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SUCESOS

Las tropas, atrincheradas hasta el fin de los comicios en Afganistán

Se han extremado las medidas de seguridad y se sale sólo "lo justo" tras los dos últimos ataques

Actualizada Lunes, 17 de agosto de 2009 - 04:00 h.
  • COLPISA. KABUL (AFGANISTÁN)

El grueso del contingente militar español en Afganistán espera atrincherado en los cuarteles el paso de las elecciones presidenciales convocadas para el 20 de agosto para evitar riesgos. La anunciada ofensiva de los talibanes para torpedear los comicios pospuso las labores de mantenimiento de la paz y reconstrucción que lleva a cabo el Ejército y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) al oeste del país.

Tan sólo el denominado batallón electoral, cuyo envío transitorio aprobó el Parlamento en junio, sale de las bases para acompañar a las fuerzas de seguridad afganas por si fuera necesario intervenir en tareas de orden público.

El coche bomba con el que los insurgentes atacaron el sábado el cuartel general de la OTAN en Kabul, con siete muertos y 91 heridos, ha encendido todas las alarmas.

La ministra de Defensa, Carme Chacón, ya confesó el viernes, un día antes del importante atentado, que los acuartelamientos de Herat y Qala-i-Naw se encuentran en "alerta máxima" para prevenir posibles ataques de la insurgencia ante la cita electoral del jueves.

Seguridad extrema

En concreto, se han extremado las medidas de seguridad tanto dentro como fuera de las bases y se han reducido las patrullas diarias que lleva a cabo el contingente desplegado de forma estable, compuesto por 780 efectivos. "Salir se sale, pero lo imprescindible", revelaron fuentes de la cúpula militar.

No es para menos. Los últimos incidentes en el cuartel de Herat, donde en una semana cayeron una docena de cohetes en dos ataques que no provocaron heridos ni daños materiales de consideración, es fiel reflejo de la inestabilidad en la zona.

Los insurgentes talibanes llamaron a los afganos a boicotear unos comicios considerados clave tanto para la OTAN, bajo cuyo paraguas actúa España, como para Estados Unidos. De ahí la necesidad de que las elecciones no acaben en un baño de sangre y sean "libres y creíbles", señaló Chacón durante su visita la Unidad Militar de Emergencia (UME) en Torrejón (Madrid).

Prevenir la violencia y facilitar el proceso electoral será precisamente la misión los 450 soldados del batallón electoral que llegaron a Afganistán a mediados de julio para quedarse tres meses. Están preparados para acompañar a la policía y el Ejército afgano en operaciones de mantenimiento del orden público, seguridad en los centros de votaciones, escolta de los interventores y observadores internacionales y apoyo a toda la organización de los comicios.

Desconfianza

Además, la unidad está capacitada para realizar despliegues de hasta tres días de duración fuera de la base, operaciones aeromóviles de seis horas de disponibilidad y, en caso de que se produzcan incidentes graves el mismo día de los comicios, "está preparada para intervenir", según señalaron fuentes militares.

La función es similar a la que llevó a cabo el batallón desplegado en 2005 en Mazar-i- Sharif, al norte del país, durante las últimas elecciones presidenciales que supusieron la reelección del actual presidente Hamid Karzai.

El estado de alerta con el que se vive el proceso electoral afgano no se apaciguó ni con al anuncio de alto el fuego para la provincia de Bagdhis, donde se encuentran unos 250 soldados españoles en la base de Qala-i-Now. Ni en el Ejército ni el Ministerio de Defensa se creen la tregua alcanzada por el Gobierno afgano y los rebeldes talibanes, comunicada personalmente por Karzai a Chacón en la reciente visita a finales de julio.

Cuestión étnica

El comandante Fernández, encuadrado en el cuartel general de la fuerzas de la ISAF (dependientes de la OTAN) en Kabul, aseguró durante ese viaje que no hay que creer lo que dicen los talibanes, "ya que antes rompieron su palabra y es probable que ahora lo vuelvan a hacer". Incluso menciona un informe de mayo del Ejército afgano que colocaba como puntos calientes de la insurgencia los distritos de Bala Murghab y Makur, en Bagdhis, donde operarían medio millar de combatientes. "Es imposible que en dos meses aparquen las armas", alega.

Fuentes de la inteligencia militar consideran que los motivos de este alto el fuego no hay que verlos en las preferencias de los insurgentes talibanes con el Gobierno, "sino que más bien se trata un asunto étnico". "Los talibanes son todos pastunes, como Karzai. Quieren que, ante todo, sea uno de ellos, de su etnia, el presidente del país", afirman.

Un soldado español en servicios de vigilancia junto al Hospital infantil Indira Ghandi de Kabul. AP


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