuja en el aire como una saeta de Cupido rumbo al corazón del aficionado. Los detalles que nos dan la vida.

Detalles de futbolistas supremos, como Rubén García. Cuando parece que la puerta de las opciones del pase, de la salida o de la conducción se cierran llega el talento de este ladrón de bota blanca y encuentra la filtración imposible. O esa mano derecha, fuerte, poderosa cubierta por un guante y que no ceja en el empeño de evitar que una falta magistralmente lanzada se cuele en tu portería, como en el caso del otro Rubén en la falta de Salva Sevilla.

Mantener los ojos abiertos. Eso hizo el MVP del encuentro de Osasuna contra el Mallorca, Kike Barja, un canterano que ya casi se ha ganado el título de don Kike por la mejoría que está demostrando. Quiso sentir, quiso oír y quiso acariciar, pero sobre todo quiso ver el envío de Rubén García, confió en el pestañeo de Reina para no atrapar el envío cubierto de cicuta. Y como gran observador, Barja la robó, Barja se giró y Barja abrió la lata. Minuto 3, incluso el escaso paso del tiempo nos daba un premio maravilloso en la matinal de fútbol.

Los domingos son para la misa. Y para el fútbol, padre. Porque por la mañana se puede ir a jugar, se puede ir al monte, se puede bajar a El Sadar. Este año, la última opción se está antojando deliciosa. Como el regreso a casa tras una dura semana de trabajo, donde te espera el amor, la manta, el sofá y el calor de la familia. Esos detalles que hacen que una mañana fría, con capota gris sobre nuestras cabezas, vaya tornándose en una cálida y alegre.

Jagoba es el culpable. Jagoba y su chamarra ajustada, con cara de pastor norteño presentando el queso del año, con su sencillez, con su callada sapiencia, su chispazo de temperamento que hace que sus chicos no bajen la guardia y presionen. Desde el minuto 1 y hasta le minuto 93. Aquí remamos todos, altos, bajos, gordos, flacos, feos, guapos. Y lo mismo con las chicas, pero sabemos que el lenguaje es inclusivo a veces. Esa grada que no se pierde ni un detalle cuando juega Osasuna…

Cuando combina Osasuna los unicornios lloran de alegría. Y este año están dejando sin lágrimas a los caballos alados que viven en el arco iris, ya que los nuestros combinan mejor que las pasarelas de moda. El patrón con el que Arrasate ha confeccionado este equipo es digno de las top models, o de los top models, otra vez con el inclusivismo. Ese juego les hizo acreedores de la victoria.

El detalle del tiempo, de las partes, de las medias entregas en esto del fútbol. Unos 45 primeros minutos en los que se gana desde el segundo 150 merced a la pillería de Kike Barja. Con ocasiones para marcar, pero también con acercamientos rivales. Es LaLiga 123, al escondite inglés, donde los rivales son todos peligrosos, todos buenos. Y otra entrega, la segunda, con un arranque un poco despistados pero con el asentamiento del equipo, de la grada, de las sensaciones y de un triunfo que se adivinaba seguro.

No es adivino Kike Barja, pero adivinó el carril abierto para ganar carrera. Kike se va, Kike se va, Kike se va… Y Torres le birla el gol a Rubén García, adelantándose a su compañero en boca de gol, a la defensa, al tiempo. 2-0. Sonrisas abiertas, detalle de palmas, alegría en la grada y el rival con los brazos bajados, exhaustos al ver que tanto esfuerzo no da recompensa. A ellos no…

Nosotros, contentos. Una matinal dominical fenomenal, oigan. Haciendo de El Sadar el feudo del que menos puntos de han escapado de la categoría, sólo dos empates y el resto victorias. Y asoma el Almería en el horizonte, en un caminar hacia la puesta del sol en el que no pesan las piernas y donde el orgullo del osasunismo cabalga a nuestro lado. Una pena que el partido tenga que ser en Andalucía, pero incluso allí seguro que el equipo encuentra algún detalle…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Del bosque y los árboles

No, no, no, tranquilos, no voy a mentar a don Vicente, uno de los seleccionadores que hizo grande a La Roja, aunque no es por falta de ganas. Me refiero al otro bosque, oigan, a ese de pinos, arces, robles, secuoyas, abetos y todo bicho de tronco marrón y follaje, -qué bonita palabra-, verde y que nos estamos encargando de fumigar a golpe de deforestaciones, hormigón, plantaciones de cultivos de moda y mierdas varias que están haciendo del calentamiento global un mal que no nos vamos a dar cuenta de su importancia hasta que reventemos. Me refiero a ese bosque. Donde hay leña, como la que se trajo Osasuna de las Islas Afortunadas. Cuatro troncos como cuatro soles…

Vista general del encuentro en el estadio Gran Canaria. GORKA FIUZA

Vista general del encuentro en el estadio Gran Canaria. GORKA FIUZA

Goleada para cerrar una primera vuelta que, si llega a ser victoria, estaríamos hablando de sobresaliente. Pero el 4-1 de los pío-pío duele, máxime cuando estábamos lanzados y en racha, imparable,s que decía el ínclito de Cieza en el anuncio de automóviles cuando era capaz de hacer algo útil en la vida. Porque lo que es entrenar… Juegue, juegue. Y eso hicieron los amarillos, que nos pasaron por encima como si de una apisonadora se tratara. Claro, es que estaban imbatidos en su campo…

1,2,3, al escondite inglés. En esta liga el más tonto, relojero. Y ya sabemos lo que hay. De ahí que no nos debe escocer, por lo menos mucho,la derrota en el Gran Canaria., No por esperada, ojito, que todos confiábamos en rascar algo. Pero los árboles no pueden impedirnos ver el bosque, lo individual no debe empañar lo común, lo colectivo, lo grande y trabajoso. La primera vuelta de Osasuna ha sido de notable alto. Y ahí en lo alto están…

Una pena, ya que Jagoba apostó por un valiente planteamiento con Nacho Vidal de carrilero de largo recorrido, quilates en el centro con Mérida e Íñigo y las bandas de lujo, Torres y Rubén. Arriba, el obrero del gol, que parece estar algo desempleado, Juan Villar. Y con el regreso de Clerc al once. Todo listo, todo fijo hasta ahí. A empezar el baile, que hay ganas de jota y de música.

Pero no fue jota. Fue efe. De Fidel. Porque cuando el travesaño de la meta de Raúl Fernández no había dejado de temblar de la falta que largó Rubén García para hacer el 0-1 todavía seguía temblando, una contra de Fidel, sorteando a Milly, Vanilly y hasta a los originales terminó con un zurriagazo de su izquierda que se convirtió en el 1-0 y en el inicio de la pesadilla para el meta osasunista. Demasiadas facilidades al rival, así hasta yo disparo. Otra cosa es que marque…

Y cuando los rojos habían cogido el pulso otra vez al partido, una mala salida con error en el centro terminó en una falta en contra que el propio Fidel convirtió en obra de arte. Mentando de nuevo al de Cieza, IM-PARABLE, que decía en dos palabras. Parece que el chaval de Las Palmas le pilló gusto a esa escuadra, para inri del pobre Rubén.

Y como no había mucha sangre, acto seguido y para frustración de los que mandan las alertas futboleras llegaba el tercero, de Rafa Mir, en el enésimo cuero filtrado por Ruiz de Galarreta a la espalda de la zaga rojilla, que estaba de caraja en las islas, y el delantero finiquitaba las aspiraciones de terminar la primera vuelta cerca de los 40 puntos. 3-0 y a la caseta, al descanso, muyayo, que dicen en Canarias.

La segunda parte comenzó con la esperada reacción rojilla, pero con el escaso premio del gol de Mérida. Se rondaba, se intentaba y se buscaba acortar y en una buena jugada, taconazo de Rubén García, cabalgada hasta la cal de fondo de Clerc, pase de la muerte a Torres y dejadita a Mérida, el 8 de rojo cruzaba el 3-1 al fondo de la red y abría un rayo de esperanza en el bastante nublado cielo de la parroquia rojilla. Un espejismo, como las dunas canarias, que no pudo dar más premio por la falta de precisión.

El encuentro de desangró en la recta final con un cuarto gol que daba demasiado castigo a la propuesta de Osasuna, demasiado dolor para una afición que lamentaba la derrota pero, a fuerza de ser sinceros, aplaudía la primera vuelta. Como a los mejores escribamos, un borrón no debería empañar la novela que han hecho los de Jagoba.

Qué mejor manera que comenzar ahora la segunda vuelta en Pamplona, contra el Mallorca y con un victoria. Siguiendo el símil de los árboles y los bosques, vamos a hacer leña de los matojos que se dejen caer por El Sadar y vamos a unir fuerzas para que el equipo haga un segunda vuelta de ensueño. Porque si la primera ha sido de notable , mejorarla sólo significa subir a primera. Y allí sí que el bosque es verde, verde y verde que te quiero verde.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Año Nuevo y filis, filis, filis…

“¿Están ahí mis vidas, están ahí?, ¿me oyen?, ¿me escuchan?¿Me escuchaaaaaan, me oyeeeeeen, me escuchan, me oyeeen, me sienteeeen? Yo estoy filis, filis, filis, filis de que los tengo, de que los tengo, tengo, tengo”, que decía la tal Thalía en las redes, meses atrás y lo que se ha convertido en un hit musical. Y es que la cantante acompañaba su alocución con un baile en el que hacía cimbrear los flecos de su vestido, rosa palo para la ocasión. La estampa bien podría ser la imagen de la misma felicidad, pero con mayúsculas…

Los goleadores Rubén García (Míster Calidad) y Roberto Torres (Míster Guante de Arre) celebran el segundo gol con Kike Barja (Míster Asistencias). DAVID GARCÍA

Los goleadores Rubén García (Míster Calidad) y Roberto Torres (Míster Guante de Arre) celebran el segundo gol con Kike Barja (Míster Asistencias). DAVID GARCÍA

Filis, filis y muy filises que andamos en la parroquia rojilla, no de rosa sino de rojo, rojo rojillo ya que los nuestros han estrenado 2019 como despidieron 2018, con una victoria. Un triunfo que clava otra tachuela en el proyecto Arrasate, en la ilusión, en la alegría de los navarros que amamos a este equipo y que no concebimos el fútbol sin el nombre de Osasuna en las clasificaciones, sea en Primera, en Segunda o en Tercera…

El Osasuna-Cádiz se presuponía como uno de los partidazos de la jornada 20 en LaLiga 123, al escondite inglés. Y no era EL partidazo porque Granada y Albacete, a la postre primero y segundo, se veían las caras en tierras nazaríes. Que si no, copamos el primer puesto. Ojo, no por una suerte de marketing mal entendido, sino ganado a pulso. Y más tras ver lo ocurrido sobre el tapete. Partidazo.

Estamos teniendo suerte este año en Pamplona, ya que los rivales que vienen dejan jugar y juegan al fútbol. Almería, Sporting, Numancia, Lugo o Cádiz. Todos ellos ofrecían una versión de fútbol de calidad, con espacios, contras, presionando, peleando y no exento de toque y quilates. Y los andaluces no fueron la excepción. Se presentaban con una racha monstruosa de siete victorias en los últimos ocho encuentros, y enfrente estábamos nosotros que, si bien no llevábamos tantos triunfos, en Pamplona ya no nos tose ni un tísico…

De ahí que tras los típicos compases iniciales de tanteo, amarillos y rojos comenzaran a volcarse a la búsqueda de Cifuentes y Rubén. Juan Villar comenzaba su concierto, por la de canciones que pudo entonar y que ninguna cobró premio final mientras que los amarillos se aproximaban a olerle las barbas a Rubén en el marco contrario. Y todo ello con el menda lerenda en el campo, de camuflaje, junto a Tasio, César, CAM y la familia de Puy Portillo merced a unas entradas que nos había traído la reina maga Laura J.

Encima, para hacer de la tarde algo completito, en delante teníamos una columna de esas que parece moverse, tipo columna de párking que se acerca a los traseros de los coches para dejar su impronta, que hacía las veces de cono móvil cada vez que se acercaba a marcar Osasuna en el primer tiempo. Cuello para un lado, cuello para el otro para comprobar que Juan Villar no las tenía todas consigo.

