Los rojillos encajaron el primer gol nada más comenzar el encuentro
y luego ya no supieron reaccionar
Aviso para navegantes. Este equipo sin la mentalidad debida es del montón hacia abajo. Ocurrió ayer en Almería, en uno de esos campos del sur que tan mal se le dan a Osasuna. No se sabe por qué, pero siempre que hay una oportunidad de dar una zancada en la tabla se fracasa en el intento. Se corre menos que el contrario y no se asimilan los golpes.
y luego ya no supieron reaccionar
Camacho se quejaba tras el partido de que a los jugadores se les había dorado la píldora demasiado durante la semana, tras el partidazo contra el Barcelona. Pero el mal nunca debe encontrarse fuera. El entorno se dedica a juzgar los hechos y en este primer cuarto de Liga, ha emitido un juicio positivo, y nunca fuera de las posibilidades de este equipo. Es, por tanto, tarea del entrenador que lo externo no influya en lo interno.
El caso es que viendo el inicio del partido de ayer y su desarrollo, Osasuna se topó de frente con esa cruda realidad que suele acompañarle en partidos en los que es difícil encontrar una motivación. El motor mental influye a la hora de cazar un balón dividido, ganar un salto de cabeza, parar un contraataque a tiempo o capturar las segundas jugadas.
El Almería halló su poción para minimizar el presumible juego directo rojillo. Ganó la batalla del centro del campo gracias a la potencia de M"Bami y anuló a los cuatro estiletes ofensivos. Camuñas y Juanfran no lograron profundidad, y Pandiani y Aranda no impusieron su poderío físico como suelen hacerlo.
El equipo tampoco anduvo nada fino en la línea defensiva. Así quedó retratado en el primer gol del partido, tras una sucesión de errores cuando apenas se había cumplido el primer minuto de partido. Fue un lastre demasiado pesado para navegar, pero los problemas crecieron cuando ya se vio a un Osasuna incapaz de ponerle salsa al marcador.
Agujero en la derecha
El Almería se manejó mejor, y encontró en su banda izquierda una autopista para desbordar a Juanfran y Azpilicueta. Guilherme y, sobre todo, Crusat se hartaron de poner balones desde ese costado en busca de Uche. El interior zurdo catalán jugó ayer montado en una moto de alta cilindrada. En el centro, Soriano fue su timón. Hugo Sánchez no pudo leer mejor un partido que se le puso de cara de inicio.
Nadie fue capaz de frenar a Crusat, que arrancó desde el centro del campo. Le desdobló Guilherme y tras el rechace de Ricardo, la jugada terminó en gol. Josetxo, en su pugna con Uche, fue el último en tocar. La acción de esa entrada se repitió unas cuantas veces, sin que nadie pudiera cortar esa hemorragia.
Tras dos tímidos acercamientos con disparos desviados de Camuñas y Pandiani, el primer disparo a puerta rojillo fue en el minuto 34. Probó suerte Nekounam, al que se le vio más participativo y más ambicioso en sus llegadas. Que siga así. La mejoría del iraní, sin embargo, no sirvió para el equipo consiguiera imponerse sobre el Almería. Aranda y Pandiani estuvieron taponados por Chico y Acasiete. Así era tremendamente difícil meterse en el partido. Antes del descanso, volvieron los apuros y sólo quedaba la esperanza de una jugada puntual para recuperar oxígeno y esperar acontecimientos.
Nekounam tiene el empate
Sólo al comienzo de la segunda parte, se vio algo de luz en el túnel. No fue mucha, pero hay que decir que llegaron un par de ocasiones que pudieron variar un rumbo que parecía inevitable. En la primera, Pandiani no conectó de cabeza un gran centro de Monreal, uno de los pocos que se salvaron. Y después, fue Nekounam quien rozó el empate. Juanfran, en una de sus pocas apariciones, puso un balón de oro en el área que terminó en la bota derecha del medio centro iraní, que llegando desde atrás quiso sorprender como a él le encanta. La pena fue que en el camino al gol se interpuso Bernardello, otro guerrero de Hugo Sánchez.
Quedaba por jugarse casi media hora, pero esta ocasión ya marcaría la rendición. Camacho probó por dar entrada a Masoud como solución, y éste le respondió con importantes pérdidas de balón. Luego, quizá demasiado tarde, salieron Calleja y Galán. Osasuna seguía perdido, y con justicia encajó el segundo cuando el partido se acababa. Otro error en cadena y tanto de Uche para un buen Almería que cerró el círculo y pudo anotar el tercero. La derrota, no por no sumar puntos, sino por la forma en cómo se produjo invita a la reflexión. Para que no se repita.
Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.
Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.
(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso
Patxi Puñal y Walter Pandiani se retiran a los vestuarios tras finalizar el encuentro.
El peruano Acasiete dispara y tanto Carlos Aranda como Guilherme tratan de protegerse de la que les viene encima. CORDOVILLA
Chico celebra con Kalu Uche el segundo gol almeriense. CORDOVILLA
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual