Tu estilo de vida determina tu peso

¿Es mejor realizar cinco comidas al día o sólo tres? ¿Es mejor tomar alimentos ricos en hidratos de carbono o es mejor restringirlos? ¿Es mejor entrenar la fuerza o la resistencia? ¿Es mejor tomar fruta o zumo natural? ¿Es mejor tomar muchos cereales o es preferible limitarlos al máximo? ¿Es mejor echar una siesta o no echarla? ¿Es mejor cocinar con sal o sin sal? ¿Es mejor entrenar en ayunas o tras un buen desayuno? ¿Es mejor el aceite de oliva o el de coco? ¿Tener un poco alto el colesterol es tan malo como nos cuentan? Estas y otras tantas decenas de dudas se plantean muchas veces quienes se preocupan por la nutrición y el deporte y la verdad que no hay una respuesta afirmativa o negativa a cada una de estas preguntas. La respuesta va a ser que “depende” para qué y para quién. No existen verdades absolutas en estos campos y cada respuesta puede variar en función de los intereses, estado de salud, actividad, situación nutricional y composición corporal de cada uno. Lo que está claro es que no funcionan “las dietas” sino los sistemas nutricionales y no funcionan las propuestas a corto o medio plazo sino que lo que realmente funcionan son “los estilos de vida”.

El actual estilo de vida se ha modificado respecto al de la última generación de forma espectacular. ¿Es mejor o peor? “Depende”, para unas cosas mejor y para otras peor. Actualmente se dispone de más herramientas para estudiar y el acceso a todo tipo de información nada tiene que ver con las posibilidades de antaño. Los niños ya no juegan tanto en la calle y hacen mucho más ejercicio con los pulgares frente a un móvil o con los otros dedos de las manos frente a una pantalla de ordenador o ante un videojuego. Eso no va bien para la vista ni para el sistema cardiovascular, aunque si estos aparatos se usan de forma “razonable” desarrollan otros aspectos, como la capacidad de concentración, la coordinación manual y la agilidad mental. Pero aun así los beneficios nada se parecen a los que proporciona el juego en la calle (condición física, creatividad, inteligencia motriz, autoestima, trabajo en equipo…), puesto que el ser humano genéticamente está hecho para moverse y “el movimiento siempre se demuestra andando”.

Respecto a la alimentación los cambios acontecidos respecto a la anterior generación son tremendos. Los supermercados han quintuplicado la oferta de productos nutricionales y no es de extrañar que la toma de decisiones respecto a la elección sea cada vez más compleja para quien no tenga formación al respecto y se guíe por su apetito, que es manipulado, despertado y potenciado por la multitud de productos gancho, sabrosos y ultraartificiales que cada vez ocupan un lugar más destacado en las grandes superficies. Generar ansiedad hacia un tipo de comida es una estrategia de marketing muy estudiada.

¿Es mejor o peor que antes? Pues depende de la decisión que tome cada uno. Hay más oferta de alimentos “sanos”, más variedad de verduras, frutas, semillas, frutos secos, legumbres, granos de cereales, pescados, huevos, carnes magras, embutidos ibéricos, lácteos “naturales” fermentados, alimentos “ecológicos”, especias diversas, etc., pero son muchos quienes fallan en la elección y llenan sus carros de la compra con “productos artificiales”, como refrescos edulcorados, galletas hiperazucaradas, bollería industrial, derivados cárnicos procesados y ultra aditivizados, alimentos precocinados, aperitivos fritos e hipergrasos, postres superdulzones, aguas de sabores varios y de colores chillones, golosinas, etc., cuyo consumo ha crecido de forma exponencial en las últimas dos décadas.

Por mucho que las máximas autoridades sanitarias nos indiquen que la obesidad infantil será una pandemia futura, que los casos de alergia continúan aumentando, que la diabetes tipo 2 ya es típica en jóvenes y que las causas de muerte por nuestro actual estilo de vida siguen siendo las más comunes, se contradicen al no poner freno al frenético ritmo de varios sectores de la gran industria alimentaria. Esta funciona a sus anchas y continúa potenciando un “estilo de vida insano” en la población más frágil física y emocionalmente, a través de propagandas, anuncios televisivos e incitación al consumo de refrescos y snacks con informaciones incoherentes. El apetito se despierta con la vista y la manipulación y hay “productos” que lo despiertan más que otros y que instigan a “no parar” de seguir comiéndolos, gracias a los aditivos químicos que les añaden. Es la base de un negocio que cada vez va a más.

Si analizamos un hipermercado y anotamos toda la variedad de “productos” y alimentos que allí se encuentran, ¿hacia dónde se inclinaría la balanza? ¿Lo tenéis claro? ¿Por qué no gastáis un poco de vuestro tiempo y hacéis la prueba? Os sorprenderíais. Recorréis la sección de lácteos y anotáis los que son “naturales”, sin colorantes, aromas, edulcorantes o azúcares añadidos; tras ello os pasáis por la sección de frutos secos y anotáis los que no están “manipulados”; luego os dais una vuelta por la sección de cereales y anotáis los que son de verdad cereales. ¿Son muchos? ¿O la mayoría están en forma crujiente, azucarada y “aditivizada”? Ya hasta en la sección de bebidas costará en breve encontrar agua “natural”. Ahora daros una vuelta larga y seguir anotando por las demás secciones de “productos alimentarios”. ¿Encontráis alimentos muy nutritivos…?

Y si observáis al colocaros en la fila un carro de la compra, ¿cuánto de alimento hay y cuanto de producto? ¿Hacia dónde se inclina la balanza? Y si el carro lo dirigen varios estudiantes, ¿llevan más procesados y bebidas “refrescantes” y/o alcohólicas que alimentos “saludables”? Y ante la larga espera de cola, ¿qué nos encontramos alrededor de la caja registradora? ¿Nueces, avellanas, almendras, frutas, zanahorias, licuados de hortalizas, agua de manantial envasada, mezcla de semillas…? Va a ser que no. Quizá sea algo tremendamente dulce o excesivamente edulcorado y lo peor es que va unido a un mensaje hacia los niños, a la altura de sus inocentes miradas. ¿Y quién no cae en la tentación de ante la “larga” espera que supone para un niño estar en la cola no premiarle con lo que está viendo en primer plano?

Creo que deberíamos reflexionar un poco más sobre todas estas nuevas tendencias que desde mi punto de vista no favorecen en nada la adquisición de un estilo de vida saludable. Ya que el Gobierno no hace nada al respecto, la tarea depende de quienes somos padres y educadores.

La realidad indica que estamos perpetuando un sistema nutricional con muy poca solidez científica. La industria alimentaria tiene muchísima influencia en el modelo alimentario que predomina en este momento. El contexto en el que vivimos influye en nuestros comportamientos y este contexto en el que nos desenvolvemos va adquiriendo connotaciones poco saludables. Muchas horas de móviles y pantallas, fomento del sedentarismo potenciando siempre la comodidad en los desplazamientos, picoteos constantes, elección de bebidas edulcoradas, demasiados productos procesados y mucha química alimentaria. Y decir que la química alimentaria no hace daño es más que una osadía. Nadie conoce las interacciones que toda esa química produce en nuestro organismo, nadie; pero se intuye y cientos de estudios serios se inclinan hacia lo peor.

Somos el segundo país de Europa con más obesidad infantil. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) un 40% de los niños españoles tienen obesidad o sobrepeso y las madres siguen pensando que si no comen todos los días pan, pasta, arroz, cereales, “leches” con cacao harinado y ultraazucarado, no van a estar bien nutridos. A pesar de estar en un país que fomenta la dieta “mediterránea” son pocos los niños que consumen alimentos típicos de ella, siendo sólo un 10% de los niños españoles los que toman verduras a diario, el valor más bajo de toda Europa. La falta de tiempo para preparar las comidas, el gusto “sabroso” cada vez mayor que ofrecen los alimentos procesados, el incremento de alimentos dulces, chucherías y bebidas azucaradas, el escaso ejercicio en la calle, la falta de horas de sueño y la fatiga generalizada (como consecuencia de la mala nutrición), parecen ser las causas de este incremento. Ello conlleva en la población más joven a un aumento de patologías como alergias, molestias articulares, diabetes tipo 2 y ciertas enfermedades cardiovasculares, problemas de salud en la infancia que sin lugar a dudas repercutirán en la edad adulta.

Los órganos de un niño obeso van perdiendo de forma progresiva funcionalidad, eficacia metabólica y bioquímica y a la larga quien padece durante muchos años un sobrepeso graso, tendrá más probabilidades de ser una persona dependiente en tareas básicas y los adultos no queremos eso para nuestros hijos. Así que no queda otra opción que revelarse ante tanto sin sentido y tomar una firme posición hacia lo que defendemos quienes creemos sólidamente en ello, aunque resulte políticamente incorrecto.

Dicen que soy polémico porque no me caso con las tendencias actuales, porque pongo en duda mucho de lo que escucho, porque utilizo más el sentido común que otras herramientas y porque personalizo las pirámides nutricionales restando importancia al consumo de cereales (https://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2017/07/21/piramides-de-la-salud-perrsonalizadas/). Si ser polémico significa ser coherente, pues lo soy y lo seguiré siendo; quizá sea el resultado de haber ido un poco más allá de la formación academicista.

Estoy en contra de todo tipo de “dietas”, de los llamados “superalimentos”, de las crecientes “nuevas tendencias”, de las “pastillas mágicas”, del “deporte obligado”, de los “malos hábitos” y de tanta “artificialidad nutricional”. Y estoy muy a favor de la educación, de la formación no alterada por la industria, de ir a un supermercado y no perder el tiempo en mirar productos hiperaditivizados, ni edulcorados, ni azucarados, ni repletos de grasas de mala calidad.

Hacer una buena compra es más fácil y rápido de lo que parece, sólo es cuestión de un poco de formación y de sentido común, nada más.

Para acabar te daré querido lector los diez mejores consejos que se me ocurren como Nutricionista:

  1. llena el carro de la compra con aquello que nutre, evitando en la medida de lo posible los alimentos con alta carga en aditivos químicos,

  2. hidrátate con agua fuera de las comidas,

  3. elige un sistema nutricional adaptado a tus características metabólicas,

  4. mastica y ensaliva cada bocado como si fuera el último,

  5. no piques nunca,

  6. descansa cuanto necesites,

  7. trata de pensar en positivo,

  8. socialízate,

  9. toma el sol de forma moderada

  10. y muévete.

Con ello tendrás mucho ganado para regular el peso que desees, pues soy de los que piensa que cada uno tiene el peso que se merece.

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28 respuestas a Tu estilo de vida determina tu peso

  1. ana dijo:

    Sencillez y Claridad en la explicación , como siempre, Javi.
    Grandes el articulo y tú .(también, como siempre)

  2. Fernando dijo:

    Buenas noches, Javier
    ¡Cuánta razón llevas en este artículo! Coincido en que depende del estilo de vida que llevemos tendremos una composición corporal u otra, y que el ser humano se rodea de excusas para no hacer llevar un estilo de vida u otro.
    Además, también coincido contigo (creo que gracias a lo que aprendo contigo) en que las “dietas” no funcionan, son temporales pero siempre terminan fracasando.
    “Estilo de vida”, eso es lo que deberíamos cambiar por “dieta”.
    Fenomenal artículo, y gracias por recalcar esos 10 consejos, para apuntarlos, enmarcarlos y llevarlos a la práctica.
    Fernando

    • Javier dijo:

      Así es Fernando, funcionan los sistemas nutricionales y los cambios en el estilo de vida. La dificultad está en quienes se alejan mucho del patrón saludable y tienen que modificarlo.
      Un saludo.

  3. Elena dijo:

    Genial Javier. Diriges el artículo de manera fantástica y cuanta razón tienes en cada párrafo que escribes. Quienes somos padres tenemos que estar totalmente mentalizados y poner en marcha las acciones que creemos son mejores para nuestros hijos. Desde que te leo, que ya es mucho tiempo, sigo tus consejos y estoy encantada con los resultados tanto míos como los de toda mi familia. Me encantan las directrices que indicas como Nutricionista al final del artículo, claras y rebosantes de sentido común. Que pena Javier que a estos artículos no puedan acceder más gente, pues estoy segura que con los sistemas nutricionales que propones no existiría ese problema de sobrepeso y obesidad del que tanto hablan las autoridades y tan poco hacen para solucionarlo. Enhorabuena Javier y muchísimas gracias por darnos tanto a cambio de nada.

  4. Rakel dijo:

    Hola Javier: Das en el clavo en todo y pones soluciones sencillas y lógicas. Qué razón tienes. Un artículo para enmarcar. Lo comparto Javier.

    • Javier dijo:

      Las soluciones son siempre sencillas y lógicas. Todo es más fácil de lo que parece, pero por alguna razón algunos nos complicamos más que otros. Es sólo cuestión de “querer”.
      Un saludo.

  5. Omar dijo:

    Muy bueno Javier

  6. Josean Tomas dijo:

    Muy bueno Javier.

    Ahora para poner en practica todos estos consejos para los niños ,solo hay que pelearse con la familia politica, la propia familia ,profesores del cole , de extra escolares ,padres de compañeros del cole etc, que suelen tener la brillante idea de obsequiar a los niños con chucherias , y si se se las quitas te miran como si fueras un desalmado y un tirano aparte de los berrinches y pateletas del propio nene .Es una tarea muy muy dificil.

    Gracias por seguir ilustrandonos Javier.Un abrazo.

    • Javier dijo:

      Así es Josean.
      Tú decides el ritmo que va a llevar tu vida y tú compras en casa lo que comerán tus hijos. La educación comienza en el propio hogar y el estilo de vida de los más peques va a depender mucho de quienes los tenemos más tiempo. Siempre hay momentos para jugar con ellos y la primera etapa de su vida es la más importante, así que pasar horas en la calle jugando es lo más recomendable. La falta de tiempo no es excusa y te lo digo por experiencia. Y los hábitos saludables los iniciamos nosotros y los transmitimos con el ejemplo. Da igual que el ambiente que te rodea sea contrario, familia, entorno social, etc., tú te muestras firme y sigues por la senda de lo que crees. Es una tarea difícil no te lo voy a negar, aunque no lo es tanto para quienes nos sumamos al carro de lo “políticamente incorrecto”.
      Un abrazo y a seguir luchando.

  7. Miguel dijo:

    Muy bueno Javier. Es tal cual lo describes y lo plasmas con mucho sentido. Tenemos que cambiar la mentalidad y no dejarnos influir por tanto bombardeo insano. Gracias por otro gran artículo.

  8. Karen dijo:

    Hola Javier: Que fácil lo expones y que difícil resulta para muchos realizarlo, pero tienes toda la razón en todo lo que nos cuentas y se de los éxitos de quienes te hacen caso y siguen tu filosofía.
    Muchas gracias por este artículo.

  9. Kattheryn dijo:

    Excelente artículo Javier que nos hace ver de forma clara algo que muchas no queremos ver. Quienes salimos mucho y tenemos acontecimientos, celebraciones, salidas nocturnas, creo que tenemos que cuidarnos mucho los demás días de la semana para controlar nuestro peso. ¿Qué consejos nos darías en estas situaciones si nuestra tendencia es a engordar?
    Muchas gracias.

    • Javier dijo:

      Hola Kattheryn:
      No es tratar de “cuidarse mucho” entre semana y “pasarse de lo indebido” el fin de semana. Es seguir un modelo nutricional adaptado a tus características antropométricas, tu nivel de actividad y tu tendencia metabólica. Es un estilo de vida y mi labor es educar en este sentido. Si tu tendencia es “a engordar” debes seguir las indicaciones que muestro en cada artículo de este blog y tratar de no dejarte influir por las apetencias de quienes salen contigo, de los acontecimientos, de las celebraciones,… sino que has de mostrarte firme a tus convicciones y seguir con el modelo que propongo en este artículo. De ese modo JAMÁS tendrás problemas con el peso, jamás. Un saludo y ….de ti depende.

  10. Víctor dijo:

    Buenas Javier
    Según recomiendas hay que beber agua fuera de las comidas, cuánto tiempo habría que esperar a beber agua después de una comida??
    Muchas gracias

    • Javier dijo:

      Hola Víctor:
      No existe una regla aquí. El masticar lo suficiente y ensalivar es un aspecto muy importante para asegurar una correcta salud intestinal. Y quien bebe con la comida suele olvidarse de ello. Así que si tras comer, recoges y te preparas una infusión para tomarla un rato después mejor. Quien tiene problemas digestivos como hinchazones, reflujos, etc., sería conveniente que esperara a beber agua al menos una hora tras las comidas principales, tiempo en el que gran parte del contenido estomacal se ha vaciado; de ese modo asegurará una correcta digestión sin perturbaciones. Pero cada uno funciona de manera distinta y ese tiempo lo puede acortar o alejar en función de su capacidad enzimática. Un saludo y espero te haya servido la respuesta.

  11. Diana dijo:

    Hola Javier, una vez más gracias por tu artículo, con respecto al estilo de vida de cada uno es el reflejo de su alimentación y de su salud por consiguiente; Ami algo me está fallando y quiero tu orientación. Llevo 2 años manteniendo el colesterol en el límite superior (en ocasiones se sube 10 puntos de lo normal) y no consigo bajarlo más. Hago ejercicio y llevo el estilo de alimentación que propones, tengo índice de masa corporal de 25.1 y en proceso de bajarlo aún más.
    No se que alimento incluir o quitar para poder quitar ese asterisco en mi analítica.
    Se lo saturada de tu agenda pero si por este medio o si tienes un hueco disponible te lo agradeceré.

    • Javier dijo:

      Hola Diana:
      Con la información que me das poco puedo orientarme. Tienes algo alto el colesterol pero quizás la fracción HDL-colesterol esté alta y eso no es negativo (todo lo contrario). Tener un IMC de 25,1 no dice mucho respecto a tu composición corporal (¿Cuánto es grasa y cuánto es masa magra?, ¿dónde está localizada la mayor parte de esa grasa?,¿cómo te encuentras a nivel energético?,..). En ocasiones el colesterol sube por razones varias: causas genéticas (hipercolesterolemia familiar), por necesidad del sistema nervioso pues constituye una parte importante de su estructura, para fabricar vitamina D, sintetizar algunas hormonas esteroideas, fabricar ácidos biliares, por estrés, falta de algún nutriente esencial,… Quiero decir que puede que esté algo alto por alguna razón especial (puede que no sea nada negativo) y en este momento desconocemos, pero no te preocupes, pues sólo las partículas más pequeñas de las fracciones LDL-colesterol son dañinas y parece ser que tú no tienes esa información. No le des más vueltas. Come como indico, controla tu % de grasa corporal, realiza algo de ejercicio con frecuencia y gestiona bien el estrés. Con ello seguro que tus cifras de colesterol no representen peligro alguno.
      Un saludo.

      • Diana dijo:

        Muchas gracias Javier me daré un par de meses para mejorar, en la última analítica el hdl sale a 58 y el ldl 141. Seguiré controlando hasta ahora y supongo que si bajo los kilos que tengo de más todo estará mejor. Buen verano

        • Javier dijo:

          Pues la verdad la relación no es tan preocupante. Estudia las indicaciones anteriores y sigue los consejos. Seguro que te irá bien. Un saludo.

  12. Pablo dijo:

    Hola Javier:
    Algún consejo para realizar entrenamientos caseros de fuerza que sean eficaces y que no requieran de muchos medios. Ya sabes que para los que entrenamos y vamos de vacaciones algo sencillo y práctico nos evitaría el gran bajón del parón vacacional. Gracias Javier.

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