Con la subida, un 50% de los mayores afectados paga más al mes, frente a un 49% que abona menos dinero
Las tarifas de las plazas de residencias concertadas o públicas se han encarecido un 11,2% este año. Las tarifas (el dinero que como máximo abona cada persona usuaria a la residencia) las fija el Gobierno foral. Esta subida, que se empezó a aplicar en enero, es una de las subidas más elevadas de los últimos años. En concreto, la subida supone un 44% de la subida acumulada de las tarifas entre 2001 y 2008 (un 25%).
De este modo, desde 2001 las tarifas de las plazas públicas han subido para los usuarios alrededor de un 36%.
El encarecimiento de las tarifas afecta a las 1.600 personas declaradas grandes dependientes o severos de segundo grado que, en la actualidad, ocupan una plaza pública en alguna de las cerca de 60 residencias que existen en la Comunidad foral. Por tanto, las tarifas que ha subido el Gobierno foral no son las que las residencias cobran a otras 3.600 personas que, por diferentes motivos, viven en residencias.
Asuntos Sociales explica la subida en la necesidad de ajustar lo que paga el usuario (siempre hablamos de un gran dependiente o dependiente severo de nivel II, que son los que tienen derecho a una plaza concertada) con el coste real de la plaza que ocupa. Cuentan que, a raíz de la Ley estatal de Dependencia, las comunidades autónomas acordaron que la parte del coste de una plaza que abona el usuario "esté en relación" con el coste real de las plazas concertadas. "Era necesario actualizar las tarifas porque el coste real de las plazas en los últimos ocho años ha sido superior al 55%".
Efecto de la subida
La repercusión de la subida ha sido desigual entre los afectados. "En general, se puede decir que quien tiene más rentas paga más y el que tiene rentas bajas paga menos", valoran en Asuntos Sociales. El diferente alcance de la subida obedece a que el Gobierno también ha elevado lo que se denomina libre disponible. Se trata de una cantidad que se considera necesaria para los gastos básicos de un gran dependiente. Su cuantía es un 10% de su renta para personas mayores de 65 años. En 2008, el mínimo eran 87,1 euros al mes. Y este año, se ha aumenta un 55,87% ( 133,5 euros al mes). "Las personas con rentas pequeñas disponen ahora de más dinero y pagan menos".
En concreto, de los 1.161 mayores en residencia pública un total de 574 (el 49%) ha visto reducida su aportación al pago de la plaza en una media de 63 euros mensuales. Otras ocho personas mantiene la misma aportación y el 50% restante (579 personas) la han visto aumentada en una media de 87 euros al mes.
Si para los mayores, el libre disponibleha subido casi un 56%, para las 400 discapacitados con alta dependencia en residencia apenas ha variado. En 2008, era de 200 euros al mes y este año es de 202 (incremento del 1,20%).
Un tope del 90%
¿Cómo se fija ahora la parte que una persona dependiente paga a una residencia pública? El usuario abona como máximo el 90% de su capacidad económica (pensión, rentas, patrimonio), aunque existen unos topes: 1.395,20 euros al mes para mayores, 1.361 para discapacitados físicos y 1.179,74 para discapacitados psíquicos.
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Jokin Arano, residente en el centro Infanta Elena. IVÁN BENÍTEZ/ARCHIVO
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