Lo que sí vimos bien fue el único error de Oier en la salida, tras perder el cuero y propiciar una contra que Álex Fernández finalizó colando el cuero en la escuadra izquierda de la meta rojilla. 0-1, mecachis en la mar salada, que se nos avinagra el roscón ese tan bueno que había sacado la Pili para Joseluis, ella y el que suscribe tras la comida de la Epifanía. Verás cómo el gafe soy yo, que para una vez que vengo a El Sadar…

Filis, filis, filis… Thalía lo estaba y nosotros, pese al gol en contra, tampoco nos lo tomábamos a la tremenda. Sería injusto condenar a la chavalada de rojo con el año que llevan por encajar un gol en contra. Además, que ya han remontado este año en Pamplona, tranquilamente se puede hacer. Y para reforzar este argumento, ahí tienes al Rubén García, que tiene más calidad en sus botas que tinta de tatuaje en el cuerpo, y a Juan Villar, que anda de dulce con el gol. A ver, que le llega un balón a Juanito…

Ese balón lo pincha, ese balón lo cede a la internada veloz de Rubén García quien se acomoda, mira a la escuadra derecha de la meta del Cádiz y besa la pelota con el interior de esa zurda. Esa parábola, ese recorrido, ese golazo que acaba con el chalé veraniego de toda una familia de arañas y, de paso, coloca el 1-1 en el marcador. “¿Me escuchaaan?¿Me oyeeen?¿Me sienteeen?”…

Vaya que si escuchamos, oímos y sentimos. Osasunismo en estado puro, cuando un lateral de apellido Pérez y de nombre Íñigo cabalga sobre el alambre de la cal en una salida veloz, cuando filtra el pase para la carrera de Kike Barja, cuando el canterano dibuja un pase de la muerte como mandan los cánones, rasito, atrás y fuerte para que llegue alguno, coloque la bota y haga botar al estadio. ¿Quién si no? Robertito, de apellido Torres, que las tumba como si fuese un ariete. El de Arre acarició el cuero enviado por Barja para colocarlo pegado al palo derecho. 2-1, se remontaba en el primer tiempo. Orgiástico…

Quedaba la segunda parte. Contra el Cádiz, ojo, que no son moco de pavo, que juegan, que pelean, que tienen mucha calidad. Pero también nos faltaba el gol de Juan Villar, que apenas falta con su cita con el chicharro en Pamplona. Y a ver cómo se aguantaba, a ver si se mantenía el resultado, a ver si no se especulaba, a ver…

Con Diego, y mirad que son malas las comparaciones, el equipo se hubiese colgado del larguero los segundos 45 minutos. Con Diego. Y donde dije Diego, digo Jagoba. Porque con el actual técnico, Osasuna no especula, sale a sentenciar. Y pudo hacerlo. Con Juan Villar, que tuvo tres claras y otras tantas menos claras, o Nacho Vidal, al que le sacó Cifuentes un mano a mano donde pastan las vacas, y todo ello sin sufrir. Porque la zaga rojilla se mostró imperial…

David y Unai, el chavalito Íñigo Pérez y Lillo en las bandas. Los cuatro perfectamente parapetados, ganando los adelantos, saltando más que talabartes como Lekic, con un Oier adelantado que sabe en qué momento justo hacer la presión, con la calidad en las bandas de Rubén García, de Kike Barja, de un Torres en estado de gracia. Y con Mérida, y con Vidal, y con Brandon, con Xisco. Y hasta Bittor Alkiza o Flaño o Sergio Herrera y Olavide. Todos a una, aúpa Osasuna.

Se llegó al final, se llegó a los 35 puntos a falta de un partido para cerrar la primera vuelta, en las afortunadas islas Canarias. Se va asentando el proyecto. Se celebra la comunión perfecta entre equipo y afición, sobre todo en Pamplona, échale huevillos cuando hace un año no parábamos de contar ovejas muertas del aburrimiento. pero así es la vida, así es el fútbol, así es Osasuna. Que sigan igual, que nosotros prevemos un 2019 filis, filis, filiiiiiis…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Creo que Jagoba es un elfo… ¡Sí, lo es, sí, lo es!

No sé si habéis visto el anuncio de marras de esa cadena de tiendas comerciales cuyo logotipo es un triangulito verde con el nombre comercial en blanco, algo al estilo El Tajo Británico pero con palabros cambiados. El caso es que estas Navidades han optado por la relación filopaternal en la que un niño ve a su progenitor como si fuese un elfo mágico que hace posible todo en estas fechas tan señaladas. Todo ello, como siempre, acompañado por la canción de turno que se va a convertir en el hit de las fiestas, con el estribillo machacón de “Creo que mi padre es un elfo. ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es!”. Pues eso nos pasa a los rojillos. Y es que creo que Jagoba es un elfo…

Jagoba Arrasate hace magia en el banquillo durante el encuentro del Municipal de Reus. LFP

Jagoba Arrasate hace magia en el banquillo durante el encuentro del Municipal de Reus. LFP

Osasuna cierra 2018 con una victoria lejos de Pamplona, la segunda a domicilio. que supone añadir un nuevo escalón al asentamiento del proyecto de Arrasate, un técnico que ha hecho que la ilusión regrese al osasunismo como hacía tiempo no estaba. Jagoba es un elfo, mágico, sí, lo es, sí, lo es… Porque nos ha devuelto la felicidad, algo que cobra mayor importancia en estas fechas de turrón, peladillas y asados familiares.

Creo que Jagoba es un elfo… Porque ha recuperado a Roberto Torres, porque ha asentado al equipo, porque tiene una retahíla de gnomos de rojillo, aunque en Reus iban de blanco, que se ponen las pilas y curran más que los enanitos amigos de Blancanieves. Pico y pala, pico y pala, pico y pala… Y así es como se consiguen los resultados, con trabajo y una chispa de magia.

Sí, lo es, sí lo es. Un elfo que ha conseguido que El Sadar sea todo lo contrario a la cabaña de Papá Noel, de donde todos salen con regalos, y lo ha tornado en la casita de chocolate de la bruja a la que ningún equipo quiere volver. Pero triste para los de fuera, ya que los de casa la estamos gozando, a lo loco, bastoncillos de caramelo y lluvia de chocolatinas, para regocijo de los dentistas…

Estas Navidades van a ser buenas para la parroquia rojilla. Porque tras el último encuentro en el Municipal de un agobiado Reus, que no pinta bien, ya son 32 los puntos que se atesoran en la bolsa. Se mantiene el tirón de los de arriba, estamos en puntos de zona de promoción y a cuatro, que pueden ser como mucho cinco, respecto al ascenso directo. Todo ello en un año en el que se comenzaba proyecto o venía nuevo timonel. Y llevamos sólo 19 jornadas…

El encuentro de Reus fue un pelín anárquico en el que destacaron el olfato goleador de ese killer llamado Juan Villar, la seguridad demostrada en la portería por Rubén Martínez y el nuevo pasito en la recuperación (y mejora) de Roberto Torres. Los tres, apoyados como siempre por el resto de gladiadores y por los suplentes, amén de los aficionados rojillos desplazados a tierras catalanas, cimentaron el triunfo que, por aquello de ser de Osasuna, no dejó de ser sufrido.

Los rojillos, si bien parecieron saltar con la caraja de los encuentros que se juegan a la hora de la misa matinal y dominical, supieron reponerse al arranque descolocado gracias a la labor de Rubén, que quería despedir el año con un rosco en su portería. Carlitos Clerc le echó una mano salvando lo que él no podía sacar, como el empalme de Linares un minuto antes del único gol del encuentro. ¿Será la magia de Jagoba? Porque creo que Jagoba es un elfo… ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es!

Cabalgada rojilla, cuero que termina en la derecha, Roberto Torres centra, uno de los centrales no despeja con rotundidad y el cuero muerto lo recoge, gustoso, Juan Villar, para colocarlo en la escuadra izquierda. Inapelable, impepinable, ley del fútbol: quien perdona… Porque en un minuto pasamos del 1-0 al 0-1, con una diferencia de cien metros de una portería a otra. Para que eso pase hace falta algo de suerte…

La segunda parte dejó varias cosas claras. La primera de ellas, que Osasuna es un equipo que funciona al ritmo de un Íñigo Pérez que dejó en el banquillo a los quilates de Fran Mérida y que es un conjunto en el que suman todos a la hora de trabajar. La segunda, que el proyecto se asienta, que saben lo que quieren, cómo lo quieren y cuándo. La presión que hicieron los rojillos todo el encuentro fue de notable alto. Y la tercera es que tenemos a un goleador en estado de gracia, un Juan Villar que todo lo que toca lo convierte en gol.

El encuentro fue bonito, Osasuna pudo marcar más goles, ya que dispusieron de ocasiones claras. Brandon contra Badía falló un uno contra uno, como Rubén García en la segunda parte, que hizo lo propio. Tras la expulsión de Clerc, en el tramo final, incluso a la contra Xisco y Barja pudieron sentenciar. Y cuando hacía falta apretar los machos, ahí que estaban Unai, David y compañía. Y todo ello bajo la batuta del ilusionista Jagoba.

Creo que Jagoba es un elfo… ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es! Porque nos ha devuelto la alegría, nos ha devuelto la ilusión y nos ha devuelto a Osasuna. Vale que los gnomos que corren son los que al final ganan, empatan o pierden. Pero la ilusión no nos la va a quitar nadie, ya que en 19 encuentros llevamos 32 puntos y estamos ahí arriba. Y cuando empiece 2019, ya veremos. De momento, a disfrutar las fechas en familia, a pasar unas felices Pascuas todos los rojillos del mundo (y los que no lo son, obvio) y que 2019 nos traiga lo mejor. Yo, mientras tanto, voy afinando. “Creo que Jagoba es un elfo…”

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Triunfazo

Ahí que tenemos a una navarra, ooootra veeez, síii, como hace casi un año, en la final de Operación Triunfo. Natalia se llama, aunque bien es cierto que en la edición de los triunfitos de este año podríamos decir que el afónico va a ganar en el país de los mudos. Aunque vaya por delante que el menda lerenda es de oído duro, tipo piedra, y el gusto musical me viene dictado por mi santa Gema, que es la que mejor gusto tiene para esto. Para esto y para todo los demás, claro…

Kike Barja "claudica" ante Laure durante el encuentro. Como el jugador, parecía que Osasuna había hincado la rodilla, pero este Osasuna nunca se rinde... AZCONA

Kike Barja “claudica” ante Laure durante el encuentro. Como el jugador, parecía que Osasuna había hincado la rodilla, pero este Osasuna nunca se rinde… AZCONA

Y entre sus gustos no está el programa de los triunfitos, pero sí los triunfos del FC Barcelona. Cómo no caer en las redes del buen fútbol, del juego combinativo y, sobre todas las cosas de este planeta, en las maravillas que regala fin de semana sí y fin de semana también Lionel Messi, el mejor jugador de la historia de largo, le pese a Pelé, a Melé, a Cascamelé o a CR7.

Buen fútbol y triunfito, una combinación que se dio en el último encuentro de El Sadar este 2018 de sinsabores, agridulce, con arranque justo por el final de la pasada campaña pero con una reanudación de encaje de bolillos, asentando el proyecto de Jagoba Arrasate, haciendo de Pamplona un campo del que salir con puntos va a ser harto difícil. Y si encima las victorias llegan jugando bien al fútbol, miel, hojuelas, coronillas, canutillos y algún que otro mazapán para estas Navidades que se presumen felices.

Osasuna se encontró enfrente a un equipazo. Sin paliativos. La temporada que está haciendo la Agrupación Deportiva Alcorcón es de quitarse el sombrero. Uno de los mal considerados “equipitos” de la capital es un señor equipo, con una portería solvente con un lesionado Dani Jiménez que es sustituido por el medio navarro Lizoain, por una defensa que es la menos batida de la categoría, con una gente como Nono, Juan Muñoz, Jonathan Pereira o Víctor Casadesús que hacen que se les tema más que a un nublado. Casi nada…

Y como equipazo que es el conjunto de Parrado, así lo demostró sobre el verde de Pamplona. Para el primer minuto nos pudieron descoser la portería, si no llega a ser por un Rubén que, como el ‘proyecto Arrasate’, sigue afianzándose en la meta rojilla. Una primera parte en la que los madrileños nos barrieron, sin paños calientes, sabiendo agarrar la creación de Fran Mérida, tapando las pocas intentonas de Kike Barja y desesperando a un Rubén García que no encontraba metros para correr, para regatear, para disparar…

Tras el primer tiempo, de alternativas pero más amarillo que rojo, volvieron los gladiadores al terreno a tratar de seguir ofreciendo espectáculo. y vaya si lo dieron. De campanillas y lujo. Y es la suerte que estamos teniendo este año, que Osasuna juega, corre, presiona y deja jugar con lo que se dan encuentros bonitos con final feliz. Y eso que en comienzo de la primera parte el cuento empezó a tornarse de miedito…

Un córner, un salto cómodo y el 0-1 en el marcador. Maldita defensa, maldito muñeco, encima de que juegan bien estos de Madrid van y se adelantan. La cosa se pone fea. ¿Qué hacemos? Ante problemas en el marcador, Soluciones Arrasate. Y es que el técnico rojillo, este año, está clavando todas las reacciones y los cambios, está demostrando que él sí sabe leer y reaccionar. Cambio doble. Entran Íñigo Pérez y Xisco, salen Brandon y Kike Barja.

Y reacción en toda regla. Contra un equipazo. Jugando a fútbol. Sin ese juego subterráneo, marrullero u oscuro, no. Nada de eso. A lo Oier Sanjurjo, a pecho descubierto y con calidad. Balón a la espalda del lateral zurdo amarillo, carrera de Rubén García, pase de primeras al cogollo del área y punterita de Xisco para empatar. Alegría, alboroto, el estadio se viene arriba sin perrito Piloto.

Como dicen que no hay dos sin tres, ahí que se fabricaron el tercer gol de la tarde entre Clerc, Íñigo Pérez y Torres. En el tramo final del encuentro, donde este año nos estamos hinchando a meter tantos goles que me estoy pensando sacarme abono para el último cuarto de hora de los encuentros de casa. Puestos a pedir la diversión concentrada, atinamos mejor.

Clerc recibe en su banda y corre vertical, mete diagonal para Íñigo Pérez, que de primeras prolonga rasita la bola hasta la frontal del área. Xisco no llega por un pelo pero Roberto Torres, a lo Kevin Costner, le hace de Guardaespaldas y empalma, sin control ni nada, a pelo, a cuero descubierto, con al zurda y desde la frontal. Ese balón dibuja una parábola perfecta y se cuela junto al palo derecho, haciendo inútil la estirada del medio foral Lizoain. 2-1, remontada, algarabía…

Ahora falta un encuentro para acabar el año, contra el Reus, que andan de aquella manera. A esperar acontecimientos para ver si se salvan, si no se salvan, si pagan las nóminas, si se va hasta el utillero o qué pasa con los catalanes. Hasta entonces, a disfrutar de la nueva victoria rojilla en El Sadar, porque ha llegado contra un equipazo que tuvo más de 10 ocasiones claras de gol, contra uno de los gallitos de la categoría. Una victoria que sólo puede tener un apelativo: triunfazo.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Coronillas Torrano

Dulces, redonditas, con ese hojaldre insuflado de sabor y con su crema en el centro, dentro del bollo, donde más gusta. En Pamplona son mundialmente conocidas las coronillas de Torrano, en el Segundo Ensanche de la capital navarra, conocidas por ser uno de los grandes postres o delicias que se pueden picar entre horas, aunque pase factura en la línea flotante, en ese flotador que no hace las veces de flotación pero que nos deja un regusto de lo mejorcito. Coronillas Torrano, pastas de Layana y, cómo no, esos garroticos de Beatriz que con tanto mimo y amor hacen el amigo Jon y sus secuaces. El triunvirato del placer pamplonés…

Xisco y Torres agradecen a la coronilla de Villar que esté de dulce. 2-2 y se puntuaba en Albacete. LFP

Xisco y Torres agradecen a la coronilla de Villar que esté de dulce. 2-2 y se puntuaba en Albacete. LFP

De dulce se pudo volver Osasuna de Albacete, tierra de cuchillos y de otro postre famoso, los Miguelitos, también de hojaldre pero con azúcar espolvoreada en vez de crema. De dulce y con tres puntos, azucarando el hecho de ser el primer equipo en ganar en casa de Ion Erice, de Acuña, de Ramis y compañía contra un equipo que, gracias a las mimbres de un tal Martín Monreal, este año está siendo de lo mejorcito.

Como Osasuna, de dulce en esta etapa, en estos siete últimos partidos en los que sólo ha perdido uno, haciendo buen fútbol, combinándose todos los jugadores como las bandejas de pasteles, cada uno sabiendo cuál es su sitio, cuál es su papel, con el fin de endulzar las bocas de una hinchada que miramos ya al futuro con peligro de que nos suba el azúcar, con la siempre presente sombra de la diabetes sobre nuestras cabezas. Qué mala es el azúcar, qué buena está el azúcar…

Qué bueno eres, Juan Villar. Los de Torrano te tienen que mandar una bandeja de coronillas, que deberás compartir obligatoriamente con Kike Barja. Aunque él es más de ensaimada, de caracol de repostería. Porque tras driblar una, dos y tres veces, te metió ese pase que aprovechaste de cabeza, que buscaste con fe, aunque fuese con la coronilla. Y a la escuadra el balón, no hay otra.

Osasuna visitaba el campo de uno de los equipos más en forma de LaLiga 123, al escondite inglés. Y lo hacía sin miedo, haciendo también buen fútbol y tras esa victoria agónica de una semana antes contra un buen Lugo. Y es que en esta categoría no hay rival pequeño, el menos pensado te hace un ocho, un roto, un descosido y te regala un reloj tras haberte ganado. Tomeu Nadal, Gorosito, Arroyo, Ion Erice, Álex Febas, Jeremy Bela, Roman Zozulia, Eugeni Valderrama… Ahí es nada. Jugones contra los rojillos. Prueba de fuego con sólo cuatro empates cedidos en casa por los de la tierra del Quijote.

Y tras el consabido inicio de tanteo, blancos y rojillos se quitaron la máscara y empezaron a jugar, a ir a por el gol, a tumba abierta. Y el primero en abrir la lata fue el equipo de Jagoba Arrasate, contra todo pronóstico. Porque de remontar sabemos algo pero eso de adelantarnos y gestionar al ventaja, leñe, como que nos pilla de nuevos. Pero ahí salió Brandon, el más listo de la clase, para guisarse un penalti que Torres lo anotó al más puro estilo Patxipu: carrerita, pausa, meta vencido a un lado y cuero rasito al otro. ¿Cómo se hacía si te ponías 0-1?

No lo saben. Lo dulce no nos viene bien así que no supieron aprovechar el regalito del pitolari. Una arrancada de Bela desde la derecha, carantoña a Clerc incluida, continúa con un centro del jugador, un testarazo de Zozulia ganándole el sitio, la partida, la carrera y hasta la apuesta a David García y la cuela junto al palo izquierdo, sin que una estatua llamada Rubén pudiera hacer nada.

Pero es que si el dulce es malo, la caries llegó con el segundo gol. Porque Lillo hizo de dentista, quedándose enquistado en la defensa, sin salir para que los rivales se quedaran en fuera de juego. Como el sarro o la caries, igual, el pobrecillo permitió que Olivera marcara el 2-1 antes del descanso. Lo que se prometía una tarde dulce empezaba a pasarnos factura, empezaba a doler el estómago…

Quedaban 45 minutos para reaccionar. Para buscar el empate sabiendo del peligro de los de blanco, de sus contras. Y la segunda parte volvió a ser de fútbol loco, de contras locales, de ocasiones rojillas que no entraban. Oier, sin apenas ángulo, chutaba con rabia al palo. En el área contraria, los de Ramis trataban de matar el encuentro pero entre la zaga y Rubén lo impedían. La estrategia se nos atragantaba, la entrada de Juan Villar por Nacho no daba premio, Jagoba se la jugaba y metía a Xisco y Barja.

Se asociaron Barja y Clerc, como tantos partidos. El canterano buscaba el centro una vez, y otra. Lo intentaba cada vez que le llegaba le cuero. Pero fue poco después del minuto 80 cuando se puso el mandil de pastelero, hizo caracolas ante su par, envió el pastelito y la coronilla de Juan Villar hizo el resto. Si quiso ponerla ahí, el gol del mes. Si no, churro, media manga o manga entera que cantábamos jugando al burro…

Y el burro empezó a chiflar, a silbar, a expulsar a Zozulia en una más que rigurosa segunda amarilla. O lo mismo al capitán del Albacete, Arroyo, que le protestaba las faltas que consideraba reiteradas y le valía también la segunda amarilla. Contra nueve los últimos cinco minutos, más tres de regalíz. Pero el dulce no llegó, la victoria golosa, azucarada y almibarada se quedó en el limbo de los pasteles que tantas veces vimos pero pocas comimos. Por lo menos nos queda Beatriz, por lo menos sigue abierto Layana, para remediarlo tenemos Torrano… y sus coronillas!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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