Una compañera de piso aseguró que no se conocían y que les pareció "raro" que se fuera con él
Las tres amigas de la víctima que se encontraban con José Diego Yllanes la mañana del 7 de julio, antes de que llegara Nagore, aseguraron ayer que no les pareció que el acusado fuera bebido: "No balbuceaba, hablaba bien, no hacía eses...". "No tenía mala cara". "No olía a alcohol".
Una compañera de piso, que declaró como testigo protegida, dijo que se encontraron con el acusado en Pío XII, que sabía que era médico de la Clínica Universitaria (también hacía prácticas allí) y que le preguntaron su nombre. "Él nos preguntaba de dónde éramos, si había alguna de Pamplona, qué estudiábamos...". Fueron andando juntos hasta Pedro I. Ellas se sentaron en el portal del piso (donde vivían Nagore y la testigo) y él se quedó de pie. "Estábamos de risas. Como no decía su nombre le decíamos nombres". A los "5 o 10 minutos", llegó Nagore. "Tú me suenas de la Clínica. No les hagas caso a éstas", le dijo Nagore a José Diego, afirmaron. "Ella le dijo algo al oído, le agarró del brazo y se fueron agarrados por la cintura". Su compañera de piso aseguró que no se conocían y que le pareció "raro" que se fuera con él. "Se confió porque era médico y lo conocía de la clínica. Con un desconocido no se hubiera ido".
Un miembro del jurado les preguntó si Nagore había salido a ligar. El fiscal protestó: "No tiene relación con los hechos, aquí no estamos juzgando a Nagore". La defensa de Yllanes contestó que el fiscal, "con tantas protestas", podía coaccionar al jurado. El juez no lo vio así, y el fiscal añadió: "No creo que nadie tenga esa percepción, ni de lejos". El abogado de la familia de Nagore agregó: "Con su protesta, la defensa también puede influir en el jurado".
Cartel colocado ayer en la entrada principal del Palacio de Justicia. DN
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