José Blanco subraya la importancia de la alta velocidad ferroviaria de Lisboa a Badajoz y de Oporto a Vigo
El ministro de Fomento, José Blanco, mostró ayer su preocupación por el debate que se está produciendo en Portugal, en un momento previo a las elecciones, sobre las conexiones por alta velocidad ferroviaria con España y la posibilidad de su paralización en el país vecino.
Blanco indicó en una entrevista concedida a Efe que ese debate en este momento es preocupante porque se habla de parar los corredores del AVE desde Lisboa a Badajoz y desde Oporto a Vigo, lo que a su juicio sería "un contrapié que, de producirse, deberíamos tratar de superar".
Otra preocupación es la conexión ferroviaria con Francia, dado que recientemente el Gobierno galo ha anunciado que no considera fundamental la conexión por alta velocidad del tramo entre Nimes y Montpellier, lo que incidiría en el corredor del Mediterráneo español.
Cara a cara en Lisboa
El tren de alta velocidad enfrentó al primer ministro socialista luso, José Sócrates, y a la líder conservadora, Manuela Ferreira Leite, que prometió suspender el proyecto e insistió en que su país "no es una provincia española".
La conexión del AVE con España provocó uno de los momentos más tensos en el debate electoral entre los líderes de los dos principales candidatos a las elecciones generales del próximo día 27 en Portugal, en las que el partido Social Demócrata (PSD) de Ferreira Leite aspira a suceder al actual Gobierno socialista.
La líder de la oposición dijo que no le gusta "que los españoles se metan en la política portuguesa" y achacó el interés de España por que el tren de alta velocidad llegue a Portugal a que, de ser así, recibirá más fondos de la Unión Europea.
"Situación insostenible"
Sócrates defendió en cambio las "inversiones en las redes de alta velocidad" para ayudar a superar la crisis y criticó que la candidata de la oposición esté dispuesta a faltar a su palabra con España en un proyecto que respaldó cuando era ministra en 2003.
Pero Ferreira Leite insistió en que si llega al Gobierno suspenderá "inmediatamente todas las inversiones en esta materia" y subrayó que ella se debe a los intereses de los ciudadanos portugueses y no a los españoles.
"Portugal no es una provincia española", dijo en dos ocasiones la dirigente conservadora, que se quejó de "manifestaciones, peticiones y presiones" contra ella realizadas de forma conjunta por socialistas lusos de las regiones fronterizas con España y alcaldes españoles de la zona.
"La situación económica del país es insostenible y estas inversiones no se pueden llevar a cabo", argumentó Ferreira Leite, que hizo hincapié en el problema del endeudamiento de Portugal para justificar su oposición al proyecto de alta velocidad.
La prevista conexión ferroviaria, que unirá Lisboa con Madrid y con la ciudad gallega de Vigo -a través de Oporto- debe estar terminada en 2013, según varios acuerdos suscritos entre ambos gobiernos, y tendrá un costo para Portugal de unos 9.000 millones de euros.
Sócrates defendió también la importancia del proyecto por el carácter periférico de su país.
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Manuela Ferreira Leite, candidata conservadora, y el actual primer ministro portugués, José Sócrates, en el debate por televisión. EFE
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