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El canciller de la unificación y padre de la UE celebra un íntimo 80 cumpleaños

Ante tan redondo cumpleaños, el veterano político está recibiendo una lluvia de elogios de propios y ajenos

Actualizada Jueves, 1 de abril de 2010 - 15:39 h.
  • AGENCIAS. Berlín (Alemania)

Helmut Kohl, canciller de la unidad alemana y uno de los padres de la Unión Europea, celebra este 3 de abril su 80 cumpleaños en la intimidad del hogar, acompañado por un reducido grupo de amigos y familiares y dolido aún por su marginación en la Unión Cristianodemócrata (CDU), que presidió durante 25 años. Ante tan redondo cumpleaños, el veterano político está recibiendo una lluvia de elogios de propios y ajenos, incluso de formaciones como Los Verdes a los que siempre estuvo enfrentado políticamente y, por supuesto, de la CDU y su actual líder, Angela Merkel, que quieren recuperar al líder condenado al ostracismo durante una década.

"Excluyo que Kohl se llegue a reconciliar alguna vez con su partido. Se siente injustamente tratado", asegura sin embargo Joachim Noak, antiguo jefe de política del semanario "Der Spiegel" y autor de "Helmut Kohl - La biografía", el último monográfico sobre el ex canciller.

Nadie pone en duda los méritos del canciller alemán con más récords en la historia de la posguerra, que, a su cuarto de siglo al frente de la CDU suma sus 16 años en el poder (1982 a 1998) y más de 40 años como diputado en el Bundestag, en una de las épocas mas decisivas para Alemania y el continente europeo.

Sin embargo, su forzosa dimisión como presidente honorario de los cristianodemócratas en enero de 2000 por el escándalo de donativos a su partido ensombrece su brillante carrera política, sin que hasta día de hoy haya delatado a uno solo de los que supuestamente donaron dinero ingresado irregularmente a la CDU.

El gigante del Palatinado, estado en el que comenzó su carrera política y que gobernó durante siete años, se encuentra además delicado de salud y sólo aparece muy esporádicamente en público en una silla de ruedas.

Kohl todavía sufre las secuelas de una caída fortuita a principios de 2008 en su hogar de Oggersheim tras una operación de rodilla, accidente en el que se lesionó en la cabeza, y se recupera también de una reciente operación de vesícula.

Este es el motivo oficial de que la fiesta en su honor organizada por el Gobierno federal y la Unión Cristianodemócrata se haya retrasado hasta el 5 de mayo en Ludwigshafen, donde se espera que acudan mas de 1.000 invitados, algunos llegados desde el extranjero.

Entre estos últimos figurarán seguramente el último presidente soviético, Mijail Gorbachov, y el ex presidente estadounidense George Bush senior, amigos de Kohl desde que, tras la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, colaboraran con el entonces canciller para llevar adelante su sueño de una Alemania reunificada.

Ese es seguramente el momento más feliz en la carrera de Kohl, aquel 3 de octubre de 1990 cuando las dos Alemanias se fusionaron en una sola tras menos de un año de vertiginosas negociaciones con las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial para que este país recuperara su plena soberanía y territorialidad.

"Tengo motivos para estar orgulloso pese a todos los disgustos e irritaciones. No hay mayor motivo para estar orgulloso que estar orgulloso de la unidad alemana", dijo Kohl en el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín el pasado año.

Pero Kohl no es solamente el canciller de la unidad alemana, sino también uno de los artífices de la Unión Europea (UE) nacida en Maastricht en 1991 y de la moneda única que comparten y emiten ya 16 países de la UE.

Esas alegrías contrastan con la tristeza que emana actualmente Kohl en las escasas ocasiones en las que aparece en público, tras recluirse en su hogar con su nueva esposa Maike Richter y distanciarse de su partido, en cuyos actos no participa desde hace una década.

Kohl mantiene una relación más que distante con su sucesora en la CDU, la hoy canciller Angela Merkel, aquella joven "muchachita", calificativo cariñoso que puso a la desconocida científica germano-oriental que eligió como ministra de Medio Ambiente un año después de la reunificación.

Visceral en sus relaciones, Kohl sólo distingue entre amigos y los que no lo son, como le sucede con Felipe González, con el que tuvo siempre una excelente relación y al que adora desde que fuera el primero, al conocer la caída del Muro de Berlín, en animarle a reunificar Alemania, mientras que con José María Aznar, pese a la cercanía ideológica, nunca hubo "química".

Y no perdona las traiciones, por lo que la presencia de Merkel, que forzó su retirada como presidente honorario hace diez años, en el homenaje del 5 de mayo como oradora resultará mas que embarazosa para ambos.

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