El concejal Óscar Goñi (UPN) lanzó el cohete y animó a participar en el programa preparado hasta el domingo
Barañáin recuperó ayer el ambiente festivo que ponen las charangas, la comparsa y, sobre todo, la gente con ganas de disfrutar de la fiesta en la calle. Unas 3.000 personas, según los cálculos de la Policía Municipal, presenciaron el inicio oficial de las fiestas. El concejal de UPN, Óscar Goñi, prendió la mecha y animó a los asistentes a disfrutar del programa preparado hasta el domingo. Su chupinazo se convirtió en el más pacífico de los últimos años.
No hubo ni lanzamiento de huevos ni actos reivindicativos más allá de la aparición, un cuarto de hora antes de las siete, de un grupo de jóvenes y adolescentes con pañuelos y globos verdes, el color elegido desde el año pasado por los que dicen defender "unas fiestas populares".
Óscar Goñi Pérez, de 37 años, concejal de Protección Ciudadana y Servicios Generales, salió al balcón con el único propósito de felicitar las fiestas y de animar a sus convecinos a disfrutarla. Lo hizo acompañado del alcalde, José Antonio Mendive, que le dio el relevo "simbólico" en el acto que marca cada inicio festivo. El edil, casado y con dos hijos mellizos, miró al cielo y se acordó de su padre, ex miembro del concejo al que de niño había acompañado en varios cohetes. Cogió el micrófono y felicitó las fiestas. "Son nuestras fiestas. Vamos a disfrutarlas entre todos. Viva Barañáin. Gora Barañain", dijo. Y abajo, esta vez sí, el público respondió con unos tímidos aplausos y respondió a sus vivas.
Esta escena fue especialmente agradecida por el protagonista del cohete y por el alcalde. En una primera valoración apenas acertaron a agradecer que el público respondiera de esa manera. Después, mientras un nutrido grupo de políticos del Gobierno, el Parlamento y de antiguas corporaciones acompañó a los ediles de Barañáin, en la calle se volvieron a ver los bailes de los gigantes, se escucharon los txistus y tambores y mucha gente vestida de blanco y rojo o con su atuendo habitual devolvió a la plaza el color de la fiesta.
La jornada no estuvo exenta de polémica ya que el programa oficial incluyó, por error, la salida del tren infantil (prevista para el resto de días). Tampoco se desarrollaron los actos para niños que los organizadores del "programa popular" habían incluido en el oficial, ante el desencanto de no pocos pequeños.
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Aspecto que presentaba la plaza tras el estallido del cohete. EDUARDO BUXENS
La comparsa con los gaiteros en Barañáin.
Óscar Goñi observa la salida del chupinazo. EDUARDO BUXENS
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