Quince respuestas a preguntas de mis lectores

Son cientos los seguidores quienes a través de los más de 50 artículos que llevo escritos en este blog me preguntan algunas dudas que tienen sobre alimentación. En este artículo he escogido quince de esas preguntas con las respuestas que remití, siempre con mi mejor intención, que es educar en esta apasionante materia y ayudar en la medida de lo posible.

Os invito a todos, a través de la sección de comentarios, a seguir los pasos de estos lectores. De ese modo trataré de dar una solución lógica a cada una de vuestras dudas. He aquí las preguntas que he escogido de artículos recientes y que he respondido de la manera más “didáctica y personal”.

1- A la pregunta de Oswaldo: Tengo un amigo que ha perdido más de 6 kilos desde comienzos del mes pasado y según él ha seguido todos tus consejos. ¿Cómo saber si lo ha hecho bien o mal? Todos le ven mucho más delgado. ¿Puede que haya perdido también músculo? Él entrena todos los días, donde tres de ellos hace pesas y los demás corre o hace spinning.

Mi respuesta: Con esos datos es difícil saber si ha perdido sólo grasa o además algo de masa muscular. Que le ven mucho más delgado es normal, son seis kilos en un periodo breve y eso se nota. Desconozco de entrada su edad, su peso inicial, su altura, su perímetro de cintura y su porcentaje total de grasa. Para decirte si lo ha hecho bien o mal es importante saber de dónde partió antes de iniciar la dieta y cómo está en estos momentos. Si por ejemplo con 80 kilos ha bajado a 74 e inicialmente tenía un 20% de grasa y ahora tiene un 18%, va por mal camino. Sin embargo, si en estos momentos está en un 13%, pues ideal, no ha perdido masa muscular y supongo que se encontrará mucho mejor y con un estado de forma envidiable. Respecto a lo del ejercicio, por lo que me dices, realiza demasiado y es aconsejable que se tome algún día de descanso. El cuerpo lo agradecerá. Es difícil que, siguiendo los consejos que propongo en el artículo y añadiendo un hábito diario de ejercicio de fuerza alternado con ejercicio cardiovascular, haya podido perder algo de masa muscular. Sospecho que habrá reducido ese peso en forma de grasa, pues supongo que la tendría y lo que ha pasado es que ha perdido mucho volumen. Es lo normal en quien parte de porcentajes altos de grasa, se lo toma en serio y va perdiendo parte de esos depósitos lipídicos que añadió a lo largo de su vida. Si se encuentra bien y todavía tiene mucha grasa, que continúe con esos hábitos, que siga entrenando y que deje al menos un par de días de recuperación cada semana.

2- A la pregunta de Nando: Hola Javier, a la gente que les he recomendado leer uno de tus artículos dicen que el sistema nutricional que propones es lo que se llama Paleodieta. ¿Es así, Javier? Yo es que desconozco su significado. Gracias de antemano.

Mi respuesta: Hola Nando, no me gusta poner palabras extrañas y confusas en referencia a lo que entiendo por un estilo de vida saludable. Es mejor no colocar nombre y apellidos a lo que debe ser una alimentación sana, equilibrada y adaptada a las características individuales de cualquier ser humano. ¿Cómo llamaríamos entonces la alimentación correcta de cualquier animal? Un león, un tigre, una cebra, un elefante, un cocodrilo, un jabalí, una gacela, un lobo, un ciervo, un conejo, un águila… ¿Paleo-dieta acaso?

El ser humano ha evolucionado de forma progresiva en su intelecto y actualmente no hace falta tanta energía como antaño dado que nuestro actual estilo de vida es cada vez más sedentario. De eso no cabe duda.
Tenemos cientos de alimentos para tomar y en la mezcla entre ellos está el arte gastronómico. Es una ventaja fruto de nuestra “gran capacidad intelectual”. Pero en ocasiones no elegimos bien, mezclamos mal y abusamos de la artificialidad nutricional. Corregir eso no lo llamo “Paleodieta”, es simplemente “mejorar nuestro estilo alimentario”. No debemos complicarnos la vida, pues la vida no es tan complicada como algunos piensan. Somos nosotros quienes la complicamos.

En el Paleolítico uno comía cuando podía, muchos días nada. Bebía si tenía un río cerca, así que dependía también de eso. Uno se alimentaba a base de carroña, hierbas, raíces, algunos granos e insectos y también existía mucho canibalismo, era supervivencia pura. Todo se tomaba crudo y las mezclas entre alimentos dependían de las habilidades para encontrarlos y probarlos. Eso no se lo deseo a nadie. Esa era la verdadera “Paleodieta”. Hemos sido hijos del hambre. Lo que transmito en cada artículo que escribo es un cambio en nuestro actual estilo de vida, un cambio hacia una mejor selección de alimentos. Puedes comer tres, cuatro, cinco o seis veces al día, según tus características antropométricas, tus respuestas metabólicas, tus necesidades, tu grado de actividad y eso no se llama “Paleodieta”, simplemente es una “evolución positiva” fruto del aprendizaje de miles de generaciones y de cientos de estudios realizados al respecto.

Nuestros antepasados eran cazadores recolectores y consumían los alimentos que encontraban, que diferían mucho de lo que nos encontramos en los carros de la compra de cualquier supermercado. Por nada del mundo me gustaría vivir en aquélla época, si nuestros ancestros comían de ese modo era porque no les quedaba otra, así hemos estado miles de generaciones y, gracias a ello, aquí estamos. Esa alimentación está escrita y subrayada en nuestros genes y la toleramos bien. Sólo es cuestión de seleccionar bien lo que nos llevamos a la boca, eligiendo alimentos y no productos. La alimentación que yo recomiendo a una persona de más de 55 años con obesidad difiere totalmente de la de un joven y fibroso atleta. A esa “dieta personalizada” no se le pone nombre y apellido, simplemente es saber elegir bien los alimentos en función de las variables mencionadas anteriormente y utilizar una pequeña dosis de sentido común, que es lo que creo que más falta ahora, tratando de elegir aquellos alimentos altos en nutrientes y con la menor carga química posible.

3- A la pregunta de Raúl: Desayuno leche con galletas y mantequilla y, a veces, leche con magdalenas. ¿Por qué razón no es bueno, si esto es lo que hace todo el mundo y nos han inculcado siempre?

Mi respuesta es: No porque sea un desayuno habitual tiene que ser bueno. Ya sé que es un desayuno típico en gran parte de la población, pero si analizas los componentes nutritivos de ese desayuno, dejan mucho que desear. Son excesivamente ricos en azúcares refinados y grasas de mala calidad.

Cuando abusas del azúcar nada más levantarte, la reacción del cuerpo puede ser la contraria a la que buscas, es decir, entra demasiada glucosa al torrente sanguíneo y el organismo, al detectarla, segrega insulina, reduciendo la glucemia a valores más bajos que los que tenías antes de desayunar. Así que posiblemente te encuentres más mareado, te desconcentres en tus tareas, tengas hambre en breve o notes una pérdida en tus niveles energéticos. Desde mi punto de vista hay muchas maneras de realizar un desayuno correcto. Los que me propones no son los que aconsejaría, son demasiado inflamatorios y muy pobres en nutrientes esenciales. Así que comienza el día con alguno de los desayunos que propongo en el artículo y posiblemente tus niveles de energía por la mañana sean notablemente más altos. Una pieza de fruta con una tortilla francesa y un yogurt natural con semillas por ejemplo. Así que prueba otras alternativas y observa cómo te sientan.

4- A la pregunta de Jessica: Yo, que he hecho muchas dietas, sobre todo tras coger unos kilitos de más en las fiestas navideñas, ¿por qué cuando las abandonas recuperas el peso perdido y además ganas un poco más? Eso me pasa a mí, a mi marido y a cuantos conozco que hacen dietas. También indicas que hay que consumir agua preferiblemente fuera de las comidas. Quisiera saber el porqué.

Mi respuesta es: Cuando haces una “dieta” sin ningún seguimiento y de esas pintorescas pierdes peso, pero tanto graso como muscular, por lo que tu ritmo metabólico desciende al ser precisamente el músculo un tejido con una gran actividad metabólica que lo estás perdiendo. Es decir, reduces 10 kilos, de los cuales 6 son de grasa y 4 de músculo, por poner un ejemplo. Cuando la abandonas recuperas los 10 kilos perdidos, pero el músculo se queda en el camino; así que tu cuerpo pesa lo mismo, pero con más grasa. Si eso lo haces muchas veces el resultado es un cuerpo más flácido, con mucha más grasa y menos masa muscular, y eso si tienes la suerte de pesar lo mismo. Así que es normal la expresión de “peso más o menos lo mismo que hace 10 años, pero me veo mucho peor”, y la razón es obvia. Ganar 3 kilos de músculo puede costar más de un año, con una alimentación adecuada y un buen programa de fuerza; así que no hagamos dietas absurdas que facilitan esas pérdidas musculares y aprendamos a comer.

Respecto a lo del agua, decirte que en general la gente mastica poco y una de las normas de la correcta educación nutricional es masticar y ensalivar lo suficiente cada vez que un alimento entra por la boca. Realizando este proceso como es debido el organismo comienza a segregar las enzimas necesarias que después favorecerán una buena digestión de lo ingerido, sin hinchazones, sin gases, sin reflujos, sin ninguna perturbación ni molestia. Y quien bebe agua con las comidas, generalmente traga, invirtiendo menos tiempo en la masticación y en la insalivación, lo que es de suma importancia para la prevención de patologías digestivas. Uno de los grandes problemas de la sociedad actual en materia alimentaria es que hay una carencia enzimática, por estrés, por no masticar, por excederse en el consumo de bebidas mientras se come, por el uso de fármacos, etc., y la única solución consiste en empezar a comer masticando sin prisas, tratando de disfrutar cada bocado, extrayendo los nutrientes de cada alimento; sólo de esa manera incrementaremos nuestra fuerza digestiva y nuestra capacidad enzimática. Es por eso lo de la indicación de “mastica y ensaliva hasta convertir en algo similar al agua todo lo que ingieres” y bebe fuera de las comidas agua o infusiones sin endulzar.

5- A la pregunta de Laura: Estoy haciendo una dieta, la dieta de los puntos. Llevo un mes pero paso mucha hambre, aunque he bajado 3 kilos. ¿Qué me aconsejas, Javier?

Mi respuesta es: Hola Laura, respecto a la dieta de asignar puntuaciones a todos los alimentos que consumes, te aseguro que abandonarás en un breve espacio de tiempo. La dieta de los puntos, básicamente, consiste en otorgar a cada tipo de alimento un valor numérico, dependiendo de si hace “engordar” más o menos (¿?). De este modo, los alimentos con más calorías aparecen con un número mayor, mientras que los que menos calorías aportan tienen un número menor. La dieta de los puntos es bastante popular y son muchos los que se han apuntado a la misma, incluyendo algún que otro famoso de turno. Esta dieta asigna puntos a cada alimento, de forma que cada persona tiene una cantidad de puntos estipulada que no puede sobrepasar si es que quiere controlar su peso. El número se obtiene a partir de la edad, el peso y la estatura, con lo que cada persona tendrá una puntuación diferente dependiendo de las necesidades de su propio cuerpo. ¿Cómo se calculan estos puntos? En primer lugar, si eres mujer anota 7 puntos. Si eres un hombre, anota 15. A estos puntos súmale 5 si tienes entre 18 y 20 años, 4 si tienes entre 21 y 35, 3 si tienes entre 36 y 50, 2 si estás ente los 51 y los 65 años, y 1 si tienes más de 65. Después, debes pesarte y apuntar la decena de tu peso. Por ejemplo, si pesas 56 kilos, súmale 5 puntos. Además, mide tu altura y, si mides más de 160 centímetros, súmale 2 puntos. En caso contrario, suma sólo 1. A continuación, determina tu actividad física. Si es una vida sedentaria al 100%, no sumes ningún punto, si sueles estar de pie (por ejemplo, en el trabajo), súmale 2 puntos. Si andas con frecuencia, súmale 4 y, si tienes un esfuerzo físico diario significativo (por ejemplo, en el gimnasio), súmale 6. Por último, dependiendo de tu objetivo, deberás sumar 4 puntos si lo que quieres es mantener tu peso, o no sumar ningún punto si lo que quieres es bajarlo. Así, una mujer de 19 años que no realiza apenas esfuerzo físico y que quiera bajar de peso, mide menos de 160 cm y pesa 55, dispondrá de 18 puntos para gastar cada día. La mayoría de verduras y frutas tienen una puntuación 0, pero si consumes varios alimentos con esta puntuación te sumará uno. ¿Esto es natural Laura? Eso de ir con una calculadora sumando los puntos de todo lo ingerido y restando los puntos de todo lo realizado es absurdo y por increíble que parezca es seguido por muchísima gente. ¿Tan inteligentes somos? Es alucinante. Ni dietas de puntos, ni dietas de comas, ni dietas de letras mayúsculas o minúsculas, ni dietas del abecedario, ni dietas de la luna, ni dietas de la piña, ni dietas absurdas, nada de dietas pintorescas. La dieta del león es comer carne, la de la gacela, comer hierba y la nuestra, la de un omnívoro “muy inteligente”, usar la cabeza un poco más, es decir, comer con sentido común, siguiendo los principios que transmito en cada párrafo que hay escrito en los más de 50 artículos que llevo publicados hasta hoy.

6- A la pregunta de Tomás: Soy un apasionado del deporte pero, por motivos que desconozco, no logro mejorar mis marcas en las carreras populares. Soy comercial, desayuno en la cafetería un café y un par de magdalenas, pues a las mañanas estoy agotado; no almuerzo, salvo otro café, ya que no tengo tiempo y siempre como fuera de casa, lo típico, más arroz o pasta porque corro a las tardes, no tomo postre, aunque siempre un café, pues si no me da mucho sopor. Si meriendo, tomo algo de chocolate con leche, pan con embutido y a veces otro café, pues me activa antes de correr y, para cenar, unos cereales con leche o un sándwich de jamón y queso. A veces pico algo de chocolate, que es el único vicio que tengo. ¿En qué podría mejorar? Y, no sé si puede ayudarme, pero mis compañeros de carrera me aconsejan tomar suplementos, ellos los toman. ¿Crees que me ayudarían?

Mi respuesta es: ¿Piensas que te alimentas bien? ¿Crees que es posible mejorar tu rendimiento de ese modo? En mi opinión no haces ninguna de las comidas como es debido, vives con mucho estrés, te hidratas mal, abusas del café (cuyo exceso roba muchos nutrientes de los que no andas sobrado), y el entrenamiento que realizas deberías analizarlo. Claro que te faltan nutrientes y te vendría bien un multinutriente de amplio espectro, como dicen tus amigos, pero lo que realmente te hace falta es cambiar tu modo de alimentarte y tu estilo de vida. Come bien, reduce el consumo de café, procura no pasarte entrenando, sigue los consejos de un profesional y plantéate por qué estás tan cansado y, si no lo sabes, es porque estás estresado y mal nutrido.

7- A la pregunta de Pepe: Acabo de leer un artículo sobre un estudio de una famosa Universidad española que sugiere que la dieta mediterránea puede mitigar los efectos adversos de la obesidad sobre la incidencia de la Diabetes tipo 2. Esta investigación se ha publicado en el British Journal Nutrition. Y concluye diciendo que una mayor adherencia a la dieta mediterránea puede atenuar el riesgo que la obesidad presenta de desarrollar diabetes en el futuro. Me gustaría saber tu opinión sobre ello. Es una conclusión que se ha llegado tras seguir a miles de personas durante casi 10 años.

Mi respuesta es: Me parece muy bien, pero la conclusión final es muy light: “una mayor adherencia a la dieta mediterránea puede atenuar el riesgo que la obesidad presenta de desarrollar una diabetes de tipo 2”, es decir, una diabetes por resistencia a la insulina. “La dieta mediterránea puede mitigar los efectos adversos de la obesidad sobre la incidencia de la Diabetes tipo 2”. Y ello se publica en una de las revistas científicas de mayor prestigio a nivel mundial. Para mí esa conclusión es lógica, es decir, “si cambias un poco a mejor mejoras un poco”. Lo de “puede atenuar” y “puede mitigar” me parece un poco sosa, es simplemente lógico, es de sentido común (se lo preguntas a mi madre y ya te daría esa respuesta desde el sofá de casa). Es como llegar a la conclusión de que aquellos que realizan un entrenamiento de fuerza 2 días por semana pueden mitigar los efectos de pérdidas de masa muscular y fracturas por caídas. Eso ya se intuye y si haces una encuesta encontrarás más del 90% de respuestas afirmativas que dirán que eso es así. Puro sentido común. Lo que yo propongo en cada artículo es un cambio en el estilo de vida, siguiendo las pautas educativas que recomiendo siempre, afrontándolo con actitud positiva y ello corrige la obesidad y mejora de forma potencial el riesgo de padecer Diabetes tipo 2. Son muchísimos los casos que he llevado que lo han conseguido y en un plazo de tiempo no muy largo.

A ello he de añadir que la “dieta mediterránea” cada cual la interpreta como quiere. Se dice que es una dieta ideal para minimizar los riesgos cardiovasculares, pero no sólo es una dieta, es un estilo de vida. Lo único importante en este estilo de vida “Mediterráneo” es ser moderado en las ingestas, vivir más al aire libre disfrutando de los beneficios de nuestro preciado sol (que también debe ser malo…), gestionar adecuadamente el estrés (vivir en modo slow), ser socialmente activo, trabajar en equipo, estar equilibrado emocionalmente, moverse mucho, dormir lo suficiente a ser posible dos veces al día (incluyendo nuestra querida siesta) y no machacarse; equilibrio ante todo. Es decir, lo realmente prioritario en todo ello es cumplir al máximo de lo posible con el primer nivel de la pirámide de la Salud que recomiendo en el artículo. Y si cuando este nivel está equilibrado añades los otros 3 niveles inferiores de la Pirámide de la Salud en tu estilo nutricional, en un tiempo prudencial, las mejoras en obesidad y Diabetes tipo 2 serán contundentes y eso te lo puedo asegurar, ya son muchos años de experiencia. Casi 10 años para llegar a esa conclusión final: “una mayor adherencia a la dieta mediterránea puede atenuar el riesgo que la obesidad presenta de desarrollar una diabetes de tipo 2”. Lo vuelvo a repetir, eso es simplemente de sentido común.

8- A la pregunta de Ramiro: ¿Realmente hay algo que no esté tratado artificialmente?

Mi respuesta es: Hola, Ramiro, en la época en la que vivimos es difícil encontrar algo que no esté tratado artificialmente. Puedes elegir aquellos alimentos que lleven menos química agregada en su composición. Está menos tratado un yogurt natural que uno con sabor a fresa, un zumo natural recién exprimido que uno concentrado de tetrabrik, unas almendras crudas que unas garrapiñadas, unos cereales tipo muesli que unos procesados crujientes y chocolateados, un lomo embuchado que una mortadela, una merluza salvaje que un procesado de pescado, una carne magra que unas salchichas. Así, infinidad de ejemplos. Es decir, entre un agua de un manantial potable, una de grifo que ya está muy tratada, una con sabor a piña y una de color azul-verdoso, elige la primera y, si no dispones de la misma, la segunda, y ya está. Entre unos copos finos de avena ecológicos, unos cereales tipo muesli, unos crujientes no azucarados, unos muy azucarados y achocolatados y unos con colores chillones, elige los primeros, o los segundos, incluso de vez en cuando los terceros, pero nunca los cuartos ni los quintos. Sólo es cuestión de seleccionar aquello que “menos química contenga”.

9- A la pregunta de Soledad: Cualquier nutricionista, médico y todo aquel relacionado con el mundo sanitario recomienda el cereal como el primer y más importante de todos los grupos de alimentos. Del trigo dicen que siempre ha sido el alimento más importante en nuestra cultura, el maíz en Latinoamérica, el arroz en Asia y África, etc. ¿Por qué, desde tu punto de vista, eso no es así? El otro día, hablando con un reconocido médico, me explicaba que en todas las culturas el cereal es esencial, todas las pirámides nutricionales de cualquier región del mundo lo ponen como la base de la alimentación. ¿No crees que es difícil entender tantas contradicciones? ¿Qué opinas al respecto?

Mi respuesta es: Hola Soledad, razones no faltan para que gran parte de la población esté tan confundida, el mundo de la nutrición va avanzando poco a poco y a lo largo de las dos últimas décadas se han oído muchas cosas que han terminado por confundir más. Yo sólo me guío por los conocimientos que he adquirido en los más de 30 años que llevo enganchado a esta disciplina y sobre todo por el sentido común. Lo del cereal como base de la alimentación del ser humano ¿desde cuándo?

Llevamos varios millones de años en este planeta y piensa sobre cómo hemos evolucionado y cómo estamos evolucionando ahora. Sólo con unos pocos conocimientos y una profunda reflexión obtienes la respuesta. ¿Qué comieron tus descendientes en Atapuerca o en el lugar donde habitaron sólo hace 20.000 años por ejemplo? Y 20.000 años en nuestro proceso evolutivo no es mucho tiempo. La diferencia que tú tienes respecto a ellos es que cada 50 metros tienes un supermercado. Eso es evolución, lo que es involución es elegir aquello que no debes. ¿Estaban ellos mejor que tú? Seguro que vivieron menos de 40 años, pero desnudos, soportando inclemencias y en un entorno muy hostil. ¿Cuánto aguantarías tú de ese modo? Al final, a los nuevos peces que se crían en piscifactorías, les pasará como al ser humano, que comen cereal, harinas, aditivos, incluso cafeína les dan a muchos animales para mantenerles más tiempos despiertos y comiendo… y están inflamados, muchos enferman y les ha cambiado hasta el perfil de sus ácidos grasos, carecen de omega 3 (antiinflamatorios, antiagregantes, fluidificantes, nutrientes esenciales que mejoran la sensibilidad de la insulina, el funcionamiento cerebral, la agudeza visual,…) y ahora tienen una mayor proporción de otros ácidos grasos mucho menos saludables. ¿Les gusta esa comida? De algo hay que llenarse y, si les dan sólo eso, no tienen otro remedio que comerlo, es mucho más caro alimentarlos a base de algas y de pececillos, así que es lo que hay. Dentro de 3.000 años ya no se acordarán de lo que comieron los peces que vivieron en entornos salvajes y naturales. Si su cerebro evoluciona y les salen patitas irán al supermercado y llenarán la cesta de la compra de cereales, bollería y alimentos procesados. En su pirámide nutricional pondrán en la base los mismos alimentos que nosotros y estarán cansados, gorditos, vivirán más años pero visitando mucho a los peces-médicos.

Seguro que con el tiempo cuando aparezcan más y más patologías derivadas de ese nuevo estilo de vida a alguno de esos nuevos peces se le ocurrirá la brillante idea de ir un poco más lejos y estudiar a sus ancestros y reflexionar. Entonces se dará cuenta que los delfines, los salmonetes, las ballenas, las sardinillas, los calamares, los centollos, los tiburones… de antes vivían mejor, estaban menos inflamados, más ágiles, soportaban mejor las inclemencias, eran mucho más duros y menos quejicas. Los estudiará en profundidad y tratará de trasmitir esos conocimientos sin mayor finalidad que ayudar a quien precise. Entonces ese pez será criticado, muy criticado, puesto que la nueva forma de vivir de los nuevos “peces” es muy cómoda, demasiado cómoda a pesar de que muchos de ellos, más que vivir con calidad, digamos que viven muchos años con fatiga crónica y un deterioro importante. Dicho de otro modo, sobreviven. Todo es más sencillo de lo que parece. Si yo fuera un pez me movería más y cuando fuera a hacer la compra buscaría algas marinas o de río (depende de que pez sea) y sólo me movería por la sección de pescadería. El resto del supermercado, cuanto menos lo vea, mejor, no vaya a ser que me enganche con las comidas y bebidas que la gran y poderosa industria alimentaria fabrica con la finalidad de enganchar a quien las consume. Si no hay adicción, no hay negocio. Así que, Soledad, eso es lo que hay. Elige ser perro o lobo, ser pez de piscifactoría o salvaje y ser un homo sapiens sapiens como los de antes o como los de ahora, sólo es cuestión de usar el sentido común y nuestro espíritu crítico.

10- A la pregunta de Susana: Hasta mi marido que pesa 79 kilos y mide 1 metro y 75 centímetros tiene 91,5 centímetros de cintura lo que hace que su relación cintura altura sea de 0,52. ¿Qué sería mejor, bajar de peso o de cintura? Pienso que todavía mucha gente sigue obsesionada con la báscula. Mi duda es si uno siempre está bien cuando la relación de su cintura con su altura es menor a 0,5.

Mi respuesta es: En realidad el peso es lo que menos importa. Estaría mejor tu marido con 2 kilos más y 84 centímetros de cintura (medida en la región umbilical) que con 4 kilos menos manteniendo la cintura que tiene actualmente. Lo ideal siempre es medir el porcentaje de grasa corporal, que si está en valores saludables hay menos riesgos metabólicos y cardiovasculares, pero como esto es más “difícil” se recurre siempre a la báscula, lo cual es un error. Siempre es mejor tener una cinta métrica de tela en casa que tener una báscula, pues el perímetro de la cintura es mucho mejor indicador de sobrepeso que el peso total. Son muchos los que pierden 4 kilos de peso tras hacer un cambio de hábitos, reducen 8 centímetros de cintura y no están conformes. Piensan que han perdido el tiempo, cuando esos resultados muestran un gran éxito, ya que el reducir tanta cintura indica que la disminución de peso graso ha sido mayor que el peso total perdido, además ese descenso se ha producido en la zona idónea. Deberían estar más que contentos. Es mejor eso que perder 10 kilos de peso y sólo 3 cm de cintura, lo que indicaría una gran pérdida de masa muscular con un posible efecto rebote a corto plazo y, en muchos, quizá un problema para toda la vida. ¿Acaso es mejor medir 1,75m con 70 kilos de peso, es decir un IMC de 22,9, con un perímetro de cintura de 95 cm y un porcentaje de grasa del 24%, que con la misma talla pesar 85 kilos, es decir un IMC de 27,8, con un perímetro de cintura de 85 cm y un porcentaje de grasa del 9%? Pues simplemente nada que ver. Respecto a tu segunda pregunta la relación que indicas es mucho más fiable que el peso en sí para determinar si lo que uno tiene es un exceso de peso graso a nivel central. Pero decir que uno está bien si esa relación es menor a 0,5 es mucho decir. Uno está bien cuando se encuentra con mucha energía para afrontar los envites del día a día, cuando descansa bien y va al baño con regularidad, cuando está equilibrado emocionalmente y se encuentra feliz. Más importante que el peso total es tener unos niveles de grasa por debajo del 20% en hombres y del 30% en mujeres (mucho menores en caso de deportistas y gente que sabe comer bien), tener la relación cintura/altura siempre inferior a 0,5 (mejor 0,44 que 0,49) y disponer de mucha energía durante todo el día.

11- A la pregunta de Bárbara: Son muchos quienes no están de acuerdo con lo que propones y tienen la idea de que si no sufres y te restringes comidas no pierdes peso. El otro día cenando con un par de amigos discutimos sobre el tema y casualmente ambos estaban a dieta, la típica dieta donde las calorías estaban bajo mínimos. ¿Qué puedes hacer en estos casos para convencerlos de que están equivocados?

Mi respuesta es: No hace falta convencer a nadie sobre algo que es tan lógico. Eso de sufrir suena mal y lo de restringir en un mundo donde todo está tan restringido suena peor todavía. Simplemente es cuestión de saber elegir, así que si uno tiene sed lo lógico es que beba agua. Ese consejo es aplicable tanto a seres humanos como a cualquier otro animal. Si alguien tiene dudas sobre si una bebida es recomendable o no, que se plantee dársela a su hijo y, si la respuesta es negativa, que se la aplique sobre sí mismo. Si las calorías están bajo mínimos las consecuencias serán nefastas y a corto plazo abandonarán la dieta restrictiva que nunca termina de educar. Quienes hacen dietas de este estilo tienen más posibilidad de enfermar, su sistema inmune está más debilitado, a no ser que sean artistas a la hora de seleccionar alimentos, cosa que dudo, pues estas dietas suelen provocar un menor gasto en reposo y también durante la práctica deportiva, menor energía en general, un entorno deprimido de las principales hormonas anabólicas, un peor estado anímico, una pérdida de masa muscular, mayor sensación de hambre y un estrés añadido cada vez que te sientas a la mesa a comer. Eso a largo plazo es terrible. Informar que el tabaco es malo a quien fuma es fácil, otra cosa es convencer que lo deje; informar de que el consumo excesivo de alcohol no es bueno y menos para quien conduce habitualmente con niveles altos es fácil, otra cosa es conseguir que no beban; informar a un domador de que un león de circo si está gordo y cansado debería comer como un león de selva y moverse más supongo que será fácil, otra cosa es que quizás sea más cómodo tenerlo cansado; convencer de que un perro obeso debería de copiar en todo a un lobo es cuestión de sentido común, pero reconozco que no va a ser fácil cuando ya está “enfermo” y con hábitos horribles e informar que un desayuno con bollería industrial es poco menos que una “marranada” es fácil, pero no hay duda de que sigue siendo el desayuno preferido de la gran mayoría. En fin, que lo difícil es cambiar hábitos y la verdad que para ello hay que estar muy convencido del paso que dar.

12-A la pregunta de Carlos: Imagino que habrá que hacerse un test genético nutricional para saber si tienes algunas variantes genéticas que pueden influir en tu peso y si hay alimentos o nutrientes que debes incluir en más cantidad. ¡Cuánta razón tienes con lo de los móviles, con lo del estilo de vida y con lo de que debemos cambiar “de vez en cuando” ya que nuestro acomodamiento acomoda nuestros genes y estos tienen que despertar! ¿Es posible despertarlos?

Mi respuesta es: Así es, nuestro actual estilo de vida acomoda nuestra genética y la verdad que algo debemos hacer para despertar alguno de esos genes, sobre todo aquéllos relacionados con el metabolismo. Así que, como indicaba, no es malo pasar hambre “de vez en cuando”, ni pasar frío “de vez en cuando”, ni subir las escaleras de 2 en 2 o de 3 en 3 “de vez en cuando”, ni andar rápido hacia el trabajo “de vez en cuando”, pues ello “despertaría” algunos de los genes implicados en la oxidación de las grasas que muchos tienen “aletargados”. Te tiras tres días en una tienda de campaña en pleno monte y la primera noche apenas ves nada, pero el segundo día ya distingues muchas cosas y el tercer día muchas más, es decir, has despertado algún gen relacionado con la visión nocturna. Ahora, si nunca vives esa experiencia, te quedas con la sensación de que a la noche no se ve nada. Todos tenemos muchos genes “dormidos” o con una insuficiente estimulación y sólo hay un camino para estimular su funcionamiento, el de cambiar parte de nuestro actual estilo de vida y vivir con menos estrés, más movimiento, saber elegir mejor aquello que nos llevamos a la boca, movernos más, quejarnos menos, disfrutar más de la Naturaleza e intentar ser más felices. Ese es el camino que debemos elegir para despertar algunos de estos genes adormilados.

13- A la pregunta de Nieves: ¿Es posible que haya deficiencias de vitamina D en lugares donde hay sol? Lo pregunto porque hace días escuché que esta deficiencia no es sólo habitual en países nórdicos.

Mi respuesta es: La deficiencia de este nutriente no es sólo propia de países nórdicos y son muchos los factores que influyen en su producción y asimilación. Puede que haya sol y se evite tomarlo o se medio tome con cremas de altísima protección y ello no es suficiente para fabricar este nutriente esencial. Un estudio en Boston encontró que el 36% de los médicos y estudiantes de medicina menores de 29 años eran deficientes, incluso entre aquéllos que tomaban un multivitamínico a diario. Otro estudio realizado en personas saludables entre 18 y 84 años de la misma ciudad encontró que el 87% tenían niveles insuficientes de vitamina D, y el 60% eran deficientes, a pesar de que el 30% declararon tomar un multivitamínico a diario con el 100% de las CDR (cantidades diarias recomendadas) de vitamina D (J Clin Endocrinol Metab. 2008 Mar; 93(3): 677–681).Como Boston es una ciudad con una latitud elevada sería lógico pensar que ciudades más soleadas no tienen problemas en mantener niveles adecuados de vitamina D. Sin embargo, un estudio indica que en Florida el 42% de la población tiene deficiencia. En Arabia Saudí, Egipto, India, Jordania, Líbano o Túnez se han documentado deficiencias de entre el 44 y el 95% en los niveles de vitamina D. En España un estudio afirma que el 61% de los universitarios de medicina y el 87% de las personas mayores de 64 años presentaban insuficiencia o deficiencia incluso en unos lugares tan soleados como Gran Canaria. Hasta un 70% de europeos podrían presentar deficiencia o insuficiencia de vitamina D. La deficiencia actual puede ser alta y, en muchas ocasiones, no queda otra que tomarla en forma de suplemento.

14-A la pregunta de Claudia: Nuestros hijos están tan cansados entre tanta escuela y tanta tarea, a pesar de estar bien alimentados, que da pena obligarles a que se apunten a practicar alguna actividad deportiva. ¿No crees Javier que ya hacen demasiadas tareas como para seguir haciendo ejercicio extra?

Mi respuesta es: Un niño bien nutrido y bien dormido no debe estar cansado nunca y si lo está es porque presenta algún déficit nutricional, porque duerme poco, porque apenas se mueve, porque tiene alguna patología que induce a fatiga, porque abusa de los móviles o porque realmente está aburrido del tipo de vida que lleva. En nuestra sociedad hay muchos niños excesivamente alimentados pero mal nutridos que presentan signos de fatiga similares a niños pobremente alimentados del tercer mundo. No es lógico que un niño que coma tanto, varias veces al día y de forma tan variada tenga menos energía que un niño del tercer mundo que mal come siempre de forma monótona y apenas una vez al día. Quien vivencia con su hijo esa experiencia debería reflexionar al respecto. Demasiada comida, mucha bebida dulzona, un exceso de química en miles de productos, tanta variedad de alimentos mal elegidos, excesivas horas de móvil, televisión, videojuegos y pantallas varias, en actitudes posturales incorrectas. Todo ello tiene consecuencias a medio plazo y no son precisamente las tareas las que provocan el cansancio al que te refieres, sino que es el estilo de vida tan “antinatural” al que se ven sometidos nuestros hijos el que les provoca ese cansancio. Lo ideal sería seleccionar bien lo que come, jugar corriendo, hidratarse con agua y llegar con energía para continuar con las tareas y no tiene que dar ninguna pena eso que dices de hacer ejercicio extra, que creo es lo que deberían hacer el 100% de nuestros hijos.

15-A la pregunta de Eduardo: A los que ahora somos padres siempre se nos dio un bocadillo de chocolate o de crema de cacao o de mantequilla con azúcar o de chorizo con un zumo industrial, cuando salíamos de la escuela y nunca nos pasó nada, estábamos bien delgados. Ahora que les variamos más las meriendas, las comidas, las cenas, muchos niños están muy “gorditos” (incluidos los míos) y eso que juegan un poco tras salir de la escuela y pienso que ahora comen mejor. ¿Crees que lo que afecta a este cambio es la calidad de las comidas de ahora que no son tan buenas como las de antes?

Mi respuesta es: Soy de la opinión de que un niño nunca debe tener un exceso de grasa corporal, que ha de comer bien, jugar mucho y ser feliz, y que los padres debemos potenciar ese camino. Lo de que ahora se come mejor habría que analizarlo con más profundidad, lo de jugar “un poco” tras la escuela debería ser “un mucho” y no con móviles y videojuegos, sino con balones, bicis, raquetas, pelotas o lo que sea y, a ser posible, con otros niños. No creo que sea la calidad de las comidas como señalas sino el estilo de vida en general. El nuestro era de “no parar en la calle”, jugando, corriendo; el de ellos, en muchas ocasiones es el de “no parar en la calle” pero sentados junto a un móvil o picando snacks o en casa frente a la pantalla de la tele o del ordenador tomando algún que otro refresco y producto azucarado.

Cuando un corredor o un ciclista deciden tomar un gel es porque llevan muchos kilómetros realizando ejercicio a alta intensidad y necesitan aportar glucosa, no lo toman si no hay necesidad. Muchos niños están tomando chucherías y refrescos mientras juegan con el ordenador o con los móviles y ello equivale a tomar varios geles seguidos pero sin esfuerzo alguno. ¿Cómo responde el cuerpo de estos niños ante tanta cantidad de glucosa? Elevando bruscamente la insulina, colocando ese excedente de glucosa donde puede y dejando una orden en el organismo de acumular grasa que puede durar varias horas. El problema surge cuando esto se repite cientos de veces cada año y se crea una rutina y, como sabes, los hábitos se aferran fuertemente y luego no es fácil modificarlos. Creo que esta es la verdadera razón que responde a tu pregunta, nos movemos mucho menos y comemos más snacks, refrescos y chucherías y ello a la larga es lo que trae, niños con más sobrepeso y más obesidad.

Con las respuestas a vuestras dudas aprendéis tanto quienes preguntáis como quienes entráis en el blog y leéis los comentarios de cada uno de los artículos. Así que os animo a seguir en esta línea, pues para saber hace falta tener curiosidad y ganas por ilustrarse. Un saludo y hasta la próxima.

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36 respuestas a Quince respuestas a preguntas de mis lectores

  1. David dijo:

    Geniales las respuestas Javier. Tus respuestas son tan claras que convencen a cualquiera. Lo haces tan fácil que como bien dices es usar el sentido común. Que pena que casi nunca lo usemos. Un abrazo Javier

  2. Rakel dijo:

    Me han encantado tus respuestas Javier. Es un lujo contar con un Nutricionista de tanto nivel como tú y que además nos respondas siempre y de forma gratuita. Muchísimas gracias.

  3. Karen dijo:

    Hola Javier: Qué buenas las dos últimas respuestas sobre los niños. Razón no te falta Javier pero que mal lo hacemos. Gracias por tu sinceridad.

  4. Kattheryn dijo:

    Hola Javier: Que buena la respuesta que le has dado a Pepe. Me ha encantado la ironía con la que respondes y la razón que tienes. Creo que estamos tan confundidas ante tanta contradicción con la abundante y mala información que nos llega de tantos sitios que necesitamos muchos especialistas como tú tan rebosantes de energía y de sentido común para que nos aclare un poco. Gracias por ser tan claro.

  5. Jose dijo:

    Hola Javier,
    Prácticamente la pirámide que has puesto, es la que hago yo excepto tres cosillas:

    1. Tomo unos 25gr de mantequilla (de la buena buena) 3 días a la semana en el desayuno, así como unos 30 gr de queso curado (de ovejas de pasto) al día.
    Tomo un yogurt griego natural diario (hecho por mi con leche y nata ecologica). No tomo leche
    ¿que problema hay en ello?
    2. No tomo nada de alcohol y en las celebraciones una copica de vino tinto.
    3. No tomo cereales. Todo el hidrato procede de las verduras, frutas, frutos secos y legumbres. ¿algún problema por ello?
    Mido 170 peso 64 kg, musculado y grasa corporal un 9.5% Como 3 veces al día sin pasar hambre en ningún momento. Y practico deporte (pesas, kettlebel , pilates y correr ) 5 días a la semana. Vida activa.
    ¿como lo ves?
    Muchisimas gracias por tu blog y tus articulos

    • Javier dijo:

      Hola Jose, lo veo MUY BIEN. Llevas unos hábitos saludables y tienes una buena composición corporal. Lo que sí que haría es introducir cereales 3 horas antes de los entrenamientos de alta intensidad (arroz, quínoa, mijo,…) los días de entrenamiento de alta intensidad y legumbres los días de media intensidad y siempre un batido recuperador tras los entrenamientos intensos o una comida rica en hidratos de carbono con una moderada proporción de proteínas. Un saludo y SIGUE ASÍ.

      • Jose dijo:

        Muchisimas gracias Javier,

        Me he leído todos tus artículos, y por ello me atrevo (discúlpame si no es adecuado) a preguntar ¿porque razón aumentar hidratos de carbono? es decir que función tienen en mi caso? No me falta energía en ningún momento (estoy ketoadaptado), la obtengo tanto de la grasa de la dieta como de mi propio cuerpo.

        Con los pocos hidratos que como, hago recargas de los depósitos de Glucógeno (para la alta intensidad), porque para la actividad diaria y la media intensidad nunca me falta energía.

        ¿Pautas los hidratos para utilizar el efecto anabólico de la insulina?

        ¡¡ Y por enésima vez gracias por tu trabajo, por tu tiempo y por esta respuesta ¡¡

        • Javier dijo:

          Hola Jose:
          Está muy bien estar “ketoadaptado” y la verdad que tiene muchas ventajas. Tu línea nutricional es muy buena y obtienes todos los nutrientes esenciales por lo que no habrá problemas en ese sentido. Pero la alta intensidad requiere glucógeno muscular y es importante ante esas circunstancias tener llenos los depósitos, por lo que tras entrenamientos de alta intensidad es primordial recargar todos esos depósitos, el cuerpo lo agradece y la síntesis muscular se ve favorecida. Es por ello que los deportistas profesionales tienen en cuenta ese factor. Todo me parece estupendo pero ante la intensidad recarga de forma inmediata. Un saludo y enhorabuena.

  6. Nando dijo:

    Hola Javier. Qué sencillo lo haces y qué razón tienes.
    Muchas gracias.

    • Javier dijo:

      De nada Nando. Si no es complicado tener hábitos correctos, los que nos complicamos somos nosotros. Yo sólo trato de aclarar un poco. Un saludo.

  7. Elena dijo:

    Hola Javier:
    Tengo una amiga que va al gimnasio con asiduidad y ha bajado mucho peso. Creo que sobre 30 kilos pero no acaba de quitarse la grasa de los muslos y de la cintura. ¿Crees que es cuestión de más ejercicio o de cambiar algo de su dieta? Ella sigue tus pasos desde hace un año más o menos. Muchas gracias Javier

    • Javier dijo:

      Hola Elena: Puedes decirla a tu amiga que va muy bien. Pero es difícil precisar con los datos que me das si lo que ha perdido tu amiga es GRASA o si también ha perdido algo de MASA MUSCULAR. Intuyo que si realiza ejercicio con asiduidad y come lo que debe CUANDO DEBE, habrá perdido muy bien ese peso. Pero lo que llevas años de excedente graso contigo cuesta AÑOS QUITARLO, así que PACIENCIA y que siga así, que poco a poco llegará DONDE QUIERA LLEGAR. Que modifique los entrenamientos, que de prioridad a los trabajos de FUERZA y que introduzca una batido de hidratos de carbono con algo de proteína tras los entrenamientos de alta intensidad, Un saludo y suerte para tu amiga.

  8. Hola Javier.
    Había un viejo dicho que decía: “que difícil es hacer un billar fácil”.
    Esto, aunque parezca que no viene a cuento, tiene mucho que ver con mi percepción sobre tu filosofía de alimentación.
    ¡Como nos complicamos cuando un animal no lo hace!. Simplemente, come siguiendo su instinto.
    Entonces ¿por qué no seguimos nuestro “instinto” igual que ellos? ¿Por qué no hacemos una “alimentación facil”? A mi entender, porque poderoso caballero es don dinero. Intereses industriales, farmaceuticos, etc. Pero esto ya es otro debate. O no…

    Si a un niño le acostumbras a comer brocoli crudo, lo hará, y le gustará seguramente si no le “contaminamos” con donuts y bolleria industrial, por ejemplo.
    En mi opinión, todo está en la educación, tanto la “interna” del hogar como la “externa” del colegio o de la misma sociedad, pues también hay que “luchar” contra un sistema “refinado”, “azucarado”, “alterado” y “quimicado”.
    Dirá el químico: “ya. pero todo es química”. Y contestaré: “ya, pero un león come carne, no donuts. Ambos son “quimica” pero no ambos valen”. ¿Por qué yo si tengo que comer donuts? ¿POR QUÉ LUCHAMOS CONTRA NUESTROS GENES = CONTRA NOSOTROS MISMOS?.

    Tu sabes mucho mas que yo, primo, pero en mi humilde opinión la dieta debe empezar “en el cerebro” antes de aplicarse “en la barriga”. Un médico naturista me dijo un dia “no hay ser humano que aguante una dieta permanente”. Y reflexiono: ni puñetera falta que hace: no hay animal que haga “dieta”, ni permanente ni momentánea. El no “aguanta”: simplemente, come lo que puede según su medio y posibilidades, siempre segun su instinto. El no se complica, nosotros si. Y así nos va.
    Si dibujamos una balanza, en un extremo “alimentación sana” y en el otro “esfuerzo a aplicar”, al principio no podemos casi mover la balanza: nos tira el “donuts” y odiamos el “brecol”.
    Es lógico=estamos “dopados”. Si perseveramos UN POCO (mucho menos de lo que podamos pensar), nos veremos comiendo brecol y sin comer donuts SIN ESFUERZO.
    Ya. Ya se que direis “¡Y un jamón!”. Y os diré: “¡Y dos!”. Jamón de bellota también se puede comer 🙂

    En resumen, lo que quiero decir (desde mi experiencia) es que al principio cuesta muchísimo modificar esa balanza, pero luego el beneficio se consigue sin darte cuenta.

    Un abrazo y enhorabuena por estos contenidos, que sigas transmitiendo esa pasión, conocimiento y seguridad en tus artículos. Y que muchos te hagan caso, porque sabes de lo que hablas. Doy fé.

    • Javier dijo:

      Hola Fernando: Tan irónico y certero como siempre. Hemos modificado tanto nuestro modo de vivir que nos dejamos arrastrar por las tendencias que nos marcan. Pero muchos se resisten a ello y buscan una solución fruto de la REFLEXIÓN. Lo que entrenas desde joven casi siempre queda. Pero si no lo llevas contigo has de ser muy consciente del cambio que quieres dar, de no ser así los hábitos no se modifican. Lo bueno es que si persistes y notas los resultados seguramente afianzarás los NUEVOS HÁBITOS. Perseverancia y paciencia, no hay más. Un fuerte abrazo Fernando.

  9. Omar dijo:

    ¿Crees Javier que comiendo como indicas todos estaríamos más delgados? Te lo digo porque en mi caso he bajado más de 30 kilos pero en mi familia hay mucha obesidad y siempre están a dieta y no consiguen reducir el peso que quieren. ¿Qué habría que hacer en estos casos?

  10. Miguel dijo:

    Hola Javier, enhorabuena por el artículo. Está claro que no tienes pelos en la lengua a la hora de responder y eso se agradece sobre todo en los tiempos que corren donde es difícil encontrar profesionales tan honestos. Un placer tener un dietista que nos responda siempre.

  11. Karen dijo:

    Hola Javier: Si tuvieras que elegir entre realizar entrenamientos de fuerza o de resistencia, ¿qué sería más recomendable si es que quieres perder un poco de grasa de algunas zonas? Aunque como bien siempre hay zonas del cuerpo que se resisten a bajar. Gracias Javier

    • Javier dijo:

      Hola Karen:
      Elegiría un sistema nutricional adecuado para ello, de los que llevo indicando en gran parte de los artículos escritos. Y combinaría 2 días de fuerza a la semana con uno de resistencia. Y lo que dices de que hay zonas en el cuerpo resistentes a la pérdida, no es que se “resistan” a bajar, lo que pasa es que donde ha habido mucha grasa durante muchos años, cuesta unos cuantos años quitarla. Hay que tener PACIENCIA Y BUENOS HÁBITOS y todo llegará. Un saludo.

  12. Fernando dijo:

    Que buenas tus respuestas. Que pena que no puedan acceder más personas a este blog. Fue seguirte, leerte y al cabo de tres años he pasado de ser obeso a estar delgado, con energía y fuerza. Sólo de leerte Javier, créeme. Escribe un libro y date a conocer, eres un crak.

  13. Josean Tomas dijo:

    Hola Javier.
    Antes de nada felicitarte por tu ultimo articulo.
    Queria pedirte tu opinion.
    Escuchando una charla de Adolfo Perez Agusti(Este es un escritor que tiene colgadas en you tube diversas charlas sobre nutricion)me llamo especialmente la atencion una afirmacion que hizo.
    Voy a citar textualmente.
    -El yogurt es un pequeño enemigo del intestino y de la flora intestinal, son parecidos,desplaza la flora intestinal saprofita compitiendo por el espacio intestinal y por los alimentos.
    En principio parece estar documentado y dice cosas interesantes , pero a veces suelta alguna perla como esta.
    Me gustaría que nos dijeras que opinas al respecto.
    Gracias.

    • Javier dijo:

      Hola Josean:
      En realidad el verdadero “yogurt natural” producto de una buena leche con fermentos, presenta una serie de bacterias lácticas positivas para la salud intestinal. Otra cosa es el “yogurt” actual, que quizás no esté producido con una “leche” de calidad y no tenga el mismo perfil microbiano, al estar hecho más con levaduras que con bacterias lácticas. De todos modos me parece que es exagerada la afirmación que me has presentado y desde luego que no desplaza ninguna flora intestinal saprofita. Un abrazo.

  14. Rakel dijo:

    Hola Javier:
    Tengo unas dudas respecto a las cantidades de los alimentos que recomiendas. ¿Es verdad que puedes tomar cinco huevos para desayunar? ¿o 5 yogures naturales con frutos secos? o pescado sin límite para comer?? Me parece un tanto exagerado aunque sé por muchos conocidos que todo aquel que te sigue está mucho mejor y pierde mucho peso. ¿Cual es la explicación a que no haya límites en las cantidades? Gracias Javier

    • Javier dijo:

      Hola Rakel:
      La cuestión es mejorar los hábitos. Decir 5,6,8 huevos es tratar de no pensar en cantidades sino en llevar a cabo sistemas nutricionales. Es como si un león caza una cebra, ¿cuanta ha de comer? ¡Que se la coma entera si quiere! Por supuesto que no lo va a hacer, comerá lo que le apetezca en función de sus necesidades. Así que cuando uno me pregunta: ¿Qué puedo beber? Agua le respondo ¿y cuanta? La que quieras ¿Puedo beber 5 litros? Si quieres y puedes. Sé que no lo va a hacer, pero le respondes que mientras sea agua no hay problema. Si me pregunta ¿cuantos refrescos puedo beber? Ninguno le respondo, ahí tú decides, yo no entro en ese juego.
      Si elegimos un sistema nutricional SANO, NUTRITIVO, RICO EN VEGETALES Y ALIMENTOS PROTEICOS, habremos dado un gran paso en la adherencia de HÁBITOS SALUDABLES. No son las calorías lo que cuentas sino la elección de esas calorías. Y el cuerpo ya te pedirá LAS CANTIDADES QUE NECESITA.
      Un saludo.

  15. Karen dijo:

    Hola Javier: ¿Cuantas veces hay que ir al baño cada día? ¿Es suficiente ir una sola vez? Conozco amigas que van sólo tres o cuatro veces a la semana y creo que eso no es lo mejor. ¿Puedes aclarármelo? Muchas gracias

    • Javier dijo:

      Hola Karen:
      Depende de lo que comas y de los volúmenes de cada comida. Debes ir dos, tres veces al día, tantas como comidas “fuertes” realices. Tan importante es las veces que debes ir al baño como la forma en la que vas y el tipo de heces que evacuas. Así que eso de ir tres veces a la semana es ESTREÑIMIENTO y no es nada saludable.
      Un saludo.

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