x
Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
CRÓNICAS DE ASFALTO | FRANCISCO JAVIER ZUDAIRE

¡A tomar por el saco!

Si Fleming hubiera pedido un crédito para afrontar gastos en su descubrimiento de la penicilina, lo hubieran mareado a ventanillas sin soltar una libra. Normal, Alexander no era futbolista ni tesorero de partido

Actualizada Domingo, 21 de junio de 2009 - 04:00 h.
  • OPINION@DIARIODENAVARRA.ES

N O hay constancia, pero es muy posible que fuera en el consejo fundacional de un banco donde algún esclarecido pronunciara la frase incontestable de que nadie da duros a cuatro pesetas. Sería una especie de declaración de intenciones sobre los objetivos de la nueva sociedad. Por dejarlo claro.

Puede, también, que ese aforismo del capital lo pronunciara sobre un banco de la calle -ahí señalan el principio del sistema bancario- el usurero de turno, mientras fijaba el brutal interés de su préstamo al pobre tipo urgido de cash. El caso es que cuando nosotros nacemos ya tenemos por cumplir dos requisitos fundamentales, pegados a la subsistencia; uno espiritual, que llaman bautismo, y otro material, al que dicen crédito. Con el bautismo te cristianan y te ponen un nombre, y con ese nombre, debidamente apoyado en el aval, vas a pedir el crédito. Da igual si tardas veinte o treinta años, pero en la ventanilla hay siempre un empleado que te está esperando, es su oficio, y sabe que acabarás llegando. Te embridará la coyuntura con papel de letra menuda y te dará duros a siete pesetas (qué añoranza de la pela). Si todo ha ido bien, comenzarás a pagar el piso, la banda ancha, los muebles, el coche, todos los inventos inimaginables. Lo harás con el dinero del banco que, aun cayendo en la vana ilusión de que te pertenece, siempre es suyo. Un día, si la salud y el trabajo te respetan, pones a cero el contador que te nubla el sueño y ya no debes nada. Hasta que te embarcas en la carrera de tu hijo, su piso, su puntocom, su coche y demás bienes. De manera que vuelves a depender del banco, que a esas alturas de tu vida es más estigma indeleble que societé. Bueno, ahí estás, viendo cómo te dan por el saco, cómo debes poner 6.000 mil euros donde sólo te dejaron 4.000. No te quejas, porque vas tirando, tú y los tuyos, para adelante. Y hay que vivir, y hay que ver a los hijos bien instalados, y hay que atender este y aquel gasto, tapar agujerillos familiares. y a ver si este año podemos ir unos días a la playa. Empeñado y todo, es una pena que no lo sepas, pero estás instalado en la normalidad del sistema: tú pagas y el banco se forra, y ésa -hay que jorobarse- es tu mejor etapa. Un día, revienta sobre la humanidad confortable (en la más pobre mueren al día 25.000 personas de hambre) el desastre económico derivado de maltratar la mesura a palos de codicia. Y no has sido tú, quia, pero lo vas a pagar igual. Llega la crisis. Los insaciables -que ésta sí es una serie interminable- se han ido metiendo en tinglados insuperables -incluso para ellos, tan listos- y han dado un gatillazo en pleno triángulo erótico con el riesgo y la ambición. Y, mira tú, después de restregarnos sus ganancias multimillonarias, se ponen a llorar y, como plañideras por horas, amenazan con seguir gimiendo después de enterrar el préstamo cabal. Eso, si no les pagan para que callen y dejen, de nuevo, que la vida -sobre todo, la suya-, siga su curso. Y les pagan. Los gobiernos se acojonan, al fin y al cabo la pasta anida en las cámaras acorazadas ¿y quién alcanza el poder a pelo? Y aquí aparece el Estado con la faltriquera repleta de billetes. Pero, ojito, el Estado no es un señor que viene de Oriente, como los Magos, o de Sort, ni tampoco emerge del sustrato de la Castellana con su lámpara de Aladino. El Estado inyecta a los bancos llorones dinero, pero ése es un dinero de todos, incluidos los que piden préstamos a los bancos, de manera que la paradoja brutal está servida: los españolitos piden préstamos y los pagan a doblón, el banco se lucra; cuando el banco deja de ganar tanto, llevado por su avaricia, el Estadole da el dinero de los españolitos, y entonces cerramos el círculo con los españolitos pagando dos veces el mismo dinero, una por el crédito personal concedido y otra porque el Estado ha sido la mar de generoso con el dinero de todos los españolitos. Vayan contando, hasta aquí nos han dado dos veces por el saco, pero relájense, Murphy siempre llama dos veces. Los bancos, con el dinero del Estado, deberían prestar dinero a los españolitos y a sus empresas debilitadas, para evitar que la crisis les ponga el epitafio, pero los bancos han cerrado el grifo, no abren ni la boca sin avales, ¿y qué aval puede tener el españolito tieso? Y cuando esta vergüenza clama al cielo de los bautizados, bancos y cajas conceden dinero a espuertas al presidente de un club de fútbol para que se lo gaste en comprar un futbolista de 94 millones de euros. Y ésta es la tercera vez que te van dar por el saco, porque, incluso orillando la inmoralidad, es muy probable que tú no seas de ese club y que cada gol que meta el supermillonario futbolista sea una puñalada en salva sea la parte de tu íntima anatomía. Porque ya eres consciente de que tú has costeado -acuérdate de la inyección del Estado- parte de ese fichaje que chutará a gol contra el portero de tu equipo favorito.

Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.

Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.

(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso

El periodista Francisco Javier Zudaire.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra
  • Muy Bueno!!!, habría que añadir algo sobre las comisiones...ahí está otro de los grandes abusos tolerados a los bancos. Imaginemos por un momento que cualquier otra empresa nos cobrase una comisión por servirnos un café, por vendernos un periódico, o por enviarnos una carta con su factura. Tendría los días contados...pero los bancos , muy respetables ellos, pueden cobrar 12 euros por sacar en un cajero 300 euros tuyos, ó 30 euros por cargarnos un recibo de la luz (en el fondo numeros que mueven los ordenadores) estando la cuenta en descubierto porque te antes habían cargado 150 euros por gastos de estudio de nos se sabe que estudio...y así con todo, o la cuota anual por tener una VISA, o los intereses de aplazamiento de la Visa al 27%...pero al final si les cancelas el préstamo que tenías, encima te vuelven a cobrar...por haber pagado!!!En fin... el latrocinio institucionalizado¿hasta cuando sres políticos?
  • Enhorabuena por la síntesis y el sentido de la realidad sin perder el sentido del humor. Buen artículoUno que se reconoce en el texto

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual