¿Sabemos lo que comemos?

¿SABEMOS LO QUE COMEMOS? Pues va a ser que una inmensa mayoría no. ¿Acaso tenéis dudas al respecto? Está claro que la manipulación es constante y que priman las ventas sobre la salud, de ello no tengo ninguna duda. He elegido uno de los “alimentos” que más se asocian con la SALUD: “El Yogurt Natural”. No quiero decir que tomar un yogurt “natural” sea malo, ¿pero es realmente “YOGURT”? El yogurt se define como un producto lácteo que se obtiene de la fermentación de microorganismos específicos de la leche, que suelen ser, entre otros, Lactobacillus bulgaricus y streptococcus thermophilus, beneficiosos para el intestino humano, viables, activos y abundantes tras la fermentación. ¿Microorganismos activos y abundantes? ¿Tras varios meses conservados a temperatura ambiente y encerrados en armarios? ¿Beneficiosos para nuestra salud intestinal?

(https://www.facebook.com/esportrium10/videos/324152911523134/)

Comemos de una forma tan artificial, que “lo natural” es cada vez más rechazado. Ya hasta “algunos” desechan el agua porque “no les gusta” y sustituyen nuestro principal nutriente por líquidos con sabores dulzones que varias industrias alimentarias sutilmente han introducido en el mercado. Tomamos alimentos llenos de azúcares, repletos de grasas refinadas y adulteradas e ingerimos un abusivo cóctel de aditivos y otros químicos, de imprevisibles consecuencias en nuestra salud.

Comemos productos en lugar de alimentos y nos dejamos influenciar socialmente por anuncios o por intervenciones de gente “experta” que desde luego está financiada para soltar “verdades” a medias. Hemos perdido el sentido común y la ingesta de aditivos químicos se ha multiplicado por diez en pocos años. Los yogures naturales no gustan a casi nadie y ahora triunfan aquellos llenos de aditivos con un pelín de fruta añadida que se asocia a lo saludable; los cereales para el desayuno, cuanto más dulces son mejor aceptados y si van dirigidos a niños se introducen juguetes que sirven de gancho para multiplicar las ventas.

Aguas con diferentes sabores y colores apartarán en breve a las aguas “naturales”; productos como gulas, chacas, surimis, ya van dejando atrás a los pescados salvajes; el pan industrial está compuesto de una harina de baja calidad, llena de aditivos y potenciadores que enganchan y adicionan al consumidor; chucherías cada vez más llamativas y sofisticadas buscando a los más peques; salchichas industriales; refrescos con colores chillones, etc. Muchos no pueden prescindir de tomar varios cafés al día puesto que sin ellos todo se les viene cuesta arriba (un síntoma de mala nutrición, pues la carencia micronutricional la suplen con cafeína).

¿Acaso nutren estos productos? El problema está en que cada vez comemos más de esto y menos de lo que deberíamos comer y luego surgen los problemas con el peso y con la salud.

La contaminación ambiental, el abuso de pesticidas y herbicidas, el empobrecimiento de los suelos, el exceso de aditivos alimentarios, el estilo de vida tan estresante que soportamos, la gran cantidad de comida refinada y azucarada que ingerimos, las preferencias hacia productos grasos de mala calidad, la maduración artificial que padecen los alimentos frescos, el consumo de microplásticos que va en aumento y que en breve pasarán a ser parte importante de nuestra comida y de nuestro intestino (en el agua, en los alimentos procedentes del mar, en la sal, hasta en el aire… y las consecuencias de ello ya las estamos padeciendo), la inadecuada flora bacteriana y el uso desmedido de fármacos para paliar muchas de las patologías digestivas fruto de este desorden alimentario, tarde o temprano terminarán pasando factura (gran parte de las patologías actuales son consecuencia de ello).

Lo que propongo en cada artículo simplemente es “una alimentación basada en el sentido común”, “una alimentación basada en la evidencia”, aunque no sea necesario esperar decenas de años para que se demuestre que es “mejor” comer fruta que zumos envasados o pescados salvajes en lugar de surimis o carnes magras en lugar de salchichas o frutos secos en lugar de patatas chips… La ciencia muchas veces llega tarde a verificarlo, dado que a quien paga le interesa que así sea.

Verduras, frutas, frutos secos, semillas, aceite de oliva virgen extra, huevos, pescados, carnes, embutidos magros, yogures naturales, requesón, legumbres, algunas conservas y especias; esos deberían ser los alimentos mayoritarios de nuestras cestas. No hace falta mucho más. Algún que otro cereal integral para los jóvenes (que no tengan sobrepeso), para quienes tengan mucho desgaste físico, para los adultos con metabolismos activos, para quienes no tiendan a acumular mucha grasa alrededor de sus cinturas y para aquellos que con frecuencia practican deporte.

Frutas diversas; decenas de verduras y hortalizas diferentes, tanto frescas como ultracongeladas, cuyos colores nos indican la riqueza en antioxidantes; más de una veintena de frutos secos y semillas distintas; pescados blancos, azules, mariscos, crustáceos y moluscos; carnes rojas y blancas; jamón serrano, ibérico, lomo de caña, cecina; huevos de todos los tamaños, principalmente de gallinas en libertad; lácteos fermentados naturales; varios tipos de leguminosas, lentejas, garbanzos, alubias de distintos colores, azukis, guisantes, pochas; cereales integrales y algunos pseudocereales; múltiples especias que sirven para realzar el sabor de la infinidad de combinaciones posibles que pueden darse con estos alimentos y todavía nos quejamos de que comer sano es aburrido, de que hay poca variedad.

Si alguien piensa que desayunar galletas con mermelada es mejor que desayunar huevos con ajetes o que comer sopa de estrellitas es mejor que comer lentejas es que ya está muy manipulado. ¿Cuántos huevos puedo comer a la semana? Y nadie te pregunta por cuanto pan, mermeladas, embutidos grasos, galletas, fideos, patatas fritas, refrescos o cervezas y…. así nos va.

Los seres humanos tenemos la habilidad de complicarnos demasiado la vida, cuando todo es más fácil de lo que parece. Pero uno ha de estar motivado y concienciado para afrontar un cambio de hábitos, pues ello pasa a ser la única solución para vencer esta epidemia de ilógica nutricional que desgraciadamente va en aumento. Las autoridades hacen poco al respecto, lo dicen, lo explican, sale muy a menudo en las noticias, pero gritan suave y hay demasiados oídos “sordos” que no escuchan estos mensajes con el tono que nos lo cuentan. Sólo hace falta pasar por un supermercado o una gran superficie un día en época prenavideña y ya hay en primera línea productos cargados de azúcares y grasas saturadas “navideñas” dos meses antes de las “Festividad” y ello se prolonga otro mes, dos o quizás tres tras la finalización de las mismas. Luego algunos se quejan de los más de cuatro kilos de peso que incrementan durante el corto periodo “navideño” como consecuencia de la mala elección de comida y de bebidas.

Hay “roscos de reyes” desde octubre hasta abril, por poner un ejemplo y decenas de productos azucarados, edulcorados, “hiperharinados´´ y repletos de grasas de dudosa calidad, en zonas muy estudiadas que fomentan gran ansiedad en quienes son adictos al dulce. Después llegan las ofertas de 2×1, 3×1, 3×2, etc… que seguirán incrementando esa necesidad de comprar estos productos (que realmente hacen daño) a los adictos a estos sabores, que además presenten alguna patología metabólica, o una importante carencia de energía, o un excedente de peso y de grasa corporal, o una depresión crónica mal tratada o problemas hormonales diversos difíciles de curar y que va en contra de los suaves e inútiles mensajes que los especialistas y políticos pretenden hacernos llegar cada mes, cada año, cada lustro y que nunca ponen las herramientas efectivas para solucionar.

Es cada vez más común ver al pasar frente a un instituto tiendas donde se venden principalmente bollerías diversas, chucherías y refrescos y una gran parte del alumnado sale corriendo en los recreos a adquirir esos productos cargados de azúcares, aditivos químicos y grasas de pésima calidad que lo único que hacen es educar en la línea incorrecta, aumentar el problema de sobrepeso actual y potenciar la hiperactividad y la falta de concentración que generalmente se produce en las aulas en quienes son habituales consumidores de estas “porquerías alimentarias”. En fin que, se dice mucho, se mandan mensajes que apenas calan y continuamos en la misma línea. Se siguen investigando sobre “pastillas mágicas”; se invierten millones de euros sobre las causas y consecuencias de la obesidad; sobre los genes implicados en ella; aparecen cientos de libros sobre “dietas”, “suplementos”, “artistas de moda” que han seguido modelos nutricionales absurdos, “gurús” de la ilógica curación a través de la alimentación que cuentan con millares de seguidores “ignorantes” que se aferran a ellos como un clavo ardiente. En las Universidades miles y miles de estudiantes realizan trabajos de fin de grado sobre algo que después casi nadie lee ni hace caso; cuando la única y verdadera solución es seguir una línea nutricional sólida, racional y no manipulada. https://www.youtube.com/watch?v=cxZmE3knAmY&t=1s

Añadimos cientos de aditivos químicos a los productos nutricionales de consumo habitual, cuyas interacciones desconocemos y dejamos de ingerir las dosis mínimas de varios nutrientes esenciales, que aportan los verdaderos alimentos y que son imprescindibles para gozar de una buena salud, de los que sí conocemos las consecuencias a medio y largo plazo. ¿Hacemos algo para evitarlo? Una carencia prolongada de ácidos grasos omega 3 de cadena larga repercute en la memoria y en la fluidez mental, con síntomas como el olvido, el aturdimiento, la falta de concentración, el decaimiento y otros signos claros de envejecimiento cerebral “prematuro”. En enfermedades como el alzhéimer o el párkinson suele haber una tendencia a perder estos ácidos grasos esenciales y a su bajo aporte a causa de la mala selección de alimentos. La carencia en vitamina B12 suele dar una sintomatología similar, más acusada con la edad, para cuya absorción es necesario disponer de un estómago muy sano que segregue la suficiente cantidad de factor intrínseco, que se unirá a esta vitamina para ser transportada y absorbida en la parte final del intestino delgado. Las consecuencias de su carencia a largo plazo son extremadamente graves y no es tan fácil determinar su deficiencia a través de un simple análisis de sangre. Quienes tienen una mala salud intestinal, reflujos y además toman antiácidos ya padecerán las consecuencias de esta microcarencia nutricional, algo más común de lo que se piensa.

Y así podría hacer mención a otros tantos y tantos nutrientes esenciales que los tenemos a nuestro alcance y que por la razón que sea (cultural, comodidad del estilo actual, económica, iatrogénica…) los vamos ingiriendo en cantidades insuficientes con las consecuencias que acarrean. https://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2015/02/04/deberiamos-tomar-vitamina-d/

Y luego está el marketing por parte de la industria alimentaria, que se rige más por intereses económicos que por fomentar la salud. Insisto en que comemos cada vez más productos y menos alimentos y eso no es nada educativo. Cuando la publicidad hace referencia a lo integral ya pensamos en “saludable” y si va dirigida a niños y enriquecida en vitaminas, seguimos pensando en “saludable”. ¿Galletas integrales con avena, trigo y con unas gotas de chocolate negro? Una parte importante es azúcar, lo llaman de diferentes formas y lo indican en letra muy pequeñita en el exterior de los envases (azúcar, jarabe de glucosa y fructosa, dextrosa…) y la otra aceite vegetal, aromas, gasificantes, etc. Y se supone que estas son “de las mejores”. No voy a entrar en ello, pero hay alternativas más saludables y nutritivas si es que uno simplemente quiere comer “galletas” de las auténticas. https://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2015/05/07/como-hacer-unas-galletas-sanas-y-nutritivas/

¿Galletas para niños enriquecidas con vitaminas? ¿Y apoyadas por la Asociación Española de Pediatría? ¿Con recomendaciones incluidas en el paquete sobre cómo debe ser un desayuno “ideal”? ¿Galletas de estas, en forma de figuritas “como gancho infantil”, con un vaso de leche semidesnatada (no entiendo por qué no entera) con colacao y una pera? ¿No hay alternativas más saludables que no eduquen tanto en la cultura de “lo dulce” y más ricas en nutrientes esenciales? ¿Acaso los niños deben desayunar así? ¿Esto es lo mejor para rendir al 100% por las mañanas tanto física como intelectualmente? Y luego algunos llevan más galletas para almorzar, ya que muchos “especialistas de la salud” recomiendan más azúcar dado el “gran trabajo intelectual” que se produce a lo largo de la mañana.

Con 100 gramos de estas galletas estás ingiriendo 20 gramos de grasa de baja calidad y 20 gramos de azúcar más los aditivos añadidos. Y a eso hay que añadir una cucharada de “cola cao”, compuesto de harina y azúcar principalmente, al que algunos incorporan más azúcar. ¿Y a esto lo llaman “desayuno saludable” recomendado por una sociedad científica?

Y después nos hablan de que existe una epidemia mundial de obesidad infantil y que se están adoptando medidas para frenarla pero que “de momento” son insuficientes y que es necesario aplicar más políticas dirigidas al fomento de alimentos saludables en los más pequeños, cuando por otra parte están educando los paladares de los niños con sabores dulces que son muy adictivos y con desayunos que recuerdan más a la bollería industrial que a otra cosa. Se incumplen los códigos de autorregulación de publicidad dirigida a menores, a través de anuncios televisivos, propagandas, figuritas gancho en el exterior e interior de los paquetes y el sello de alguna sociedad científica con la que la que algunas marcas colaboran. ¿Ese es el camino?

https://www.youtube.com/watch?v=-9IyOl_ehbk

Luego ya les pondremos “a dieta” y les reduciremos calorías en vez de educarles en un sistema nutricional no dependiente de la termodinámica, lógico, coherente y racional. Una línea de alimentación no sobresaturada de azúcares y grasas de baja calidad cuya mezcla induce a la adicción, es decir, un sistema nutricional que no genere una inflamación crónica latente y un disfuncionamiento hormonal.

Una alimentación desprovista de nutrientes básicos y una pobre salud intestinal (fruto de una inadecuada flora bacteriana) favorecen la depresión. Ya hay países que incorporan probióticos en su sistema de salud al observar mejoras tras su aporte. La mala alimentación, el sedentarismo, el estrés y el aislamiento no dejan de ser basura cerebral, así que aparte de comer “bien” y moverse, uno debería gestionar mejor el estrés y ser más activo socialmente.

Ningún país ha sido capaz de revertir la epidemia de la obesidad que sigue aumentando y las medidas tomadas hasta ahora han sido ineficaces. La Organización Mundial de la Salud se marcó como objetivo mantener la incidencia de obesidad en 2025 en los mismos niveles que los que había en 2010 y los datos indican que ese objetivo no se cumplirá. ¿Un objetivo tan poco ambicioso y no se va a cumplir? Es como decir que en 2010 estábamos fatal y que en 2025 hay que mantener esa fatalidad para no ir a peor.

Todavía hoy en día los hay que pesan los alimentos. Pero ¿quién sabe el consumo energético real de cada uno que varía en función de sus propias variaciones diarias? Posiblemente mi consumo energético de hoy fue diferente al de ayer o al de anteayer que hizo más frío y estuve más activo. Y qué casualidad, peso más o menos lo mismo que hace cinco años, eso sí, sin contar calorías, pero siguiendo un modelo nutricional equilibrado, nutritivo y lógico para la raza a la que pertenezco. Hacer una dieta a un león de circo que esté fatigado, castrado, obeso y encerrado en 40 metros cuadrados no es darle menos de lo que come, simplemente es soltarle a la selva y que lleve el estilo de vida de un león salvaje y que coma de lo que mayoritariamente comió su especie (aunque dudo que sobreviva unos días, por lo que en principio deberemos reeducarle poco a poco).

Hay estudios que demuestran que los cerebros de las personas que padecen obesidad están más envejecidos en relación a la degradación de la sustancia blanca. La mala alimentación tiene una repercusión negativa en la salud mental y esto se produce a cualquier edad. ¿Interesa esto? Pues la verdad no sé qué pensar…

La única herramienta que nos queda es cambiar el estilo de vida. Recibir información adecuada y no manipulada por intereses puramente comerciales. Soy de los que opinan que la familia debe preocuparse más respecto a la educación nutricional de sus hijos. Evitar la bollería industrial, los refrescos, los alimentos con alta carga química y muchos de los procesados donde los ingredientes están carentes de nutrientes.

La obesidad es más común en personas con bajo poder adquisitivo y a la vez con menos formación nutricional. Es más barato comer insano, pero lo que a corto plazo te ahorras en alimentos a la larga te lo gastarás en fármacos. La comida rápida tiene mucha grasa de pésima calidad, harinas refinadas llenas de química, azúcares rápidos y conservantes. Las grasas vegetales refinadas líquidas se manipulan y solidifican pasando una parte importante de sus ácidos grasos a modificarse y aparecen las denominadas grasas trans que mejoran la conservación, evitan el enranciamiento y perjudican la salud del consumidor, al producir inflamación y deterioro neuronal. Y luego tomamos un postre lleno de azúcar con lo que sumamos más de lo mismo, más inflamación.

Dioxinas en grasas animales, antibióticos, pesticidas, hormonas, factores de crecimiento…Es lo que toca por nuestro desarrollo insostenible, el aumento poblacional de nuestra raza y la rápida forma de hacer crecer a los animales que consumimos.

Ya hasta los pescados no son seguros. Unos prefieren mirar a otro lado mientras los consumen aunque hayan escuchado lo que no querían escuchar. Se está recomendando un consumo a la baja en algunos países debido a la alta contaminación que padecen y sin embargo poca cosa se hace al respecto. Los que proceden del báltico son incomibles al estar repletos de dioxinas (sustancias precancerígenas) y otros venenos. Así que con ellos fabrican piensos para alimentar a los peces de las piscifactorías de gran parte del mundo y les añaden etoxiquina (sustancia neurotóxica empleada como pesticida en frutas y verduras) eficaz para que no se enrancien las grasas que contienen. Los salmones procedentes de las piscifactorías de noruega están hipermedicados e intoxicados y los pescados que proceden de Vietnan más de lo mismo. Pesticidas, antibióticos, mercurio, metales pesados, dioxinas, contaminantes orgánicos persistentes, microplásticos y cientos de sustancias químicas venenosas que nuestra querida raza suelta al más grande basurero del planeta. Este es el legado que dejamos a los nuestros y del que poco podemos hacer, salvo informar y reflexionar un poco más.

Y no quiero hablar aquí de la calidad de las carnes que ingerimos, del estrés al que se someten los animales antes de su sacrificio, de la cantidad de medicamentos que ingieren, del contenido nutricional de los piensos que consumen. La verdad no quiero extenderme mucho más, aunque debéis saber que todo ello es lo que entra en nuestro organismo. La alimentación ecológica no está al alcance de todo el mundo, pero desde luego que hay que defenderla y potenciarla, aunque tal y como va todo, seguirá conteniendo elementos “indeseables”, pero en menor cantidad que los fabricados “al por mayor”.

A los niños apenas les gustan los alimentos caseros y sin embargo los industriales los aceptan mejor, les son más sabrosos gracias a los potenciadores de sabor contenidos en los mismos. La química también afecta a la obesidad, los contaminantes del entorno son afines a la grasa corporal y perturban tanto a la bioquímica celular como al sistema hormonal. Los contaminantes del entorno envenenan y ralentizan las reacciones celulares de gran parte de las personas que sufren de obesidad.

Creo que en relación a algo tan importante como la alimentación que afecta tanto a nuestra salud, todos deberíamos de luchar un poco más y a través de las redes o de otros medios hemos de informar y gritar con la suficiente fuerza para que lleguen a los oídos de los que tienen que llegar. Si ser polémico es informar lo seré, es mi labor como Nutricionista y como Educador, sin ningún miedo al respecto, por vosotros, por mis hijos y por tratar de “cambiar” este absurdo sistema nutricional manipulado que nos han plantado.

Hay que saber qué elegir en un supermercado. La elección dependerá de la información, de la cultura y de la educación. Somos “inteligentes” pero no analizamos lo que comemos y nos dejamos llevar simplemente por la vista y el sabor, sin apenas pensar sobre el contenido de lo que entra por nuestra boca, que es lo que estamos enviando a todas nuestras células.

El conocimiento junto a la actitud son claves para que la elección sea la correcta. Existen máquinas expendedoras con bollerías, refrescos y chucherías incluso en quirófanos, salas de urgencias o en algunos colegios. Reconozco que es una elección personal el consumir mucho o poco de ello, pero para gran parte es una tentación y que algunos centros de salud y/o algunos centros educativos lo permitan es contradictorio a los mensajes que “nos quieren hacer llegar”.

Si ya lo normal es beber refrescos o cubatas, acostarse al amanecer, meter seis horas al día con el móvil, picar cuando “entra el hambre” y se ha comido hace una hora, darle una merienda en un hospital a un diabético insulinodependiente como la que se ve en la foto de abajo, debéis saber que “lo normal” no es “lo natural”, pues va a ser que ya vamos como los yogures “naturales”, los unos escasos de bacterias y los otros de neuronas activas, viables y abundantes.

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

27 respuestas a ¿Sabemos lo que comemos?

  1. Miguel dijo:

    No hay palabras Javier. Un artículo para enmarcar. Ojalá te escuchen más Javier, ojalá.

  2. David dijo:

    Totalmente de acuerdo con todo lo que escribes. Sabiduría pura.

  3. PABLO dijo:

    Inconmensurable JAVIER , como nos has presentado la situación y a su vez la solución , de ” sentido común” . Sin que te hayan pedido … les has dado el año entero y adelantado los años venideros a Gobernantes y ciudadanía en general la oportunidad de pasar este negro capítulo en el negro capítulo del libro de la vida.

    • Javier dijo:

      Gracias Pablo. Soluciones las hay y MUCHAS, otra cosa es que las quieran poner en práctica con “la fuerza necesaria”.
      Un abrazo.

  4. PABLO dijo:

    … de pasar éste negro capítulo en el libro de la vida*.
    Un fuerte abrazo JAVIER.

  5. Rodrigo dijo:

    Muy muy muy bueno

  6. Elena dijo:

    Hola Javier:
    Enhorabuena una vez más por esta genial exposición. Este artículo muestra una vez más como la sociedad busca el negocio y no la salud y parece que no nos importa tanto las consecuencias a largo plazo que este estilo de vida y esta comida nos acarrearán. Lo que veo difícil es un cambio hacia mejor en los niños, ya que estos se guían más por los anuncios y el marketing que por lo que podamos decir los que somos padres de familia, que tenemos tan poco que hacer ante este bombardeo continuo y esta oferta cada vez más apetitosa de comida para ellos tan atractiva y apetitosa Pienso que frenar la obesidad infantil pasará a ser una utopía, como tantas otras cosas, pues veo que la sociedad no va a estar dispuesta a parar esta tendencia que la industria sigue promoviendo. Muchas gracias Javier por sen tan claro y directo.

    • Javier dijo:

      Hola Elena: Soy optimista en este sentido y jamás tiraré la toalla, pues creo que los que somos padres tenemos la obligación moral de educar y más cuando la salud de los nuestros está en juego. Si la industria alimentaria decide ir por el camino de la ilógica nutricional y potencia los alimentos repletos de química, harinas, azúcares y grasas de baja calidad, habrá que ir a contracorriente y a través de los medios que tenemos a nuestro alcance informar y sobre todo transmitir con el ejemplo en nuestros hogares. Y no es complicado cuando estás muy convencido y comprometido con lo que sabes y predicas. Un saludo cordial.

  7. Víctor dijo:

    Hola Javier;
    Cuando estará listo tu libro? Somos muchos los que tenemos grandes expectativas ante ello.
    ¿Los frutos secos son considerados como semillas?
    ¿Cacahuetes son frutos secos?
    ¿Son todos los frutos secos crudos igual de saludables?
    ¿Cuáles son mejores?
    ¿ Qué tipos de pan son más saludables, trigo sarraceno, espelta, centeno,…?

    Muchas gracias por tu dedicación y atención.

    • Javier dijo:

      Hola Víctor:
      Ya os mantendré informados cuando publique el libro, que de momento ya está realizado y está siendo revisado por varias editoriales.
      Los frutos secos tienen una característica en común: en su composición natural tienen menos de un 50 % de agua, son muy energéticos, ricos en grasas, en proteínas, en oligoelementos y vitaminas. Entre ellos están las almendras, nueces, avellanas, piñones, macadamias, anacardos,coquitos…
      La semilla es el grano contenido en el interior del fruto de una planta y que, puesto en las condiciones adecuadas, germina y da origen a una nueva planta de la misma especie.Las principales semillas que se utilizan en nuestra dieta son el alforfón, el lino, la chía, el cáñamo, la calabaza, el sésamo, el girasol, las semillas de amapola…
      El cachuete pertenece a la familia de las legumbres pero se considera fruto seco por su cáscara leñosa y su composición más similar a nivel nutricional.
      Todos los frutos secos tienen caracteríasticas comunes y señalar cuáles sos mejores y cuáles peores es complicado. Los más próximos a nuestro entorno son los primeros a seleccionar, las nueces, las avellanas, las almendras y los piñones. Pero todos son de especial relevancia a nivel nutricional. Destacar las bondades de cada uno llevaría mucho espacio, así que no te compliques demasiado y consúmelos con frecuencia en tu “Pirámide Personalizada”.
      Respecto al pan, el más natural, el que lleve un cereal más ancestral y menos manipulado. El que esté hecho con harina integral ecológica sin añadir químicos y sólo con levadura madre y sal marina. Así que eso es lo que te puedo contar.
      Un cordial saludo y espero haberte ayudado.

  8. David dijo:

    Hola Javier:
    ¿Cómo puedes saber si a uno le faltan vitaminas? Tengo un compañero del equipo que siempre está cansado y coge la gripe todos los años. No le gustan las verduras y si que abusa de los procesados. ¿Eso puede influirle?

    • Javier dijo:

      Hola David:
      Por supuesto que puede influirle. Comer lo que no debes es llegar a cronificar deficiencias pos carencias múltiples. ¿Están todas las células abastecidas de todos y cada uno de los nutrientes esenciales que necesitan para su óptimo funcionamiento?
      ¿Tienes pérdidas de memoria? ¿Se te olvidan las cosas más recientes? ¿Te alimentas de demasiada comida refinada? ¿Estás cansado desde que te levantas de la cama? ¿Picas mucho alimento dulce? Quizá ello indique una carencia de vitamina B1.
      ¿Tienes mucha ansiedad por el dulce? ¿Acumulas muy fácilmente grasa en la tripa? ¿Disminuye tu energía al poco tiempo de haber comido? ¿Tienes alto el colesterol y no abusas de alimentos grasos de mala calidad? ¿Apenas consumes alimentos integrales? Quizá tu alimentación sea pobre en cromo.
      ¿Sientes fatiga al subir las escaleras? ¿Tardas mucho en recuperar tras entrenamientos de baja intensidad? ¿La vida se te pone cuesta arriba? ¿Demasiado sueño en horas del día? Quizá deberías ver cómo te encuentras de hierro.
      ¿Sangras en exceso? ¿Las pérdidas por menstruación son excesivas? ¿Aparecen moratones con facilidad? ¿Tienes susceptibilidad a fracturas? ¿Existe osteopenia? ¿Has abusado de los antibióticos a lo largo de tu vida? ¿Existe anemia aunque no debida a la falta de hierro? ¿No tomas vegetales oscuros ni brotes y evitas el consumo de huevos por lo que has oído del colesterol? Quizás tengas una carencia importante de vitamina K.
      ¿Comes muy deprisa? ¿Se te hincha mucho la tripa? ¿Te sientes siempre pesado tras las comidas? ¿Tienes demasiados gases? ¿Tras comer te adormeces? Quizá haya una carencia importante de enzimas digestivas.
      ¿Evitas el sol? ¿Pasas demasiado tiempo en ambientes cerrados? ¿Te afecta mucho el otoño, el invierno y las primeras semanas de la primavera? ¿Te fallan las fuerzas a medida que avanza el día? ¿Te cuesta recuperar tras entrenar? ¿Te falta “chispa”? ¿Siempre sales con cremas de protección solar cuando paseas en días despejados? Quizá deberías preocuparte por la vitamina D.
      ¿Se te cae el pelo más de lo debido? ¿Apenas te crecen las uñas? ¿Desaparecieron las erecciones matutinas? ¿Has reducido el apetito? ¿Hay irregularidades en el ciclo menstrual? ¿Se ralentiza el crecimiento del niño? ¿Notas que has perdido olfato? ¿Te sientes más inestable emocionalmente con cambios de humor frecuentes? ¿Te duelen los huesos? ¿Has perdido fuerza? ¿Tu sistema inmune flojea? ¿Tienes erupciones cutáneas inexplicables, llagas en la piel? ¿Cicatrizas mal las heridas? ¿Tienes problemas de visión en la oscuridad? ¿Coges más diarreas últimamente? Quizás tus células requieran más zinc.
      ¿Tienes anemias frecuentes con los glóbulos rojos más grandes de lo normal? ¿Apenas comes proteínas animales? ¿Estás bajo emocionalmente, más apático que de costumbre, algo depresivo? ¿Padeces gastritis u otros problemas digestivos? ¿Son frecuentes los hormigueos, temblores, picores y entumecimientos? ¿Te sientes débil de fuerzas y te duelen los músculos? ¿Mareos, desmayos, problemas de equilibrio, desorientación, problemas de memoria, lentitud de reflejos? ¿Presentas síntomas similares a los de una patología neurodegenerativa? ¿Tienes altos los niveles de homocisteína en sangre? ¿Eres diabético y consumes metformina? ¿Tomas fármacos para regular tu tensión? ¿Y antiácidos? Quizás la vitamina B12 esté bajo mínimos.
      ¿Tienes muchas inflamaciones? ¿Los triglicéridos te salen altos en las analíticas? ¿Has perdido fluidez mental? ¿Tienes problemas de memoria y aprendizaje? ¿La vista te falla más de lo normal? ¿Tienes mucha rigidez articular al levantarte? ¿Tienes la piel seca y áspera? ¿Padeces muchas agujetas de aparición tardía? ¿Evitas siempre todos los alimentos marinos salvajes? ¿Abusas de grasas de mala calidad? ¿Te encuentras aplatanado “mentalmente”? Cuidado con un déficit en ácidos grasos omega 3 (una carencia muy extendida en la población).
      ¿Tienes alergias e intolerancias alimentarias? ¿Tu alimentación se aleja mucho de la forma en que comieron tus padres hace sólo 30 años? ¿Vas de forma irregular al baño y las heces no son consistentes? ¿Los alimentos procesados predominan en tu vida? ¿Tienes pesadeces digestivas, hinchazones, trastornos de evacuación (diarreas, estreñimientos), dolores de cabeza “alimentarios”, falta de concentración, infecciones “sin explicación”? Quizá la flora bacteriana putrefactiva tenga algo que ver y presentes una alteración en tu microbiota intestinal. Comer lo inadecuado alimenta nuestra flora inadecuada, lo que a la larga trae serias repercusiones en la salud y consecuencias indeseables.
      Y ¿cómo estás de manganeso, de selenio, de yodo, de potasio, de molibdeno, de vanadio, de silicio y de cobre? Y ¿qué tal la vitamina B6, el ácido fólico y la vitamina A? ¿Y la colina llamada “vitamina B7”?, su deficiencia está relacionada con un incremento de los triglicéridos, con la fatiga crónica, con la fluidez mental, con el síndrome metabólico y con la esteatosis hepática y se encuentra sobre todo en la yema del huevo y en el hígado, alimentos que han sido “demonizados” en las últimas décadas. ¿Te nutres bien? ¿Lo tienes claro?
      También debes saber que quien tiene infecciones recurrentes, resfriados, fiebres, debilidad constante, tendrá una posible deficiencia de zinc, cobre, vitamina D, A o C. Para el que entrena a diario, descuida su alimentación, no puede con los entrenamientos intensos, se ahoga y está muy estancado, presentará una carencia de hierro y otros nutrientes básicos. Quien padece dolores injustificados musculares y articulares, inflamaciones, cansancio extremo y desórdenes del sistema nervioso, tendrá un posible acumulo de metales pesados (arsénico, mercurio, plomo, níquel y cadmio).
      Y así podríamos seguir y seguir buscando una explicación a problemas que nos van apareciendo y que no encontramos una solución de cura definitiva y pasamos de médico en médico y ni los fármacos ni el tiempo terminan por “arreglar” nuestra situación, cuando la verdadera solución está en la alimentación. “Que tus alimentos sean tu medicina” señalaba ya Hipócrates hace veinticinco siglos.
      Un saludo y se lo pasas a tu compañero.

  9. Rodrigo dijo:

    Javier, qué opinas de la Paleodieta? Está tan de moda que me gustaría me dieras tu opinión.

    • Javier dijo:

      Hola Rodrigo:
      Lo que recomiendo siempre es una Nutrición Personalizada, adaptada al estilo de vida, composición corporal, grado de actividad física y objetivos de quien la pretende. Simplemente eso, no hay más. Un león, un tigre, una cebra, un elefante, un cocodrilo, una gacela, un lobo, un ciervo, un conejo, un águila,…. ¿Paleodieta acaso? El ser humano ha evolucionado de forma progresiva en su intelecto y actualmente no hace falta tanta energía como antaño dado que nuestro estilo de vida es cada vez más sedentario. De ello no hay duda. Tenemos cientos de alimentos para tomar y en la mezcla entre ellos está el arte gastronómico. Es una ventaja fruto de nuestra “gran capacidad intelectual”. Pero en ocasiones no elegimos bien, mezclamos mal y abusamos de la química y corregir eso no lo llamo “Paleodieta”, es simplemente “mejorar la alimentación”. En el Paleolítico uno comía cuando podía, muchos días nada. Bebía si tenía un río cerca, así que dependía también de eso. Uno se alimentaba a base de carroña, hierbas, raíces, algunos granos e insectos y también los había caníbales, era supervivencia pura. Todo se tomaba crudo y las mezclas entre alimentos fueron más tardías. Eso no se lo deseo a nadie. Esa era la verdadera “Paleodieta”.Lo que transmito es un cambio hacia una mejor selección de alimentos. Puedes comer tres, cuatro, cinco o seis veces al día, según tus características, tus respuestas metabólicas, tus necesidades, tu actividad y eso no es “Paleodieta”, eso es “Evolución Positiva” fruto del aprendizaje. La verdadera “Paleodieta” es irte a un monte perdido durante varias semanas y buscarte la vida y eso no se lo recomiendo a nadie, eso es pura supervivencia.La alimentación que yo recomiendo a una persona de más de 55 años con obesidad difiere totalmente de la de un joven y fibroso atleta. A esa “Dieta personalizada” no se le pone nombre y apellido, simplemente es saber elegir bien los alimentos en función de las variables mencionadas antes y utilizar una pequeña dosis de sentido común, que es lo que pienso que más falta ahora. Un saludo.

  10. María dijo:

    Hola Javier,

    Últimamente escribes y das muchas charlas sobre las bases de una nutrición adecuada y la verdad que hay infinidad de opciones para llevar un estilo de vida excelente.

    Sin embargo en algunos contextos es bastante difícil dar con las pautas adecuadas, por ejemplo me encuentro con un caso de Crohn medio-alto y las opciones se reducen muchísimo. La mayoría de los vegetales y frutas no sientan bien, los frutos secos en pequeñas cantidades y bien masticados, los cereales siempre que sean sin gluten y sin fibra etcétera. En estos casos, ¿qué vía se puede tomar? es más prueba error, consumir alimentos suaves e ingerir los nutrientes a base de suplementos?

    Sé que es un contexto específico, aunque si tuvieses alguna sugerencia en este aspecto me podría ser de ayuda.

    Gracias de antemano

    • Javier dijo:

      Hola María:
      Tienes toda la razón al decir que hay infinidad de opciones para llevar un estilo de vida “saludable”.
      Pero existe el principio de la variabilidad individual que hace que las adaptaciones sean específicas para cada caso concreto. En una persona con artrosis de rodilla avanzada está contraindicado correr, en un celiaco está contraindicado el trigo, en quien tiene alergia a los frutos secos o a los mariscos pues habrá que prescindir de ellos, en una persona intolerante a la caseína está contraindicada la leche y ante las patologías digestivas severas hay que afinar mucho para acertar. Así que no queda otra que adaptarse a cada caso concreto y proponer las MEJORES alternativas para cuidar su SALUD. En primer lugar ante una enfermedad de Crohn tanto lo que comes como la forma en la que comes se determinante. Hay que masticar hasta convertir en líquido todo lo ingerido y seleccionar muy bien lo que entra en el carro de la compra. Te recomiendo el siguiente artículo: https://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2015/01/02/la-salud-comienza-en-el-intestino/.
      Yo en su caso tomaría una cucharada de 5 gramos de L-Glutamina con agua antes del desayuno y otra antes de ir a dormir. Con ello y con lo que indica el artículo tendrás más herramientas para este caso.
      Un saludo y suerte.

