Asegura que las crisis sirven para hacer a una persona más fuerte. Su historia lo corrobora. Le despidieron, se estableció como autónomo, y más tarde creó una empresa que da trabajo a 20 personas. José Emilio Mendívil es un luchador nato
LA historia de José Emilio Mendívil Olite (Falces, 12-5-1964) es la de un superviviente. Este técnico en organización industrial, de 45 años, fue despedido de la empresa donde trabajaba por cuenta ajena junto con los 15 compañeros de su sección. Entonces, era el año 2000, y acababa de nacer Amaia, su primera y única hija. Apenas habían pasado unas horas desde que había recogido las pertenencias de su antiguo puesto de trabajo, pero a la mañana siguiente ya tenía una oficina.
En la sala de estar de su casa colocó sobre dos caballetes y un tablero de aglomerado el desfasado ordenador que le había regalado un amigo suyo y empezó a trabajar.
Al principio, y gracias a su experiencia laboral, según relata, asumía las partes de los proyectos que sus antiguos clientes no podían realizar por exceso de trabajo. "Me tenía que buscar la vida para mantener a mi hija y pagar el alquiler, que entonces eran 100.000 pesetas. No podía quedarme quieto".
A este falcesino no le faltó el trabajo durante los años que duró la expansión económica. De hecho, contrató a una persona más para que le ayudase: "Entonces aún seguía trabajando en mi casa, pero claro, con otra persona más eso ya no era posible. Tuve que alquilar una pequeña oficina", cuenta José Emilio Mendívil.
Su empresa prosperaba, el número de empleados crecía de manera paulatina, y las ideas de Mendivil no paraban de brotar. "Un empresario no cuenta las horas de trabajo. Su mente siempre está trabajando y creando", confiesa al mismo tiempo que señala que el dinero y trabajo no lo son todo en la vida: "Me sentía un poco harto de hacer cosas intangibles, que no pudiese tocar o ver. Quería desarrollarme profesionalmente. La combinación de todos estos factores fueron los que me motivaron para lanzar mi empresa".
A por las renovables
La intención de José Emilio Mendivil era clara: emprender un negocio. Pero, ¿en qué?, se preguntaba. "Hoy en día todo está inventado. No hay una idea que te venga mientras duermes, te levantes, y al día siguiente triunfes. Lo que sí existe son diferentes elementos, que combinados entre sí te pueden diferenciar", cuenta.
La búsqueda para dar con el sector adecuado fue intensa. Hasta que un día llegó a su oficina y comunicó una noticia a sus empleados: "Vamos a apostar por las energías renovables". A este emprendedor navarro no le da miedo confesar que por aquel entonces apenas tenían conocimientos de este sector incipiente, pero sí contaba con un gran equipo. Así, en 2004 nació Solartia, una empresa dedicada a las energías renovables.
La primera incursión en este mundo fue en los paneles fotovoltaicos. "Analizamos el modelo de las empresas que ya existían y buscamos puntos críticos donde mejorar", explica Mendivil. En esta fase Solartia se consolidó y se expandió. Inauguró varias "huertas solares" en Falces o Torres del Río. Y mientras tanto, la mente de José Emilio Mendívil continuaba buscando nuevos negocios. "Me considero un creador de oportunidades. Creo que cuando algo es negocio, deja de serlo. Lo que me apasiona de mi trabajo es el hecho de la creación", afirma.
El sol lucía en Solartia. Pero a finales del verano de 2008, un cambio en la legislación hizo que el precio de kilowatio generado por las placas solares descendiera en picado. El sector de la energía solar dejó de ser rentable. Cualquier experto en economía auguraría un mal futuro para la empresa navarra y la veintena de personas que trabajaban en ella. Sin embargo, esto no ocurrió. En 2007 Solartia apostó por el biodiésel y creó una planta en Los Arcos.
Con la crisis como telón de fondo, Mendívil reconoce que también ha afectado a la firma que dirige: "No pienso despedir a nadie. Ahora estamos centrados en la I+D+i y en el desarrollo interno de la empresa. Si cuando acabe la crisis no cuento con mi equipo, no tendremos estructura para llevar a cabo más proyectos. Las crisis son necesarias para resurgir de ellas con más fuerza".
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José Emilio Mendívil Olite en sus oficinas de Solartia, donde trabajan una veintena de personas. JAVIER SESMA
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