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JUICIO POR EL CRIMEN DE NAGORE LAFFAGE

La madre de Nagore: "Espero volver a juntar a mi familia cuando esto acabe"

Indicó "no ser consciente de haber oído algo" al descolgarse el móvil de su hijo y responder Nagore malherida

Actualizada Viernes, 6 de noviembre de 2009 - 04:00 h.
  • LAURA PUY MUGUIRO GABRIEL GONZÁLEZ . PAMPLONA

Uno de los motivos por los que la madre de Nagore Laffage Casasola había sido propuesta como testigo era para que explicase la situación en la que ha quedado su familia tras el crimen. Ayer, sentada ante el tribunal, contestó a esa pregunta: "Espero volver a juntar a mi familia cuando esto acabe. Ahora no tenemos familia". Desde el público la escuchaban su marido y su hijo.

El testimonio de Asun Casasola abrió la cuarta sesión del juicio. Entró en la sala y caminó hacia el lugar donde debía colocarse. Cuando se paró frente al micrófono, no miró a su derecha, donde estaba sentado el acusado del crimen de su hija, José Diego Yllanes Vizcay. Lo haría poco después, al requerirle el juez, antes de comenzar a testificar, si conocía al acusado, un formalismo en todos los juicios. "Le he visto estos días en la televisión", dijo.

Recordó que el 8 de julio del año pasado la Ertzaintza le informó de que "había un 95% de posibilidades" de que una chica aparecida muerta en Navarra, en Orondritz, fuera su hija; que viajó a Pamplona con su hermana y su cuñado; que fue su hermana quien reconoció el cuerpo, y que le recomendó que ella no la viera. Asun Casasola se emocionó al recordar las palabras de su hermana en ese momento: "Te tienes que quedar con el recuerdo de Nagore como era, no la puedes ver así, como yo la he visto, con los golpes", me dijo", explicó ayer con voz entrecortada.

Su abogado le preguntó cómo le había afectado la muerte violenta de su hija. "¿Cómo me va a afectar como madre? Era mi niña. Desde hace 16 meses no vivo. Estoy en tratamiento psiquiátrico y psicológico. No duermo. Estoy agotada. Desde que murió Nagore estamos todos mal. Busco justicia. Después, intentar seguir viviendo como pueda sin Nagore. Porque quiero volver a tener mi vida. Lo de ahora no es bueno. Necesito que esto acabe".

De Nagore dijo que tenía mucha vitalidad, era muy simpática, alegre, abierta, independiente, que tenía "muchísimos" amigos y carácter. "Si veía algo que creía injusto, lo decía". Respondió que era "consecuente con su manera de pensar" y que "para nada" era una chica violenta. "Nadie que conociera a Nagore diría eso". Negó que la joven hubiese tenido alguna "experiencia mala con chicos". "Si hubiese ocurrido, lo habría denunciado. No tengo cosa más clara". Y consideró que, si la joven tenía prendas rotas ("no he visto nada, ninguna fotografía"), "se las habrían tenido que romper, porque, si no era contra su voluntad, ella se las habría quitado".

Respecto a la relación familiar, indicó que todos hablaban con Nagore a diario cuando se marchó a Pamplona a estudiar Enfermería. Calificó de "estupenda" la relación fraterna y manifestó que "a su padre se lo comía a besos". La frase hizo emocionar al progenitor. La madre añadió: "El domingo es el día de pijamas. Significa que no salimos ninguno de los cuatro, que nos quedamos en casa los cuatro".

No hubo preguntas de las otras cinco acusaciones. El abogado del acusado intervino, pero no para preguntar: "Quiero manifestarle el profundo pesar y lamentar, de todo corazón, lo ocurrido". A su lado, José Diego Yllanes miraba por primera vez a la madre de Nagore. También era la primera vez que levantaba la mirada del suelo.

La madre de la víctima, Asun Casasola, declarando ayer. A la izquierda, separados por un policía, el acusado, José Diego Yllanes.


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