x
Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra

Un raro mal de la piedra daña los capiteles del claustro de Tudela

Dada la dificultad de una restauración, los técnicos aconsejan por el momento controlar la humedad del claustro

Actualizada Lunes, 22 de marzo de 2010 - 12:12 h.
  • JESÚS RUBIO. PAMPLONA

El claustro de la catedral de Tudela, como tantas manufacturas románicas, tiene algo de catecismo. En los capiteles de sus columnas los escultores de la época tallaron escenas del Evangelio, que sirvieran no sólo para decorar el espacio sino también para narrar la palabra divina de modo gráfico y directo, como si de un cómic en piedra se tratara. Hoy sin embargo, muchas de esas historias se están desvaneciendo, quizá para siempre.

De unos años a esta parte, las figuras humanas han perdido sus formas, sus expresiones y hasta sus cabezas. Incluso hay varios capiteles que han debido ser envueltos en una red destinada no tanto a frenar el deterioro como a evitar los daños que pueda ocasionar una de sus piedras al caer al suelo. "En unos pocos años el deterioro de la piedra se ha acelerado y algunos de los capiteles necesitan un arreglo con urgencia", explica Amaya Zardoya, técnico del Museo de Tudela y habitual guía en las visitas al claustro. Lo peor es que la enfermedad que ha contraído la piedra tudelana no es sencilla de curar. Es un mal peculiar, poco común, que se ha venido a denominar el "misterio de Tudela" y que tiene su origen en las restauraciones con cemento que se hicieron en los años 50 del siglo pasado. "Por ahora sólo cabe controlar las condiciones de humedad en el claustro, a las que la piedra es sensible", señala Josep Gisbert, miembro del grupo de investigación Arbotante, al que el Gobierno de Navarra encargó el estudio de los males del claustro.

Valioso

De todos los edificios y monumentos que la Asociación de Amigos del Románico primero y ahora Astrolabio consideran amenazados, el claustro tudelano aparece como prioritario. Dos razones avalan esta urgencia. En primer lugar, el valor artístico de esos capiteles, de mayor entidad que cualquiera de los otros monumentos románicos amenazados, como Guerguitiáin, Cataláin, Montabán.. Construido en el último tramo del siglo XII, el claustro está compuesto de 40 capiteles historiados. Unos narran escenas del Nuevo Testamento, otros tienen a la Virgen y varios santos como protagonistas y los hay eminentemente decorativos y simbólicos. Aunque existen diversas teorías, la más afianzada, suscrita por María Luisa Melero, apunta a que el autor principal de las tallas fue un maestro que trabajó en Compostela antes de trasladarse al Valle del Ebro y participar en la construcción de la catedral tudelana, la iglesia de San Nicolás, también en la capital ribera, e incluso la catedral de Zaragoza. No obstante, la distinta calidad de los capiteles, los hay magníficos pero también mediocres, indican que en la capital ribera trabajaron maestros y discípulos.

Existe un segundo argumento a favor de su rápida restauración. "No es lo mismo que una ermita en un pueblo, que puede recuperarse antes o después. Muchas de esos capiteles, si se pierden, lo harán para siempre", dice Zardoya.

Sin embargo, el arreglo no es tarea fácil. Hace ya unos años se dio la voz de alarma sobre el deterioro repentino que sufría el claustro. "No era el daño habitual de la humedad o las sales. La piedra se rompía como cuando se le golpea con un martillo, caían trozos compactos. Era raro", explica Josep Gisbert, profesor de Petrología de la Universidad de Zaragoza. El Gobierno de Navarra decidió encargar entonces al grupo Arbotante, el equipo de investigación que lidera Gisbert, un estudio del mal de la piedra tudelana. "Descubrimos que la piedra se expandía, y que ese movimiento la lleva a "intentar levantar" la catedral. Y como no puede, claro, se rompe". La explicación para que la piedra se expanda y acabe rompiéndose hay que buscarla en las restauraciones de los años 50 del siglo XX y en el cemento que se utilizó. "En aquellos tiempos no se analizaba como ahora". Ese cemento contenía sales de magnesio, a las que resulta muy sensible la piedra campanil que se usó en Tudela, un material propio del Valle del Ebro que aparece en muchas otras construcciones de la zona y hasta de Burgos. El problema es que ese hormigón cimienta ahora muchos muros del claustro, "por lo que habría que levantar casi toda la catedral para quitarlo. Es costosísimo". Por ahora, Gisbert y su equipo han recomendado controlar las oscilaciones de humedad, que se sabe agravan el problema.

En todo caso, la restauración del claustro de Tudela no es asunto nuevo. Incluso se dio por hecha hace unos años, cuando se acometió la reforma del resto de la catedral de la capital ribera, que concluyó en 2006. "Se había acordado que el Gobierno central acometería el claustro y el Gobierno de Navarra, el resto de la catedral", indica el consejero de Cultura, Juan Ramón Corpas. "Había un compromiso para ello, pero en las reuniones que hemos mantenido no lo han concretado", lamenta Corpas, que deja la puerta abierta a que Navarra asuma el coste de la restauración, "en la medida que haya posibilidades". A Josep Gisbert, en todo caso, la falta de prisa no lo obsesiona. Porque opina que, cuando se habla de patrimonio histórico-artístico, "es mucho mejor hacer poco pero bien hecho". Y que no ocurra como hace medio siglo, cuando lo que se creía recuperado albergaba en su cemento la semilla de su destrucción.

Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.

Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.

(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra
  • Sola las cosas bellas como el claustro románico de Tudela pueden padecer el "mal de la piedra". Seguro que el Baluarte de Mangado jamás se contagia (desafortunadamente). Labrit

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual