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"VIVIMOS GRACIAS A TI" (Y IV)

"Los órganos de mi hijo cambiaron 10 vidas"

Con esta historia, donde se relata cómo dos padres tomaron la decisión de donar los órganos de su hijo de 21 años, fallecido al ser atropellado por una motocicleta en Pamplona, concluye la serie de reportajes dedicados a los trasplantes

Actualizada Miércoles, 28 de octubre de 2009 - 01:50 h.
  • RUBÉN ELIZARI . PAMPLONA

EL 11 de marzo de 2001 era sábado. Osasuna jugaba contra el Valencia en Mestalla, se celebraba la Javierada de las mujeres, y Eduardo Induráin de la Iglesia, pamplonés de 21 años, era feliz porque acababa de estrenar unas zapatillas que se había comprado con las 20.000 pesetas que le dejó Xabier, su hermano mayor.

Aquel día este estudiante de ingeniería técnica industrial en la UPNA, y con una zurda prodigiosa para el fútbol, había quedado por la noche para ver el partido con su cuadrilla del colegio San Cernin, la misma con la que se había disfrazado en Nochevieja de almadiero o de enfermo con una falsa bolsa de suero donde llevaba un pez, su animal favorito.

A las 3.18 horas de la madrugada del sábado al domingo, según consta en el parte de los agentes de la Policía Municipal de Pamplona, un joven, también de 21 años, y que conducía su ciclomotor por la Calle Nueva en estado de embriaguez arrolló a Eduardo Induráin en el paso de cebra de la Plaza San Francisco con la Plaza del Consejo. Una ambulancia de Dya lo trasladó al Hospital de Navarra en estado muy grave.

Y apenas unos minutos después, el sonido del teléfono despertaba a sus padres, José Javier Induráin Orzanco, empleado de banca que hoy tiene 62 años, y a su mujer Conchi de la Iglesia Godoy, de 54. "No te hagas ninguna ilusión. Es muy posible que tu hijo no salga de esta, me dijo uno de los médicos. Se me vino el mundo abajo", recuerda José Javier. A los padres de Eduardo nunca se les había pasado por la cabeza la idea de tener que enterrar a uno de sus hijos. Y mucho menos, qué harían con sus órganos si su hijo fallecía.

Pero dos días después del atropello, un médico les comunicó lo que ningún padre quisiera oír jamás. Eduardo se encontraba muerto cerebralmente y una máquina lo mantenía con vida. Justo en ese momento les pidieron que donase sus órganos para dar una oportunidad de vida a las personas que se encontraban en lista de espera. "No quería donar sus órganos. Mi hijo aún estaba vivo. ¡Su cara era sonrosada, estaba caliente e incluso le oía respirar! Mi padre había fallecido justo un mes antes de un infarto al corazón. No entendía cómo querían que donase nada si su corazón aún latía", relata la madre de Eduardo.

En esa situación de desesperanza, de tristeza inconmensurable, y donde la capacidad de razonamiento se encuentra mermada, como describe José Javier Induráin, les resultó sumamente complicado tomar una decisión. "Los médicos me explicaron que su cerebro, el órgano que da órdenes al resto del cuerpo, estaba muerto, y que era como una luz. Si apagaban la máquina, dejaría de respirar y la luz se apagaría. Entonces, di el sí".

El doctor Juan José Unzué, coordinador de trasplantes de Navarra, señala que los órganos de Eduardo cambiaron al menos una decena de vidas.

Desde la perspectiva del tiempo, su padre, José Javier Induráin, asegura que no había otro camino. Sin embargo, el matrimonio afirma no sentirse especial por haber tomado la decisión de donar los órganos de su hijo.

En la memoria

No pasa un solo día sin que José Javier y Conchi piensen en Eduardo. El pañuelo rojo de Sanfermines que anudan en la repisa de su lápida todos los 6 de julio, el Belén en miniatura que colocan por Navidad o la invitación para su boda que Cristina depositó de modo simbólico recientemente, era la novia de Eduardo en el momento del accidente, hacen que este joven pamplonés permanezca vivo en el recuerdo de sus allegados.