      • María dijo:

        Muchas gracias por tu respuesta Javier.

        De momento hemos eliminado azúcar, gluten y fibra. Es interesante que menciones la L-Glutamina porque llevo ya bastante tiempo pensando en introducirla, y también enzimas digestivas. Lo que me hace dudar es si podría estar contraindicado con fármacos, aunque he investigado mucho y no he encontrado evidencia que lo afirme.

        Creo que empezaré poco a poco, con una dosis diaria y veremos cómo responde.

        Gracias de nuevo, un saludo!

  11. Elena dijo:

    Está más que claro que tus teorías funcionan, pues conozco cada vez a más gente que ha estado contigo y sus resultados son más que asombrosos. Lo que dices es muy lógico, así que gracias nuevamente Javier

  12. Elena dijo:

    Hola Javier. lo que me extraña es que las Universidades no enseñen en la línea que tú marcas. Tengo entendido que estudiaste en la Universidad de Navarra, cuyo prestigio es enorme. ¿Fue allí donde aprendiste este tipo de Nutrición? porque según creo en casi todas las Universidades son mucho más convencionales y siguen con las teorías de reducir las calorías, pesar los alimentos y recomendar eso de “menos plato y más zapato”, “puedes comer de todo pero en muy pequeñas cantidades”, “galletas sí para desayunar y pan en todas las comidas pero contando las raciones” y cosas por el estilo que tú nos muestras que no es el camino a seguir. ¿Qué opinan de lo que cuentas y de lo que escribes? Pienso que hay pocos tan formados como tú y tan sincero en la forma en la que expresas cada escrito. Gracias Javier

    • Javier dijo:

      Hola Elena:
      Como bien dices estudié en la Universidad de Navarra la Carrera de Nutrición y Alimentación Humana y lo hize con la misma alegría y vocación con la que estudié mi primera carrera en el INEF de Madrid, en la Universidad Politécnica. Pasión, motivación, entusiasmo y transmisión; estos son los ingredientes esenciales con los que uno debe formarse en la vida y que nunca nunca deben desaparecer.
      En la Universidad adquieres muchos conocimientos, unos más válidos y otros menos, pero todos valen. Las bases químicas y bioquímicas para comprender el funcionamiento celular, la dietoterapia general, entiendes un poco de fisipatología, de Nutrición Deportiva, de Nutrición Clínica, pero en general la termodinámica es la que manda y se siguen sus principios a rajatabla sin considerar variables mucho más importantes.
      Aprendí mucho en ambas Universidades, pero la experiencia y el estudio continuo en otras ramas de la Nutrición me han llevado a “transmitir” un sistema nutricional basado en la lógica (no manipulada por nadie), en la observación, en una extensa formación y siempre aplicando una dosis muy muy alta de sentido común.
      En la Universidad de Navarra soy profesor desde hace diez años de la asignatura “Alimentación del Deportista” del Máster Universitario Europeo en Alimentación, Nutrición y Metabolismo; colaboro con Instituto de Nutrigenómica de Madrid al proporcionar contenido en forma de artículos para sus redes sociales y newsletters; asesoro en complementos de Nutrición Deportiva, protocolos de entrenamiento y consejos dietéticos a la Empresa Farmacéutica CINFA; soy desde hace once años Preparador Físico y Nutricionista del Club de Balonmano Helvetia Anaitasuna, equipo que milita en la Liga Asobal; asesoro en materia de Nutrición a decenas de deportistas profesionales del más alto nivel y soy dueño y Dietista-Nutricionista del Centro de Nutrición y Fisioterapia “Esportrium Nutrición”. Ya tengo la suficiente experiencia como para saber lo que digo.
      Al mismo tiempo acabo de publicar un Libro sobre Nutrición y ya he firmado un contrato con una prestigiosa Universidad para su divulgación en Mayo, así que lo que otros opinen no me afecta, yo sólo escucho y aprendo, siempre aprendo, hasta de mis jóvenes alumnos, de mis hijos y de mis amigos.
      No defiendo ninguna tendencia nutricional existente y de todas las que conozco saco conclusiones positivas y negativas. No estoy a favor de las dietas disociadas, ni de la macrobiótica, ni de la dieta “mediterránea” (que cada uno interpreta a su manera), ni del vegetarianismo, ni de la dieta de la zona, ni la de los puntos, ni la de los siropes, ni de las dietas por intercambios, ni la de la paleodieta, ni de las dietas hipocalóricas, ni de la dieta de la piña, ni la dieta de la alcachofa, ni la del abecedario, ni la de algún famoso conocido, ni la de la luna, ni la de las setas shiitake, ni la de “la próxima temporada”, simplemente estoy a favor de una alimentación basada en la formación no manipulada y en el sentido común, donde las diferencias en la elección de los diferentes macronutrientes dependerá de variabilidades individuales y del estilo de vida personal. Una “dieta” debe ser completa nutricionalmente, variada, suficiente, equilibrada, adecuada, inocua y adaptada a las características individuales y al estilo de vida de quien la lleva a cabo. Personalización y Educación Nutricional, no hay más.
      Un saludo y seguiré educando en esta apasionante materia.

      • Elena dijo:

        Me encanta Javier. Pero cuanto sentido común. Transmites con tanta fuerza y con tanta razón que estoy totalmente de acuerdo en todo. Muchas gracias Javier

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *