El placer de los pequeños detalles

Impossible is nothing, que rezaba la campaña publicitaria de una archiconocida marca deportiva alemana, de tres barras, pero cuyo nombre no daré (qué leñe, que paguen y les saco hasta foto). El amigo Arrasate decía el otro día que mejorar los números de Osasuna en El Sadar es casi imposible. Casi, amigo Jagoba. Casi. Pero no imposible. Y si no, aquí lo tienes. Por tu culpa, por tu gran culpa… Imparables en El Sadar, a nada que mejoremos fuera un pelo no salimos de la tabla y pasamos al Huesca en Primera.

Tres hombres y un banderín, Nacho Vidal, Rubén García y Salva Sevilla. El placer de los detalles... PUY PORTILLO

Tres hombres y un banderín, Nacho Vidal, Rubén García y Salva Sevilla. El placer de los detalles… PUY PORTILLO

Un taconazo, un impulso, un cuero suelto, un acorde de tambor… La vida la llenan los pequeños detalles, la pintan los colores de las cositas que vamos observando, oliendo, saboreando o palpando. El sonido del cuero sobre el tapete verde, del contacto de una bota con el esférico, de la parábola que dibuja en el aire como una saeta de Cupido rumbo al corazón del aficionado. Los detalles que nos dan la vida.

Detalles de futbolistas supremos, como Rubén García. Cuando parece que la puerta de las opciones del pase, de la salida o de la conducción se cierran llega el talento de este ladrón de bota blanca y encuentra la filtración imposible. O esa mano derecha, fuerte, poderosa cubierta por un guante y que no ceja en el empeño de evitar que una falta magistralmente lanzada se cuele en tu portería, como en el caso del otro Rubén en la falta de Salva Sevilla.

Mantener los ojos abiertos. Eso hizo el MVP del encuentro de Osasuna contra el Mallorca, Kike Barja, un canterano que ya casi se ha ganado el título de don Kike por la mejoría que está demostrando. Quiso sentir, quiso oír y quiso acariciar, pero sobre todo quiso ver el envío de Rubén García, confió en el pestañeo de Reina para no atrapar el envío cubierto de cicuta. Y como gran observador, Barja la robó, Barja se giró y Barja abrió la lata. Minuto 3, incluso el escaso paso del tiempo nos daba un premio maravilloso en la matinal de fútbol.

Los domingos son para la misa. Y para el fútbol, padre. Porque por la mañana se puede ir a jugar, se puede ir al monte, se puede bajar a El Sadar. Este año, la última opción se está antojando deliciosa. Como el regreso a casa tras una dura semana de trabajo, donde te espera el amor, la manta, el sofá y el calor de la familia. Esos detalles que hacen que una mañana fría, con capota gris sobre nuestras cabezas, vaya tornándose en una cálida y alegre.

Jagoba es el culpable. Jagoba y su chamarra ajustada, con cara de pastor norteño presentando el queso del año, con su sencillez, con su callada sapiencia, su chispazo de temperamento que hace que sus chicos no bajen la guardia y presionen. Desde el minuto 1 y hasta le minuto 93. Aquí remamos todos, altos, bajos, gordos, flacos, feos, guapos. Y lo mismo con las chicas, pero sabemos que el lenguaje es inclusivo a veces. Esa grada que no se pierde ni un detalle cuando juega Osasuna…

Cuando combina Osasuna los unicornios lloran de alegría. Y este año están dejando sin lágrimas a los caballos alados que viven en el arco iris, ya que los nuestros combinan mejor que las pasarelas de moda. El patrón con el que Arrasate ha confeccionado este equipo es digno de las top models, o de los top models, otra vez con el inclusivismo. Ese juego les hizo acreedores de la victoria.

El detalle del tiempo, de las partes, de las medias entregas en esto del fútbol. Unos 45 primeros minutos en los que se gana desde el segundo 150 merced a la pillería de Kike Barja. Con ocasiones para marcar, pero también con acercamientos rivales. Es LaLiga 123, al escondite inglés, donde los rivales son todos peligrosos, todos buenos. Y otra entrega, la segunda, con un arranque un poco despistados pero con el asentamiento del equipo, de la grada, de las sensaciones y de un triunfo que se adivinaba seguro.

No es adivino Kike Barja, pero adivinó el carril abierto para ganar carrera. Kike se va, Kike se va, Kike se va… Y Torres le birla el gol a Rubén García, adelantándose a su compañero en boca de gol, a la defensa, al tiempo. 2-0. Sonrisas abiertas, detalle de palmas, alegría en la grada y el rival con los brazos bajados, exhaustos al ver que tanto esfuerzo no da recompensa. A ellos no…

Nosotros, contentos. Una matinal dominical fenomenal, oigan. Haciendo de El Sadar el feudo del que menos puntos de han escapado de la categoría, sólo dos empates y el resto victorias. Y asoma el Almería en el horizonte, en un caminar hacia la puesta del sol en el que no pesan las piernas y donde el orgullo del osasunismo cabalga a nuestro lado. Una pena que el partido tenga que ser en Andalucía, pero incluso allí seguro que el equipo encuentra algún detalle…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Del bosque y los árboles

No, no, no, tranquilos, no voy a mentar a don Vicente, uno de los seleccionadores que hizo grande a La Roja, aunque no es por falta de ganas. Me refiero al otro bosque, oigan, a ese de pinos, arces, robles, secuoyas, abetos y todo bicho de tronco marrón y follaje, -qué bonita palabra-, verde y que nos estamos encargando de fumigar a golpe de deforestaciones, hormigón, plantaciones de cultivos de moda y mierdas varias que están haciendo del calentamiento global un mal que no nos vamos a dar cuenta de su importancia hasta que reventemos. Me refiero a ese bosque. Donde hay leña, como la que se trajo Osasuna de las Islas Afortunadas. Cuatro troncos como cuatro soles…

Vista general del encuentro en el estadio Gran Canaria. GORKA FIUZA

Vista general del encuentro en el estadio Gran Canaria. GORKA FIUZA

Goleada para cerrar una primera vuelta que, si llega a ser victoria, estaríamos hablando de sobresaliente. Pero el 4-1 de los pío-pío duele, máxime cuando estábamos lanzados y en racha, imparable,s que decía el ínclito de Cieza en el anuncio de automóviles cuando era capaz de hacer algo útil en la vida. Porque lo que es entrenar… Juegue, juegue. Y eso hicieron los amarillos, que nos pasaron por encima como si de una apisonadora se tratara. Claro, es que estaban imbatidos en su campo…

1,2,3, al escondite inglés. En esta liga el más tonto, relojero. Y ya sabemos lo que hay. De ahí que no nos debe escocer, por lo menos mucho,la derrota en el Gran Canaria., No por esperada, ojito, que todos confiábamos en rascar algo. Pero los árboles no pueden impedirnos ver el bosque, lo individual no debe empañar lo común, lo colectivo, lo grande y trabajoso. La primera vuelta de Osasuna ha sido de notable alto. Y ahí en lo alto están…

Una pena, ya que Jagoba apostó por un valiente planteamiento con Nacho Vidal de carrilero de largo recorrido, quilates en el centro con Mérida e Íñigo y las bandas de lujo, Torres y Rubén. Arriba, el obrero del gol, que parece estar algo desempleado, Juan Villar. Y con el regreso de Clerc al once. Todo listo, todo fijo hasta ahí. A empezar el baile, que hay ganas de jota y de música.

Pero no fue jota. Fue efe. De Fidel. Porque cuando el travesaño de la meta de Raúl Fernández no había dejado de temblar de la falta que largó Rubén García para hacer el 0-1 todavía seguía temblando, una contra de Fidel, sorteando a Milly, Vanilly y hasta a los originales terminó con un zurriagazo de su izquierda que se convirtió en el 1-0 y en el inicio de la pesadilla para el meta osasunista. Demasiadas facilidades al rival, así hasta yo disparo. Otra cosa es que marque…

Y cuando los rojos habían cogido el pulso otra vez al partido, una mala salida con error en el centro terminó en una falta en contra que el propio Fidel convirtió en obra de arte. Mentando de nuevo al de Cieza, IM-PARABLE, que decía en dos palabras. Parece que el chaval de Las Palmas le pilló gusto a esa escuadra, para inri del pobre Rubén.

Y como no había mucha sangre, acto seguido y para frustración de los que mandan las alertas futboleras llegaba el tercero, de Rafa Mir, en el enésimo cuero filtrado por Ruiz de Galarreta a la espalda de la zaga rojilla, que estaba de caraja en las islas, y el delantero finiquitaba las aspiraciones de terminar la primera vuelta cerca de los 40 puntos. 3-0 y a la caseta, al descanso, muyayo, que dicen en Canarias.

La segunda parte comenzó con la esperada reacción rojilla, pero con el escaso premio del gol de Mérida. Se rondaba, se intentaba y se buscaba acortar y en una buena jugada, taconazo de Rubén García, cabalgada hasta la cal de fondo de Clerc, pase de la muerte a Torres y dejadita a Mérida, el 8 de rojo cruzaba el 3-1 al fondo de la red y abría un rayo de esperanza en el bastante nublado cielo de la parroquia rojilla. Un espejismo, como las dunas canarias, que no pudo dar más premio por la falta de precisión.

El encuentro de desangró en la recta final con un cuarto gol que daba demasiado castigo a la propuesta de Osasuna, demasiado dolor para una afición que lamentaba la derrota pero, a fuerza de ser sinceros, aplaudía la primera vuelta. Como a los mejores escribamos, un borrón no debería empañar la novela que han hecho los de Jagoba.

Qué mejor manera que comenzar ahora la segunda vuelta en Pamplona, contra el Mallorca y con un victoria. Siguiendo el símil de los árboles y los bosques, vamos a hacer leña de los matojos que se dejen caer por El Sadar y vamos a unir fuerzas para que el equipo haga un segunda vuelta de ensueño. Porque si la primera ha sido de notable , mejorarla sólo significa subir a primera. Y allí sí que el bosque es verde, verde y verde que te quiero verde.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Año Nuevo y filis, filis, filis…

“¿Están ahí mis vidas, están ahí?, ¿me oyen?, ¿me escuchan?¿Me escuchaaaaaan, me oyeeeeeen, me escuchan, me oyeeen, me sienteeeen? Yo estoy filis, filis, filis, filis de que los tengo, de que los tengo, tengo, tengo”, que decía la tal Thalía en las redes, meses atrás y lo que se ha convertido en un hit musical. Y es que la cantante acompañaba su alocución con un baile en el que hacía cimbrear los flecos de su vestido, rosa palo para la ocasión. La estampa bien podría ser la imagen de la misma felicidad, pero con mayúsculas…

Los goleadores Rubén García (Míster Calidad) y Roberto Torres (Míster Guante de Arre) celebran el segundo gol con Kike Barja (Míster Asistencias). DAVID GARCÍA

Los goleadores Rubén García (Míster Calidad) y Roberto Torres (Míster Guante de Arre) celebran el segundo gol con Kike Barja (Míster Asistencias). DAVID GARCÍA

Filis, filis y muy filises que andamos en la parroquia rojilla, no de rosa sino de rojo, rojo rojillo ya que los nuestros han estrenado 2019 como despidieron 2018, con una victoria. Un triunfo que clava otra tachuela en el proyecto Arrasate, en la ilusión, en la alegría de los navarros que amamos a este equipo y que no concebimos el fútbol sin el nombre de Osasuna en las clasificaciones, sea en Primera, en Segunda o en Tercera…

El Osasuna-Cádiz se presuponía como uno de los partidazos de la jornada 20 en LaLiga 123, al escondite inglés. Y no era EL partidazo porque Granada y Albacete, a la postre primero y segundo, se veían las caras en tierras nazaríes. Que si no, copamos el primer puesto. Ojo, no por una suerte de marketing mal entendido, sino ganado a pulso. Y más tras ver lo ocurrido sobre el tapete. Partidazo.

Estamos teniendo suerte este año en Pamplona, ya que los rivales que vienen dejan jugar y juegan al fútbol. Almería, Sporting, Numancia, Lugo o Cádiz. Todos ellos ofrecían una versión de fútbol de calidad, con espacios, contras, presionando, peleando y no exento de toque y quilates. Y los andaluces no fueron la excepción. Se presentaban con una racha monstruosa de siete victorias en los últimos ocho encuentros, y enfrente estábamos nosotros que, si bien no llevábamos tantos triunfos, en Pamplona ya no nos tose ni un tísico…

De ahí que tras los típicos compases iniciales de tanteo, amarillos y rojos comenzaran a volcarse a la búsqueda de Cifuentes y Rubén. Juan Villar comenzaba su concierto, por la de canciones que pudo entonar y que ninguna cobró premio final mientras que los amarillos se aproximaban a olerle las barbas a Rubén en el marco contrario. Y todo ello con el menda lerenda en el campo, de camuflaje, junto a Tasio, César, CAM y la familia de Puy Portillo merced a unas entradas que nos había traído la reina maga Laura J.

Encima, para hacer de la tarde algo completito, en delante teníamos una columna de esas que parece moverse, tipo columna de párking que se acerca a los traseros de los coches para dejar su impronta, que hacía las veces de cono móvil cada vez que se acercaba a marcar Osasuna en el primer tiempo. Cuello para un lado, cuello para el otro para comprobar que Juan Villar no las tenía todas consigo.

Lo que sí vimos bien fue el único error de Oier en la salida, tras perder el cuero y propiciar una contra que Álex Fernández finalizó colando el cuero en la escuadra izquierda de la meta rojilla. 0-1, mecachis en la mar salada, que se nos avinagra el roscón ese tan bueno que había sacado la Pili para Joseluis, ella y el que suscribe tras la comida de la Epifanía. Verás cómo el gafe soy yo, que para una vez que vengo a El Sadar…

Filis, filis, filis… Thalía lo estaba y nosotros, pese al gol en contra, tampoco nos lo tomábamos a la tremenda. Sería injusto condenar a la chavalada de rojo con el año que llevan por encajar un gol en contra. Además, que ya han remontado este año en Pamplona, tranquilamente se puede hacer. Y para reforzar este argumento, ahí tienes al Rubén García, que tiene más calidad en sus botas que tinta de tatuaje en el cuerpo, y a Juan Villar, que anda de dulce con el gol. A ver, que le llega un balón a Juanito…

Ese balón lo pincha, ese balón lo cede a la internada veloz de Rubén García quien se acomoda, mira a la escuadra derecha de la meta del Cádiz y besa la pelota con el interior de esa zurda. Esa parábola, ese recorrido, ese golazo que acaba con el chalé veraniego de toda una familia de arañas y, de paso, coloca el 1-1 en el marcador. “¿Me escuchaaan?¿Me oyeeen?¿Me sienteeen?”…

Vaya que si escuchamos, oímos y sentimos. Osasunismo en estado puro, cuando un lateral de apellido Pérez y de nombre Íñigo cabalga sobre el alambre de la cal en una salida veloz, cuando filtra el pase para la carrera de Kike Barja, cuando el canterano dibuja un pase de la muerte como mandan los cánones, rasito, atrás y fuerte para que llegue alguno, coloque la bota y haga botar al estadio. ¿Quién si no? Robertito, de apellido Torres, que las tumba como si fuese un ariete. El de Arre acarició el cuero enviado por Barja para colocarlo pegado al palo derecho. 2-1, se remontaba en el primer tiempo. Orgiástico…

Quedaba la segunda parte. Contra el Cádiz, ojo, que no son moco de pavo, que juegan, que pelean, que tienen mucha calidad. Pero también nos faltaba el gol de Juan Villar, que apenas falta con su cita con el chicharro en Pamplona. Y a ver cómo se aguantaba, a ver si se mantenía el resultado, a ver si no se especulaba, a ver…

Con Diego, y mirad que son malas las comparaciones, el equipo se hubiese colgado del larguero los segundos 45 minutos. Con Diego. Y donde dije Diego, digo Jagoba. Porque con el actual técnico, Osasuna no especula, sale a sentenciar. Y pudo hacerlo. Con Juan Villar, que tuvo tres claras y otras tantas menos claras, o Nacho Vidal, al que le sacó Cifuentes un mano a mano donde pastan las vacas, y todo ello sin sufrir. Porque la zaga rojilla se mostró imperial…

David y Unai, el chavalito Íñigo Pérez y Lillo en las bandas. Los cuatro perfectamente parapetados, ganando los adelantos, saltando más que talabartes como Lekic, con un Oier adelantado que sabe en qué momento justo hacer la presión, con la calidad en las bandas de Rubén García, de Kike Barja, de un Torres en estado de gracia. Y con Mérida, y con Vidal, y con Brandon, con Xisco. Y hasta Bittor Alkiza o Flaño o Sergio Herrera y Olavide. Todos a una, aúpa Osasuna.

Se llegó al final, se llegó a los 35 puntos a falta de un partido para cerrar la primera vuelta, en las afortunadas islas Canarias. Se va asentando el proyecto. Se celebra la comunión perfecta entre equipo y afición, sobre todo en Pamplona, échale huevillos cuando hace un año no parábamos de contar ovejas muertas del aburrimiento. pero así es la vida, así es el fútbol, así es Osasuna. Que sigan igual, que nosotros prevemos un 2019 filis, filis, filiiiiiis…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Creo que Jagoba es un elfo… ¡Sí, lo es, sí, lo es!

No sé si habéis visto el anuncio de marras de esa cadena de tiendas comerciales cuyo logotipo es un triangulito verde con el nombre comercial en blanco, algo al estilo El Tajo Británico pero con palabros cambiados. El caso es que estas Navidades han optado por la relación filopaternal en la que un niño ve a su progenitor como si fuese un elfo mágico que hace posible todo en estas fechas tan señaladas. Todo ello, como siempre, acompañado por la canción de turno que se va a convertir en el hit de las fiestas, con el estribillo machacón de “Creo que mi padre es un elfo. ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es!”. Pues eso nos pasa a los rojillos. Y es que creo que Jagoba es un elfo…

Jagoba Arrasate hace magia en el banquillo durante el encuentro del Municipal de Reus. LFP

Jagoba Arrasate hace magia en el banquillo durante el encuentro del Municipal de Reus. LFP

Osasuna cierra 2018 con una victoria lejos de Pamplona, la segunda a domicilio. que supone añadir un nuevo escalón al asentamiento del proyecto de Arrasate, un técnico que ha hecho que la ilusión regrese al osasunismo como hacía tiempo no estaba. Jagoba es un elfo, mágico, sí, lo es, sí, lo es… Porque nos ha devuelto la felicidad, algo que cobra mayor importancia en estas fechas de turrón, peladillas y asados familiares.

Creo que Jagoba es un elfo… Porque ha recuperado a Roberto Torres, porque ha asentado al equipo, porque tiene una retahíla de gnomos de rojillo, aunque en Reus iban de blanco, que se ponen las pilas y curran más que los enanitos amigos de Blancanieves. Pico y pala, pico y pala, pico y pala… Y así es como se consiguen los resultados, con trabajo y una chispa de magia.

Sí, lo es, sí lo es. Un elfo que ha conseguido que El Sadar sea todo lo contrario a la cabaña de Papá Noel, de donde todos salen con regalos, y lo ha tornado en la casita de chocolate de la bruja a la que ningún equipo quiere volver. Pero triste para los de fuera, ya que los de casa la estamos gozando, a lo loco, bastoncillos de caramelo y lluvia de chocolatinas, para regocijo de los dentistas…

Estas Navidades van a ser buenas para la parroquia rojilla. Porque tras el último encuentro en el Municipal de un agobiado Reus, que no pinta bien, ya son 32 los puntos que se atesoran en la bolsa. Se mantiene el tirón de los de arriba, estamos en puntos de zona de promoción y a cuatro, que pueden ser como mucho cinco, respecto al ascenso directo. Todo ello en un año en el que se comenzaba proyecto o venía nuevo timonel. Y llevamos sólo 19 jornadas…

El encuentro de Reus fue un pelín anárquico en el que destacaron el olfato goleador de ese killer llamado Juan Villar, la seguridad demostrada en la portería por Rubén Martínez y el nuevo pasito en la recuperación (y mejora) de Roberto Torres. Los tres, apoyados como siempre por el resto de gladiadores y por los suplentes, amén de los aficionados rojillos desplazados a tierras catalanas, cimentaron el triunfo que, por aquello de ser de Osasuna, no dejó de ser sufrido.

Los rojillos, si bien parecieron saltar con la caraja de los encuentros que se juegan a la hora de la misa matinal y dominical, supieron reponerse al arranque descolocado gracias a la labor de Rubén, que quería despedir el año con un rosco en su portería. Carlitos Clerc le echó una mano salvando lo que él no podía sacar, como el empalme de Linares un minuto antes del único gol del encuentro. ¿Será la magia de Jagoba? Porque creo que Jagoba es un elfo… ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es!

Cabalgada rojilla, cuero que termina en la derecha, Roberto Torres centra, uno de los centrales no despeja con rotundidad y el cuero muerto lo recoge, gustoso, Juan Villar, para colocarlo en la escuadra izquierda. Inapelable, impepinable, ley del fútbol: quien perdona… Porque en un minuto pasamos del 1-0 al 0-1, con una diferencia de cien metros de una portería a otra. Para que eso pase hace falta algo de suerte…

La segunda parte dejó varias cosas claras. La primera de ellas, que Osasuna es un equipo que funciona al ritmo de un Íñigo Pérez que dejó en el banquillo a los quilates de Fran Mérida y que es un conjunto en el que suman todos a la hora de trabajar. La segunda, que el proyecto se asienta, que saben lo que quieren, cómo lo quieren y cuándo. La presión que hicieron los rojillos todo el encuentro fue de notable alto. Y la tercera es que tenemos a un goleador en estado de gracia, un Juan Villar que todo lo que toca lo convierte en gol.

El encuentro fue bonito, Osasuna pudo marcar más goles, ya que dispusieron de ocasiones claras. Brandon contra Badía falló un uno contra uno, como Rubén García en la segunda parte, que hizo lo propio. Tras la expulsión de Clerc, en el tramo final, incluso a la contra Xisco y Barja pudieron sentenciar. Y cuando hacía falta apretar los machos, ahí que estaban Unai, David y compañía. Y todo ello bajo la batuta del ilusionista Jagoba.

Creo que Jagoba es un elfo… ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es! Porque nos ha devuelto la alegría, nos ha devuelto la ilusión y nos ha devuelto a Osasuna. Vale que los gnomos que corren son los que al final ganan, empatan o pierden. Pero la ilusión no nos la va a quitar nadie, ya que en 19 encuentros llevamos 32 puntos y estamos ahí arriba. Y cuando empiece 2019, ya veremos. De momento, a disfrutar las fechas en familia, a pasar unas felices Pascuas todos los rojillos del mundo (y los que no lo son, obvio) y que 2019 nos traiga lo mejor. Yo, mientras tanto, voy afinando. “Creo que Jagoba es un elfo…”

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Triunfazo

Ahí que tenemos a una navarra, ooootra veeez, síii, como hace casi un año, en la final de Operación Triunfo. Natalia se llama, aunque bien es cierto que en la edición de los triunfitos de este año podríamos decir que el afónico va a ganar en el país de los mudos. Aunque vaya por delante que el menda lerenda es de oído duro, tipo piedra, y el gusto musical me viene dictado por mi santa Gema, que es la que mejor gusto tiene para esto. Para esto y para todo los demás, claro…

Kike Barja "claudica" ante Laure durante el encuentro. Como el jugador, parecía que Osasuna había hincado la rodilla, pero este Osasuna nunca se rinde... AZCONA

Kike Barja “claudica” ante Laure durante el encuentro. Como el jugador, parecía que Osasuna había hincado la rodilla, pero este Osasuna nunca se rinde… AZCONA

Y entre sus gustos no está el programa de los triunfitos, pero sí los triunfos del FC Barcelona. Cómo no caer en las redes del buen fútbol, del juego combinativo y, sobre todas las cosas de este planeta, en las maravillas que regala fin de semana sí y fin de semana también Lionel Messi, el mejor jugador de la historia de largo, le pese a Pelé, a Melé, a Cascamelé o a CR7.

Buen fútbol y triunfito, una combinación que se dio en el último encuentro de El Sadar este 2018 de sinsabores, agridulce, con arranque justo por el final de la pasada campaña pero con una reanudación de encaje de bolillos, asentando el proyecto de Jagoba Arrasate, haciendo de Pamplona un campo del que salir con puntos va a ser harto difícil. Y si encima las victorias llegan jugando bien al fútbol, miel, hojuelas, coronillas, canutillos y algún que otro mazapán para estas Navidades que se presumen felices.

Osasuna se encontró enfrente a un equipazo. Sin paliativos. La temporada que está haciendo la Agrupación Deportiva Alcorcón es de quitarse el sombrero. Uno de los mal considerados “equipitos” de la capital es un señor equipo, con una portería solvente con un lesionado Dani Jiménez que es sustituido por el medio navarro Lizoain, por una defensa que es la menos batida de la categoría, con una gente como Nono, Juan Muñoz, Jonathan Pereira o Víctor Casadesús que hacen que se les tema más que a un nublado. Casi nada…

Y como equipazo que es el conjunto de Parrado, así lo demostró sobre el verde de Pamplona. Para el primer minuto nos pudieron descoser la portería, si no llega a ser por un Rubén que, como el ‘proyecto Arrasate’, sigue afianzándose en la meta rojilla. Una primera parte en la que los madrileños nos barrieron, sin paños calientes, sabiendo agarrar la creación de Fran Mérida, tapando las pocas intentonas de Kike Barja y desesperando a un Rubén García que no encontraba metros para correr, para regatear, para disparar…

Tras el primer tiempo, de alternativas pero más amarillo que rojo, volvieron los gladiadores al terreno a tratar de seguir ofreciendo espectáculo. y vaya si lo dieron. De campanillas y lujo. Y es la suerte que estamos teniendo este año, que Osasuna juega, corre, presiona y deja jugar con lo que se dan encuentros bonitos con final feliz. Y eso que en comienzo de la primera parte el cuento empezó a tornarse de miedito…

Un córner, un salto cómodo y el 0-1 en el marcador. Maldita defensa, maldito muñeco, encima de que juegan bien estos de Madrid van y se adelantan. La cosa se pone fea. ¿Qué hacemos? Ante problemas en el marcador, Soluciones Arrasate. Y es que el técnico rojillo, este año, está clavando todas las reacciones y los cambios, está demostrando que él sí sabe leer y reaccionar. Cambio doble. Entran Íñigo Pérez y Xisco, salen Brandon y Kike Barja.

Y reacción en toda regla. Contra un equipazo. Jugando a fútbol. Sin ese juego subterráneo, marrullero u oscuro, no. Nada de eso. A lo Oier Sanjurjo, a pecho descubierto y con calidad. Balón a la espalda del lateral zurdo amarillo, carrera de Rubén García, pase de primeras al cogollo del área y punterita de Xisco para empatar. Alegría, alboroto, el estadio se viene arriba sin perrito Piloto.

Como dicen que no hay dos sin tres, ahí que se fabricaron el tercer gol de la tarde entre Clerc, Íñigo Pérez y Torres. En el tramo final del encuentro, donde este año nos estamos hinchando a meter tantos goles que me estoy pensando sacarme abono para el último cuarto de hora de los encuentros de casa. Puestos a pedir la diversión concentrada, atinamos mejor.

Clerc recibe en su banda y corre vertical, mete diagonal para Íñigo Pérez, que de primeras prolonga rasita la bola hasta la frontal del área. Xisco no llega por un pelo pero Roberto Torres, a lo Kevin Costner, le hace de Guardaespaldas y empalma, sin control ni nada, a pelo, a cuero descubierto, con al zurda y desde la frontal. Ese balón dibuja una parábola perfecta y se cuela junto al palo derecho, haciendo inútil la estirada del medio foral Lizoain. 2-1, remontada, algarabía…

Ahora falta un encuentro para acabar el año, contra el Reus, que andan de aquella manera. A esperar acontecimientos para ver si se salvan, si no se salvan, si pagan las nóminas, si se va hasta el utillero o qué pasa con los catalanes. Hasta entonces, a disfrutar de la nueva victoria rojilla en El Sadar, porque ha llegado contra un equipazo que tuvo más de 10 ocasiones claras de gol, contra uno de los gallitos de la categoría. Una victoria que sólo puede tener un apelativo: triunfazo.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Coronillas Torrano

Dulces, redonditas, con ese hojaldre insuflado de sabor y con su crema en el centro, dentro del bollo, donde más gusta. En Pamplona son mundialmente conocidas las coronillas de Torrano, en el Segundo Ensanche de la capital navarra, conocidas por ser uno de los grandes postres o delicias que se pueden picar entre horas, aunque pase factura en la línea flotante, en ese flotador que no hace las veces de flotación pero que nos deja un regusto de lo mejorcito. Coronillas Torrano, pastas de Layana y, cómo no, esos garroticos de Beatriz que con tanto mimo y amor hacen el amigo Jon y sus secuaces. El triunvirato del placer pamplonés…

Xisco y Torres agradecen a la coronilla de Villar que esté de dulce. 2-2 y se puntuaba en Albacete. LFP

Xisco y Torres agradecen a la coronilla de Villar que esté de dulce. 2-2 y se puntuaba en Albacete. LFP

De dulce se pudo volver Osasuna de Albacete, tierra de cuchillos y de otro postre famoso, los Miguelitos, también de hojaldre pero con azúcar espolvoreada en vez de crema. De dulce y con tres puntos, azucarando el hecho de ser el primer equipo en ganar en casa de Ion Erice, de Acuña, de Ramis y compañía contra un equipo que, gracias a las mimbres de un tal Martín Monreal, este año está siendo de lo mejorcito.

Como Osasuna, de dulce en esta etapa, en estos siete últimos partidos en los que sólo ha perdido uno, haciendo buen fútbol, combinándose todos los jugadores como las bandejas de pasteles, cada uno sabiendo cuál es su sitio, cuál es su papel, con el fin de endulzar las bocas de una hinchada que miramos ya al futuro con peligro de que nos suba el azúcar, con la siempre presente sombra de la diabetes sobre nuestras cabezas. Qué mala es el azúcar, qué buena está el azúcar…

Qué bueno eres, Juan Villar. Los de Torrano te tienen que mandar una bandeja de coronillas, que deberás compartir obligatoriamente con Kike Barja. Aunque él es más de ensaimada, de caracol de repostería. Porque tras driblar una, dos y tres veces, te metió ese pase que aprovechaste de cabeza, que buscaste con fe, aunque fuese con la coronilla. Y a la escuadra el balón, no hay otra.

Osasuna visitaba el campo de uno de los equipos más en forma de LaLiga 123, al escondite inglés. Y lo hacía sin miedo, haciendo también buen fútbol y tras esa victoria agónica de una semana antes contra un buen Lugo. Y es que en esta categoría no hay rival pequeño, el menos pensado te hace un ocho, un roto, un descosido y te regala un reloj tras haberte ganado. Tomeu Nadal, Gorosito, Arroyo, Ion Erice, Álex Febas, Jeremy Bela, Roman Zozulia, Eugeni Valderrama… Ahí es nada. Jugones contra los rojillos. Prueba de fuego con sólo cuatro empates cedidos en casa por los de la tierra del Quijote.

Y tras el consabido inicio de tanteo, blancos y rojillos se quitaron la máscara y empezaron a jugar, a ir a por el gol, a tumba abierta. Y el primero en abrir la lata fue el equipo de Jagoba Arrasate, contra todo pronóstico. Porque de remontar sabemos algo pero eso de adelantarnos y gestionar al ventaja, leñe, como que nos pilla de nuevos. Pero ahí salió Brandon, el más listo de la clase, para guisarse un penalti que Torres lo anotó al más puro estilo Patxipu: carrerita, pausa, meta vencido a un lado y cuero rasito al otro. ¿Cómo se hacía si te ponías 0-1?

No lo saben. Lo dulce no nos viene bien así que no supieron aprovechar el regalito del pitolari. Una arrancada de Bela desde la derecha, carantoña a Clerc incluida, continúa con un centro del jugador, un testarazo de Zozulia ganándole el sitio, la partida, la carrera y hasta la apuesta a David García y la cuela junto al palo izquierdo, sin que una estatua llamada Rubén pudiera hacer nada.

Pero es que si el dulce es malo, la caries llegó con el segundo gol. Porque Lillo hizo de dentista, quedándose enquistado en la defensa, sin salir para que los rivales se quedaran en fuera de juego. Como el sarro o la caries, igual, el pobrecillo permitió que Olivera marcara el 2-1 antes del descanso. Lo que se prometía una tarde dulce empezaba a pasarnos factura, empezaba a doler el estómago…

Quedaban 45 minutos para reaccionar. Para buscar el empate sabiendo del peligro de los de blanco, de sus contras. Y la segunda parte volvió a ser de fútbol loco, de contras locales, de ocasiones rojillas que no entraban. Oier, sin apenas ángulo, chutaba con rabia al palo. En el área contraria, los de Ramis trataban de matar el encuentro pero entre la zaga y Rubén lo impedían. La estrategia se nos atragantaba, la entrada de Juan Villar por Nacho no daba premio, Jagoba se la jugaba y metía a Xisco y Barja.

Se asociaron Barja y Clerc, como tantos partidos. El canterano buscaba el centro una vez, y otra. Lo intentaba cada vez que le llegaba le cuero. Pero fue poco después del minuto 80 cuando se puso el mandil de pastelero, hizo caracolas ante su par, envió el pastelito y la coronilla de Juan Villar hizo el resto. Si quiso ponerla ahí, el gol del mes. Si no, churro, media manga o manga entera que cantábamos jugando al burro…

Y el burro empezó a chiflar, a silbar, a expulsar a Zozulia en una más que rigurosa segunda amarilla. O lo mismo al capitán del Albacete, Arroyo, que le protestaba las faltas que consideraba reiteradas y le valía también la segunda amarilla. Contra nueve los últimos cinco minutos, más tres de regalíz. Pero el dulce no llegó, la victoria golosa, azucarada y almibarada se quedó en el limbo de los pasteles que tantas veces vimos pero pocas comimos. Por lo menos nos queda Beatriz, por lo menos sigue abierto Layana, para remediarlo tenemos Torrano… y sus coronillas!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Reverdecer laureles

Anda que no hacía tiempo que la hinchada rojilla soñábamos con vivir días como los de ahora, de vino y rosas, de alegrías y emociones positivas, de victorias recientes y de sabores dulces en Pamplona, en El Sadar de donde apenas se escapan puntos este año y el equipo está cimentando su buena marca precisamente donde debe hacerlo, en casa. Anda que no hacía tiempo.

Kike Barja trata de marcharse de su par. AZCONA

Tiempos ha de aquellos encuentros en los que los jugadores rivales jugaban atenazados, con escalofríos en la médula espinal, que si esa señora me mira mal y ese niño me ha escupido, de alboroto desde el respeto pero para amedrentar al rival y dejarlo en menos, apagar su fuego y su calidad, hacer que los rojillos jueguen con uno más, merced a esas alas que llegan desde la grada desde el minuto 1 hasta el 93. Anda que no hacía tiempo.

Osasuna, el de Jagoba, sigue asentándose, reverdeciendo viejos laureles que tantas tardes de gloria trajo a nuestro panorama balompédico, con los Merino, Lumbreras, Iriguíbel y compañía, o con los Raúl García, David López, Cruchaga y Josetxo. Laureles que tarde o temprano terminarán floreciendo aunque ahora el brote sea nuevo, apenas enraizado y con poco cuerpo. Anda que no, Jagoba.

Anda que va pintando la cosa, y todo ello tras haber jugado contra uno de los equipos que mejor lo han hecho en Pamplona, un Lugo que desde Juan Carlos, casi inexpugnable, hasta Christian Herrera acompañado de Escriche. Porque los gallegos pudieron marcar dos, tres o cuatro goles tranquilamente pero unas veces por su falta de acierto y otras, las más, por la buena labor de Rubén, se fueron de Pamplona de vacío. Anda que no, Juan Villar.

El ariete rojillo no tuvo su tarde. Una, dos, tres, cuatro… Y claras, nada de hacer piruetas o chilenas como la que intentó que casi nos lo deja doblado al pobre. Cuando la cosa está de que no, amigo Juan, ya puedes echarle peras al olmo, no a don Luis, que no hay ni tu tía de que salga la cosa para adelante. Pero como siempre en este proyecto, hasta los errores suman. Esa es la gracia del proyecto de Jagoba, todos suman, hasta los suplentes. Anda que no, primo Íñigo.

El Pérez regresó al verde tras meses lesionado. La apuesta era arriesgada, colocar quilates en el centro, retirar al pelocho y dejar al comodín Sanjurjo de central, que lo mismo sale a la contra, entra a rematar en los córners al primer palo o te alicata el muro para evitar males como el de hace tres años contra el Betis. El caso es que Íñigo volvió falto de ritmo y el arranque del segundo tiempo dejaba un Osasuna acarajado y un Lugo que se lo creía. Anda que no, chavalería.

Porque los del banquillo salieron para sumar. Los visitantes, tras comprobar que no iban a conseguir abrir la lata, empezaron a replegar velas en un tramo final en el que Arrasate sacó a Xisco y a Nacho Vidal para aumentar el mordiente en el área del Lugo. Pero Martín, de nombre Juan Carlos, quería irse de vacío de Pamplona, es decir, sin encajar ni un gol.- Sacaba una, sacaba la otra, sacaba la tercera. A bocajarro a Nacho Vidal, a Xisco casi sin ángulo. Pedía tensión y concentración a su defensa en el minuto 89. Ejercía de líder. Anda que no, quien lo iba a decir…

Listos Torres y Rubén García, este segundo metiendo al cogollo, con Íñigo Pérez golpeando el cuero como podía, mirando con curiosidad, con expectación, con anhelo y deseo la trayectoria que marcaba el cuero para alojarse en el fondo de la red, pegadito al palo derecho. Ni Juan Carlos pudo evitar ese gol. Que si lo evita, anda que no…

Tres puntos a la heroica, reverdeciendo viejos laureles, devolviendo aromas de remontada, de galos contra romanos, de muros infranqueables y desechando la imagen de no hace mucho en la que El Sadar rea un centro de salud del que todos los equipos salían sin puntos. Ahora no. Seis ganados, dos empatados, ninguno perdido. Esta es la carta de presentación del Osasuna de Jagoba Arrasate. En casa, inexpugnables. ¿Y fuera? A ver si de Albacete nos traemos algo más que miguelitos, porque si no…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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La mejor segunda de Segunda

Lo confieso, siempre he tenido un puntillo de ingeniero fracasado, esa curiosidad que me mata por saber cómo funcionan las cosas y me lleva a desmontar todo aparato viviente cuyo funcionamiento no es el adecuado para, una vez destripado, tratar de arreglarlo o, por lo menos, saber de qué va el tema. Pero por algo me tengo como ingeniero frustrado, y es que aunque tenga actitud, me falla la aptitud, el conocimiento, y siempre que vuelvo a montar el aparato en cuestión me sobran piezas. Y eso no es buena señal.

Carlos Clerc sube por su banda ante la mirada de Oier y el esfuerzo de los rivales. El lateral formó un matrimonio bien avenido con Kike Barja en la izquierda. PUY PORTILLO

Carlos Clerc sube por su banda ante la mirada de Oier y el esfuerzo de los rivales. El lateral formó un matrimonio bien avenido con Kike Barja en la izquierda. PUY PORTILLO

Con este Osasuna me ocurre igual. Vengo diciendo que hasta el comienzo de la segunda vuelta no podemos lanzar las campanas al vuelo, cuidado los de abajo, o afilar la gillotina para cortar cabezas, la de Arrasate suele ser la señalada en estos casos. Y por ello estas jornadas de inicio deberían ser tibias, de conocimiento, a verlas venir y dar pasitos que permitan cuajar el flan del proyecto. Pero cuando el flan se quiere desmoldar en caliente la cosa se desmonta…

Es que estamos de dulce los seguidores navarros. Tenemos un flan que ni Dhul, oigan. ¿Cómo no vamos a venirnos arriba, a estar calientes, espitosos y eufóricos cuando hemos ganado tres consecutivos? Ojo, y una derrota en los últimos cinco partidos. Y ya con 22 puntos, cuando otros equipos con los mismos andan calzándose al entrenador. E imbatidos en El Sadar, y con Juan Villar en racha, y jugando a fútbol, y…

Osasuna tiene, de largo, la mejor segunda línea de LaLiga 123. La mejor segunda de toda la Segunda. Y reto a quien quiera rebatirme semejante idea a que me diga cuál es mejor. Porque sin un delantero, los del centro del campo atesoran más quilates que Fort Nox en tiempos de bonanza. Kike Barja, Rubén García, Juan Villar, Roberto Torres, Fran Mérida… Ahí lo dejo.

Y esa segunda línea, sumada a la ingeniería acoplada de los rojillos, es lo que nos está dando tan buen resultado. Ojito, que tenemos a Íñigo Pérez en el dique seco y a Sergio Herrera lesionado. Y pese a sendas bajas, los chavales andan muy enchufados. Y es que el equipo de Jagoba está empezando a tener costuras hechas y automatismos aprehendidos, cosa harto importante para poder crecer como conjunto y, de paso, empezar a sumar de tres en tres. Y ya vamos unos cuantos puntos.

Osasuna descosió al Tenerife en El Sadar. En muchos tramos del encuentro, los de rojo jugaron de memoria. Ingeniería navarra que se traslucía con combinaciones diabólicas acompañadas todas ellas de una presión altísima y de una tensión del 200 por 100 en cada jugador. Así es como queremos que jueguen en Pamplona, así es como deben salir a un terreno de juego, esa es la actitud y el espectáculo que al final se aplaude desde la grada, porque se vacían todos y cada uno de los minutos disputados sobre el verde.

La primera parte fue perfecta. La segunda un carrusel en el que podían haber dejado un marcador de 7-4 tranquilamente. Osasuna fue serio y práctico, aprovechó el perfecto matrimonio que han formado Clerc y Barja por la izquierda para inyectar dosis venenosas en la sangre de la zaga chicharrera, hasta que una de esas inyecciones acabó en la maldición de Villar, el ex que anotó a los visitantes. A la segunda, y que había tenido una antes, y todo ello tras una parada de Rubén que evitaba el 0-1 para, 30 segundos después, aplaudir a sus compañeros por el tanto marcado.

Control, defensa segura, Aridane imperial, bandas correosas, Fran Mérida más brújula que nunca y la segunda línea peligrosa e incisiva. Cuando Malbasic casi hace el empate en el descuento, la nueva contra rojilla terminó en un córner que regalaba a Oier el segundo de la tarde. Si los anteriores son el pulmón y el cerebro de Osasuna, Sanjurjo es su corazón. Buen premio para un Oier que, como todo el equipo, está creciendo a pasos agigantados y se acerca a lo que queremos ver. Primer tiempo y la faena casi hecha.

La segunda parte fue un rosario de ocasiones en ambas porterías, aunque milagrosamente no se movió el marcador. Mérito de Rubén y Dani Hernández, dos porteros que se ganaron el jornal desmontando las ocasiones de los de enfrente. Mano a mano errados por parte de Villar o Malbasic, paradones a disparos lejanos o a un metro, como el de David Rodríguez, cambios en el cuadro local ovacionados como en las noches europeas y alegría en una afición que vemos cómo nos asentamos en la zona noble, cómo se alejan los puestos de la quema, cómo se fragua el mecanismo del reloj de Arrasate conforme pasan las jornadas…

Enhorabuena, rojillos. Ahora, como dirían en el circo, llega el más difícil todavía. Una visita a A Coruña, donde se casaba la hija de Amancio Ortega y contra un equipo donde el exrojillo Quique González se está hinchando a meter goles. Este ingeniero frustrado va a seguir tratando de adivinar los entresijos del esquema de Jagoba, la clave que permite que todo funcione a la perfección. Anda que como la maquinaria o la segunda línea de Segunda sea capaz de ganar donde nadie ha ganado y donde sólo uno ha empatado…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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Y tuvo que ser en Extremadura…

Mira que andaba comentando con el amigo Iborra que de esto del fútbol, amén de Historia y otras historias, sabe un rato largo, que molaría que los rojillos ganaran en Extremadura con gol de… Mérida. Por lo del juego de palabras, la capital extremeña, el centrocampista y todo eso que da un juego bonito para los que acostumbramos a juntar letras. Esto se lo decía en el descanso, tras merendarnos una primera parte en la que no hubo atisbo alguno de esa valentía que pregonaba a los cuatro vientos el amigo Jagoba para enlazar dos triunfos consecutivos y, lo que es más importante, ganar por primera vez fuera de casa. Con 2-1 en el marcador y tras el mal primer tiempo, arreglado a última hora con el testarazo del mal nombrado por los comentaristas Sanjurjo, de todo se puede hablar para elevar la moral…

Kike Márquez indica a sus compañeros la jugada bajo la siempre atenta vigilancia de Oier Sanjurjo, goleador hoy con Osasuna. LFP

Kike Márquez indica a sus compañeros la jugada bajo la siempre atenta vigilancia de Oier Sanjurjo, goleador hoy con Osasuna. LFP

Y es que la moral de los rojillos, esta vez de blanco en el Francisco de la Hera, pajarera, pin pon, fuera, estaba alta tras la remontada al poderoso líder, Málaga, una semana antes, pero cansado, por comerte taitantos mil kilómetros en autobús, dormir junto al estadio y tener que pelear en esta mal llamada categoría de plata, ya que cada partido deja muestras de ser oro molido. Y ojo, categoría en la que el más modesto te hace un traje y te deja temblando.

No estaba teniendo suerte Osasuna esta temporada con los recién ascendidos. El Mallorca fue el primero en mojarnos la oreja, en el estreno de la campaña, ganándonos por la mínima en una mala puesta de largo de los rojillos en las tierras de la ensaimada. Ni tampoco el Rayo Majadahonda, que no Ducati, nos dejaba ganar en el Wanda Metropolitano. Con el Extremadura la cosa no iba a ser fácil, así que tocaba apretarse los machos.

Macho, Aridane, si es que me haces cada una que se te ve el pelo. Precisamente porque destacas tanto con ese peinado, pese a que esta semana te me habías cambiado de look en Tajonar, picarón, Arcediano Monescillos -manda webs con el nombre y el apellido del trencilla de turno- te señaló ese penaltito. Que si nos lo hacen no se va a los once metros, fijo. Que si es al revés no lo catamnos, descarao. Pero es que somos Osasuna y, por aquello de la rima, no nos pasan ni una. Once metros, Enric Gallego enfrente y segundo en el marcador en contra…

Porque un exrojillo, de sabor infausto y nombre Fausto, había marcado el primero en una de esas jugadas de pim-pam-pum, toma Lacasitos. Falta mal sacada por un rival, que la coloca rasa en la frontal. Tienza que mete la puntica, sólo la puntica, y cuero que dibuja un casi ángulo de 90 grados, dejando a Ruben, nuestro portero, en busca del seno, del coseno y de la tangente que se supone que iban para el otro lado. 1-0, 2-0, y recta final antes del asueto, con malas sensaciones, sin ver al Osasuna aguerrido que prometía Jagoba y con malos humos entre la hinchada.

Menos mal que Oier hizo callar a los que le lleman Óier. Rubén García, que no tiene pies, lleva guantes el jodío, puso una falta lateral que peinó el estellés y coló el 2-1 cuando el de nombre impronunciable, y no me refiero a lord Voldemortl, enfilaba a golpe de silbido el túnel de vestuarios. Tocaba reacción, tocaba remontar como una semana antes, tocaba milagro y tocaba Rosendo en el Navarra ARena.

Mientras el patinador Javi Fernández, Supermán para los aficionados al deporte, se deslizaba sobre el hielo en el pabellón navarro, los rojillos de blanco volvían con doble cambio en sus filas. David Rodríguez y Nacho Vidal, como contra el Málaga, saltaban a tratar de demostrar que este equipo puede ser valiente y empalmar dos victorias consecutivas. Y el arranque del segundo período así lo reflejaba. Osasuna buscaba el empate. El Extremadura, la puntilla.

Y llegó la puntilla, en forma de gol mal anulado a Enric Gallego, mientras la burbuja navarra se desinflaba y el Extremadura no pasaba agobios. El encuentro se tornaba en una especie de entrega de ‘La noche de las bestias’, un juego anárquico en el que por momentos se veía venir el empate y, por otros momentos, el tercero local. Hasta que Rubén metió al cogollo un balón con muy mala leche, un esférico que disputó David Rodríguez sin tocarla y que, sin querer queriendo, el riojano Íñigo López punteó en un exceso de celo que lo convirtió en el empate en propia meta.

Y de ahí al final, más de lo mismo. En este devenir en el que se han convertido los últimos diez minutos de los partidos de Osasuna, el expulsado esta vez le tocó al cuadro de Arrasate. Aridane se marchaba con la segunda amarilla, al estilo Lillo, dos faltas y dos tarjetas, en una más que discutida acción que, aunque se recurra, deberemos dar gracias de que no nos caigan cinco partidos. Y claro, los locales, todo corazón, se volcaron a por el gol de la victoria.

Chuli lo intentaba, Rubén evitaba el gol de los extremeños. A la contra, entre nuestro otro Rubén y David no hilaban fino. Un córner en el minuto 93 en contra hacía que se cerraran las filas, que no pasara ni un pelo de gamba, que no nos marcaran a falta de un minuto por aquello del escozor. Y de pronto, no se sabe cómo, dónde ni por qué, la historia cambió.  Y tuvo que ser en Extremadura.

Rubén sacó en largo, la defensa se coló, en un mal repliegue local producido por el exceso de celo y querer ganar. El cuero le cayó a Rubén García, que recortó y la pasó al corazón del área donde un chico de Arre, de nombre Robertito, la recibió, la controló, esperó a que saliera el meta y la colocó rasita y cruzada para que Navarra entera gritara GOOOOOL y para que el cuento acabara con final feliz. Fueron felices y comieron perdices, con embutido extremeño que es de lo mejor de este planeta, para alegría de la parroquia rojilla.

Tuvo que ser en Extremadura, que pudo ser en otro lado. Tierra de conquistadores y, sobre todo, de mi otra mami, Loli. Aunque a fuerza de ser sinceros, hay que agradecer que el fútbol tenga equipos como el blaugrana. Valientes, con jugadores como la copa de un pino, con un goleador que ahí está, en primero en la lista de anotadores de LaLiga 123, con una plantilla que en cuanto le pille el pulso, empezará a ganar más partidos. Mientras, nosotros, a recuperar, a trabajar y a preparar el próximo encuentro en Pamplona, contra el Tenerife. La buena noticia es que en las filas de los chicharreros no hay exrojillos…

¡Hasta le muerte, Forofillo asta la muerte!

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A lo Napoléon

Las páginas de la historia están marcadas por la presencia de grandes nombres que quedaron impresos en los libros a causa de su carisma, su capacidad de liderazgo y su estrategia en el campo de batalla. Haníbal, Gengis Kan, Atila, Julio César o el propio Napoleón Bonaparte fueron líderes que sacaron el máximo rendimiento a la estrategia militar en unos tiempos en los que las diferencias se arreglaban en el campo de batalla, con sangre, sudor y lágrimas. Afortunadamente hoy en día son pocos los países en los que la guerra está presente, más de los deseados, y en el mal llamado primer mundo los enfrentamientos no se dan.

Torres toca suavemente el cuero en presencia de dos rivales. Esa bota derecha nos dio tres puntos al final del encuentro. AZCONA

Torres toca suavemente el cuero en presencia de dos rivales. Esa bota derecha nos dio tres puntos al final del encuentro. AZCONA

De ahí que las guerras, batallas o peleas se trasladen a otros planos, como el político en el Congreso de los Diputados o el deportivo en los distintos recintos deportivos. Balonmano, baloncesto, rugby, waterpolo, voleibol, pelota, ajedrez… En todos ellos se presentan dos frentes, dos ejércitos, dos equipos o nombres que pugnan por hacerse con la victoria final. Sin derramamiento de sangre, sin conquistas de tierras ni desolación, sin elefantes atravesando los Pirineos o ejércitos pisando hierba que luego no vuelve a crecer. Pero con estrategias.

La estrategia te da la vida y te la quita en esto del fútbol. La estrategia te permite sumar puntos, trabajar el balón parado para marcar y, aunque menos comentado pero no por ello menos importante, trabajar la defensa en grupo para minimizar los daños en la estrategia en contra, que pueden ser insalvables.

Hace mucho tiempo existía la idea del Laboratorio de Tajonar. Esos córners de la cuadrilla con los rojillos apiñados en la frontal del área, como mozabletes de botellón esperando el centro para ir cada uno a un punto y aumentar la capacidad de remate, o esas jugadas de tiralíneas tras una falta en corto para acabar centrando y encontrar al rematador sólo, con la defensa mareada y removida. En Tajonar se parían jugadas que dejaban a la gente boquiabierta, algo que desafortunadamente poco se fía hoy en día, confiando más en la calidad de los jugadores o en la labor del colectivo.

Contra el Málaga, el flamante líder que se fue de Pamplona saboreando lo que es jugar en la ingrata LaLiga 123, al escondite inglés, con árbitros de medio pelo y en la que cualquier equipo te hace un roto, la estrategia fue clave. Fue clave en contra, con el primer gol encajado que deja las calvas de una defensa que, pese a tener mucho pelo, nos lo peinan a lametazos. Centro lateral, pérdida del primer palo y Pau Torres fusila a placer a un Rubén que andará al deseo de terminar un partido, sólo uno, con dónut en su portería.

Y eso que Osasuna jugaba bien, presionaba, achuchaba al del primer puesto y hacía que los de Muñiz se exigieran para frenar las trombas rojillas. Con asistencias acrobáticas de Rubén, cabezazos de Juan Villar que salvaban los rivales sobre la línea de gol y un Munir que, si bien no hacía grandes estiradas, atrapaba todo lo que caía por la zona. Una primera parte que se moría con 0-1 en una de las dos ocasiones de la malagueños, porque la otra casi nos hace un roto el amigo Koné, aquél que parecía no saber firmar contratos si llevaban el escudo de Osasuna.

La segunda parte pedía remontada. Pedía un plan de acción, una alternativa de choque para tratar de remontar el marcador. Pedía estrategia. Y el primero que sacó la pizarra fue el colegiado de turno, expulsando a Blanco Leschuk cuando igual podía haberse ido a la ducha en la primera parte. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se compra bonbús, y el atacante compró demasiados boletos como para irse de rositas. Es lo que tiene LaLiga 123, amigo Blanco, que lo que era rosa se convierte en negro para, con la remontada local, acabar en rojo.

De ahí creció Osasuna. El Napoleón Arrasate movió banquillo, quitando al incansable Brandon y a Barja para meter a Nacho Vidal y a Xisco. Una falta botada por la zurda de terciopelo de Rubén García la cabeceaba a las mallas el pichichi Villar, tras ganar la pelea a su par entre agarrones y empujones. El empate desató la locura del trencilla, al exigir Lillo el balón a un rival para no perder tiempo, reprocharle a empujón limpio el héore N’Diaye y, entre tanganas y tanganas, llegar Xisco a frenar al rival para evitar males mayores y, por meterse de bueno, llevarse la roja directa. Expulsión la del delantero injusta, pero ojito a lo que apuntaba el pitolari porque el balear, menos guapo, le dijo cuatro cosillas.

Era le minuto 80. Osasuna se quedaba con 10, el Málaga con 9. Los rojillos estaban enchufados,. El Sadar estaba on fire y los dos goles habían llegado de estrategia, de sendas faltas laterales. Y el colegiado pitó falta a favor de Osasuna en tres cuartas partes del ataque rojillo. Y se la pidió Roberto Torres. Un Robertito, huelga decir, que todas las faltas anteriores que había sacado habían terminado o en la rotonda de los lupanares o, en meta contraria, en el Navarra Arena.

Pero la estrategia es lo que tiene, que bien ejecutada, da puntos. Tres puntazos que salieron del guante derecho de Arre, a cuya bota hay que hacerle ya un molde. Golpeo fuerte, con rosca, que se va cerrando para morir en la escuadra derecha de Munir. Como tantas veces le hemos visto marcar y, no por ser repetido, deja de ser bello. Golazo, remontada, tres puntos más y estrategia al poder.

Osasuna es, tras 12 partidos, el equipo cuatrero. Cuatro ganados, cuatro empatados, cuatro perdidos. Estamos más arriba que abajo, pero sin volvernos locos. Luis Hernández, jugador del Málaga, comentaba al finalizar el encuentro y clamar contra los árbitros que esto es muy largo. Vaya si lo es. Por ello, ahora hay que empezar a pensar ya en el Extremadura y la visita a Almendralejo. Y de paso, si se trabaja la estrategia en el Laboratorio de Tajonar, miel sobre hojuelas…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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