Su madre Conchi sabe que físicamente su hijo sigue vivo en diferentes personas. "Me hubiera gustado saber quién lleva los órganos de mi hijo. Sé que nos hubiéramos hecho amigos". Después de haber superado el duelo, el matrimonio dice que se ayudan a sí mismos ayudando a otros matrimonios que han pasado por situaciones parecidas. Su padre dice que si tuviera que enfrentarse a una situación similar actuaría igual: "¿Qué me consuela más? ¿Enterrarlo o que proporcione vida a otras personas? Estamos encantados de haberlo hecho".

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José Javier Induráin y Conchi Iglesias, padres del joven Eduardo, fallecido y donante de órganos.

Los padres de Eduardo Induráin de la Iglesia aparecen reflejados en su lápida. A la izquierda, Conchi de la Iglesia Godoy junto a su marido, José Javier Induráin Orzanco. IVAN BENÍTEZ

Eduardo, en una medalla. BENÍTEZ


Comentarios
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  • Estas son las noticias que deberían primar en los telediarios y medios de comunicación y no tanta inmundicia...gracias a personas como estas merece la pena vivir...gracias...Gorka
  • Esos ojos negros,esos ojos negros no los quiero ver llorar tan solo quiero escuhar dime lo que quiero oir dime que vas a venir dime dime ahora que duerme la ciudad...Tu cuadrilla
  • Fui profesora de Eduardo en la UPNA. Cuando leí su esquela (que llevaba foto) me quedé impresionada. Lo recordaba perfectamente por una anécdota de un detalla que tuvo conmigo. Lo he recordado más veces ya que, por desgracia, he sabido de más ex-alumnos que han fallecido. Hoy he vuelto a recordarlo al leer el periódico. Es una alegría saber que fue donante de órganos. Un abrazo a su familia.B. G. C.
  • Todos los trasplantados somos un poco Eduardo. Teneis nuestra máxima admiración. Nunca agradeceremos lo suficiente a todos los donantes y sus familias su bondad y generosidad. Gracias por ser como sois. Un abrazo de un trasplantado hace más de diecisiete años que añade a su nombre de pila el de: "EDUARDO""EDUARDO"
  • Me tiembla el corazón sólo de pensar en qué tiene que ser perder a un hijo. Noo sé si la donación de sus órganos ayuda o no a los padres. Lo que es seguro es que ayuda todo a aquellas personas que consiguen salvar la vida gracias a los órganos que reciben y eso es lo verdaderamente importante. Mi admiración hacia estos padres.Goia
  • Estoy totalmente de acuerdo, donar debería ser obligatorio!!!ENHORABUENA A EDUARDO POR TENER ESTOS PADRES Y A SUS PADRES POR QUERER TANTO A SU HIJO Y HACER QUE SIGA VIVO EN OTRAS PERSONASyo
  • Felicidades por su generosidad. A veces la historia no acaba bien. Nuestro tío, con 53 años y una enfermedad pulmonar muy incapacitante, recibió los pulmones de un donante ¡Qué alegría, cuántas ilusiones y esperanzas! y a la vez cuanto miedo, incertidumbre. Llegaron las complicaciones, nuevas intervenciones y un fatal desenlace que truncó todas sus ilusiones y las de toda la familia. Aun así mucho agradecimiento por parte de toda nuestra familia a la familia del donante.Muchas gracias
  • Este tipo de gestos son los que le llenan a uno en la vida, no la basura diaria que vemos, como os conozco bien se lo que sois capaces de hacer, animo para los dos, un abrazoOrzanco
  • animo, una leccion magistral de como ver la luz al final del tunel que muchos deberian seguirastee
  • yo obligaria x ley a donar los organos una vez certificado el fallecimiento.Es como lo de omision de socorro q ersta penado. Pues no donar tambien.Un abrazo para esta familiaDonar deberia ser obligatorio
  • Todos los dias toca leer en la prensa relatos llenos de canalleria, maldad, malas artes y simulacros varios. Leer noticias como la protagonizada por estos padres es como una especie de isla del bien absoluto en medio del rosario de los males. Un fortisimo abrazo, y que la segura pena por la perdida de un hijo les sea, si no mas leve, si mas llevadera, despues de tan magna accion.Roque
  • enhorabuena a esos padres por su donacion un abrazo y mucho animo una donantepilar martinez escalada
  • Gracias; muchísimas graciasJavier
  • Soy transplanta hace un año y medio y mi vida no es que haya cambiado ¡ES QUE SIGO VIVA! gracias a personas como vosotros, que en un momento tan dificil fuisteis generosos con personas que ni siquiera conoceis. Cada dia pienso en la familia que me dia el regalo mas grande que me han dado en la vida. GRACIAS.GRACIAS
  • Eduardo era una persona maravillosa, todos le queríamos. Ahora veo de dónde le venía esa bondad y generosidad. Seguimos sin olvidarte. Se dice que "Dios se lleva a los mejores" y en este caso es verdad. Sólo puede consolar que siguió ayudando con sus órganos como en vida nos ayudó a muchos más. Tenéis que estar muy orgullosos de vuestro hijo, era único. san cernin
  • Se me parte el alma cada vez que recuerdo esto.Jose Javier y Conchi gracias.Gracias
  • Javier y Conchi han sido un ejemplo de superación para todos los de su familia.Aunque no conocí a Eduardo siempre ha estado en mi corazon y asi se lo quiero trasladar a mi hijo Nicolás, estaré muy orgullosa de contarle lo que han hecho sus tios, a los que por cierto adora. Un beso desde Bilbao. RAQUEL Y OSCAR
  • Ojalá mi hermano Adrián, fallecido hace dos meses de cancer, nos hubiera dado la posibilidad de donar sus organos. Seguro que el, de haber sido consciente de lo que fue su final antes de entrar a quirofano, nos hubiera invitado a donar lo que se pudiera salvar, y que sus organos de 25 años ayudaran a mucha gente que lo necesita. Mi total admiracion hacia estas personas que huyen de convencionalismos religiosos y piensan que con una dura decision se pueden salvar muchas vidas.Alberto
  • Yo también soy dionante y lo saben todos mis amigos y familiares. A mí también se me ha hecho un nudo en el estómago y se me han saltado las lágrimas. En esos momentos tomar una decisión tiene que ser muy dificil. Enhorabuena por esa postura. ŽSi el día que yo muera puedo hacer vivir a otras me sentiré más que satisfecha, y mi familia tambien. Qué bonito es regalar vida. Animo a todos a que os hagais donates, de verdad.Mercedes
  • Edu!!!! No te olvidamos!!!!!!un abrazo enorme
  • Gracias, hace muchos años yo recibi un organo de un donante y sigo viviendo por ese acto solidiario de los familiares que, en aquel momento de gran dolor para ellos, tuvieron ese gran gesto. Agradeciendo a José Javier y a Conchi es como si diera las gracias a la familia de mi donante. VIDA
  • enhorabuena a los padres por tomar esa decision y mucho ánimo para superar la perdida de su hijoper
  • Mi gran admiración por estas personas que tienen que tomar una decisión así. Tiene que ser la cosa más dura del mundo ver que respira y que te digan que está muerto y tomar esa decisión. Vuestro hijo sigue viviendo en vuestros corazones y en el cuerpo de otras personasgmp
  • Ante historias como esta solo me sale dar las GRACIAS una y mil veces a estas personas en nombre de todas aquellas a las que cambiaron su vida, que podria haber sido yo o cualquier ser querido.GRACIAS, SUERTE Y MUCHO ÁNIMO PARA SEGUIR ADELANTE!!!!UN ABRAZO!!
  • Enhorabuena por ser así,........empiezo el día con un nudo en el estómago mezcla de admiración y respeto por esta "FAMILIA".....un abrazo Pablo

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