x
Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
CULTURA Y SOCIEDAD

Francisco Ayala 1906-2009

A lo largo de su vida ganó el premio Cervantes, Príncipe de Asturias, Nacional de Literatura y sonó para el Nobel

Actualizada Miércoles, 4 de noviembre de 2009 - 04:00 h.
  • EFE/ DPA. . MADRID .

Con la muerte de Francisco Ayala se va el testigo privilegiado de todo un siglo, un superviviente centenario de la generación del 27 y una mente lúcida y crítica que plasmó en sus más de sus cincuenta libros su visión de la vida, siempre marcada por la ética.

El granadino y ciudadano del mundo Francisco Ayala se ha ido a los 103 años y con los deberes cumplidos. Con el reconocimiento de todos, con los mejores premios, con el aplauso de la sociedad por su saber estar en el mundo y con la convicción de no haber hecho nada de lo que tuviera que arrepentirse.

Ensayista, narrador, sociólogo, académico y enamorado del cine, Ayala era un gran convencido de que la libertad individual debía ser proyectable a todos los planos de la existencia, y un hombre comprometido con su tiempo pero que rechazaba cualquier adSu biografía está en sus obras, porque el autor de El jardín de las delicias no deslindaba vida y literatura. Toda era una misma cosa, desde aquel primer libro de ficción que escribió con 19 años, Tragicomedia de un hombre sin espíritu, hasta los últimos ensayos de senectud, cuando decidió que el tiempo de la novela había pasado. Opinaba que hoy día la novela no satisface las expectativas sociales, suplida por la televisión, un medio de comunicación que llegó a fascinarle "como instrumento de poder, de organización del mundo, pero también de desorganización, mal utilizada".

Catedrático de Derecho Político antes de la guerra civil, crítico literario, profesor de Literatura en Estados Unidos, editor y traductor, Ayala se consideraba ante todo un escritor, alguien que narraba por placer y con libertad porque nunca vivió de su vocación, lo que le mantuvo "siempre libre", decía.

En Berlín, adonde viaja en 1929 con una beca, es testigo del final de la República de Weimar y de la llegada de los nazis al poder, una experiencia que marcaría su pensamiento. Pero lo que más cambiaría la vida de Ayala, casado entonces con la chilena Etelvina Silva Vargas, sería la Guerra Civil española (1936-1939), que lo sorprende durante un viaje por América Latina.

Largo exilio

Durante la contienda, su padre y un hermano fueron ejecutados y otros dos hermanos encarcelados, por defender sus convicciones republicanas.

Ayala también colaboró con la República, pero la victoria de las tropas de Franco (lo obligó a exiliarse en Argentina, país al que llegó después de un periplo por Francia, Cuba y Chile. En Buenos Aires, donde residiría hasta 1950, se integró fácilmente gracias a sus antiguas relaciones con Jorge Luis Borges y su hermana Norah. Volvió a España definitivamente en 1976.

Junto con Ramón J.Sender y Max Aub, estaba considerado uno de los grandes de la literatura del exilio, aunque él, que pasó 37 años en el destierro, siempre rechazaba que hubiera una literatura del exilio, ya que éste "no fue homogéneo, había puntos de partida diferentes y situaciones distintas", algunas como la suya "de lujo".

Sus escritos se publicaron; en los ochenta fue elegido académico de la Lengua, investido doctor "honoris causa" por las universidades de Madrid, Sevilla y Granada, y recibió el Premio Nacional de Literatura; en los noventa le concedieron el Cervantes y el Príncipe de Asturias de las Letras. Fue propuesto en numerosas ocasiones para el Premio Nobel de Literatura.

Cuando llegó su centenario, sopló sus cien velas acompañado por su familia y por los Reyes de forma tranquila y desapasionada. "Muy agradecido y emocionado", decía que su vida "había terminado", que ya no le quedaba futuro. "Solo un presente congelado". Si la juventud está en el alma, Ayala murió a sus 103 años siendo un hombre joven, antes había sido un joven viejo con una mente lúcida que fascinaba a todo el que se le acercaba,sobre todo los jóvenes, por los que sentía predilección.

Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.

Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.

(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso

El escritor Francisco Ayala durante la entrevista que mantuvo con motivo de su 102º cumpleaños, en marzo de 2008. JUAN CARLOS HIDALGO/ EFE

Francisco Ayala, en una imagen de archivo.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual