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EE UU opta por la corrupción como mal menor para avanzar en la reconstrucción de Afganistán

El Ejército estadounidense necesita mantener abiertos los pasos fronterizos para el envío de suministros

Actualizada Domingo, 21 de marzo de 2010 - 15:27 h.
  • AGENCIAS. Spin Boldak (Afganistán)

Una de las rutas comerciales más importantes de Asia permaneció cerrada esta semana pasada mientras un hombre de aspecto infantil a quien todos llaman 'el general' --el coronel de la Policía Fronteriza Afgana Abdul Razziq-- guiaba al general Stanley McChrystal, comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF), de visita en la región fronteriza de Spin Boldak, en la que está previsto invertir 20 millones de dólares para construir una aduana.

A las fuerzas estadounidenses no se les permite acercarse a la frontera cuando está abierta, de modo que nunca han visto cómo 'el general' controla los miles de millones en comercio internacional que pasan por esta zona.

Dicen que ha hecho un buen trabajo manteniendo la frontera activa y a salvo. Además creen que es, en palabras de un alto oficial del Ejército estadounidense, un "sinvergüenza". O, como lo dijo más delicadamente el teniente coronel Pat Keane, líder de la unidad de la OTAN que está tratando de mejorar los controles fronterizos de Afganistán, "Aquí él mantiene la paz. Los camiones fluyen, el comercio fluye. Al mismo tiempo, recibe ingresos adicionales".

La visita de McChrystal a Razziq --al menos la segunda en lo que va de año-- muestra las duras decisiones que afrontan los estadounidenses en su intento por combatir la corrupción en Afganistán, casi siempre optando por males menores: funcionarios efectivos pero con dudosa reputación.

Por ahora Razziq es el hombre de los estadounidenses en Spin Boldak, donde las fuerzas de Estados Unidos esperan que permita incrementar drásticamente el envíos de suministros militares de los propios estadounidenses.

Razziq, líder de una de las dos principales tribus en la zona fronteriza de la provincia de Kandahar, está al mando de varios miles de policías que controlan uno de los dos puestos legales de cruce por autopista entre Afganistán y Pakistán.

Es un hombre con una sonrisa fácil y aire amigable que niega la actividad ilegal, que sonreía junto a McChrystal mientras éste lo elogiaba frente a las cámaras de televisión. "El coronel Razziq está tratando de realizar algunos cambios que permitan que el tráfico pase con mayor fluidez. Siento mucho optimismo en cuanto a los planes que he escuchado, de que podemos incrementar la eficiencia y disminuir la corrupción", afirmó McChrystal.

Es imposible calcular exactamente cuánto beneficio extrae Razziq de su control total de la frontera. Unos 700 camiones cruzan cada día la frontera, que conecta Pakistán con el sur de Afganistán, Irán y más allá, hasta Asia Central.

Durante una sesión informativa con McChrystal y sus principales asesores previa al viaje para reunirse con Razziq, el director de aduanas de Afganistán, Bismullah Kammawie, explicó a los estadounidenses que la corrupción en el puesto fronterizo de Razziq era "total".

El Gobierno afgano percibe unos 40 millones de dólares en ingresos aduaneros en la provincia de Kandahar al año, aproximadamente una quinta parte de lo que debería recaudar, indicó Kammawie en declaraciones a Reuters, aunque reconoció que este cálculo es una aproximación, ya que nadie sabe realmente cuánto ingresa Razziq. Esta ruta también es utilizada por los traficantes de opio para sacar la materia prima del sur de Afganistán, región que produce casi todo el opio del mundo.

Un reportaje publicado en la revista 'Harper's' el año pasado, que incluía entrevistas con comerciantes y narcotraficantes pashtunes de ambos lados de la frontera, describía a Razziq como un hombre a cargo de un imperio que cada año recibía millones de dólares en sobornos.

El texto describía su vivienda, un edificio extravagante lleno de vehículos blindados, y decía que él dirigía una red de prisiones privadas para quienes lo contrariaban.

Según 'The Washington Post', la historia de 'Harper's' está siendo utilizada para ilustrar a los agentes de la Inteligencia estadounidenses sobre la realidad práctica en Afganistán.

No obstante, a pesar de sus claras sospechas, las fuerzas estadounidenses hasta ahora han acordado darle a Razziq libertad de acción. De hecho, las fuerzas estadounidenses desplegadas en la zona tienen orden de no visitar la frontera cuando está abierta. Uno de los objetivos de la visita de McChrystal fue firmar un documento que daría a sus tropas acceso ilimitado, pero no hubo suerte.

Tras una reunión llena de discursos sobre la importancia de la cooperación, Razziq y su jefe de Kabul, el comandante de la policía fronteriza Mohammad Younus Noorzai, amablemente se negaron a firmar en ausencia de dos ministros.

Con la llegada de 30.000 soldados estadounidenses más este año como parte de la estrategia del presidente estadounidense, Barack Obama, la OTAN deberá duplicar en los próximos meses su tráfico de suministros a través de Spin Boldak. Los aliados necesitan a Razziq para mantener la frontera abierta más tiempo, a fin de que pasen más cargamentos.

Además tendrán que lidiar con otros funcionarios sobre los que dicen tener dudas, sobre todo el líder del consejo provincial de Kandahar, el hermanastro del presidente Hamid Karzai, Ahmad Wali Karzai, considerado el hombre más poderoso de la provincia.

Hace mucho que Ahmad Wali Karzai rechaza las noticias de los medios occidentales sobre su participación en el comercio de estupefacientes. 'The New York Times' además informó el año pasado que estaba en la nómina de la CIA.

Tener vínculos tan estrechos con funcionarios sobre quienes pesan sospechas de corrupción hace que los comandantes militares aliados se sientan incómodos, pero no quieren faltar el respeto a las autoridades afganas a las que deben proteger. "La corrupción es una de las causas de la insurgencia a un grado tal que me preocupa más que la insurgencia misma", expresó McChrystal en una entrevista publicada recientemente.

"Podemos luchar contra la insurgencia, podemos vencer a las fuerzas de la insurgencia, las fuerzas de infantería y todo eso. Pero si no ejercemos un Gobierno efectivo y creíble, entonces no venceremos", agregó.

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