El osasunismo tiene derecho a saber lo que pasa, y los medios de comunicación a contarlo
T OCA diseñar y trazar un nuevo proyecto deportivo, y el presidente de Osasuna ya dio en Madrid hace unas semanas las líneas maestras del mismo. "Me gustaría ver a este entrenador con una plantilla a su imagen y semejanza", vino a decir. La frase implicaba que a duras penas podía rentabilizar la actual, algo evidente, y abría las puertas a un nuevo diseño de la plantilla a la medida del técnico. Además, plantea nuevos interrogantes.
T OCA diseñar y trazar un nuevo proyecto deportivo, y el presidente de Osasuna ya dio en Madrid hace unas semanas las líneas maestras del mismo. "Me gustaría ver a este entrenador con una plantilla a su imagen y semejanza", vino a decir. La frase implicaba que a duras penas podía rentabilizar la actual, algo evidente, y abría las puertas a un nuevo diseño de la plantilla a la medida del técnico. Además, plantea nuevos interrogantes
De entrada, la apuesta sorprende en un club como Osasuna, que además dispone de una dirección deportiva, compuesta de dos cabezas visibles. Se supone ambas que llevan todo un año preparando un proyecto para el año próximo, y que ahora deberán revisar en profundidad. Apenas hace una semana que, con el equipo en Primera, el entrenador concretó su continuidad, y hace menos tiempo todavía que el club la confirmó. Por tanto no ha dado tiempo a desarrollar un proyecto del que apenas están puestas las bases.
A medida del entrenador o del club. Para trazar el nuevo proyecto resulta fundamental responder antes a la pregunta de si éste debe primar los deseos del técnico o del club, los gustos del entrenador o las necesidades del equipo deseado.
En Osasuna han primado tradicionalmente las necesidades del club, y más en los últimos años, precisamente con esta junta directiva. Siempre ha pesado la opinión del técnico, a quien se le trata de complacer puntualmente, si se puede. Pero el proyecto de plantilla pertenece al club. Esto hay que tenerlo claro. Los entrenadores vienen y van, y un club modesto como Osasuna no puede depender de sus caprichos , ni cambiar al mismo ritmo que lo puedan hacer ellos.
Como anécdota, puede recordarse el último año de Javier Aguirre, en el que prácticamente no se le dio casi nada de lo que pidió, tiró con lo que había -"esto es lo que hay", decía con los primeros reveses-, no tuvo otro remedio que subir canteranos, y una de las mejores campañas de la historia, dejando al equipo en "Champions". Consolidó un proyecto que tuvo recorrido y proporcionó pingües beneficios en ventas.
No puede ser de otra forma.
Comenzar la casa por el tejado. En cambio, da la impresión de que, a la luz de los datos existentes, en esta ocasión, se ha comenzado la casa por el tejado, un tejado que, además, presenta goteras. Ya que el predicamento del técnico está seriamente dañada. Tendrá el poder que el presidente quiera darle, es decir, todo. Pero la autoritas es otra cosa.
No se trata de volver a entrar ahora en lo que ha sido la noticia de fin de temporada, las recomendaciones de los jugadores al presidente para que no renovara al entrenador. Ya ha quedado los suficientemente clarificada, pese a que no está cerrada, ni mucho menos. Sus consecuencias las veremos con el tiempo, pese a los mensajes que desde el club dan por zanjada la polémica.
Al club no le gusta que haya salido la noticia del divorcio existente entre la plantilla y su entrenador. Pero el mensajero no crea la noticia, y el osasunismo tiene derecho a saber lo que pasa, por doloroso que resulte. Si la "encuesta" hecha a la plantilla al término de la temporada anterior hubiese trascendido, habrían resultado mucho más sencillas de entender algunas de las cosas sucedidas en ésta.
El caso es que, se quiera o no, la figura del actual entrenador sale seriamente dañada de la crisis, y su continuidad dependerá más que en cualquier otra tesitura de los resultados inmediatos. ¿Qué pasaría si, después de hacer la plantilla a su imagen y semejanza, en la campaña próxima no dura el entrenador ni la media docena de partidos que se le dieron a su predecesor? Osasuna no puede permitirse tal dispendio, porque no tendría medios, sobre todo económicos, para reaccionar, tal y como se ha visto en este año.
Además, a esta junta directiva le queda un año de mandato. Nadie conoce el futuro, ni ella misma. Si ella no sigue, la próxima no puede verse hipotecado por una proyecto dentro de las coordenadas de un técnico que ya no está.
El proyecto del entrenador. Lo ideal sería, por tanto, que el proyecto del entrenador coincida con el del club: No hay otro remedio. Hasta ahora, no ha trascendido el proyecto que desea este entrenador. Sólo se sabe que quiere una plantilla corta, para lo cual el club deberá desalojar la actual, algo que no consiguió el año pasado, cuando comenzó el curso con la friolera 27 efectivos.
También se conoce el deseo de contratar a Morientes, que sin duda ha sido un buen delantero centro. No es ahora tampoco momento de lanzar hipótesis sobre el rendimiento futuro de un jugador de 33 años, suplente, y por el que, al menos de momento, no pujan equipos de Primera. Lo que preocupa ahora es el perfil de jugador que desea el entrenador, empezando por la cuantía de su ficha.
Tampoco se trata ahora de cuestionar ese proyecto, que indudablemente también puede resultar válido, y hasta muy válido. No puede criticarse lo que nadie conoce. En cambio, sí que puede criticarse lo ya conocido, como hicieron los jugadores con su entrenador, o como han llovido críticas a la junta directiva al tratar de explicar la desastrosa campaña recién terminada.
Las críticas a la directiva y al entrenador. A nadie le gustan las críticas, pero todo cargo público debe saber asumirlas, y en su caso contrarrestarlas con argumentos. No debe acudir a fobias personales para explicarlas, sino entrar a debatir el fondo del asunto. A este entrenador, por ejemplo, no le han criticado los jugadores porque les cae mal o bien, sino porque han conocido y sufrido sus métodos, más propios del siglo pasado, alejados con los más modernos de la segunda década del siglo XXI que comenzará al término de la campaña próxima.
De la misma forma, las criticas a la directiva no le han llovido por intereses bastardos, sino por la mala gestión de la pasada campaña. Y, por cierto, las críticas llegaron a la hora del balance y con el equipo en Primera, tal y como desde el club se pidió.
Ilusionar a la afición. Está claro, a la luz de lo expuesto, que los fichajes deben realizarse en función de las necesidades del club, y no tanto según los gustos del titular del banquillo. Pero aún cabe una segunda característica básica: todo fichaje debe ilusionar al aficionado, a ser posible.
Si hay diez fichajes, es difícil que los diez sean referentes de la ilusión del aficionado. Éste pide en primer lugar un proyecto coherente en el que encajen los diez fichajes, y que al menos unos pocos de ellos sean conocidos e ilusionen en sí mismos, al margen del proyecto global.
Porque al aficionado el club le debe una. Después de los últimos dos años necesita un guiño. Este año pudo corear correteando por el césped, las notas del "Yo no bajo, amigo mío" que puso la megafonía del estadio, pero un tercer año igual resultaría difícilmente asumible.
Hay que acertar como club.
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Pachi Izco y José Antonio Camacho, en Tajonar. DN
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