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TRIBUNALES

La magistrada aprecia indicios de asesinato en el caso de Nagore Laffage

Además, exigió al acusado, José Diego Yllanes, depositar en 24 horas 750.000 euros de fianza de cara al juicio

Actualizada Viernes, 5 de junio de 2009 - 04:00 h.
  • LAURA PUY MUGUIRO . PAMPLONA

La juez de Pamplona que ha investigado la muerte los pasados Sanfermines de la joven de Irún Nagore Laffage Casasola, de 20 años, ha apreciado indicios de asesinato y de profanación de cadáver: además de considerar que el pamplonés José Diego Yllanes Vizcay quiso descuartizar el cuerpo para hacerlo desaparecer más fácilmente, la magistrada sostiene que la estranguló cuando ella se encontraba en "una situación de semiinconsciencia, que impedía a la joven cualquier tipo de defensa y aseguraba a él el resultado pretendido".

En un auto hecho público ayer, dicta la apertura de juicio oral por el procedimiento del jurado popular y exige al procesado que en el plazo de 24 horas [hoy] deposite una fianza de 750.000 euros para asegurar la posible indemnización que deba pagar a los padres y al hermano de la víctima.

En el auto, la titular del Juzgado de Instrucción número 1 expone los hechos para ella acreditados, "sin que ello suponga prejuzgar". De su investigación, de la de la Policía Foral, de las declaraciones del acusado, de las de los testigos y de otras pruebas extrae que sobre las siete de la mañana del 7 de julio el pamplonés se encontró con unas chicas en un portal de la calle Pedro I y que todos estaban sentados en las escaleras de acceso cuando llegó Nagore, que compartía piso con las jóvenes. Según la juez, ni Nagore ni sus compañeras de piso, todas "estudiantes de Enfermería en la Clínica Universitaria", eran amigas del acusado, al que "conocían de vista por ser interno residente en el departamento de Psiquiatría de la Clínica Universitaria".

Añade que ambos marcharon juntos al piso de él en la calle Sancho Ramírez al decirle ella algo al oído. En el portal, él le propuso subir y ella aceptó, y ya en la casa comenzaron a tener una relación íntima a la que ella se opuso cuando él, "de forma brusca", le rompió el pantalón y la ropa interior. "Al ver frustradas sus expectativas y viendo que Nagore, muy alterada, pretendía marchar del lugar, José Diego la agarró de forma violenta, tapándole la boca, a fin de impedir que saliera del piso y que los vecinos oyeran sus gritos. Seguidamente, la tiró al suelo, donde la golpeó repetidamente en cara, pómulos, ojos, mejillas, nariz y boca, apretándole el cuello hasta dejarla en un estado de semiinconsciencia".

La joven recobró el conocimiento a las 10.04 horas porque en ese momento realizó con el móvil de él "una llamada al 112 para pedir ayuda". Pero el procesado se percató, le quitó el teléfono y, "prevaliéndose de la debilidad de Nagore tras la anterior agresión, le apretó el cuello fuertemente hasta causarle la muerte por asfixia". Después de intentar descuartizar el cuerpo, "de lo que desistió al no tener los útiles necesarios", introdujo el cuerpo y los efectos de ella en bolsas, limpió el piso y trasladó el cadáver a un paraje de Orondritz (Erro).

Dos policías forales, el 8 de julio en Orondritz, donde se halló el cuerpo.


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