El próximo 15 de septiembre es la fecha elegida por los responsables para la apertura de un nuevo hotel en Pamplona. Su principal característica es que está situado en pleno Casco Antiguo y que, además, ocupa un palacio del siglo XVIII.
EN apenas un plazo de un año Pamplona va a recuperar para sus calles un segundo palacio. Si en septiembre pasado abría sus puertas en la calle Mayor el Palacio del Condestable como Civivox del Casco Antiguo, en septiembre de este año lo hará el Palacio de Guenduláin, en la calle Zapatería, frente a la plaza del Consejo y como hotel de cuatro estrellas. El primero es un edificio del siglo XVI, el segundo, del XVIII.
"Por encima de todo hemos querido mantener la esencia del inmueble. Que el cliente sepa perfectamente, nada más entrar, que se encuentra en un palacio y no en un hotel convencional. Por eso vamos a conservar en la entrada la carroza barroca del XVIII que siempre ha permanecido allí. Y también a lo largo de la escalera y en algunas habitaciones se va a integrar parte del mobiliario original del palacio", describe Pablo Carrington Londáiz, sobrino de los actuales Condes de Guenduláin y director gerente de MHM, la empresa que gestionará el palacio y que también se hace cargo de otros dos hoteles en San Sebastián y en Bilbao.
Un patio para eventos
Las obras han estado centradas en la restauración del edificio y en la transformación de las plantas segunda y tercera, que son las que albergan las 26 habitaciones. En la planta primera, declarada Bien de Interés Cultural, se ha mantenido la distribución original con siete salones.
La entrada de los clientes al palacio se hará por la puerta central de las tres que tiene el edificio. La situada a la izquierda dará paso a una cafetería que será totalmente independiente del hotel, la situada a la derecha se utilizará para acceder directamente a la zona de servicio. En la planta baja la recepción quedará escondida a la vista del cliente y enfrente se ha habilitado un salón. En el pasillo de acceso al patio interior se expondrá la carroza barroca protegida por un cristal de seguridad. A pocos metros se abre un amplio espacio al aire libre que los responsables de la restauración, Gaztelu Arquitectos, han recuperado para el edificio.
"Últimamente estaba lleno de árboles y palmeras y ahora se va a convertir en un lugar de estancia, con la posibilidad de poner una amplia terraza y de organizar eventos", explica Pablo Carrington. Además, para el patio se ha recuperado una antigua fuente de piedra y se mostrarán, nuevamente protegidos, una colección de cinco coches antiguos pertenecientes a la familia. En este mismo lugar se encuentra una pequeña capilla que podría utilizarse para bodas. "La idea es instalar una pantalla fuera para que los invitados puedan seguir la ceremonia desde el jardín. De momento, ya tenemos una boda reservada para el año que viene", comenta Carrington.
Mientras en la entreplanta se distribuye una amplia zona destinada a cocinas, cámaras, lavandería, etc, el primer piso está destinado de forma exclusiva a los salones. Para acceder a ella es imprescindible utilizar la gran escalinata del palacio, la estrella central del edificio totalmente restaurada. A sus paredes regresarán en breve los tapices que la adornaban hasta hace dos años y al piso volverá la alfombra, también original.
Cuatro de los salones se utilizarán para reuniones: el antiguo salón de baile, el salón Napoleón, el antiguo comedor, y la biblioteca. Además, el salón de armas se ha pensado como zona de estar. Otros dos salones serán los comedores del hotel. " Tienen capacidad para unos 70 comensales, pero el palacio podrá dar servicio a 300 comensales sentados utilizando todos los salones", dice Pablo Carrington.
En la segunda planta se localizan 14 habitaciones, entre ellas las dos suites con una superficie de 38 y 42 metros cuadrados respectivamente. En el tercer y último piso hay otras 12 habitaciones, algunas de ellas son abuhardilladas, y otra dispone de una pequeña terraza que se asoma al patio. En todas se ha buscado una decoración clásica, acorde con el edificio, y con importantes detalles. "La ventaja es que hemos trabajado mano a mano con los arquitectos, y así hemos podido solucionar de antemano cualquier problema", señala Carrington.
Precios y presupuesto
El Palacio de Guenduláin, como el resto de los establecimientos de HMH, está dirigido a una clientela amplia, de congresos, y también a los extranjeros, "porque a ellos les gusta alojarse en palacios".
Los precios de las habitaciones oscilarán entre los 150 y los 250 euros, y los de las suites entre los 250 y los 350 euros. Para la apertura se ofrecerá una promoción especial con habitaciones a 120 euros.
Las obras de restauración del Palacio de Guenduláin comenzaron en noviembre de 2007 y tenían un plazo de ejecución de 20 meses. El presupuesto inicial de 4 millones de euros se ha superado y la única ayuda con la que van a contar sus propietarios llegará del Ayuntamiento de Pamplona para la iluminación exterior del inmueble.
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Vista del palacio de Guenduláin con su fachada ya reformada. ARTIGAS
Interior de uno de los salones reformado.
Imagen de una de las habitaciones con vistas a la plaza del Consejo. BUXENS
Vista de uno de los patios interiores del futuro hotel . BUXENS
La carroza barroca ha vuelto ya a su ubicación, en la planta baja. BUXENS
Pablo Carrington Londáiz, director de la firma que gestiona el hotel y sobrino de los propietarios, en la escalera central del Palacio de Guenduláin ya restaurada. BUXENS
Detalle del salón de baile, ahora de reuniones, del nuevo hotel. BUXENS
Aspecto del salón de baile antes de la restauración. ARCHIVO
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