La red de oficinas que se gestiona en común suma el 16% del total de oficinas que hoy tienen las dos cajas
Caja Navarra y Caja Canarias aspiran a que la sociedad de "servicios financieros plenos" que van a crear según el protocolo de integración firmado por ambas sea una entidad financiera que se convierta en un banco o una nueva caja de ahorros. Ese es uno de los grandes flecos pendientes del primer proyecto de integración interregional de cajas de ahorro de nuestro país.
La sociedad se domiciliará en Madrid y tendrá un consejo de administración, con presidente rotatorio entre las dos cajas, y un consejero delegado. Gestionará todos los negocios comunes más una red directa de 111 oficinas, centradas en Madrid y Cataluña, que tendrán una marca única, para la que se barajan nombres como "Banca Cívica" o "Civican". Este último evoca el concepto "cívico" con una terminación válida tanto para Navarra como para Canarias (Civi-can)
Sociedad financiera plena
El comunicado de las dos cajas que daba cuenta del acuerdo, pactado con el Banco de España, hablaba de la creación de un grupo con "una sociedad central de servicios financieros plenos participada por ambas cajas". Es decir, se busca una sociedad con capacidad de dar crédito y captar depósitos, ya que contará con una red de oficinas propia que se trata de potenciar extendiendo el modelo de banca cívica, en la que los clientes son los que eligen el destino de la obra social. Eso, en la práctica, sólo se puede hacer a través de un banco o una caja de ahorros. Crear cualquiera de las dos depende del Banco de España, que es el que debe autorizar este paso. Fuentes de la caja mostraron ayer cautela sobre este tema y señalaron que "no está cerrado". En cualquier caso, se trataría de una formulación novedosa en nuestro país.
La participación de cada caja
La definición de la nueva sociedad incluye también la participación de cada caja en su capital. En estos momentos, una empresa especializada (AFI, Analistas Financieros Internacionales) realiza una valoración económica de cada una de las cajas. La tasación de AFI, trabajo para el que cada caja cuenta además con un asesor externo propio, dará el peso de cada caja en la nueva entidad. Parece claro que Caja Navarra tendrá la mayoría puesto que su tamaño es bastante mayor que el de la tinerfeña Caja Canarias. De hecho, el volumen de negocio de la entidad navarra, con datos de junio de 2009, es de 18.466 millones de euros con unos beneficios de 80 millones, mientras Caja Canarias tiene un volumen de activos de 13.546 millones con unos beneficios de 47 millones. La proporción de Caja Navarra podría rondar así entre el 57% y el 62% de la entidad financiera común.
Red comercial común
Esta sociedad común con sede en Madrid es la que controlará la red comercial en las zonas no comunes, un 18% de las oficinas con las que cuentan hoy las dos entidades. De hecho, se trata de 111 oficinas, de las que 100 son de la CAN y 11 de Caja Canarias, cuya expansión por la península ha sido mucho más discreta que la realizada por la entidad navarra (ver gráfico adjunto). La inmensa mayoría de las oficinas que se pondrán en común se encuentran en Madrid. Son un total de 68, de ellas 58 de CAN y 10 de Caja Canarias. Le sigue Cataluña con 32 oficinas, 31 de Caja Navarra y 1 de Caja Canarias. También contará con presencia, aunque más residual, en Castilla la Mancha (tres oficinas), Castilla León (4) y Comunidad valenciana (4).
A través de esta red se realizará la expansión comercial del grupo con la estrategia de banca cívica. Fuentes de la caja reconocían ayer que crecer en Navarra (donde su cuota de mercado ronda el 50%) parece muy difícil, con lo que las expectativas se centran en el resto de la península.
En cambio, el grueso de las actuales redes de oficinas seguirán siendo administradas por cada caja. Son las de Canarias (240) en el caso de Caja Canarias y las de Navarra, País Vasco, Aragón y La Rioja (un total de 279) en el caso de Caja Navarra.
Los otros negocios comunes
La entidad financiera en común administrará mucho más que una red de sucursales. Fuentes de la caja destacaban ayer que se actuará como "un grupo económico consolidable", en el que se sumen las cuenta de las dos cajas. A esta sociedad se traspasarán, entre otros, el negocio de fondos de inversión y seguros, la banca privada, las soluciones informáticas, la política de riesgos, la solvencia común, la tesorería, las operaciones de financiación en los mercados mayoristas (obtención de fondos de grandes fondos o bancos nacionales y extranjeros) o las empresas participadas. Así como Caja Navarra tiene aglutinadas sus principales participaciones en empresas en una Corporación, Caja Canarias carece de ella ya que el número de empresas en las que tiene capital es mucho más reducido.
Todas estas funciones se agruparán, previsiblemente, en la futura sede en Madrid de la entidad financiera participada por las dos cajas. La localización de la sede se encuentra todavía sin definir y también se está realizando el estudio para conocer qué personal necesitará. Parece evidente que determinadas funciones que se traspasan a la sociedad irán acompañadas de personal.
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Sede central de Caja Canarias en Tenerife EFE
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