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JUICIO POR EL CRIMEN DE NAGORE LAFFAGE

El acusado intentó que un amigo no le denunciara: "Si me delatas, me suicido"

Señaló que cuando fue al sitio donde quedaron lo encontró "muy nervioso y extremadamente angustiado"

Actualizada Jueves, 5 de noviembre de 2009 - 04:00 h.
  • LAURA PUY MUGUIRO GABRIEL GONZÁLEZ . PAMPLONA

Un médico residente de Psiquiatría y amigo de José Diego Yllanes Vizcay fue la primera persona con la que el procesado contactó tras matar a Nagore Laffage Casasola. Declaró ayer, en la tercera sesión del juicio. Durante una hora y cuarto explicó cómo halló al acusado, cómo se expresó durante los cuarenta y cinco minutos que estuvieron juntos y cómo reaccionó al aconsejarle que fueran a la policía. "Estaba muy nervioso y angustiado.

Hablaba de forma muy entrecortada, y entre esas frases dijo "una chica", "ella me pegó primero" y "el alcohol me sienta muy mal". Cuando le dije que teníamos que llamar a la policía me contestó que, si le delataba, se suicidaría, y que él no iba a ir a la policía porque su familia no podía pasar por esto y porque su vida se destruiría", expuso el joven.

El testigo reconoció que la situación que vivió el 7 de julio de 2008 ha sido la experiencia "más traumática" que ha vivido. "No he conocido a nadie que acabara de matar a otra persona". Recordaba casi con exactitud su encuentro con José Diego. "No acababa de decirme qué había pasado", señaló el testigo, que tenía con el acusado "una buena relación de trabajo" tras coincidir dos años.

Narró que cuando el procesado se puso en contacto con él, sobre las once y media de la mañana, le manifestó su deseo de verse "cuanto antes". "Me dio la impresión de que estaba nervioso y de que algo importante había pasado". Quedaron en verse en un establecimiento hostelero cercano a la calle Sancho Ramírez, donde se encuentra el piso en el que se cometió el crimen.

El testigo llegó allí en su todoterreno y el acusado se montó. "No me dio la impresión de que estuviese bajo los efectos del alcohol o de drogas, ni de que oliese a alcohol. Lo vi muy nervioso y extremadamente angustiado". Y reprodujo el diálogo que había tenido con él.

-¿Qué te pasa?, ¿te han pegado o algo?

-Ojalá me hubieran dado una paliza de muerte

-Tranquilo, dime qué pasa

-He hecho algo muy malo y no me vas a perdonar en la vida

La confesión no fluyó. Tuvo que imaginarla el testigo después de que el procesado pronunciara las tres frases: "una chica", "ella me pegó primero" y "el alcohol me sienta muy mal". "José me preguntó si había visto una película, Very Bad Things.La había visto. Trata de una chica que muere de forma accidental, e inferí que había pasado eso, algo accidental, y le pregunté si estaba muerta. Se puso aún más nervioso, creo que incluso a llorar. Imagino que dijo que sí".

El testigo, que intentó tranquilizar al procesado ("pensaba que era un accidente, no me planteaba que pudiera haber sido de otra manera, y le dije que eso podía pasarle a cualquiera"), recordó que el procesado le había dicho que entendía "perfectamente" que no quisiera ayudarle. "Le dije que lo que teníamos que hacer era llamar a la policía. Creo que cuando se hizo a la idea de que mi única opinión era avisar a la policía, se puso más nervioso. Y me dijo que si le delataba, se suicidaría", apuntó el testigo, que manifestó que esa ultima frase la repitió varias veces. "Fue muy recurrente". El procesado llegó a decirle que lo contaría a la policía cuando muriera su abuela.

Como detalle, el testigo explicó que en un momento en que ambos estuvieron fuera del vehículo a José Diego se le cayó el móvil al suelo, "que se despiezó". "Guardó la tarjeta SIM en el bolsillo, recompuso el móvil y se lo guardó".

Para entonces, el testigo ya había recibido un aviso en su busca para que acudiera a la Clínica a atender a un paciente. "Quedamos en que le llamaría. En mi opinión había un riesgo de suicidio muy grande. Mi idea era volver a quedar con él, avisando antes a la policía para que le detuvieran. Creía que como mejor podía ayudarle era llevándole a la policía". El testigo sostuvo que el procesado no le habló de ayudarle a trasladar el cuerpo. "No recuerdo que lo dijera". Apuntó que el acusado "se hacía cargo de que lo hecho era grave e hizo alusión al dolor de esa familia [la de Nagore]".

La despedida de ambos fue con una frase del procesado: "Si me delatas, subo al tercero [el piso del crimen] y me tiro".

Llamada a Policía Municipal

El testigo reconoció encontrarse "bastante nervioso y agobiado" cuando regresó a la Clínica por el aviso en su busca. "Llamé a mi jefe porque quería que alguien me echara una mano. Me preguntó si había llamado a la policía, le contesté que no y me dijo que lo hiciera mientras él iba de camino a la Clínica".

La acusación popular ejercida por el Ayuntamiento de Irún le preguntó si le pareció que el acusado, ante la negativa de avisar a la policía, no quería que su reputación se viese comprometida. "Se puede sacar esa conclusión. En ese momento me hice esa idea", añadió. Y contestó "sí" a la pregunta de la letrada de las Juntas Generales de Gipuzkoa sobre si le pareció que el pensamiento del acusado era "organizado, coherente y lineal".

El testigo declaró que había coincidido con José Diego "en alguna cena". "En ese contexto nos hemos tomado copas. Nunca he visto una conducta extraña. Tampoco le he visto agresivo, jamás".

Familiares y amigos de Nagore Laffage se han concentrado nuevamente ante el Palacio de Justicia de Navarra.

El furgón policial con José Diego Yllanes, entrando al interior del Palacio de Justicia para el juicio. JESÚS DIGES (EFE)


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